Jem and the Holograms

Behind the music

Por Mariana González Da Ré y Lucía Foos 12 min de lectura

Dominado el mercado por el Imperio Barbie, Hasbro decidió contratar a Billy Sanders, junto con Barbara y Joey Hyland, para que se les ocurriera algo. El proyecto que les presentaron consistía en unas muñecas rockeras, vestidas y maquilladas a la onda MTV (canal que empezaba sus emisiones por aquellos locos años), y que formaran una banda de rock. Los diseños y las ideas acerca de la estética estaban tan detallados que hasta los famosos aros rojos con forma de estrella estaban incluidos en el diseño original. El proyecto incluía también un cassette (¡ja, lo que era la época analógica!) con un lado A con tres temas cantados y un lado B con los mismos temas sin la letra; para que las niñas compradoras pudieran jugar al karaoke en sus pijama parties. A los directivos de Hasbro se les iluminaron los ojos con signos de dólar y, al igual que pasó con He-Man, decidieron hacer un dibujo animado para promocionar las muñecas.

Originalmente, la protagonista iba a llamarse “M” (siguiendo con la alusión a MTV), y su personalidad verdadera, “Misty”, pero debido a que no es posible registrar una letra como marca (lo cual tiene bastante sentido), hubo un cambio de planes. Los nombres del resto de las otras integrantes también eran otros, así como… ¡su género! Originalmente, el grupo de M iba a estar compuesto por hombres (Kimber – ¡es un nombre de mujer! ¿Qué les pasa? –, Jada y Aria) que se transformarían en hermosas jovencitas gracias a los hologramas de Synergy (¡cómanse los mocos, Sailor Stars!).

The Holograms: Aja, Shana y Kimber

Finalmente, el sentido común llegó a sus mentes, y decidieron dejar a las chicas, imaginando las protestas de padres enardecidos ante el hecho de que sus hijos consumieran travestismo y pop (¿qué pensarían esos padres de Babasónicos? :P).

Luego de que Sanders y su equipo terminaron de crear la colección completa de muñecas, junto con los atuendos y sus respectivos cassettes, Hasbro le otorgó la licencia a la productora Sunbow para que creara la serie de televisión. La guionista Christy Marx fue la encargada principal de darle a la historia el glamour y el rock que necesitaba, y así el 6 de Octubre de 1985 “Jem & The Holograms” (Jem y Las Hologramas) llegó a los televisores de USA con sus tacos rosas y su música con sabor a Bazooka por primera vez.

Originalmente, la serie era emitida en episodios de siete minutos en un programa llamado “Super Saturday” (o “Sunday”), que incluía también otros cortos animados. Sin embargo, Jem subió rápido los peldaños de la escalera hacia la fama, y pronto pasó a tener su propio espacio de media hora. Semanal hasta que terminó la serie, y al final, diario.

La voz cantante de Jem (porque la voz del personaje la hacía otra actriz, de nombre Samantha Newark) la puso una intérprete de jingles llamada Britta Phillips, quien también interpretaba ocasionalmente los coros de The Holograms. Los compositores encargados de las canciones, tanto de The Holograms como de las otras bandas de la serie, fueron Ford Kinder y Anne Bryant. Es por esto que en la realidad, nunca existió una verdadera banda de Jem & The Holograms, ni tampoco siquiera una banda estable que interpretara los temas.

Kimber

“¿Sos vos, María Amuchástegui?” “¡Soltame el labio, negra caníbal!” “¡Se separaron The Bangles! Con una mansión que mantener y muchas bocas huérfanas que alimentar, Jerrica se preocupa por el legado de su padre. Sin embargo, el día de su cumpleaños encuentra en el buzón un sobre anónimo con un par de aros rojos en forma de estrella. Al ponérselos, se le presenta ante ella una mujer que le dice que es un holograma generado por una computadora creada por su padre. Su nombre es Sinergy, y es capaz de crear hologramas tan perfectos que engañan al ojo humano, haciéndolos parecer objetos o personas reales. Así, Sinergy guía a Jerrica, Kimber, Aja y Shana a un autocine —también propiedad del padre de Jerrica— en el que, detrás de una pared “de holograma”, se encuentra la computadora real, más una sorpresa: instrumentos de rock, y una cantidad envidiable de ropa de última moda. Por suerte, Jerrica se da cuenta de que dos más dos es cuatro, y decide formar una banda con su hermana y sus tres amigas. Sin embargo, como ella no puede ser la cabeza del sello discográfico y cantante de la banda al mismo tiempo, decide tomar una identidad secreta, Jem, que tendrá otro aspecto gracias al holograma que Sinergy puede proyectar en su cuerpo a través de los aros. La banda se completa con Kimber a los teclados y en la composición de los temas, Aja Leith en la guitarra y Shana Elmsford en la batería (aunque en la tercera temporada se pasaría a la segunda guitarra).

