Wolf's Rain

Juguemos en el bosque mientras el lobo no está


Por Sergio Fantin 17 min de lectura

Si bien en Japón el manga es mucho más masivo que el anime, las pantallas niponas están siempre ávidas de nuevos títulos para darle descanso a los grandes iconos de la animación. Por excelentes que sean ciertos animes, la novedad tira fuerte y el recambio es constante. A comienzos de 2003 se confirmaban los rumores sobre el estreno de un producto nuevo, que para beneficio del fandom local también se estrena localmente en Animax como parte de su carta de presentación. Éste es Wolf’s Rain. Chicos, chicas, robots, una rata amarilla, trompos y hasta bombachas… Las pantallas de televisión han tenido como protagonistas de anime prácticamente todo lo que se pueda imaginar. Bueno, casi. Lo cierto es que no hay grandes antecedentes donde el papel principal lo lleve un lobo (fuera de Estados Unidos, claro; si no tendríamos que nombrar al capo lobo de Droopy que quería comerse a la pelirroja). Para América Latina, Locomotion ya había pasado algunos avances antes del cambio a Animax, que la ha estrenado como parte de la programación nueva. Así Wolf’s Rain puede disfrutarse en la región con relativamente poca dilación desde su emisión original, respetando openings y endings y con un doblaje fiel, aunque también made in Venezuela que le dan un aire en extremo similar al resto de los animes puestos en cartelera como Fullmetal Alchemist y Hellsing. En esta oportunidad algunos actores son Luis Carreño para el rol de Tsume (Bob Esponja en ídem, Xellos en Slayers, Martin Mystery en ídem), Enrique Hernández como Hige (Tyson en Beyblade, Al en Fullmetal Alchemist) y Yensi Rivero (Rogue en X-Men Evolution, Perlita en Bob Esponja).

El estudio Bones, con gran trayectoria en animación, junto a Keiko Nobumoto (guionista para nueve capítulos de Cowboy Bebop y su película, Knockin’ on Heaven’s Door) dieron origen a la historia de cuatro lobos que podían proyectarse a sí mismos como humanos y que buscan “El Paraíso” en un mundo prácticamente desahuciado. El anime tendría una duración inicial de 26 episodios de unos 23 minutos y se emitiría en Fuji TV (y luego en Bandai Channel) a partir del 6 de Enero de 2003. El proyecto fue anticipado con numerosas tandas publicitarias de gran calidad, lo cual hizo que la serie despertara gran interés, y con el tiempo ganó fanáticos incluso antes de ser estrenada. La ansiedad aumentó cuando paulatinamente se fuera descubriendo el staff involucrado con la realización de Wolf’s Rain.

Ya que Nobumoto había tenido un papel importante en CowBe, fueron convocadas tres figuras que habían trabajado con ella en el mismo proyecto: el director Tensai Okamura, el diseñador de personajes Toshihiro Kawamoto y la célebre compositora Yoko Kanno.

En lo visual, Kawamoto no se privó de darle un look muy a lo Spike Spiegel a los personajes. La única directriz que le dieron al crear a los protagonistas es que no tuvieran una imagen tan de peleador como los de CowBe, sino más en la onda bishonen (chicos lindos). El problema también era que en el 50% del tiempo los chicos no eran humanos, sino lobos. Kawamoto se había conseguido un perro a la hora de diseñar a Ein (el canino genio de la nave), pero obviamente no se iba a comprar un lobo con riesgo a que se lo morfase vivo al ponja… A pesar de estas “dificultades técnicas”, las bestias resultaron no sólo bien diseñadas, sino también animadas. Para completar, al ubicarse la acción en un futuro pseudo-apocalíptico, no iba a hacerse gala de un coloreado vivo con luces de neón (y protagonistas de Hot Shot), sino todo lo contrario. Los fondos iban a tener una onda muy depre pero cuidadas al último detalle. En esto tuvieron su papel Shingo Takeba y Tomoaki Okada. Por su parte, Shinji Aramaki (Gasaraki, Digimon Tamers) diseñaría todo lo respectivo a vehículos y máquinas.

