Tribus urbanas japonesas

Dime cómo te vistes y te diré...

Por Brenda Figuerola y Mariana González Da Ré 10 min de lectura

“Parecés una rollinga; tenés un flequillito re-stone”, “Mirá ese grupo de góticos…”, “Tenés una onda alterna”. Para muchos de nosotros estas frases son familiares. Incluso muchas veces las utilizamos en forma automática, de inmediato, para referir el compendio de nuestra fascinación (que, como decía Lovecraft, puede ser tanto por el encanto como por el horror). Pero de todas formas esta especie de común clasificación que hacemos es, como todo lo cercano, un poco tácita, indescriptible, es un reflejo tan natural para nuestra generación que apenas nos damos cuenta del uso que le damos, apenas coincidimos todos en las características que en teoría tiene cada uno de estos pequeños grupos, y esto pasa, inclusive, cuando pertenecemos a ellos.

Esta nota empieza retratando las características más espectaculares de las tribus urbanas en Japón. ¿Y por qué Japón? Porque, al ser justamente subculturas, estas tribus descienden de la gran cultura a la que pertenecen y, más de una vez, por constituir el grupo de pertenencia de un cuantioso sector de la población, las tribus urbanas aparecen en las manifestaciones artísticas y culturales (manga y anime, claros ejemplos). Así, en la redacción nos pareció que podía ser interesante pensar qué pasa con las tribus locales, con las que nos cruzamos casi todos los días, que nos representan o diferencian y que integran la sociedad en la que nacimos, y estas otras, que pese a ser un mundo aparte son… exageradas, atractivas, raras, y parte de una sociedad que elegimos para contemplar.

LAZER SOCIEDAD

Un par de cosas antes de armar este pseudo dossier Japón-Argentina. Hay muchas teorías alrededor del porqué surgen tribus urbanas; varias están ligadas a cuestiones propias de cada sociedad y explican los rasgos más distintivos de ciertas tribus (la violencia, la dependencia a la moda, el rechazo o adhesión a la guerra) a partir de rasgos mayores, propios de la sociedad a la que pertenecen. No en vano se vinculaba a los controversiales skinheads con Inglaterra y Alemania, y no en vano se cree que la mayoría de los grupos “alternos” se desenvuelven en la ciudad, en donde “ser otro” no es una opción y todo está más o menos estipulado. El asunto es complejo y da lugar a análisis que vale la pena investigar en caso de que el tema interese. Podríamos enfocar, sintetizando, a las tribus urbanas desde dos caras: la de la estética y la de la ideología. Las dos son polémicas. La primera por existir demasiado, y la segunda por casi haber desaparecido. Casi todas las tribus se crearon a partir de un compendio de ideas fuertes, de pensamientos que resumían y establecían las bases y razones que motivaban o justificaban la formación del grupo. La ideología suele devenir de la cultura, pero si mencionamos a “las profundas convicciones sociopolíticas, creencias religiosas y místicas y grandes ideales defendidos por encima de la burda convención social” que alguna vez caracterizaron el inicio de tribus como los góticos, punks o hippies, en la actualidad, dada la preeminencia de la imagen por encima de cualquier armamento ideológico, conviene hablar en pasado. Sobre esto hay algo bastante poco conocido, que es el apelativo de “poseur” (del francés, “creído”) que es lo que nosotros llamamos “careta” pero en lenguaje técnico. Poseur es aquel que, desconociendo totalmente los ideales del grupo, se viste con cuanta marca distintiva aparezca y repite todos y cada uno de los modismos y palabras que el grupo adoptó en algún momento, a raíz de esos ideales que el poseur ignora. La música, la literatura, los gustos anormales (los gustos que “no tienen norma”, que ellos mismos forjan su norma), los hobbies, son variables que van moldeando el modo en que las tribus se conforman entre una sociedad más grande, a la que pertenecen y oponen al mismo tiempo.

Así damos inicio con las tribus urbanas japonesas… y no en vano el archipiélago está al otro lado del mundo. Lo que acá llamamos ’tribu’ en Japón es más bien una moda establecida que reúne miles de adeptos. La ideología fue prácticamente dejada de lado para darle un primer plano a la imagen y la postura. Tal vez por eso la mayoría de los grupos buscan resaltar y no se preocupan por la exposición, aun cuando gran parte de las tribus carga con pésimas connotaciones sociales.

