Battle Royale

Una cucharada de sesos

Por Agustín Gomez Sanz 7 min de lectura

Masayuki Taguchi podría considerarse como un mangaka extremo, su estilo artístico y narrativa es la exageración hiperrealista en sí misma. Sus caras rompen con todo lo que se espera de un dibujo clásico moderno de manga, desde los ojos circulares y enormes, a diferencia del geométrico paralelogramo o hasta triangular ojo que se ve en el 90% de los cómics actuales; sus caras redondas y cachetonas, que se parecen más a un humano de Ren & Stimpy que a una Rei o un Goku. Pero las caras no son todo, sumó su conocimiento técnico del cuerpo humano y su capacidad de crear “tomas” con ángulos y efectos visuales revolucionarios para básicamente “volver reversible” a cuanto ser humano se cruce por sus páginas.

La elección de que fuera el dibujante de la adaptación al manga del hito del género violento japonés de esta década era más que obvia. Si bien ya había logrado éxito y reconocimiento por su obra anterior (ver sección posterior), la actual fama mundial de Taguchi está intrínsecamente relacionada a lo que hoy es un concepto de culto: Battle Royale.

La historia original de BR es en realidad la ópera prima del novelista Koushun Takami, novela que por cierto fue una de las finalistas del “Kadokawa Mystery Novel Prize” y después publicada en 1999. Takami nació en 1969 y se crió en la prefectura de Kagawa. Era un graduado en literatura y estética en la universidad de Osaka que trabajó durante cinco años en un par de diarios hasta quedar en la calle. Como no sabía tocar la guitarra, se decidió probar suerte con el Word de su computadora. Así volcó su fantasía de un Japón victorioso en la Segunda Guerra Mundial, ahora convertido en una dictadura militar tan dura que haría ver a la Videla como parte de la letra de una canción de John Lennon. En semejante régimen los adolescentes son vistos como focos de rebeldía, por lo que para evitar la sobrepoblación se sortean todos los años varios cursos para participar de “El Programa”. El concepto es simple: se los manda a todos a una isla, previamente deshabitada, se les ponen collares explosivos y se los manda a que se maten entre sí o todos mueren explotados. Muchos se resisten al principio pero ni bien los primeros boludos se cagan encima y empiezan a disparar, cada uno tiene que proteger su propio culo. Los conceptos de Takami fueron influenciados principalmente por las novelas “The Long Walk” y “The Running Man” de Stephen King y “Lord of the Flies” de William G. Golding.

Es muy curioso notar que el colegio en cuestión en la obra de Takami se llama “Shiroiwa” (literalmente “Castillo-Roca”), siendo “Castle Rock” el nombre de un pueblo escenario de varias novelas de Stephen King, el cual a su vez lo tomó de “Lord of the Flies” (ladrón que roba a ladrón…).

La verdad es que en la apuesta por el Word le fue bastante bien, ya que la novela de Battle Royale para abril de 2001 había vendido ochocientas mil copias y el muchacho ya tenía plata para tomar lecciones de guitarra con Slash si quería…

Contrario a lo que muchos creen, Takami se reunió con Taguchi para idear juntos una trama más desarrollada para la versión en manga antes de que hubiera una película. Pero para ser honestos, no fue ni el libro ni el cómic los que pusieron a BR en boca del planeta, sino el gigante del cine yakuza Kinji Fukasaku (principal influencia en Kill Bill). Junto a su hijo Kenta, Fukasaku adaptó la novela para llevarla a la pantalla grande en 2000, la cual terminó dando la vuelta al mundo y hasta se pudo ver en las salas de cine argentinas. Prácticamente al mismo tiempo, Battle Royale comenzó a serializarse en Japón en la revista quincenal de la editorial Akita Shoten “Young Champion”, en la cual continuó apareciendo hasta principios de 2005, completando la colección con un total de 15 volúmenes.

Como se notaría inmediatamente, el manga tuvo varios puntos diferentes al film, los que para ser sinceros en realidad eran partes de la novela original que se perdieron en la adaptación a la pantalla grande. El cómic resultó ser, según palabras del propio autor Takami, la forma más completa de las tres versiones de la historia, ya que se contaban más en detalle las historias personales de cada uno de los alumnos, haciendo sus motivaciones más realistas.

