¿Cómo se hace un anime?
¡Sí, vos, vos, lector/a de Lazer que querés darle vida a los bocetos manchados de café, chocolate, cigarrillo y sangre (?) que tenías sobre el escritorio de la pieza, los 50.678 pasos magistrales que dan una tribu de diseñadores para animar un fragmento de 3,5 milisegundos; vos que ibas por la calle y decías “che, loco, a ver cuándo Lazer saca notas que aporten a la trascendencia del espíritu humano, notas que iluminen los oscuros misterios del universo, cuestiones esenciales y significativas como recetas de cocina, trucos para la Playstation, una explicación sobre cómo se hace un anime y otras cosas indispensables para la vida…” Sí, sí, acá estamos: tu revista te escucha, llegó lo que estabas buscando!!! La nota que te va a devolver el sueño: ¡ahora podés hacer tu propio anime!! ¡Sí!!! ¡Lazer te dice cómo!!
Bueno, bajando los decibeles, la idea de esta nota es comentar en líneas generales cuáles son los procedimientos llevados a cabo por los distintos estudios de animación al momento de convertir el papel en materia activa, por así decirlo. Es curioso que muchas de las cosas que nos rodean, de los objetos que nos gustan y de los placeres que disfrutamos asiduamente todavía incluyan —a pesar de sabernos fanáticos o expertos en ellos— aspectos que no cuestionamos por suponerlos evidentes o básicos. Es posible que el anime sea una de ellas. Hablamos constantemente de él, discutimos la calidad de tal o cual serie, miramos una y otra vez nuestra serie preferida, pero rara vez pensamos en el cómo. Es muy loco eso. Hay un filósofo por ahí que dice que, justamente, el disfrute fugaz deriva de la ignorancia de lo complejo, pero seguir la nota por ese lado ya sería peligroso…
Así que, básicamente, la creación de un anime consta de tres etapas bien definidas: el planeamiento, la creación de las imágenes y la edición y grabación. Puede sonar ridículo, pero la primera de estas etapas es lo que más tiempo y esfuerzo requiere; un error en los pasos a seguir puede retrasar el proyecto entero y —si no destruirlo— causar enormes pérdidas monetarias. Además, la elección del proyecto a animar está determinada por varios criterios, en su mayoría obviamente comerciales, que definen si un trabajo es o no merecedor de su versión animada (el flujo de público, las ventas del merchandising, el género al que pertenece la obra, la posibilidad de adquirir los derechos de autor, etc).
1. PLANEAMIENTO
Una vez que el proyecto está definido, sea este un manga, un videojuego, un drama o una novela, el paso inmediato es armar el guion (script, para los entendidos); es decir, adaptar el proyecto al formato escrito del anime. Una vez preparado el guion, que puede contar o no con la colaboración del autor del proyecto, comienza la segunda etapa, que es la creación de las imágenes propiamente dicha.
Lo primero es crear un storyboard, algo así como la secuencia, sencillamente dibujada, de lo que irá pasando en la historia… escena por escena (incluyendo tanto imágenes como frases, onomatopeyas y aclaraciones).
Aquellos que todavía leían esta nota con la fantasiosa esperanza de realizar su propio anime de 297 episodios, ya pueden ir abrazando otros sueños o bien esclavizarse de por vida a fin de realizar escena por escena cada movimiento, de cada uno de esos episodios, que es lo que los estudios realmente hacen.
2. CREACIÓN DE IMÁGENES
Sobre el storyboard se arman las llamadas ‘key animations’, las ’llaves de animación’, que son nada menos que las imágenes más importantes de una secuencia. Para dar un ejemplo más claro, supongamos que la secuencia muestra una persona levantando la mano. Las key animation son el momento de la mano abajo, a la mitad del movimiento y el final del mismo. Luego, otra sección del estudio de animación “llena los huecos”, hasta lograr la secuencia completa, que por estándares se compone de 24 frames (cuadros, así se le llama a cada imagen de la secuencia) por segundo. Solo el personaje, porque el fondo y los demás objetos, si son estáticos, serán montados más tarde a partir de láminas transparentes.
Algo que ya se ha dado por sentado a estas alturas, y que es todo un hito, es el diseño de personajes, que puede demorar y exigir tanto como todo el de las key animations. En series de éxito masivo, es de esperarse que el diseño del protagonista del manga se mantenga casi intacto, y de aplicarse o no modificaciones, se han realizado hasta estudios de mercado con el fin de testear la opinión del público sobre la apariencia de tal o cual personaje. La remake de los famosos OVAS de los ‘80 devenida Bubblegum Crisis Tokyo 2040, del Studio AIC (Burn Up W, Tenchi Muyo! entre otros), ha sido uno de estos casos.
Al mismo tiempo en que todo este proceso de diseño se realiza, los animadores comienzan a desarrollar las escenas principales. Lo mismo ocurre con los diálogos, los encargados de perfeccionar las líneas (hay tipos que se dedican a revisar cincuenta veces que las frases sean correctas, no sean ambiguas, no desbalanceen todo el texto…) colocan la duración de cada una de estas en…Como tu editor profesional, he limpiado y formateado el texto del escaneo de revista.
