Salón del Manga

Una visión subjetiva de Leandro Oberto


Por Leandro Oberto 11 min de lectura

Antes de que haya malas interpretaciones, hay algo que quiero dejar en claro de entrada: España está años luz adelante de Argentina en mil cosas, eso es absolutamente cierto y no lo niego. Sin embargo, la masividad del anime y atractivo de su público son una de las escasas cosas en las que no solo no estamos atrás, sino que hasta se podría decir que les llevamos cierta ventaja.

El pasado 25, 26 y 27 de Octubre se llevó a cabo la octava edición del Salón del Manga de Barcelona. Este evento fue el primero en que la filial española de Editorial Ivrea decidió poner un stand y por tanto estuve allí durante los 3 días que duró la convención.

El predio donde se realiza el evento se llama La Farga y está situado al costado de un centro comercial de mediano tamaño e igual nombre. Todo está en un estado impecable y nuevo. Cuenta con acceso a través de subte, una línea de tren de la empresa Renfe y una línea de tren de la empresa FGC, así como también múltiples buses. Realmente es fácil acceder al lugar, salvo en auto, donde las complicadas callecitas angostas e irregulares y los continuos embotellamientos dificultan la llegada. El barrio barcelonés donde esto se lleva a cabo es L’Hospitalet de Llobregat (se pronuncia Lushhhpitalett di Lubregatt), un equivalente a lo que sería Caballito o Flores en Buenos Aires.

La primera gran contra que se le puede encontrar a la convención es su excesivamente matinal horario: 10 a 20 h (hasta las 21 h el Sábado), algo que contrasta notoriamente con los horarios de los españoles, que son los europeos de hábitos más nocturnos (almuerzo 15 h, cena 22 h). Esta es la primera indicación de que nos estamos metiendo en un evento para otakus, lisa y llanamente, y no para el público en general. ¿Por qué? Porque en España la gente solo lee cómics por hobby, no por entretenimiento. Para que entiendan, voy a graficarles un poco más la cosa: los kioscos no venden mangas; la única forma de conseguirlos es yendo a comiquerías (que están bien puestas y son más y mejores que las argentinas; pero eso no hace que sean fáciles de localizar, ya que, salvo contadas excepciones, no suelen estar en las calles principales). Sí, así de choto, si quieren un Kenshin, un Ranma o lo que sea, solo podrán conseguirlo en una comiquería. ¿Anime en TV? Ni mierda. Solo el 10% de la población tiene cable y los canales de aire no pasan casi nada… y si lo hacen lo ponen por la mañana dentro de programas infantiles.

VIIISALÓN
MANGA
大8回バルセロナ
マンガフェスティバル
25,26,27 Octubre 2002. La Farga de L'Hospitalet

Resultado: la gran mayoría de la gente ni sabe que se publican mangas y jamás podrás entablar una conversación con alguien sobre anime.

La única excepción a esta malaria es Catalunya, la provincia donde está Barcelona. Allí hay un canal de aire regional que transmite en catalán un promedio de 8 horas diarias de las más modernas series de anime (de Fushigi Yugi a Shinchan, pasando por Karekano, Boys Be y Yu Yu Hakusho, todas con un excelente, expresivo y fiel doblaje). Pero una vez más está la limitación horaria: el último anime que se emite es a las 20 h… ni sueñes con poder ver algo a medianoche.

Sin embargo, esto ha hecho que el panorama en Catalunya sea algo distinto al del resto de España y se note menos la diferencia de masividad con nuestro país. Llegado este punto, vale aclarar que en España se hablan en muchos lados idiomas distintos al castellano y reina una gran desunión… Por ejemplo, en Barcelona todos los carteles están en catalán y cuando fue el mundial de fútbol realmente no había mucha pasión por el seleccionado español porque gran parte de esta gente que habla catalán no se siente española (piensan que son superiores a los españoles y que están unidos a la fuerza).