BATTLE ROYALE: LA PELÍCULA

LAZER 54

La película causó inmediatos conflictos políticos en su país natal que casi la llevaron a ser lisa y llanamente prohibida. Al final, tras muchas discusiones (incluso en el senado japonés) el film terminó siendo marcado como no apto para menores de quince años (ni siquiera con padres acompañándolos). Esto fue un golpe muy duro para sus creadores, ya que todos veían al film como un mensaje especialmente dirigido al público adolescente. Fukasaku llegó a incitar públicamente a pibes a que trataran de colarse en los cines, coimear al boletero, o cualquier otro método que les permitiera ver la película.

En la actualidad Battle Royale es un icono cultural, teniendo ya muñequitos del film, libros sobre el detrás de escena y relaciones con la novela, un juego de cartas coleccionables y toda una serie de copias de elementos de utilería.

Special Version

El 17 de abril de 2001, se lanzó al mercado una nueva edición de Battle Royale bajo el nombre “Special Version”, con escenas agregadas, mejoras de audio, y más sangre agregada por computadora. Como pasa con todo, aparecieron bocha de escritos amateurs con posibles continuaciones (desgraciadamente casi todos japoneses).

Pero la secuela “oficial” llegó en septiembre de 2002, cuando Fukasaku anunció en una conferencia de prensa que tenía un cáncer terminal de médula, pero que no estaba dispuesto a dejarse vencer por eso, y que ya había decidido comenzar con la preproducción de Battle Royale II: Requiem, el cual comenzó a filmarse en diciembre de ese mismo año.

Desafortunadamente, el 12 de enero siguiente Kinji estiraba la pata, por lo que la responsabilidad cayó sobre su hijo (y guionista de ambas películas). Así, en julio de 2003 la historia continuaba con los pocos sobrevivientes de la trama anterior, ahora convertidos en terroristas internacionales y un nuevo curso de alumnos ahora “reclutados” como soldados para asesinar a los rebeldes. Curiosamente en ese mismo año se publicaba también un manga bajo el nombre de BR II: Blitz Royale pero sin Taguchi al mando del lápiz, ya que este todavía seguía adaptando la novela original. La reputación de Taguchi como un artista hiper-realista quedó completamente establecida al haber terminado Battle Royale y las ofertas siguieron lloviendo.

LAS OBRAS POSTERIORES DE TAGUCHI

El concepto inicial de Baron Gong nació en la mente de Taguchi a comienzos de 1996, pero no fue hasta finales de 1997 cuando la editorial Akita Shoten aceptó publicarlo en las páginas de su revista semanal Shonen Champion. Esta obra es una especie de destilación de todas las películas de acción de la historia de Hollywood, multiplicada al 800%. Por esta razón la historia no es que peque de cliché, es una herejía absoluta. Desde diálogos ridículamente grandilocuentes, hasta las minas más tetonas en bolas, pasando por los malos menos escrupulosos (clones de aliens hechos por los nazis, obviamente) y las secuencias de acción más imposibles que la física permita (y si no bueh, no importa…); BGB es una locura exagerada a primera vista y un cago de risa espectacular después de dos capítulos, siempre y cuando uno entre en ese juego. Taguchi finalmente la dio por terminada después de nueve tomos en septiembre de 1999. Por cierto, Baron Gong Battle se está publicando en estos momentos en Argentina de la mano de Ivrea. Los próximos años los pasó dedicado de lleno a Battle Royale, y fue una pequeña participación que haría en diciembre de 2005 en una recopilación de autores sobre el manga Black Jack de Osamu Tezuka, llamado Black Jack Alive, la que le valió su próximo proyecto. Taguchi ya había sido comparado varias veces con el Dios del Manga Tezuka, pero esta vez tuvo la oportunidad de continuar uno de sus cómics.

El 20 de enero del año pasado presentó Black Jack Neo, una serie de dos tomos, en la que retomó el mítico personaje con su estética violenta tan distintiva. Más recientemente Taguchi volvió a sus raíces con LIVES, un manga donde retoma la trama de ciencia-ficción/acción exagerada, pero ahora con mucha más experiencia narrativa.