La exageración es marca registrada de los gustos y las apropiaciones que los miembros de la tribu asumen: la ropa más cara, el auto más estruendoso, el celular repleto de calcomanías. Del mismo modo, la admiración por lo extraño: no son pocas las tribus que incorporan, por ejemplo, el pelo rubio, las palabras que no existen en japonés, la vestimenta que jamás se usó en el país. Estas son algunas de las tribus que mencionamos:

Moscas y Smiths? Los Goonies

39 SOCIEDAD


BOZOSOKU (暴走族)

Cuya traducción aproximada sería la de “el grupo de los agitadores que corren”, alias, el grupo que hace quilombo. Tienen una particularidad graciosísima que es la de construirse los autos y las motos más ruidosas que puedan hacer, con el único propósito de fomentar la polución sonora, gesto de rebeldía aparte. Muy a lo “The Fast & The Furious”, acostumbran correr en picadas en mitad de la noche no por la competición en sí sino por el mero gesto de autosaturarse de adrenalina. Es fácil adivinar lo que sigue: cambian de carril de un momento al otro, ignoran luces rojas, señales de tránsito y posibles transeúntes, pasan todo límite de velocidad existente… Son perseguidos por la policía, pero en vano. Tienen un líder que dirige las no-competiciones y que conduce adelante flameando la bandera del Japón imperial.

Obviamente, van por la calle haciéndose los machos, retando al pobre conductor que tuvo la desgracia de cruzarlos y rompiendo cosas por ahí. Hay mujeres, pero son las menos y acostumbran a formar grupos bosozoku aparte. Son la primera alternativa de los yakuza, la mafia japonesa, a la hora de reclutar miembros.

En dónde los vemos: Akira, por supuesto, film que está repleto de exponentes bosozoku. Otro ejemplo claro es el de GTO (Grand Teacher Onizuka), Eikichi, el profesor tan poco convencional, resulta ser un ex-bosozoku (lo que explica, para los que recuerden esta serie, el opening del anime, “Driver’s High”, de L’arc en ciel, que básicamente narra una carrera por la ciudad). El estilo comenzó a extenderse a mediados de los ‘90 y perduró hasta el 2000, aunque hoy en día se puede ver muchas ganguro-girls en los distritos de Shibuya e Ikebukuro, en Tokyo. Barrios carísimos, de más está decirlo. Ahora, lo interesante sería averiguar a quién se le ocurrió semejante imagen: el pelo teñido rozando la decoloración, ojos bien marcados con delineador negro y blanco, mucho maquillaje, plataformas altísimas (que caminan como modelos, hay que decirlo, y que ejercen un extraño efecto surrealista a quien las vea subiendo con terribles tacos las escaleras de un templo), unas prominentes pestañas postizas y un labial lo más claro y viscoso posible. Dicho así parece una moderna versión del Frankenstein japonés, pero en cierta forma las ganguro resultan ser bastante bonitas. Hay revistas especializadas en esta moda, pese a que la crítica repudia al movimiento entero. Se ha especulado mucho alrededor de este fenómeno, que más allá de hacer parecer al más cheto de los argentinos un hippie total, es interesante, por estar sobrecargado de cosas artificiales y depender tan profundamente del espejo (es casi una adoración por la imagen, si lo pensamos).

En dónde las vemos:

En un manga bastante desconocido acá, llamado Peach Girl en el que Momo, la protagonista, es ‘acusada’ de ganguro dado el bronceado que lleva y pasa la mitad de la historia tratando de probar que su pelo y su piel son reales.

“Hakuna Matata” I’m a barbie girl in a barbie world… 何気に持ってるモノが金持ちOL風?] 生 品もあるからお泊りもオッケー

GYARU (GALS)

Acá viene lo heavy. También son conocidas y tampoco tienen buena fama. Tanto es así que en algunos contextos la palabra “gyaru” (del inglés, “gal”) es sinónimo de prosti. Vamos a contar el origen de esta tribu (aunque nuevamente es casi una estética pura), porque merece ser resaltado en negrita: en los ‘70, una marca de jeans llamada “gal” hizo furor entre las estudiantes de secundario y las pre-universitarias por hacer uso del slogan: “I can’t live without men” O_o. De ahí en más la estética gyaru viene a ser un equivalente a la mujer fatal occidental, con 70 kilos de maquillaje y una obsesión temible por la ropa de marca. Como todo movimiento que pegó fuertísimo, las gyaru tienen más de media docena de categorías, diferenciadas por las particularidades que surgen de cruzar, por ejemplo, algo gyaru con algo ganguro (de hecho, esta categoría se llama “ganguro-gal” ^^). Lo más conocido acerca de las gyaru es que, además de elevar a la 5ta el culto a la imagen que hacen las ganguro, como sus gustos superan por mucho los ingresos de sus padres tienden a intercambiar sexo por… esa Louis Vuitton que tanto querían, el collar de perlas de 500, la manicure del centro de belleza más caro… y sino, siempre pueden vender la ropa interior. Usada, por supuesto. Son los duros esfuerzos para ser una dama…