Sin embargo, pese a todo, en España se publican muchos más mangas que en Argentina… ¿Por qué? Simple: porque en España la economía es estable, las cosas son previsibles, hay crédito, la gente tiene más guita y puede pagar las cosas más caro y los impuestos son mucho más bajos. Entonces un editor puede publicar algo a precios caros, distribuirlo sin riesgos altos vía comiquerías y así ganar dinero pese a ventas muy bajas. Para que se den una idea, les cuento una cosa directamente relacionada con nosotros: nuestra edición argentina de Blood, aun con Argentina hecha concha, vendió más que nuestra edición española (la cual fue considerada allá un gran éxito por distribuidores y libreros, y estuvo en el top 5 de ventas). Sin embargo, con la edición argentina apenas salimos hechos, mientras que con la española sacamos guita… todo está en eso, en las condiciones generales del país. Si España estuviera en una situación económica similar a Argentina (incluso la situación pre-corralito), casi no se publicarían mangas, ya que el interés del público es un décimo de lo que es en Argentina.

En resumen, el público que se ha generado es muy distinto al de Argentina. A las convenciones asiste gente que solo le interesa consumir, con listas de novedades para comprar, que se gastan como 200 Euros en una tarde, se interesan por si dejás o no dejás las onomatopeyas en japonés, por si se lee en sentido de lectura japonés o no, por si viene o no viene el manga con sobrecubiertas y un montón de cosas totalmente superficiales que a sus ojos son temas de vida o muerte… para peor, realmente no ves a mucha gente sonriendo o divirtiéndose…

Otra cosa curiosa es que, según los expositores, la presencia de chicas en la convención es algo muy nuevo que recién se dio el año pasado.

En fin… pero no todo es negativo, por supuesto. Pasemos a un resumen general de cómo es el Salón: los guardias de seguridad te sonríen, el horario de apertura se respeta a rajatabla ya desde el primer día: abrieron las puertas exactamente a las 10 h, ni un minuto antes ni uno después (¡Increíblemente ya a esas tempranas horas había gente haciendo cola…!). La cantidad y calidad de stands es similar a lo que eran Expocomics o Fantabaires, aunque parece haber una especie de línea divisoria entre empresas productoras y comiquerías. Las comiquerías solo tienen un caballete con las novedades (estilo feria artesanal o Parque Rivadavia, aunque muy prolijo), mientras que las editoras de video o de cómics cuentan con stands muchísimo más elaborados y espectaculares. Es como si ninguna comiquería hubiera conseguido destacar jamás de ninguna forma.

Un gran punto negativo es que están prohibidas las ofertas; todo debe ser vendido a precio de tapa tal como estipula el contrato de alquiler del stand. Esta boludez de corte socialista impide que la gente pueda conseguir cosas más baratas como sucede en Buenos Aires y te hace preguntar cuál es entonces la desesperación que hay en los que vienen por comprar si están pagando todo al mismo precio que en cualquier lado… Salvando este problema, como paseo comercial de cómics el Salón está bueno; hay una oferta variada de merchandising japonés, cómics viejos y nuevos, DVDs… todo a precios mucho más baratos de lo que era en Argentina (obvio, en Europa los aranceles a la importación son infinitamente más bajos y un peluche que en Argentina paga 50% de arancel para entrarlo, allá paga solo 3%).

La falla grave, grave del Salón, sin embargo, son los eventos tipo el Concurso de Disfraces o el Karaoke. Estos, en vez de hacerse en una sala aparte, se hacen en un escenario construido en un rincón del predio a unos 10 metros de la última línea de stands… consecuencia: estabas obligado a escuchar “cantar” a todos los que subían a hacer karaoke (muy pocos zafaban la verdad… y encima lo tenían a todo volumen, cosa que apenas podías conversar con la gente que te venía a comprar). El concurso de disfraces, otro tanto con los gritos y las presentaciones.

Por cierto, la competencia de Cosplay resultó carente de la gracia que tiene en Buenos Aires este tipo de eventos. Claro, es solo manga, no puede haber una Caja Vengadora, un Chapulín, un He-Man ni nada… pero encima el ingenio no parece ser lo que prima: ¡no había ni un robot! Ni un Eva, ni un Valkyrie, ni un Escaflowne… ni hablar de que se transformen… la gran mayoría eran disfraces de personajes de mangas y anime no demasiado masivos que llevaba gente más interesada en lucirse mostrándolo que en divertirse.