La dupla geminiana Jerrica - Jem es casi demasiado: Jerrica es una chica común, un cuerpo muy poco interesante, y algo tímida; mientras que Jem es un minón infernal y una estrella de rock. Es como una versión más actualizada de Cenicienta: chica común y corriente con la cual sentirse identificada se convierte en princesa por gracia de Dios :P

Kimber por su parte es la más joven del grupo, y la que más instrumentos toca de las cuatro (salvo la quena).

Aja, por su parte, nació en China, y es la mejor amiga de Jerrica. Fue la primera niña que entró a la Casa Starlight; es también la más deportista del grupo y la chofer oficial (claro, por ser china). Shana, por último, fue la segunda chica en entrar a la Casa, y además de tocar en la banda es diseñadora de modas, así que es la encargada de dejar a las Holograms tan fashions como los ‘80 lo permitían.

LAZER Navegando con Fede “Por un peso te tomo la presión” “¿Vo kelel lobalme plotagónico?” “Rio, besame ahí que tengo mordido”

Obviamente la serie no tendría nada de gracia sin las malas (sin competencia no hay diversión…). The Misfits es un grupo de tres chicas rudas creado por Eric Raymond, ex asistente de Starlight Music, para competir con las Holograms y conseguir comprar el sello. Obviamente sus métodos no estarán faltos de trampas y coimas por todos lados, así queda bien claro quién es el malo de la serie… Las Misfits, por su parte, son tres: Pizzazz, cantante y guitarrista, es la líder y más perra de todas; Roxy, en los teclados, es el ejemplo de la niña mal encarrilada, puesto que huyó de su muy pobre casa y no aprendió nunca a leer, algo así como lo que serían las huérfanas si no existiera la Casa Starlight; y por último Stormer, la más joven y tímida de las tres, que toca los “keytar” (teclados que se cuelgan como una guitarra) y compone los temas. La pobre es tan boluda que siendo la única “buena” del grupo, por querer encajar con las otras dos, termina cediendo casi siempre.

Por supuesto tenemos también al príncipe azul: él es Rio Pacheco, manager de la banda. Si bien es novio de Jerrica, Rio está también atrás de Jem (¡¡Jerrica dominada!!) durante toda la serie. Lo cierto es que las tensiones y las seducciones entre los sexos son algo central, lo cual es poco común en una serie originalmente destinada al mercado de las Barbies. Jem se levanta a cuanto galán aparezca, pero no solo no les corta el mambo, sino que su excusa más usada es “Pero Jerrica sale con Rio…” (¡¡pelotuda!! ¡¡Qué carajo tiene que ver con quién sale tu manager!! ¿¿Así pretendés que no descubran que sos un holograma de mierda???). Además, se besaba con Rio en las presentaciones, y en cantidad de capítulos… (pobre auto-cornuda).

Si bien es difícil encontrar arcos argumentales, dado que la mayoría de los episodios son autoconclusivos, se puede dividir los capítulos según las tres temporadas. En la primera, lo central era mantener la Casa Starlight y ganar el concurso “La Batalla de las Bandas”. En la tercera temporada todo sucede más rápido: Shana, cansada de los tambores, se va de la banda para dedicarse a ser diseñadora full-time, lo que hace que las Holograms abran un concurso para nueva batera. Finalmente termina quedando Carmen Alonso (¡Ojo, chico!), también conocida como Raya (pero no por la del orto). Como nada es tan osado como parece, a los pocos capítulos Shana quiere volver a la banda (¡histérica del orto!), esta vez como segunda guitarra. Por supuesto las Misfits no tardarán en incorporar una cuarta miembro: una británica llamada Jetta, súper mala y que pasa a ser la segunda al mando. En la segunda parte de la temporada entra una banda nueva, europea, llamada The Stingers. Jem y Pizzazz tendrán nuevas disputas con esta banda, no solo porque el líder -Riot- se quiere levantar a Jem, sino que además las otras dos chicas que componen Stingers están atrás de Rio.

Si bien la trama está plagada de historias autoconclusivas, no se despliegan de la misma forma en cada episodio. ¿Cómo es esto? Volviendo a lo que se mencionó antes respecto de la estructura de cada capítulo, la cosa es esta seguidilla de cosas:

  1. Rio salva a Jem;
  2. presentan trama nueva;
  3. cantan;
  4. Misfits interfieren;
  5. cantan;
  6. se van las Misfits;
  7. cantan;
  8. Eric Raymond planea algo;
  9. de la boludez más grande que uno pueda imaginarse, surge un catastrófico hecho que deja a Jem al borde de la muerte o al borde de ser descubierta.

