Love Hina

Calenturas termales, en TV

Por Leandro Iraizoz 19 min de lectura

LOVE HINA: CALENTURAS TERMALES, EN TV

Por Leandro Iraizoz

Voluptuosas féminas universitarias con poca ropa, una casa llena de habitaciones y un nabo rodeado de ellas. En la UBA estas cosas no pasan. Sólo fiestas con cerveza de dudosa procedencia a dos pesos, trámites interminables y viejas con pocos dientes atendiendo el departamento de alumnos. Pero al mal tiempo buena cara, porque esos frustrados sueños de jovencitas semidesnudas comenzaron a cumplirse el pasado martes 11 de Abril por Cartoon Network en el horario de la trasnoche. Ideal para los que hacen zapping entre los dibujos animados y las rayitas del codificado.

Con un éxito arrasador a sus espaldas, Love Hina llega a la Argentina, lamentablemente, como una serie más en este mar de estrenos que proponen las múltiples señales de cable que emiten anime. Algo impensado años atrás, cuando lo mejor que se podía ver pasaba por alguna que otra novedad, devaluada, por temporada. Ahora todo sucede en un horario de nuevas dimensiones para un estreno de tal calibre. Lo cual puede resultar en una idea brillante, o mandar al bombo a un hit comercial. Claro que además existe un tema aparte, como es que estaría políticamente incorrecto emitirla a las 5 de la tarde cuando los nenes salen del cole para tomar la chocolatada con vainillas y ver Mirmo. Para evitar controversias con los más puritanos, va directo a la noche y lo más tarde posible, escapando al riesgo de que algún prepúber desvelado pueda asomarse frente al televisor. Inicialmente, se rumoraba que sería incluida en el segmento Adult Swim, que, tras un abrupto cambio en el planeamiento del canal, por estos días sólo se dedica a emitir sus productos más bizarros, más alguna que otra serie yankee. Incluso iba a ser su ancho de espadas en la nueva cruzada animera del susodicho segmento. Pero al final terminó en Toonami

Tras tantas idas y vueltas, y un estreno muy postergado, pareciera ser que hay mucha cautela ante una obra que ni siquiera roza el soft hentai. Haciendo una parábola sencilla, es lo más parecido a la compañerita calienta pavas de la secundaria. Te muestra un hombro, te muestra el otro, te deja caliente y nada más. Sin embargo, Love Hina (Muñeca de Amor en criollo) es solamente un shonen que, además de dedicarse a mostrar chicas y más chicas, no sólo se concentra en esta faceta sino que explora de manera sutil a todos sus personajes y estereotipos riéndose del género y parodiando sin asco a Sailor Moon y otros animes, e incluso a varios videojuegos de aventura heroica y lucha. El propio autor, Ken Akamatsu, se dibuja a sí mismo e interviene en un par de capítulos para ayudar a sus creaciones en variadas ocasiones, sacándolos de situaciones complicadas, porque sí. Todo en un tono fumeta light.

La animación es buena, los personajes están bien diseñados y la música acompaña. Premisa básica para que al menos se deje ver. Hay que sumarle una gran adaptación. El paso del tablero de dibujos en el estudio del mangaka a las pantallas televisivas, da la sensación de que no podría haber sido mejor. Es que el mismo Akamatsu se puso al frente del proyecto, escribiendo el guion y supervisando desde el chino que pintó un fondo al azar, hasta el más pequeño de los detalles. De esta forma, logró evitar que cualquier director con ganas de retorcer una ópera prima, bastardeara su primer trabajo televisivo. Se la jugó y se salió con la suya.

En Japón, antes y durante el estreno, existió una grossa campaña publicitaria. Digamos que prefirieron poner toda la carne en el asador para no llevarse un fiasco. Si bien el respaldo del manga era suficiente colchón, prefirieron no jugarse y apostar a medir más que las repeticiones de Los Campanelli por Volver. Extremadamente bizarro es ver referencias de cómo, por las calles niponas, circulaban colectivos pintados de amarillo y estampados con el chivo de Love Hina. Hubiese sido copado ir en un 60 en hora pico, con las ventanillas rotas, la suspensión caída y Naru desde el afiche pidiendo “parada, por favor”. Lo más imponente que se ve en un bondi acá, lamentablemente, es la publicidad de Gladiadores de Pompeya.