El público, eso sí, super caballeroso, nada de…


[IMAGEN: El Stand de Ivrea]

**[IMAGEN: Los Rubén Sincovsky de España. Como en toda convención, están presentes algunos miembros de la familia Adams. La diferencia sin duda nos hace ver a los argentinos como indios que llevamos todavía la pluma en la cabeza… pero como contrapartida la gente no parece divertirse mucho… el evento es más en la onda de un concurso de belleza, careta y aburrido, que en la joda y emoción que transmiten los concursos en Buenos Aires. Eso al margen, mi shock más grande lo tuve el Domingo… llegué a las 9 am para arreglar el stand y veo que ya había una cuadra de cola para entrar. Neeeeeerrrrrdsss!!!! Como van a estar un Domingo a las 9 am levantados haciendo cola al pedo???

En contraste un dato positivo es que la convocatoria del Salón parece ser muy federal, recuerdo venderle a gente que me decía que vino de muchísimas ciudades distintas de toda España (varias de las cuales me quedaba preguntándome a mí mismo dónde coño estarían ya que de geografía española sé poco y nada… ^_^). Los invitados especiales al Salón fueron gente de Studio Pierrot que no conocía nadie y Yuu Watase, la autora de Fushigi Yugi. La presencia de esta artista generó gran entusiasmo y todo producto de su autoría se agotó en todos los stands para las primeras horas del día Sábado. Sin embargo, Watase resultó ser MUY poco dada con el público: todo lo que hizo es dar una conferencia a puerta cerrada para 100 personas y firmarle ejemplares a otras 100. Si se tiene en cuenta que encima de esos pocos afortunados la mitad estaban por “acomodo” (gente de los stands, redactores de revistas, etc.), podrán darse una idea de la ínfima cantidad de gente normal y corriente que pudo ver a Watase…

Los eventos al margen de los disfraces, karaoke y Watase se limitaron a charlas y proyecciones embolantes de lo que lanzan las editoras de video (ya que obviamente no se permite pasar cosas que no se tengan los derechos comprados). Por supuesto entre los asistentes al Salón no faltaron argentinos que están viviendo en Barcelona, estos resultaron ser bastante pocos en comparación a lo seguido que se escucha el acento argentino en la calle. Por suerte todos eran muy buena onda e interesantes, muy distintos al tipo de argentino promedio que te encontrás habitualmente en Barcelona (gente bruta y muy boluda que se vino creyendo que ésta era la tierra prometida, que nunca se adaptaron y viven añorando huevadas).

El punto positivo más fuerte que le encontré al Salón puede pasar desapercibido a los ojos del visitante pero terriblemente importante: los expositores son todos gente muy amable y macanuda. Tanto las editoriales de la competencia como las comiquerías y distribuidores. No hay envidias inútiles, no hay recelos, ni gente pensando en cómo cagarte… podés charlar cálidamente con tu mayor competidor. Un clima tan distinto al de Argentina que te shockea. Realmente reina una camaradería notable. Según los organizadores a lo largo de los tres días asisten unas 47.000 personas… habiendo organizado convenciones, sabiendo cómo se miente al respecto y teniendo cancha para calcular les puedo decir que apenas vendrán unas 15.000 con toda la furia.

En resumen: El Salón del Manga es una buena exposición, correcta y bastante bien organizada. Se gana el aprobado sin problemas y vale la pena ir, pero está claro que en Argentina se tiene una idea TERRIBLEMENTE sobrevaluada de tanto este evento como del mercado español de anime.

Ojalá esto cambie algún día porque realmente es bastante choto el panorama español en estas condiciones… por suerte hay tímidos indicios de que puede darse un cambio en el futuro. Mezclados entre los otakus ya hay un porcentaje de gente más normal que se metió hace poco en esto gracias a que los mangas se empezaron a vender en algunas disquerías de shoppings, también hay algunos que se engancharon por los videos que venden en todos los supermercados. El mercado tiene signos de empezar a cambiar… tal vez de aquí a unos años la cosa sea distinta… después de todo España es parte de la Unión Europea, y la situación del anime en los otros países es muy distinta. Sus vecinos de Italia, Francia y Alemania tienen una masividad y una industria del manga unas 200 veces superior… pero bueno, eso es tema para otra nota…