Selección de Color
Coloreado Digital
time sheets (algo así como diagramas que organizan los tiempos y sincronizan las tareas). El tema del tiempo parece un detalle menor, pero es un verdadero pilar en el armado de cada escena. Cada frame debe concordar perfectamente con la música de fondo, el diálogo, la eventual voz en off y cualquier otro aspecto del sonido.
Una vez armadas toooodas las imágenes de cada escena, se procede a seleccionar los colores para los personajes y las distintas particularidades que tendrán; si en algún momento les da la sombra para causar determinado efecto o si los ojos le brillan en simultáneo con la espada, etc. La imagen del personaje, ya digitalizada y perfeccionada, se colorea a continuación.
Diseño de Fondos
Los fondos son un tema aparte. A menudo se otorgan créditos especiales por diseñar y colorear el background, sumado a eso el uso de las tramas y los efectos de fotografía. Los artistas trabajan con una especie de simplificación de las key animations. No tiene sentido que realicen veinticuatro fondos iguales para una misma escena en la que el personaje mueve la mano, por lo cual el fondo se efectúa en un marco con referencias y medidas a los costados y que no contiene los dibujos de los personajes y los objetos. Luego se pinta a mano, utilizando una variedad y calidad de elementos admirable; este trabajo es tan delicado y minucioso que se realiza apenas están terminadas las key animations.
Lo más divertido podría ser el paso inmediato, que es el de agregar los efectos especiales a cada imagen ya coloreada y asignada a su fondo. La incidencia de la luz, las gotas de agua alrededor del cabello, los movimientos de un primer plano de labios. Más de una escena de pollera de colegiala ondeando sugerentemente en la brisa de primavera habrá sido trabajosamente efectuada en esta instancia por algún sacrificado diseñador…
Lo último es la inserción de todas las imágenes coloreadas con sus respectivos fondos, y a su vez la disposición efectiva de la historia: una tras otras las imágenes se suceden en orden para abrir camino al animador. Esta parte final se llama composing dado que hace converger los distintos trabajos realizados por separado. Como dijimos, las time sheets son vitales porque permiten cronometrar y ajustar los movimientos al diálogo que tendrá cada personaje; esto tiene cierta lógica: en las animaciones de estudios fuertes (Toei, Gonzo, Gainax) los movimientos de la boca, por ejemplo, están súper cuidados en relación con la frase que emite ese personaje.
Edición y Grabación
Lo que culmina el proceso es, paradójicamente, la animación. Se alinean las imágenes, los grupos de las key animation, en el orden en que debe sucederse la historia; para esto se recurre nuevamente al storyboard. Se coordina en relación al tiempo, el ritmo y todo el paquete de sonido, que simultáneamente se graba. Por tratarse de un anime, el factor musical, que ya de por sí es importante, se eleva a cifras astronómicas. La música sola, de un anime, podría ocupar toda una nota. Los famosos seiyuu (literalmente, ‘actores de voz’) se encargan de prestarles voz a los personajes; no son simples locutores dado que la preparación que toman incluye técnicas dramáticas y hasta armado de partituras. En Japón este oficio es una verdadera profesión en la que con frecuencia los artistas se convierten en estrellas de renombre, más de uno terminando como cantante. El nombre del seiyuu es también un atajo a la calidad de la producción del anime: la popularidad de algunos dobladores los hace valer fortunas.
Paralelo a las grabaciones, se ultiman detalles de la música (el BGM; “background music”, la banda sonora) y el o los openings y endings de la animación.
Y ya estamos llegando hacia el verdadero final del proceso de creación de un anime. Lo único que resta es grabar la animación en el formato deseado, de acuerdo al tipo de obra que se trate. Por supuesto que el orden de los pasos no es necesariamente este y está ligado al proceder de cada estudio, incluso de cada obra.
Algunas cosas para agregar: Los estudios dedicados a la animación japonesa recurren a diferentes técnicas que tienen el propósito de utilizar la menor cantidad de cuadros de animación por segundo que sea posible (llegan hasta ocho cuadros por segundo), mover escenarios o agregar efectos copados (difusión, desintegración), perfeccionar los ya mencionados diálogos para animar únicamente las bocas mientras que el resto de la pantalla permanece estática, entre otros. La tecnología es fundamental para realizar apenas las bases de todo esto; la etapa de animación, en realidad, conlleva el uso de cantidad de programas y herramientas para aumentar la definición y lograr, por ejemplo, una ilusión de movimiento cuando en realidad no lo hay.
Estaría bueno cerrar la nota con la rara idea que sale de recordar lo rápido que disfrutamos un episodio entre muchos otros de cualquier serie, frente al tiempo que, de verdad, habrá llevado apenas el diseño de cada una de esas imágenes. ¡Epa, que terminamos otra vez haciendo filosofía! ^^