Tras tomar vuelo, Love Hina se ubicó rápidamente entre las primeras posiciones de la televisión nipona, generando un gran revuelo mediático y convirtiéndose en tapa de cuanta revista especializada hubiese. Su pantallazo fue el 19 de Abril de 2000 mediante las ondas catódicas de TV Tokyo.

Grandes empresas se hicieron presentes de la partida: Production I.G. (Ghost in the Shell) y su subsidiaria Xebec (DNAngel, Nadesico) se encargaron de la animación, mientras que nada más ni nada menos que Polygram haría lo suyo con la música y Starchild Records editaría más tarde la serie en DVD. Si bien Akamatsu los miraba a todos de refilón, y dejó que metieran mano hasta ahí, delegó la dirección en Yoshiaki Iwasaki (El Hazard, Turn A Gundam), el diseño de personajes en Makoto Uno (Stellvia, Witchblade) y la música en Kōichi Korenaga (Bubblegum Crisis: Tokyo 2040).

“¡Qué calentito es tu poncho peruano!”

Los picos de rating finalizando la serie tocaron los techos, lo que llevó a que canales de muchos otros países posasen sus ojos sobre ella y los muchachos de las distribuidoras se hicieran un festín con sus derechos de emisión. No llama la atención que hoy en día, seis años después de su estreno en Japón, y teniendo en cuenta lo rápido que nos están llegando ciertos animes a estas pampas, se la reciba con los brazos extendidos y con un suspiro de alivio por parte de los fanáticos después de tanta espera; cansados de verla a cuentagotas en proyecciones o de las versiones bajadas de Internet con subtítulos en inglés, castellano y chino mandarín al mismo tiempo!

Gracias a su fama internacional, la serie la descosió en cuanta tierra pisó. Pero, volviendo a Japón, el 27 de Septiembre de 2000, con 25 capítulos en total, Love Hina no decía adiós, sino hasta luego. Las aventuras de Keitaro y compañía terminaban por el momento para volver en breve y terminar debidamente, ya que los tomos finales del manga no habían sido todavía adaptados. En poco tiempo, el mercado sería inundado por dos especiales, una miniserie de OVAS titulada Love Hina Again y varias reediciones (ver continuaciones).

Originalmente basada en un manga homónimo creado, como ya se mencionó atrás, por Ken Akamatsu, suma un total de 14 tomos recopilatorios, publicados por la editorial Kodansha y serializados anteriormente en su revista Shonen Magazine (cuna de GTO y Devilman para nombrar algunos), la misma en la que el autor publica habitualmente. La diferencia con su versión animada no es demasiado grande, exceptuando alguna que otra escena o diálogo cambiado, así como el orden de aparición de los personajes, etc. Con la salida de las OVAS se daría vuelta la tortilla, existiendo ciertas discrepancias, especialmente con su final que deja sin adaptar los dos últimos tomos. Una particularidad del cómic es que posee dos versiones: una íntegramente en japonés y otra bilingüe que mezcla el idioma del diablo con el inglés. Más curioso aún es que esta última fue utilizada por varios colegios como libro de lectura para aprender la lengua occidental.

Desde su primer tomo fue un éxito en ventas que creció como chichón de enano, rankeándose en el top ten de ventas hasta su última entrega. La fama y los elogios ganados traspasaron las fronteras llegando a oídos de varios editores de cómics en el resto del mundo. Rápidamente el fenómeno Love Hina se desperdigó a lo largo y ancho del planeta, consiguiendo ediciones en una abultada cantidad de idiomas y países, entre ellos USA, España, Francia, Italia, la mayoría del continente asiático y un largo etcétera.

