Bokura ga Ita
Jaque al clásico manga shojo
Casi se podría hacer una estadística sobre el primer pensamiento que ataca la mente de uno (o una?) cuando se encuentra frente a frente con un shojo clasiquísimo… “más de lo mismo”, “otra vez se rió y se puso la manito esa -figúrense una mano femenina en forma de puño apuntando hacia arriba— cerca de la boca (léase: le vendió la carita)” y llegando al final: “…a ver cuándo la mina esta se deja de reír como una idiota y acorrala al flaco contra la primera pared que aparezca”… pero no, eso no pasa, o en la mayoría de los casos eso no pasa, y de igual modo en la mayoría de los casos se escatima en sexo, en verosimilitud, en originalidad… ¿Y la fórmula de la chica tímida enamorada secretamente del más lindo de la clase? ¿No está en al menos cinco historias que a uno se le ocurra? Quizás decir que Bokura ga Ita viene a romper ese esquema sea demasiado, pero al menos lo intenta con bastante fuerza.
Nanami Takahashi (apodada “Nana”, pero a no confundirse con la creación de Ai “ParaKiss” Yazawa) empieza la secundaria con todas las pilas para hacer amigos y disfrutar de sus últimos años de estudio cuando, a raíz de una broma que un compañero le hace en el pasillo momentos antes de entrar a clase, termina avergonzándose por confundir el nombre de Yuri Yamamoto, su compañera de banco (una mina onda la Daria de Glenn Eichle)… Este tipo de enojos sólo ocurren en Japón, nos alegramos de notar ^^. La cosa es que el pibe que le hizo tan terrible ofensa no es otro que Yano Motoharu, el langa de la clase, que tiene una clara actitud de facherito mezclada con la de un total colgado de la palmera, combinación que de entrada saca de quicio a Nana. Yano tiene, además, la muy conveniente fama de levantarse a dos de cada tres chicas de su clase e, incluso en el comienzo de la historia se remarca que es “popular tanto con las chicas como con los chicos”. La cuestión es que, un poco por la fama y otro por la rarísima actitud de Yano, Nana va notando, alarmada, que le gusta.
Y se lo dice, en una de esas escenas shojo típicas pero tiernas. La trama toma color cuando, en base a este inicio de peligrosas similitudes con la clásica fórmula del manga para chicas, contrario a lo que pensamos, Yano dice explícitamente y sin ningún trauma que su anterior novia, la única chica a la que amó verdaderamente, murió de golpe, en un accidente automovilístico. Ahí tenemos un golpe al shojo estándar; nada de héroes cuyos oscuros secretos del pasado se insinúan a lo largo de toda la historia pero sólo al final aparecen, producen un caos, se solucionan y todos felices. Bokura ga Ita nos revela en los comienzos los tres secretos pilares de la historia: el amor de Nana hacia Yano, el amor frustrado de Yano por su novia ya muerta (que paradójicamente también se apodaba Nana) y el parentesco de esta con Yuri, con la que Yano también tiene una relación extraña.
Y sobre estas cuestiones develadas, se construye la historia. Más adelante en la misma interviene Masafumi Takeuchi, el mejor amigo de Yano, quien también se enamora de Nana pero no quiere evitar que una vez más, Yano le quite a la chica que le gusta. Dato curioso: Take (así es como le dicen) tiene una hermana trans, Ayaka, que en realidad se operó para cambiarse de sexo, pero aun así es la mejor consejera para Take en sus dilemas románticos.
Sobre el Manga y el Anime
Bokura ga Ita comenzó a serializarse en Octubre de 2002 en la Betsucomi de Shogakukan, una publicación mensual que en un principio estuvo destinada a las adolescentes y estudiantes, pero que luego viró sus contenidos a un público más adulto. Esta historia cuenta con una reciente adaptación animada, a cargo del estudio ArtLand (Macross, Eyeshield 21), lanzada en Julio de este mismo año.
Es una serie de TV dirigida por Akitaro Daichi (Ran, The Samurai Girl, Fruits Basket) cuya duración está proyectada en 24 episodios, los que al cierre de esta edición iban aproximándose al final de la historia. El diseño sencillo que caracteriza las obras de Obata -adaptado a TV en este caso por Nobuaki Shirai- fue respetado a rajatabla; se pueden apreciar, por ejemplo, fondos difuminados y muy poco detalle en los uniformes que llevan los personajes o en el propio diseño de secundarios. Esto produce el raro efecto de comprobar que el protagonista -presentado poco menos que como una bomba sexual- tiene cara de nabo pero con la sonrisa se las voltea a todas ¡o_O!
De alguna forma, Bokura ga Ita trata el tópico del romance en el colegio, las relaciones amor-odio y la constante puesta a prueba de los sentimientos con cierta ironía, y eso es justamente lo que la hace valiosa. En el anime, por ejemplo, detrás de las escenas tradicionales (ella, nerviosa, sentada en su banco, pensando a mil por hora qué decirle, con qué cara hablarle, si ese día se levantó lo suficientemente bella como para que él tan sólo la vea, o si es que él ni la miró justo por eso…
que, de repente, se detiene para dejarnos cara a cara con una confesión estremecedora. Es así como nos enteramos de las circunstancias de la muerte de Nana, la ex de Yano, o cómo por fin Yano le dice a la otra Nana (la protagonista) que le gusta… A este respecto, uno puede apreciar lo lentas, LENTÍSIMAS, que son las relaciones entre pares en Japón en la tan mentada escena del cine – la primera salida de los protagonistas siendo algo así como novios (o “primos”‽) en donde están todo el transcurso de la película para – ¡oohh, gran acercamiento, gran acoso, gran profanación de los valores femeninos! – tomarse de la mano…
Pero la historia, como suele ocurrir dentro de la temática japonesa, equilibra esta timidez y este recato natural en la sociedad, casi incomprensible para nuestra óptica latina, con contrastes como el que, por ejemplo, la dulce Nana ande por ahí deseándole la muerte a Yano cada vez que este se cuelga con alguna de sus respuestas bizarras, o los cambios bruscos de ánimo de Yano al recordar a su novia… y el más que interesante tema de que – pequeño detalle – aparentemente ella iba ‘acompañada’ en el auto en el que murió. A este punto la inocente historia parece darse vuelta y preguntar: ¿qué importa más, la muerte de ella o su infidelidad al morir? La atmósfera es todo el tiempo muy extraña, muy naïve y lo bastante filosófica como para asegurar que no es el relato de un simple histeriqueo.
Siendo Bokura Ga Ita el manga más longevo de Yuki Obata hasta el momento, no hay mucho para decir respecto de su obra anterior, en general también dedicada a romances entre estudiantes de secundaria. Su primer recopilatorio de historias cortas fue Kimi no Kachi, al que siguió Suki Kirai Suki, ambos publicados en 2000. Luego de eso llegaría Maru Sankaku Shikaku, historia que compiló dos tomos en 2001. En tanto, en 2002, antes de empezar con Bokura Ga Ita, fue el turno de Sumire Ha Buruu, también en dos tomos.
Bokura Ga Ita (literalmente “Los Que Fuimos Nosotros”) continúa serializándose en Japón, donde ya ha compilado diez tomos. Así, moviéndose entre el romance y el desencanto, Bokura ga Ita está especialmente dirigida para los seguidores del shojo y las dulces historias de amor… o no.
LA novia MUEEEEEERTAAAAAAA…
“E-enorme… e-es… enor…me…”
“No saben, la pobre chica la abría así de grande”
“¿Pintó el menage necrofílico?”