En lo musical, Kanno está más que consagrada por sus trabajos previos como Escaflowne y Arjuna. Para este proyecto creó una banda de sonido no tan abundante, pero con una cantidad de instrumentos cercana a los cincuenta que varían entre el saxo hasta la flauta japonesa. Se sirvió de la Orquesta Filarmónica de Varsovia, con quien había colaborado también para la película Battle Royale. El resultado son melodías envolventes con cierta influencia del flamenco. Para el opening, “Stray”, Kanno se reuniría con Steve Conte, el cantante de los Seatbelts (conocido por “Rain”, el ending de CowBe) cuyo resultado sería una canción neo ochentosa (Ssstraaaay…!). Y para finalizar, el ending llamado “Gravity” sería interpretado por la famosa Maaya Sakamoto.

Wolf’s Rain puede disfrutarse en la región con relativamente poca dilación desde su emisión original, respetando openings y endings y con un doblaje fiel.

Llegado el estreno, la suerte estuvo a favor de los lobos. Los fanáticos quedaron deslumbrados por el prolijo desempeño de todo el cast, y la originalidad de la idea de Wolf’s Rain hizo que tuviera viento en popa… hasta que el viento paró de soplar. A medida que avanzaban los capítulos, la historia comenzó a perder fuerza.

*Pensamos 30 minutos pero no pudimos inventar ningún chiste…


A pesar de que los scripts estaban a cargo de personas que trabajaron en grandes proyectos (Witch Hunter Robin, Geneshaft, Samurai Champloo), la gente que se había copado con Wolf’s Rain se encontró con algo diferente a lo que esperaban. La atmósfera dark envolvía personajes que no se privaban de vivir robando, ponerse en pedo o matarse en todos los capítulos, los cuales tenían continuidad y no se trataba de una serie episódica.

Desafortunadamente, incluso los más fieles a Wolf’s Rain se sintieron decepcionados con no uno, sino CUATRO recaps (episodios 15 al 18), donde se cuentan los hechos de lo que pasó hasta ese momento pero desde el punto de vista de diferentes personajes. Si se tiene en cuenta que el anime se emitía a razón semanal, significa que no se vio nada nuevo en un mes… Una grasada.

Luego de ese bache, la trama repuntaba lo suficiente como para ganar un poco del interés perdido, comenzando a perfilar la historia para lo que se sentía como un buen final. Para el 29 de Julio de 2003 se estrenaba el episodio 26, dejando a los protagonistas en medio de lo que podría considerarse como la pelea final y dando muy pocas respuestas a las interrogantes planteadas. Otra vez los fanáticos pusieron el aullido en el cielo.

El 12 de Agosto de ese mismo año se anunciaba oficialmente, sin embargo, la producción de 4 capítulos extras que se editarían en DVD, los cuales cerrarían, algo a los apurones, la historia de Wolf’s Rain con algo más de decencia y de paso, con una calidad todavía superior a la televisiva. Esos capítulos, para salir en fecha, dicen las malas lenguas que también tuvieron que emplear parte del staff que Bones empleaba para su producción Scrapped Princess, y así poder lanzarlos a la venta (recién) a partir del 23 de Enero de 2004, o sea medio año después del último episodio estrenado.

A pesar de tantas idas y venidas, Wolf’s Rain tuvo lo necesario para ser nota de tapa en revistas especializadas y ponerse en boca de todos. La repercusión que tuvo en Japón se extendió rápidamente a otras partes del globo ya que se difundieron versiones no oficiales de fansub, lo cual aceleró los trámites para sacarla por derecha y con todas las reglas. Así, Bandai Entertainment se encargó de vendérsela a la señal estadounidense de Cartoon Network (incluidos los 4 OVAs), a MTV Italia para ese país, y al mismo tiempo

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“Me cagaron las papas pay…” “Te sobra papada” “Andá a dormir al balcón, Picho” “La bolsa de Dog Chow o la vida” VOLF’S RAIN Wolf’s Mucha WOLFS RAN

también a Francia, España, Alemania, Holanda y demás destinos, acompañado con sendas ediciones en DVD. Lo que ocurrirá en América Latina a partir de la emisión por cable lo dirá el tiempo y la capacidad de la audiencia para disfrutar este singular anime.


LA HISTORIA

La trama se sitúa en el futuro, aunque uno no muy lejano al nuestro a juzgar por el nivel tecnológico (trenes, teléfonos, armamento, pero nada de teletransportación o pluto-hamburguesas). Para ese entonces, la Tierra se encuentra devastada y yerma, sometida a un continuado y crudo invierno. Los escenarios hacen acordar mucho a la estepa rusa bajo el “pasmurno” (cielo triste y gris) y de hecho, el tipo de lenguaje escrito que se usa en el anime es cirílico, que dio forma al alfabeto ruso moderno.