Una variada gama de productos ansiosos de ser comprados por una horda salvaje de seguidores inundaron los mercados. Pero la verdad es que se zarparon a la hora de sacar cuanta chuchería se pudiese, estampada con la cara de Naru y Keitaro. Se pueden citar desde útiles para el colegio, golosinas, juegos de sábanas, toallas, hasta todo lo usual que se encuentra en las comiquerías amigas como trading cards, figuras a escala, ediciones en DVD y unos cuantos CDs de la banda sonora. Encabezada tanto por los seiyuus (los actores que ponen la voz) de ambos protagonistas, como por las cuerdas vocales de Megumi Hayashibara (Lime en Saber Marionette y Ai Amano en Video Girl Ai) quien interpreta a Haruka, la tía de Keitaro, en un rol ultra secundario. A pesar de ello la invitaron, en una muy buena movida marketinera, a que se cantara unos cuantos singles.

Del vasto merchandising, lo único que se les escapó fueron las muñecas inflables, el alimento para perros y una sopapa destapacañerías. Obvio que tampoco iban a dejar pasar la chance de mandarse algún que otro juego para cualquiera de las tantas consolas que hay hoy en día. El tópico superlativo y al tono fue el RPG (Rol Playing Game), dado que la historia es ideal para este tipo de desarrollo. En la mayoría de los títulos ocasionalmente somos el personaje central, que podemos bautizar bajo nuestro propio nombre sólo para hacerlo más morboso, y donde tenemos que lanzarnos a seducir a las chicas del Hinata Sou. Claro que en algunas versiones, como las que circulan por Internet, la idea es hacerse el romántico para después llevarlas al catre… La idea fija, que le dicen.

ラブひな づくりメール

El manga de Love Hina

LA HISTORIA

Keitaro Urashima es el prototipo del traga aunque nada que ver, es totalmente lo contrario, un pésimo estudiante y sus intentos por entrar en la prestigiosa universidad de Tokyo son en vano. Pero su intención de ingresar a la facultad va más allá de los estudios, ya que de chico hizo una promesa a su amor de la infancia en la que los dos se reencontrarían en el dichoso lugar. La leyenda dice que quienes se juran amor eterno y se reúnen en Toudai son felices para siempre. Si la vida fuera tan sencilla como eso nadie dejaría la UBA…

Aparte, el otro significativo problema de Keitaro es que el muy gil ni siquiera se acuerda el nombre de la compañerita de juegos, y los padres lo quieren echar de la casa, cansados de que un potus tenga más logros que él. Sin trabajo y casi sin techo lo manda llamar su abuela, la propietaria del “Hinata Sou”, una especie de coqueto albergue estudiantil (¡con aguas termales y todo!) en el que sólo viven chicas que cursan en los colegios y universidades aledañas. La abuelita está pensando en retirarse del negocio (al menos por un tiempo) a causa del reuma, la esclerosis múltiple y varios problemas más que no pueden contarse. Entonces se acuerda de su nietito y, como cualquier abuela lo mima un poco, le brinda la oportunidad de que se ocupe del lugar mientras toma nuevamente el curso de ingreso a Toudai.

Si es difícil convivir con una mujer, sea cual sea la relación, es de imaginarse lo que puede suceder con varias sin lazo sanguíneo de por medio, encima una más histérica que la otra y de personalidades tan dispares como alocadas. La oposición a que esto suceda está encabezada por Naru Narusegawa (la originalidad de los padres excede los errores de imprenta), que justamente vive en el lugar porque también quiere entrar en Toudai. Claro que con el paso del tiempo se dan cuenta de que Keitaro no es más que un tonto de buen corazón y, tras acostumbrarse a unos cuantos de “esos días”, logrará ganarse su afecto.

La trama se complica cuando aparece una tercera en discordia, Otohime Mutsumi, una mina re colgada que parece haber tomado todos los estupefacientes de Japón y también podría, posiblemente, ser la niña del pasado. Ahora Naru se toma más a pecho el cariño que siente por su compañero de estudios y el triángulo amoroso se completa, dando pie a millones de situaciones extremas que terminan en la debacle y con corridas que emulan grotescamente a las de Benny Hill. Todo se resuelve favorablemente sobre el final de la serie, pero nunca se termina de dejar en claro quién era quién, al menos hasta la aparición de los especiales y Love Hina Again, donde se cuenta parte del desenlace de la historia.


