World of Narue

AMOR A LA EXTRATERRESTRE


Por Marcelo Vicente 3 min de lectura

World of Narue (su título japo es Narue no Sekai). La historia de esta presentaba a Kazuto Iizuka, un pibe de 14 años que un día de lluvia se topa con una chica bastante linda llamada Narue Nanase… la cual asegura ser una extraterrestre mestiza. De ahí en más, y tras ponerse de novios, la parejita vivirá las mil y una, rodeado de un cast más que simpático donde se destacan la hermana mayor de Narue (que por viajar a la velocidad de la luz envejeció más lentamente y sigue siendo una nenita) y el “malo” de la historia, que atinadamente se llama Tale Messer (algo así como “Arruinador de Historias”). Claro que son inevitables las moralejas, en este caso es la obvia coexistencia pacífica de las distintas razas.

Lo gracioso de esto -aunque a Marukawa no le debe haber causado ninguna gracia en su momento- es que, por ese entonces que estaba dando sus primeros pasos como profesional del manga, el autor usaba a quien tuviera cerca para que le diera una mano y pudiera llegar con los tiempos de entrega del material. Es así como se ve en los créditos originales que le agradece a sus hermanos por haberle ayudado a terminar con unas páginas, y a otro amigo que por el pancho y la coca -literalmente- le hizo una ilustración para la contratapa. Asimismo, Marukawa se atajaba y decía que como todo iba saliendo a las corridas, era muy probable que le hubiera chingado con términos o que la historia no quedara del todo clara. Desastre…

No obstante, y a pesar de venir con estos antecedentes (que al final le terminaron jugando a favor por la espontaneidad), World of Narue se las fue arreglando para empezar a meterse de a poco en la gente. A propósito, el nombre de la serie está tomado de una renombrada novela de ciencia ficción llamada The World of Null-A, que según la fonética nipona y ligeramente deformado suena “Narue”. El autor de esta novela es A. E. van Vogt, un conocido autor canadiense considerado padre de la ciencia ficción en ese país al igual que en Francia. La palabra “Null-A” a su vez es una contracción de “No-Aristotelianismo”, un concepto que forma parte de la complicadísima teoría de las “Semánticas Generales” creada por el conde Alfred Korzybsky, y la base de esta teoría es que uno no es la misma persona que fue ayer… De todos modos, Marukawa sólo tomó el nombre de esta obra.

Así las cosas, la popularidad de esta historia siguió creciendo a un ritmo moderado pero sostenido, y eso llevó a las compañías BeSTACK, Imagica, Media Factory, Pony Canyon, Toshiba y el Studio Live (luego se sumó Gonzo para adosarle el CG necesario) a realizar un anime homónimo. Finalmente, el 5 de Abril de 2003 se estrenaba a través de las pantallas de Mainichi Broadcast System la serie de TV de Narue, que si bien arrancó bastante fiel al manga, después no fue tan así; y esto tiene que ver con el remanido tema de que sólo se habían pautado 12 episodios, cuando el cómic aún al día de hoy se sigue editando en Japón (va recopilándose en 8 tankoubons). Lo dicho, la serie se despidió el 27 de Junio de ese mismo 2003 con un final recontrainventado (Marukawa nunca estuvo involucrado en el proyecto), pero con unos niveles de audiencia más que respetables. Volviendo al manga, Ivrea está editándolo en Argentina desde hace unos meses a través de comiquerías, en formato tomo de 200 páginas, con sobrecubiertas y a un ritmo de publicación trimestral.