Death Note

Estás en mi lista negra

Por Brenda Figuerola 7 min de lectura

Inedito

¿Como hijos de Occidente, cuando pensamos acerca de un policial en cualquiera de sus formatos lo hacemos, conscientemente o no, bajo las señales del tradicional relato policial inglés. Es decir, pensamos en un enigma -casi siempre un crimen-, la resolución de lo que parece imposible a través de pistas y piezas que deben encajarse mediante el uso de la razón, el cuarto cerrado, Sherlock Holmes, un poco de psicología, Agatha Christie y todos sus amigos… Pero para abarcar el último mega éxito del manga y del anime, que es justamente una especie de relato policial, tal vez sería más prudente empezar por otro lado.

Death Note combina dos elementos opuestos en una fórmula compleja y magistral: los rasgos del policial occidental (un crimen, un misterio, dos fuerzas que se alinean en torno a esa cuestión esencial y la lucha entre ambas) más un condimento extra, propio de la novela de misterio japonesa: lo fantástico.

Bajo el diseño de Takeshi Obata (conocido por Hikaru no Go y… ¡taraaaan! haber sido algo así como el mentor de Nobuhiro Watsuki, el autor de Kenshin!) y la pluma de Tsugumi Ooba, Death Note se serializó en la Weekly Shonen Jump (Naruto, I’’s, Rurouni Kenshin) de Shueisha desde Diciembre de 2003 hasta Mayo del pasado mismo año. El éxito, inmediato y constante a lo largo de 108 capítulos cargados de dinamismo en los sucesos y una trama que jamás se estanca y da giros inesperados todo el tiempo, lógicamente causó que el manga, que fue recopilado a su vez en 12 tomos, deviniese en una adaptación animada. Así, el anime de Death Note, a cargo de Madhouse (DNA2, Card Captor Sakura, Nana) viene arrasando desde su estreno apenas el 4 de Octubre último y presuntamente se extenderá hasta mediados de Julio de 2007. El número de episodios, en apariencia 37, es un dato no asegurado por la productora, que sí declaró no poner ningún inconveniente en extender la adaptación según el avance de la serie. Aun así, haciendo gala de una animación notable, al cierre de esta edición el anime de Death Note se mantiene fiel al manga original.

大場つぐみ | 小畑健

El manga

死亡筆記

¡ESTÁS EN MI LISTA NEGRA…!

Light Yagami es un brillante estudiante que un día, misteriosamente, encuentra un cuaderno tirado en el piso titulado “Death Note” (Cuaderno de la Muerte), que incluye unas cuantas e importantes indicaciones sobre el modo de uso y el fin de este objeto: todo aquel humano cuyo nombre completo sea escrito en las páginas del Death Note mientras quien escribe tenga en mente su rostro -unas muchas e importantes reglas de por medio- morirá. Light cree que es una broma, se ríe un rato, se queja de cuán “al pedo” están los autores de eso… pero se lleva el cuadernito a casa. Y resulta que, incluso antes de recibir la visita del shinigami (dios de la muerte) que dejó su Death Note por ahí para divertirse viendo qué pasaba si caía en manos de un humano, Light comienza a utilizarla con el fin de eliminar a todos los asesinos, delincuentes y criminales del mundo, gente que Light -como nosotros- considera que corrompen el mundo. Por supuesto que las numerosas muertes sin explicación alguna, exclusivamente de criminales, capta la atención de la policía a nivel mundial, y por esto -por la condición de irresolubles que tienen estos casos en los que se sospecha que hay un autor virtual apodado “Kira” (del inglés: killer)- entra en escena la contracara de Light. Este segundo gran personaje será L (no, no es por loser, el flaco se llama L o bien Eru, que es la pronunciación japonesa de esa letra occidental), un rarísimo detective privado conocido apenas bajo esta sigla, quien además de merecer un párrafo entero para su descripción toma como tarea personal -del mismo modo en que Light lo hace con su premisa de “el mundo sería mejor sin…”- desenmascarar a Kira y (esto es lo mejor de todo) mandarlo a la silla eléctrica. Como fiel exponente de su género, la trama de este policial continúa enredándose cada vez más.

“Death Note, The Last Name”

Influye la intervención de personajes como el padre de Light, que es -maravillosa paradoja- jefe del Departamento de Justicia de Japón; Misa, algo así como la enamorada de Light y futura cómplice; todo el inmenso grupo de investigación que está tras las acciones de Light y pendiente del talento de L; los shinigami (siendo Ryuuk, quien deja caer el Death Note frente a Light, el más importante de ellos); figuras del pasado que rodean a L, entre otros. Pero también por el modo en que los valores que los protagonistas llevan como ideología (el mundo ideal para Light y la justicia legal para L) se van desdibujando hasta hacernos preguntar en casi todo el recorrido de la historia quién es el verdadero antagonista de quién. Así, da la sensación de que Death Note fuera una metáfora de la contradicción humana: L quiere apresar a Light porque mata (y aquí hasta podría leerse esta actitud como una crítica a la pena de muerte), pero su objetivo es, una vez capturado, matarlo o_O!

Death Note, en este furor que causó y sigue en plena ebullición, tiene además dos películas de la productora Warner Bros adaptadas del mismo manga; “Death Note” y “Death Note, The Last Name”, estrenadas, el 17 de Junio de 2006 y el 3 de Noviembre de 2006, respectivamente.), entrevistas a los autores, una suerte de “making off” de la historia, etc.

La transmisión del anime, por otra parte, se realiza en Japón los martes de cada semana a las 00:56 (…56!?), por NTV, y cuenta con el popular grupo de J-rock Nightmare como encargados del opening (“The World”) y ending (“Aluminia”) de la serie. Sobre el merchandising, destaca el propio cuaderno de la muerte, además de la clasiquísima cruz con la inscripción del título o los muñecos a escala. Hay algo muy curioso en relación a Death Note y es que, si bien es obviamente una historia policial, uno de los dos grandes pilares del relato policial (que haya un crimen y que haya un misterio) falta. Es decir, hay una serie de crímenes, de asesinatos que —por ser ejecutados usando un medio sobrenatural— son investigados pero, y esto es lo llamativo, no hay misterio. Se conoce prácticamente todo desde un principio.

Sabemos quién mata, por qué mata, cómo lo hace, con ayuda de quién, nos muestran, incluso, los trucos más peligrosos a los que recurre Light para que no lo descubran; no hay enigma para el lector porque todos los interrogantes, todo el misterio y todo lo que en el clásico policial no conoceríamos ya está expuesto, y nuestro papel se reduce, entonces, al de espectadores de un juego de inteligencias entre ’el criminal’ —de quien todo lo sabemos— y el detective, que tiene esa pila de incógnitas terribles para resolver. Quizá lo más fascinante de Death Note (y que se mantiene en todas sus versiones) sea este diálogo, las constantes respuestas de un personaje a otro que, sin dejar de ser una cacería a sangre fría, van superándose una a una hasta el momento en que, por ejemplo, ambos personajes sepan quién es quién pero no puedan probarlo.

Lleno de sutilezas, mensajes subliminares (como por ejemplo, el que el primer kanji del apellido de Light sea el de “kami”, dios, cuando este personaje pasa media historia buscando ser “el dios del nuevo mundo”) y cuestionamientos de todo tipo, Death Note atrapa fanáticos en todo el mundo, tal vez, por recordar que “toda novela policial es constituida sobre dos crímenes, el primero de los cuales, cometido por el asesino, no es sino la ocasión del segundo, en el cual él mismo es la víctima del asesino puro e intachable, al que no se puede castigar, que es el detective”.