¡¿Te robo un chicle?! ¡¿Te robo un pecho?! ¡Mirá… salen burbujitas!! ¡Helado de peteeee!!

EL AUTOR

Ken Akamatsu es el hombre en cuestión. Nacido el 5 de julio de 1968 en Kanegawa, tuvo un ascenso más que prominente. Comenzó dibujando manga desde sus épocas de estudiante en la universidad de Chuo, donde cursaba literatura. Previamente quiso entrar en Toudai (la Universidad de Tokyo) en dos oportunidades, pero en ambas reprobó el examen. Cuenta la leyenda que de ahí sacó la idea para crear Love Hina, y seguramente el protagonista refleje ese sueño frustrado por ingresar en su primera opción universitaria. Cualquier psicoanalista de medio pelo se haría un picnic con esto (y Bucai lo copiaría en algún libro ^-^). Sus trabajos iniciales fueron doujinshis (mangas amateurs) de Sailor Moon, Magic Knight Rayearth y Chun-Li de Street Fighter, uno de sus personajes preferidos, que publicase en el Comiket bajo el pseudónimo de Mizuno Awa.

A todo esto, el Comiket (contracción de Comic Market) es una convención que tiene lugar en Tokyo dos veces al año, a mediados de Agosto y Diciembre, en donde los aficionados se reúnen para compartir diversos materiales e información sobre sus mangas favoritos y los nuevos autores se dan a conocer mediante revistas de doujinshis. Gracias a esto, consiguió ganar en dos oportunidades el premio que otorga la revista Weekly Shonen Magazine al nuevo autor. Tras haber editado sus primeros trabajos, Itsudatte My Santa (un tomo) y Ai Ga Tomaranai (8 tomos) con un relativo éxito, llegó el turno de Love Hina, que terminó de anclarlo en el mundo del manga como una de sus más prominentes figuras.

Akamatsu se confiesa como un gran admirador de Rumiko Takahashi (Ranma 1/2, Urusei Yatsura) y Tatsuya Egawa (Golden Boy). El estilo de ambos autores está omnipresente en sus historias, tanto los toques de comedia bizarra de Rumiko, como el arte de las situaciones extremas que posee Egawa. Y su arte no se queda atrás, debido a que tiene unos armoniosos entintados y un manejo de personajes que dan una sensación amena a sus obras. Las ilustraciones de Love Hina son innumerables, y es por eso que el autor tomó ventura y realizó un artbook basado en la serie animada que incluye una historia extra creada íntegramente para la ocasión, sumado a los otros tantos lanzamientos con sus mejores dibujos.

El Ken real y la versión anime

Actualmente, Ken Akamatsu se encuentra trabajando en Negima, un manga que recientemente ha alcanzado la misma cantidad de tomos que Love Hina y, para no ser menos, ya posee una adaptación animada bajo el nombre de Mahou Sensei Negima!, otro shonen lleno de chicas pero mezclado en esta oportunidad con el mundo de la magia.

LAS CONTINUACIONES Y EL FINAL NO ADAPTADO

Antes de comenzar a hablar de las continuaciones posta, hay que aclarar una cuestión; y es que el último capítulo de la serie es un episodio extra, algo así como una yapa. Visto y considerando que el argumento se cierra en el anterior y la historia final no aporta nada, sólo es un relato sobre Motoko, una de las chicas del Hinata Sou, justamente, la preferida del autor por su carácter luchador. Tras sus constantes rechazos, Keitaro sigue preparándose eternamente para el ingreso a Toudai; así llega la fecha de los exámenes y con ella la Navidad. Entre los preparativos se corre la bola de que si una persona declara su amor en la noche de Navidad, sus deseos se convertirán en realidad.