Por ende, siempre se deja algo en suspenso para ser resuelto al episodio siguiente. Siempre hay lugar para los episodios “raros” como Kimber y Stormer yéndose de sus respectivas bandas, se juntan para formar un dúo, cantan UN solo puto tema (I’m Ok! I’m Ok! Andá a cagar…) y vuelven a como estaban antes. Famoso es también el episodio en el que Roxy aprende a leer. Pero esto no es nada comparado con el episodio en el que Riot escapa con Jem hacia una isla desierta, dejando a todos los integrantes de sus bandas en manos de The Misfits (¡resultando en una banda de diez integrantes!). Pero como ya se dijo, son cosas que duran un único episodio y al siguiente ya está todo como antes.

La serie completó un total de 65 capítulos (un estándar de la época). Hasbro podría haberla continuado, pero debido a que la venta de las muñecas venía en bajada decidió cerrar el telón. Era muy común que las series de aquel entonces no tuvieran final, y que el obligado episodio 65 fuera uno más, sin mayores explicaciones del porqué de la no continuación. Jem casi que no fue la excepción, pero milagrosamente Christy Marx pudo enterarse de que estaba escribiendo el episodio final de Jem, así que si bien no pudo cerrar la trama en lo absoluto (Rio nunca se entera de que Jem es Jerrica, Eric Raymond nunca cae en cana, etc.), al menos se puede decir que el cierre de la serie es bastante emotivo, con las tres bandas cantando un mismo tema a la vez y despidiendo a una de las huérfanas de la casa Starlight, que encontró a su verdadero padre. Muchos fans protestaron ante el abrupto final, pero Hasbro -principal sponsor que bancaba monetariamente la serie- no dio el brazo a torcer, y los quince minutos de fama de Jem terminaron en 1988.

Como ya se mencionó, no fueron las muñecas lo que hicieron famosa (o al menos merecedora de una nota de Lazer) a Jem & The Holograms. La responsabilidad de que esta estrella brillara sobre el escenario ochentoso de la TV al grito de “Showtime, Sinergy!” -traducido en la versión para Latinoamérica como “¡Transfórmame, Sinergy!”- es de la “manager” del grupo, Christy Marx. La mina supo hacer un producto comercial sin por eso vaciarlo de contenido. Si bien los capítulos tenían una estructura que se repetía más o menos siempre igual, lo que hacía a esta serie entretenida eran los intrincadísimos y a veces perversos triángulos amorosos que se tejían entre todos los personajes. En los ‘80, para ser famoso había que tener una identidad secreta (o un gemelo malvado); pero Marx la supo aprovechar para incluirle múltiples situaciones ambiguas. El principal triángulo (Jerrica - Rio - Jem) esconde una picardía adúltera, un secreto dentro de otro (si Jerrica, siendo Jem, sabía de que Rio le arrastraba el ala, ¿por qué mierda no le hacía una súper escena de celos? ¿Era para que solo le metiera los cuernos con ella misma? ¡¿Qué mierda tenía en la cabeza?!).

Además de las muñecas (¡y el auto!), Hasbro lanzó al mercado un total de 29 cassettes, sin más de cinco temas cada uno, con canciones de las Holograms y de las Misfits. Se editó también la serie en VHS, y en 2005 salieron dos DVDs con la primera, segunda y tercera temporada, pero de esta última solamente llegaron a editar la primera mitad, ya que a Rhino, la empresa que tenía los derechos, le caducó el contrato antes de poder terminarla. Por último, se editaron varios libros de Jem. Los latinoamericanos solo recibimos las cartas y figuritas de Cromy…

Un detalle anecdótico reside en que el doblaje de la serie se hizo en el mismo estudio de la ciudad de Los Ángeles (USA) en el que años más tarde se doblarían los animes que comercializó TMS directamente en la región (Guerreras Mágicas, B’tX, Detective Conan). La diferencia es que en aquel entonces el staff de dobladores estaba mucho mejor nutrido y el trabajo en general era más idóneo que los desastres que se mandaban con las series japonesas…

En Argentina, Big Channel, Cablín y hasta Canal 9 (¡cuando todavía tenía el logo de la palomita blanca!) pasaron la serie. En este último llegó a pasarse conjuntamente con G.I. Joe. En la emisión local se respetaron las canciones originales, así como los dos openings (compuestos por las mismas imágenes con algunos agregados en el segundo) y los seis eyecatch para propagandas.

Ya pasaron más de diez años desde la última vez que Jem salió micrófono en mano por la TV. Sin embargo, es uno de los pocos dibujos animados para chicas que pudo darse el lujo de ser un verdadero ícono en nuestro país y en Latinoamérica. Y por cierto, si bien guarda poco y nada de parecido con una serie anime, bien podría definirse como uno de los pocos shojos yankees. Aunque para muchos Jem significó un punto bajo y decadente de la televisión infantil, hoy en día puede considerársela una representación de la estética y de la más flashera y ochentosa música pop, permanentemente presente en las continuas evocaciones a dicha década.