Con las pelotas muy stressadas
Con las pelotas muy stressadas
Leandro Oberto Editor
El otro día un amigo para justificar la actitud de otra persona me dijo “todos guardamos esqueletos en el armario”. La frase, que había escuchado mil veces a lo largo de mi vida, por primera vez cobraba un sentido práctico y tangible. Me quedé pensando… Me cuestioné si yo, pese a todo lo que decía, no los tenía o había tenido…
Algo después un conocido me dice “Tenés que darle tiempo a las cosas. Los rituales son importantes en la sociedad. El que olvida eso está condenado a perder.”
Hummm… Probablemente es cierto… pero día a día estoy más y más harto de seguir obligadamente caminos que sé a dónde dan. ¿No hay forma de tomar atajos???
Más tarde ese mismo día leo “Si la paciencia es la clave para alcanzar las cosas… ¿Por qué los humanos habremos sido creados de forma que cuanto más nos importe algo menos paciencia tenemos para conseguirlo?”
Hummm. Sí, totalmente cierto… y es una mierda. Resulta que hay que ser prácticamente un monje budista para tener la tranquilidad suficiente de esperar hasta los momentos adecuados para conseguir lo que uno quiere.
¿Saben qué? Estoy harto, me ha roto, reventado, estallado y hecho girar por el aire como un globo pinchado las pelotas! La izquierda y la derecha, las dos!!! La psicología humana me ha roto las pelotas! Hoy y aquí me rebelo contra la vida, contra la psicología humana y toda la sarta de boludeces que nos limita la existencia.
Desgraciadamente este hartazgo y rebelión sea probablemente otro caso más de predecible psicología humana, donde meramente respondo ante un contexto.
En fin… mejor me concentro en tratar de identificar lo que me hace feliz como humano que soy y tratar de exaltarlo y detectar aquello que me caga la vida y tratar de combatirlo. El viejo y querido pragmatismo nunca falla al final de cuentas…
En Milano, frente a un hotel donde estuve cuando tenía 2 años Marzo 06