Nana

Frutilla con tachas

Por Agustín Gomez Sanz 4 min de lectura

Ai Yazawa logró reconocimiento mundial como una de las grandes. Éxito rotundo en tantas plataformas diferentes de su manga más longevo: Nana. Si bien esto no fue ninguna sorpresa para los cientos de miles de seguidores que ya tenía en Japón y los otros tantos alrededor del planeta gracias a obras como Gokinjo Monogatari (Historias del Barrio), Tenshi Nankajanai (No Soy un Ángel) y en especial Paradise Kiss; Nana fue la obra que la colocó junto a gigantes como Akira Toriyama o Rumiko Takahashi.

El manga original vio la luz allá por 1999 en la por entonces recién formada revista para chicas Cookie de la editorial Shueisha (la misma del Shonen Jump). El éxito de Nana claramente no fue inmediato, tuvo que ir conquistando audiencias poco a poco. El estilo maduro y sincero de las historias de Yazawa enseguida le permitió expandirse del público adolescente que era el target típico de la Cookie a uno que abarcara mujeres universitarias y hasta ya adultas. Los hombres tampoco quedaron afuera, ya que si bien era una historia romántica y desde un punto de vista femenino, la forma tan realista de representar situaciones y lugares también le sirvió para ganar público masculino. Así llegamos al día de hoy y a la cifra de 36,5 millones de tomos de Nana vendidos solamente en Japón, convirtiéndose en el manga shojo más popular del archipiélago.

La historia gira en torno a dos chicas con el mismo nombre que se hacen amigas por casualidad. Nana Komatsu es una minita medio ingenua, cuya meta inicial en la vida es conseguir un novio y formar una familia; mientras que Nana Oosaki es una cantante punk, independiente y fría que quiere triunfar con su música. Las dos parten para Tokyo tratando de encaminar sus vidas y terminan en el mismo asiento del mismo tren, y de ahí viviendo juntas. Así se ve cómo cada una va complementando a la otra a medida que se desenvuelven sus historias en la gran ciudad.

Los primeros pasos fuera del medio impreso se dieron en la forma de un videojuego de Konami para PS2 en el que básicamente había que aprender a ingeniárselas con los laburos de medio tiempo en una metrópolis como Tokyo; y también en la forma de un CD que compilaba a trece bandas japonesas haciendo temas inspirados en las bandas de Nana.

El punto clave en la explosión de éxito se dio cuando el 3 de septiembre de 2005 se estrenó en los cines la adaptación live-action dirigida por Kentaro Otani y producida por TBS, que cubría los primeros seis tomos del manga original. Este film fue un récord absoluto de taquilla en todo Asia, quedando como una de las cinco más vistas durante siete semanas, y recaudando más de 34 millones de dólares solo en Japón.

Semejante repercusión hizo que TBS anunciara cuasi-inmediatamente una secuela a estrenarse el próximo 9 de diciembre, aunque desgraciadamente se adelantaron un poco a confirmar que todos los actores de la uno podían hacerla, por lo que para la dos una de las Nanas va a ser otra actriz. Nana Komatsu va a ser interpretada por Yui Ichikawa, en reemplazo de Aoi Miyazaki. Inicialmente se había pensado hacer que este film fuera en realidad la parte intermedia de una trilogía, ya que estaría adaptando los tomos 6 al 12 aproximadamente y el manga va por el 16 sin signos de terminar pronto. Al final se decidió que este film fuera el final de la historia, el cual sería un cierre completamente original y diferente al que tenga el cómic.

Al mismo tiempo, y gracias al éxito que tuvo la versión animada de Paradise Kiss, en abril de este año NTV comenzó a emitir un anime producido por Madhouse que adapta de forma bastante más fiel la trama de Nana. Inicialmente hay pactados 50 capítulos (al cierre de esta edición, 30 emitidos) aunque todavía no se confirmó cuánto de toda la historia piensan adaptar o si van a sumar más temporadas hasta cubrir la totalidad del manga.