Para esta época, los humanos se han refugiado en ciudades con forma de domo y la sociedad se estratificó entre nobles (un grupo de tiranos que gobiernan cada ciudad en constante guerra) y plebeyos que viven en la miseria, muchos de los cuales se han vuelto asaltantes, ladrones y malvivientes de toda forma y color. ¡Qué bonita vecindaaad!

Del lado de las especies vivientes, están casi todas extintas (¡buena, Greenpeace!). Se cree en este mundo que los lobos tenían alguna relación con el origen de los humanos, e inclusive dice la leyenda que cuando los lobos comiencen a buscar “El Paraíso” (Rakuen), es que ha venido el tiempo del cambio. Tal profecía se encuentra en el apócrifo Libro de la Luna, aunque prácticamente nadie le da bola al cuento porque los lobos llevan extinguidos unos 200 años. En realidad, esto no

Imagen promocional de la serie

resulta tan “de ficción”. En el Japón actual las dos razas de lobos (Honshu y Ezo) fueron declaradas oficialmente extintas en 1905. A pesar de esto, hay gente que sigue creyendo en la supervivencia de los caninos, y lo mismo ocurre en Wolf’s Rain

Los primeros tres episodios de la versión animada se centran en presentar a los protagonistas. En los suburbios de uno de los domos aparece un gran “perro” blanco, que en realidad se trata de Kiba (Colmillo). Este se cruza con una banda de ladrones, con los cuales se enfrenta, y el líder de los chorros resulta ser Tsume (Garra), el cual es un lobo gris con apariencia humana (que curte la onda leather a juzgar por su vestimenta), de pelo también gris y una cicatriz en forma de X en el pecho (orooo?). Ambos lobos no tardan en armar bardo y cagarse a mordiscos, aunque el enfrentamiento entre ambos es interrumpido por la aparición de un ex-sheriff de otra ciudad, Quent Yaiden, y su misteriosa perra negra de ojos azules, Blue, que tiene la capacidad de detectar a los lobos. Quent es uno de los pocos que cree que los lobos han sobrevivido a la extinción, y tiene una especie de manía contra estos animales, vinculados estos aparentemente con la trágica pérdida de su familia. Su propósito: exterminar a los lobos de una buena vez.

WOLF’S RAN 25 EN TV….."

Tsume logra escapar, pero Kiba es herido por Quent, y capturado por las fuerzas de la policía, que lo llevan al esbirro para un buen interrogatorio. Mientras, Kiba se recupera de sus heridas encerrado en una jaula, y ahí conoce al despreocupado Hige (Bigotes), un lobo gordote de buen olfato y de color anaranjado con un collar de plata (que en su forma humana le queda exageradamente grande). Hige y Kiba son casi opuestos: mientras el segundo es orgulloso y testarudo y considera una traición a su raza el verse como humano, Hige lo convence de que si adopta la forma humana le sería más fácil sobrellevar su existencia y conseguir lo que quiere. Ahí recién se devela que Kiba se encontraba en esta ciudad por el aroma de la Flor Lunar, la cual es la clave para encontrar El Paraíso donde se dice que florece dicha planta. A Hige lo único que le importa es el morfi (y las minas), pero ayuda a escapar a Kiba y se une a él en su búsqueda.

Por otra parte, la bandita de Tsume se disuelve y lo traicionan. Así conoce a Toboe (Aullido), un cuarto lobo de color café y carácter tímido, que siempre vivió bajo el cuidado de una difunta anciana (que le regaló los cuatro brazaletes de plata que siempre lleva). En su forma humana, Toboe es básicamente un adolescente andrógino, por lo que se volvió un personaje muy popular entre las adolescentes niponas por ser un estereotipo de lo “cute”. Esencialmente débil en apariencia, él desconoce sus habilidades como lobo. Tsume, cínico y frío (y con cara constante de gastritis), desprecia a la gente que no puede hacerse cargo de sí misma, por lo que siempre mantendrá una relación de tire y afloje con Toboe (relación que dio lugar a la mayoría de los doujinshis yaoi que existen de Wolf’s Rain).