Encuentros, desencuentros, Akamatsu que vuelve a intervenir para ayudar y un final a lo “Sintonía de Amor”. Este fue el primer especial, luego de que la serie de TV concluyese, aparecido bajo el nombre de “Love Hina: Xmas Special - Silent Eve” (Especial de Navidad - Víspera Silenciosa). Mucho no se hizo esperar, pasando sólo unos meses para que TV Tokyo lo pusiese al aire. Exactamente el 25 de Diciembre de 2000 a la medianoche, con una duración de 45 minutos aproximadamente. El equipo de producción y animación fue el mismo tanto en nombres como en las empresas que se hicieron partícipes.

Solamente una estación hubo que aguantar para la siguiente encarnación de Love Hina. Para festejar la llegada de la primavera, el primero de Abril de 2001 tomaba vida el segundo especial televisivo intitulado: “Love Hina Haru Special - Kimi Sakura Chiru Nakare” (Especial de Primavera Que no caiga la flor del cerezo). Llega una nueva tanda de pruebas y, para no perder la costumbre, Keitaro vuelve a hacer papelones; se queda soñando despierto y sobre el final del parcial se levanta para completarlo a las apuradas. Cayendo en lo más fácil, piensa que ni a palos pudo haber aprobado, por lo cual toma la resolución de, avergonzado, escaparse de esa realidad que huele a fracaso (bien de cagón). El destino es una isla desierta a donde irá a buscarlo ese precioso harén de hormonales mujeres que vive con él.

En esta oportunidad, el proyecto tuvo un leve cambio en el staff. Akamatsu se desligó del guión y tomó la posta Kurou Hazuki, quien se había encargado de otras cuestiones como los escenarios y la estructura en la serie de televisión, además de realizar el guión de Dai-Guard. Estos dos especiales han sido recopilados en varias ediciones en DVD, por separado, en conjunto y hasta con otra película extra que rearma la historia e introduce a los personajes. Sí, sí, se vendieron como pan caliente… por si cabía alguna duda.

Para terminar con toda esta movida, y casi un año después, salió al mercado Love Hina: Again. Es una miniserie de 3 OVAS que adapta lo que vendría a ser el último arco argumental pero no el final. Y ojo al piojo, porque tampoco todo sucede de la misma forma. Si bien sigue la línea de los lanzamientos previos, se diferencia del resto y, en realidad, no queda muy a tono. El trabajo en cuanto a animación y diseño de personajes es bueno y más fiel al comic. Akiyoshi Maeda (director de animación en Nadesico) hizo sus méritos para que esto sucediera. Aun así, la idea parece haberse desgastado un poco y no se introducen elementos nuevos. Todo es repetitivo.


  • Itsudatte My Santa
  • Ai Ga Tomaranai
  • Negima
  • “Love Hina: Xmas Special - Silent Eve”

Love Hina Haru Special - Kimi Sakura Chiru Nakare

El OVA, aunque más demencial e histérico. Ese no sé qué meloso y tierno que tenía la serie, a pesar de lo pajeril al mismo tiempo, resulta perdido y los clichés ya no causan mucha gracia.

Otro chancho en el mismo chiquero. Así llega Kanako Urashima, la supuesta hermana de Keitaro para armar bardo en el Hinata Sou aprovechando su ausencia. Maestra del disfraz, se las ingenia para lograrlo. Dicho sea de paso, el pajarón de Urashima finalmente pasa el examen de entrada a la universidad, pero, como es un aparato, el día de la ceremonia de ingreso tiene un accidente y se rompe una pierna. De ahí, porque el tiempo le sobra, se va de viaje con Seta (un profesor de arqueología que aparece varias veces) para acompañarlo en una expedición para buscar rastros de Pelvis Cafés en inhabitadas islas del pacífico. Mientras, Naru queda a cargo de la pensión.