En dónde las vemos:

En el manga GALS! de Mihona Fujii, que incluso tiene un anime adaptado en 52 episodios y que a diferencia del manga se llamó Super Gals y lo pasó TV Tokyo en 2001/02.

Me llevás, papi? 食べ 1.050 “Qué rico helado de pete!!”

HARAJUKU

El término proviene del distrito de Harajuku, en Shibuya (Tokyo), pese a que la tribu que describimos no se autopresenta como “harajuku” (que, por otra parte, sería algo así como presentarnos como “floridos”, “villa-urquizos”, “lanuses”…). Por ‘harajuko’ se entiende a todos los chicos que asimilan un estilo determinado que no es el del común de la gente. Que no van de civil, bah ^^. Resulta que en Harajuku hay multitud de estilos, como el wamono (combinación de ropa tradicional japonesa con ropa occidental), el decora (la superposición de accesorios, de la cabeza a los pies, de muchísimos colores y formatos, que busca inspirar una imagen tierna e infantil) y las queridas gothics lolitas.

En dónde las vemos:

En los videos de Gwen Stefani, en donde las chicas de Harajuku adoptan la variedad de estilos de la que hablábamos, pasando de ser decorers a lolitas de video en video.


LAZER 40 La cartera ganguro “Deme dos, por favor… La protagonista de la novela es una nena de unos 12 años, muy desarrollada para su edad, que queda a cargo del último marido de su madre fallecida y despliega con él un juego de seducción de lo más incierto. A partir de ahí, las lolitas son chicas precoces que aparentan mucha más edad de la que en realidad tienen. No es que todas las ponjas se hayan leído el enorme volumen de ‘Lolita’ sino que ’lolita style’ es el nombre técnico con que se conoce a una moda que acá estaría cerca de causar el arresto de más de una nena.

La ropa, extrañamente, tiene similitudes con los vestidos de la época victoriana (esos vestidos enormes, con miriñaque, volados, al menos tres capas de tela y capelinas atadas a la cabeza) aunque con las variantes modernas: la pollera a la rodilla, veinte mil accesorios que cuestan una fortuna, zapatos infantiles (algo así como los guillermina), moños, cintas, puntillas por doquier y estampados con rosas y motivos similares. Nótese que el estilo, pese a resaltar enormemente lo infantil y lo dulce, tiene varias cosas que mandan el mensaje opuesto, como las medias de seda hasta la rodilla o plataformas bien altas.

Gothic Lolita

Las lolitas podrían ser clasificadas como tribu de no ser porque el estilo se divide en muchísimos más (classic lolita, elegant lolita, sweet lolita…. ahhh….!), entre los que destacamos a las ‘gothic lolitas’, que como es obvio le añade toques góticos a lo supuestamente infantil, dando como resultado una imagen bizarra de verdad. El gothic lolita está profundamente influenciado (o mediatizado?) por Mana, el cantante de la ex banda Malice Mizer, cuya foto se puede apreciar aquí mismo.

Mana

Mana desarrolló una industria de ropa especializada en el ’elegant gothic lolita’ llamada Moi-même-Moitié cuyo slogan dice “Elegant Gothic Lolita Aristocrat Vampire Romance”. Say no more.

Dónde las vemos:

Prácticamente en todos los mangas y animes del último tiempo hay un personaje que se cuelga con esta onda, en cualquiera de sus muchas variantes. En ParaKiss, Miwako podría llevar el estilo original (el classic gothic lolita) e Isabella el ’elegant’. En Death Note, Misa se viste en lo que se llama punk-lolita, una versión más metalera (?) de los volados y sombreritos. En los trabajos de CLAMP (Sakura, Chobits, X…) siempre hay algún personaje que entra en esta moda.