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Mientras tanto, los científicos y el departamento de policía se encuentran estudiando activamente una extraña chica de pelo lila y ojos rosa llamada Cheza (que sigue la dieta de la Para Ti porque solamente toma agua y sol), que se encontraba en animación suspendida en un tanque en forma de esfera. Se dice que Cheza es una creación perfecta (kanzen) mediante alquimia a partir de la mencionada Flor Lunar (la cual en la realidad no se parece nada a la del anime salvo que también es blanca). Cheza tiene una extraña conexión con los lobos, y es sensible a las heridas o sentimientos de estos animales, y su aroma es esencial para éstos en la empresa por llegar al Paraíso, si es que existe tal lugar. Afortunadamente a Bandai no se le ocurrió asociarse con Rexona para sacar la fragancia del verano, “Cheza: si le gustás a los lobos es porque sos medio perra”. Eventualmente, los cuatro lobos outcast se reúnen y de ahí en más comienza su viaje por buscar la tierra prometida y seguirle el rastro a Cheza, que fue raptada por el enigmático noble, Darcia.

WOLF’S RAIN / YOKO KANNO WOLF’S RAIN O.S.T.2 YOKO KANNO WOLF’S RAIN

Los dos soundtracks de Yoko Kanno y la tapa de un doujinshi yaoi.

La historia de Wolf’s Rain gana en originalidad y no se priva de mezclar buenas escenas de acción y humor bajo un ambiente bastante oscuro. Encontramos “grupos de personajes”, cada cual teniendo su objetivo. Se complementa entonces con interesantes tramas secundarias, como los puteríos entre los nobles (Darcia, Jagara, Oakum) para ver quién se queda con Cheza (y para qué cadorna la quieren), algunos oficiales de la policía como Cher Degré (maniática del trabajo) y su ex marido Hubb Lebowski (que le preocupa tanto el destino de Cheza como su finado matrimonio), y al insistente Quent acompañado por Blue. Como los lobos van siguiendo ciegamente la pista del paraíso bajo el instinto de Kiba (lo cual es sospechoso porque NADIE cuestiona cómo sabe lo que sabe), a veces la trama se vuelve algo lenta y los sub-plots resultan más predominantes que la historia principal.

EL MANGA

Para darle más acompañamiento a la emisión del anime en las pantallas niponas, comenzó a serializarse en el semanario Magazine Z de Kodansha en Abril de 2003, es decir, unos tres meses luego de su estreno, la adaptación a papel y tinta de Wolf’s Rain. La misma contó con la supervisión de su creadora, Keiko Nobumoto, aunque la historia y arte estuvieron a cargo de Iida Toshitsugu. Sin embargo, el gran cast que se encargó de darle el aspecto distintivo a la parte gráfica se mostró ausente, lo cual le da al comic una sensación de “le falta algo” que le juega en contra como producto comercial.

En realidad un manga no es del todo desacertado para darle soporte a un proyecto directamente televisivo. Wolf’s Rain no cuenta con gran merchandising (más allá de los dos soundtracks de Yoko Kanno, algunos peluches y phonestraps), pero lamentablemente tal acompañamiento no logró tener los mejores resultados.

Desde el vamos, Magazine Z no es de las grandes publicaciones de Kodansha (como lo son Nakayoshi o Young Magazine, donde desfilaron Sailor Moon, Chobits y XXXHolic). En ella, por citar casos conocidos, tenemos FLCL o Turn A Gundam que figuraron en sus páginas, pero también se tratan de títulos de relativa corta duración.

A pesar de que Iida Toshitsugu captura los eventos esenciales de la historia (y se dejan de lado los pormenores de la trama), la simpleza del diseño de personajes, los fondos vacíos y la narrativa sencilla le quitan el gancho principal que tenía el anime: chicos “cute” de pelo rebelde en muy bien logrados (y coloreados) fondos con buena mezcla de escenas de acción (donde lobos y no-lobos se cagan mal a palos) y el diálogo necesario como para ir conociendo los personajes. Si bien la gráfica es limpia y entendible, resulta contraproducente si se lo compara con las complejas escenas del anime a las que los espectadores estaban acostumbrados. Además, los sucesos en el manga se desarrollan muy velozmente, en contraste con la versión animada donde a veces el ritmo es algo lento. El total de Wolf’s Rain fue recopilado en dos tankoubons, con lo que si se piensa que es una serie de, digamos, 26 capítulos (sin contar los recaps), es algo medio comprimidito… En suma, aquel que no conozca o haya visto el anime no va a encontrar suficientes razones como para considerar la compra del comic.