De ahí en más, peleas por ver quién se queda con el anteojudo protagonista, descubrir quién es quién e intentar lograr un happy ending a las apuradas. El tema es que las cosas no se resuelven así en el manga y, en comparación, existen varios cambios. Principalmente, los dos últimos tomos, que brillan por su ausencia. El viaje de Urashima es a América por estudios y, mientras tanto, pasan muchas más cosas, incluyendo la presentación de Kanako primero como su hermana y luego como su prometida. Queda así en la nebulosa si es ella la nena de la promesa (¿alguien más?). Lindo quilombo le espera al otro para cuando vuelva…

Y, sin escupirle el asado a nadie, los tomos finales del comic narran el anuncio sobre el regreso de la abuela Hina, quien promete entregarle el Hinata Sou a Keitaro dejándolo permanentemente como el karinrin (encargado), sólo bajo la condición de que se comprometa y se case. Pero vuelve y gran alboroto, porque mientras Naru piensa realizar un anuncio sumamente importante, la llegada de la vieja se lo opaca y se revela (aunque a esta altura a nadie le importe) quién era finalmente la mítica compañerita de juegos. Un verdadero y sentido homenaje a todos aquellos que alguna vez se enamoraron en el jardín de aquella bella niña del arenero.

Love Hina: Again

EL DOBLAJE

Las siguientes líneas no son para menores de 18 años. Favor de seguir con la próxima nota en caso contrario ^-^!! Una cosa es segura, el doblaje de Love Hina no iba a tener medios tonos, ni mucho menos pasar desapercibido. Sobre todo cuando se trata de un anime bastante conocido y esperado, lo cual puede generar una decepción mayor con una traducción mala o viceversa en cuanto a lo satisfactorio. En este caso se da lo segundo ya que la suerte corrió a favor del sentido común y la fidelidad.

Para empezar, antes de que “Sakura saku” abra a toda orquesta y color la serie, aparece un cartel puesto por la Santa Inquisición que advierte la potencial perversión de las imágenes venideras; confirmando el cagazo del que se hablaba antes, con la creación de este nuevo Toonami para adultos. Love Hina se transmite de lunes a jueves a las 00:30 hs, pero si se tiene en cuenta que a la tarde un teleteatro francés de TV5 muestra más tetas y desnudos, la ecuación del cartel no cierra. Es como poner un aviso de prohibido cazar en un zoológico.

Más allá de esa tontera que respecta a la emisión, el doblaje es de lo mejorcito que se ha visto por estas pampas en los últimos tiempos. Lejos de la iglesia del palito o las repetitivas voces del canal animero; no hay escenas censuradas ni diálogos alterados por yankees mediocres (léase palo a 4 Kids y Saban). En el primer capítulo inclusive se ve como Naru se mete junto a Keitaro en las termas y, confundiéndolo con Mitsune, le mete la mano ahí abajo al grito de: “¡Mi vello creció mucho últimamente!!!”. Frase para el bronce que merece un muy bien diez felicitado.

El estudio de doblaje que se encargó de realizar la adaptación a la lengua castiza fue Artsound, viejo conocido de Locomotion que antes había realizado el mismo trabajo con Blue Seed. Las voces mexicanas dan como siempre una sensación de profesionalismo que cuesta encontrar en las demás tonadas de la región, si bien el cast elegido para la ocasión no cuenta con una vasta experiencia en la materia. Es incluso el primer trabajo para quien realiza el papel de Keitaro, Ricardo Bautista, así como el primer protagónico para Gaby Ugarte (Nanvel en Burn Up; Serina en Inuyasha), en el rol de Naru. Seguramente lo más flojo sea la falta de ritmo de los primeros capítulos, que con el correr del tiempo se irá corrigiendo y los actores lograrán amoldarse del todo.

Siguiendo la buena letra, se respetaron tanto opening como ending (Kimi sae ire wa), desde sus canciones interpretadas por Yui Horie y Megumi Hayashibara, hasta los créditos en japonés. La única modificación es una voz diciendo Love Hina cuando aparece el logo. Por último, todos los carteles que aparecen de fondo se han dejado en japonés, así como los separadores originales que tenía la serie para irse a comerciales. En conclusión, un muy buen laburo que fuerza al televidente a hacerle un piquete al Cartoon cuando pone doblajes impresentables como el de Tokyo Mew Mew ^-^