Liniers
Verdaderamente un tipo macanudo...
Ya se sabe que no es nada fácil abrirse paso y hacerse un nombre en el mundo de la historieta, y peor aún si la “acción” transcurre en nuestra querida Patria. Sólo los que cuentan básicamente con un talento y un vuelo especial pueden lograrlo, y, sin duda, Liniers los tiene, y por eso es que ha venido destacándose en este último tiempo como una de las figuras más prominentes de la industria local de las historietas, diariamente desde la contratapa de la sección Espectáculos del diario La Nación. Parte del staff de redactores de Ivrea se apersonó en el coqueto departamento que el creador de Macanudo tiene en Barrio Norte y, cimarrones mediante, se armó una distendida charla que desglosaremos a continuación.
Pregunta obligada e iniciática: ¿Qué opinión tenés del manga y el anime?
Me gustan, pero me cuesta un poco seguirlos por lo largo que son. Eso de quedar enganchado durante tanto tiempo con una serie y seguirla, es como que me da fiaca; pero la verdad es que cuando encuentro algo que realmente me gusta me lo devoro. Uno de mis autores favoritos es Masamune Shirow; el manga de Ghost in the Shell me partió la cabeza, lástima que después, cuando hicieron la película, la sacralizaron y dejaron afuera todo el humor con que contaba el comic original. Tezuka y Miyazaki también me encantan, claro.
Y de los comics occidentales ¿qué te gusta?
De chico me gustaba mucho Iron Man, pero igual siempre me tiró más para el lado de la historieta literaria, más humorística tipo Calvin & Hobbes. Y cuando empecé con esto, pero aún no pensaba que me iba a dedicar a pleno, copiaba mucho a Robert Crumb. En cuanto a series, Ren & Stimpy y South Park me parecen fabulosos.
¿Te llamó la atención algo en particular del stand de Ivrea que entraste en la Feria del Libro, o sólo chusmeabas?
Todos los años entro a ver qué onda. Por ejemplo, el año pasado me llevé algo de Clamp y este Blood. Después hay cosas que me llaman la atención, caso I’s, pero, como les comentaba antes, eso de saber que son 30 tomos, es como que me tira para atrás para comprarlos y leerlos… (risas)
Hay como una leyenda urbana con respecto a vos: ¿De verdad sos descendiente del Liniers de las Invasiones Inglesas?
Mi abuelo era el bisnieto, así que sí, el virrey es mi chozno. Mi abuelo se llamaba Liniers de nombre, y después tuvo cinco hijas, que a su vez tuvieron hijas, así que cuando nací yo me enchufaron el nombre a mí. Mi nombre completo es Ricardo Liniers Siri. Nunca pensé que me iba a ser tan funcional. Eso sí, cuando en la primaria me enteré de que a mi pariente al final lo habían fusilado, me deprimí. (risas)
(Imagen: Liniers y Marce) (Imagen: Liniers, en su estudio)
¿Cómo es un día promedio en tu vida? ¿Te imponés horarios estrictos de trabajo o dibujás cuando sentís que te viene la inspiración? ¿Y cómo es la presión de tener que llevar una tira diaria?
Justamente, al tener que hacer una tira diaria, más la otra mensual, no puedo esperar a iluminarme para trabajar. Necesito laburar una cantidad de horas fijas semanales; no sé si serán 20 o 18, no las conté. Pero necesito sentarme todas las semanas y dibujar; lo que sí está bueno es que es adaptable a mi vida, por si me quiero ir de vacaciones, etcétera. Otra cosa es que yo no trabajo ni con actualidad ni política, así que eso me quita presión. Yo solamente dibujo pingüinos. (risas)
¿De dónde sacás los nombres de los personajes? ¿Y los nombres de las tiras como Macanudo o Bonjour?
Me gusta usar anti-nombres. Por ejemplo, Liniers es el anti-nombre de un dibujante; suena a virrey, a los soberanos portales de la pindonga, etcétera… no dibuja pingüinos. Lo mismo Madariaga; los ositos se llaman Puchi o Fluffy, no se llaman Madariaga. En el caso del gato Fellini, hay un homenaje, por supuesto.
Pobre Federico, debe estar revolcándose en la tumba junto con Picasso.
A propósito, ¿de dónde viene la obsesión por los pingüinos? ¿Algo que ver con el actual gobierno?
No, no, de hecho los vengo haciendo de antes. De chico hice un viaje a la Península Valdés, pero la verdad es que no les di demasiada bola a los pingüinos… Y cuando empecé dibujaba conejos, pero un día hice un chiste de un pingüino con un afro y me hizo mucha gracia; eso me abrió la cabeza. Además los pingüinos tienen muy lindo diseño, con un equilibrio entre lo blanco y lo negro. Me recuerdan al primer Mickey, incluso a Snoopy.
(Imagen: Liniers colecciona todos los corchos de botellas que toma en su casa solo)
¿Algún proyecto de animación en el horizonte? ¿Te gustaría? ¿Cómo te imaginás la dinámica?
Hice algunas cosas de animación para los recitales de Kevin Johansen, pero la verdad es que no me imagino a mis personajes animados. Es muy difícil ponerle voces a los personajes, sobre todo desde que acá a alguien se le ocurrió que los dibujos de los chicos tienen que hablar como un señor de 80 años en un bar tomando whisky. Ok, funcionaba con Clemente, pero ese tipo de voz se estandarizó y no me gusta nada. Patoruzito o Dibu no pueden hablar igual que Clemente.
LOS PINGÜINOS
Hablanos de las diferencias entre trabajar para Página 12, donde hacías semanalmente Bonjour, y La Nación, donde estás ahora con Macanudo? ¿Dónde te sentiste más cómodo?
Y… ambos diarios tienen líneas editoriales muy diferentes; en Página podía putear y Nación no, por ejemplo. Pero la verdad es que eso tampoco me preocupaba mucho. Mi único miedo cuando entré a Nación era que me dijeran “lo que vos hacés está OK, pero hacelo más así, más asá”, pero honestamente me dieron toda la libertad del mundo. Por otro lado, poder hacer algo diario en vez de semanal, era muchísimo más negocio que poder putear o no.
La última es una pregunta de fan Beatle: ¿cómo te imaginás a los 64?
(risas) …Con mi chica… Pobre Paul, qué poca visión que tuvo. (risas)