En occidente, el manga de Wolf’s Rain fue

原作/BONES·信本敬子 漫画/いーだ俊嗣

El manga de Wolf’s Rain 27

EN TV.Como editor profesional, he limpiado y formateado el texto del escaneo de revista, corrigiendo saltos de línea y errores tipográficos.


editado por la compañía americana Viz, también aprovechando la emisión del anime por el bloque nocturno de Cartoon Network, Adult Swim, y su posterior edición en DVD.

LOBOS Y FOLKLORE

En el anime encontramos lobos en diversos títulos, tales como Kouga en Inu Yasha, la gente lobo de Gaea en Escaflowne, la familia de lobos de San en Mononoke Hime, Hajime Saitou en Rurouni Kenshin… pero en el papel protagónico se obtiene un 404 “not found”.

Si hay un animal al que lo han tomado de punto a lo largo de la historia, ése es el lobo. Dejando de lado a Caperucita Roja o a los Tres Cerditos, el respeto/miedo en torno a ellos ha dado lugar a mitos y creencias sobre estos ancestrales caninos en el antiguo Egipto (el dios Wepwawet), Grecia Clásica (asociado con Apolo o con Caronte de la Estigia), los celtas (el dios Cernunnos), los romanos (la madre loba de Rómulo y Remo)… Por H o por B, los lobos no zafan de ser héroes (como en las culturas aborígenes americanas) o villanos (caso de Europa en las Edades Media y Moderna).

El dios Wepwawet

En Japón, las creencias sobre el lobo (ookami) no son de un corte positivo o negativo tajante. Se cree a los lobos como mensajeros de los dioses y protectores en las montañas y bosques. Esto hace que la relación entre humanos y lobos sea más bien neutral. Si se rompen las promesas y se olvidan las obligaciones del hombre con la Naturaleza, entonces el costado salvaje de la bestia (mojusei) emerge, y ahí es cuando los lobos comen asado de campesino nipón…

El rol de los lobos con el destino del mundo en Wolf’s Rain es bastante particular: para eliminar el caos existente en el mundo, la madre Tierra creó estas criaturas para exterminar a los monstruos. Hecho el trabajo, de los lobos surgieron los hombres. Si los lobos apareciesen nuevamente y comenzaran la búsqueda del Paraíso, es que la era de los humanos ha finalizado (¿del lobo venimos y al lobo volvemos???).

Los conceptos del anime no resultan exclusivos de las creencias japonesas sino que tienen un tinte multicultural. En el mito menomini de la creación, por ejemplo, el primer hombre que existió era gemelo de un lobo. Yendo hacia el extremo norte del mundo, el mito del lobo demoníaco Fenrir cuenta que el Apocalipsis (Ragnarok) de la Tierra vendrá de la mano de esta bestia, tragándose de un bocado al mundo e incluso dará muerte al dios Odín, para luego ser vencido por su hijo Vidar, y comenzar una nueva era.

Otro punto que confundió a los que empezaron a seguir el anime era que la historia no se centraba en hombres-lobo, sino en lobos que aparentaban ser personas por un truco mental (afortunadamente más feliz que uno de Tusam). Las leyendas de los hombres-lobo (o vilkacis, su nombre antiguo) provienen de Europa Occidental en la Edad Media, y a pesar de que hay recuentos sobre la bondad de estas criaturas, por lo general se las asocia a simpáticos sádicos asesinos poseídos por alguna maldición, a veces involuntaria y otras veces no tanto.

En el país del sol naciente no hay referencias abundantes de licantropía. Se dice que un lobo puede tomar la forma de la última persona que haya devorado, leyenda que aún continúa en el distrito montañoso entre Iyo y Tosa, en Shikoku.

Combinando la bestialidad del lobo y el look de los protagonistas muy al estilo bishonen, Wolf’s Rain se garantizó escenas de combate de lo más sangrientas con el appeal “kawai” de sus personajes.

Con todo su trasfondo folklórico, Wolf’s Rain tenía todas las de ganar, y si bien ha tenido un gran impacto en el mundo de la animación, muy posiblemente no será recordada como un hito. Ofrece esencialmente estimulación para los sentidos, ganando con su original concepto, envolvente música y soberbia animación, aunque al haberse depositado tantas expectativas sobre el mismo, pueda quedar, aunque injustificadamente, un sabor amargo de decepción.