Los días por los que uno vive

Por Leandro Oberto 2 min de lectura

Los días por los que uno vive

Leandro Oberto Editor

Allá lejos en el tiempo, cuando cursaba los primeros años de secundaria, recuerdo que había decidido clasificar a los días según su trascendencia, pasando a llamar a mis favoritos como “días por los que uno vive”.

El concepto básico es que eran aquellos días donde las propias acciones y decisiones personales habían sido la mecha de una serie de eventos y situaciones donde todo parece fluir perfecto y mágicamente, provocando un aluvión de felicidad a lo más profundo del alma. O sea que no sólo eran perfectos, sino que uno mismo había sido el causal de que así fuera, lo cual los hacía doblemente satisfactorios.

Por supuesto este tipo de días no abundan en la vida, tal vez habrá como mucho 4 o 5 en un año cuando las cosas van bien, pero se supone que son tan gloriosos que justifican la existencia de todos los demás días.

Este año, luego de mucho tiempo, se me cruzó por la cabeza ese viejo concepto de mi adolescencia y me di cuenta de que, aunque ya no lo tenía en mente de forma cotidiana, justamente esta sección de la revista estaba inspirada en él. Las fotos que suelo poner abajo, mostrándome en algún lugar, son casi siempre de “días por los que uno vive”, o -si no hay en ese lapso- de su versión menos pretenciosa: “momentos por los que uno vive”.

Sonará obvio; pero tal vez el sentido de la vida y la felicidad consisten en eso, en conseguir suficientes de estos días y momentos. Tal vez la felicidad absoluta no es algo que pueda, o valga la pena, tomarse de forma metódica, día a día, semana a semana. Tal vez es algo que sólo tiene sentido en versión superconcentrada, que nos llega e impacta y luego nuestra mente se encarga de almacenarla e irla diluyendo dosificadamente en nuestra sangre para que funcionemos hasta la próxima dosis.

Sin duda a veces las esperas se hacen largas y uno empieza a sentir que algo le falta y teme, pero de una u otra forma los días y momentos por los que uno vive siempre vuelven. La vida “siempre vuelve a dar nuevas chances, una vuelta más”…

En Montseny, un paisaje a lo Heidi mientras charlaba de la vida con una amiga - Junio 06