¡No Podés!

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EL NUEVO JUGUETE JAPONÉS

¡CHAU, PIKACHU! ¡HOLA, GUASQUÍN!

En una clara demostración de que en Japón se encuentran las mentes más brillantes del planeta Tierra, acaba de salir a la venta el practiquísimo accesorio “KokoPyu!”, que literalmente significa “Acá-Acabá”. Por la módica suma de dos mil yenes (unos 50 pesos) uno puede llevar este set de tarjetas desplegables (lavables y reutilizables) y jugar con sus amigos. ¿Cómo? Muy simple: primero te flagelás la manguera y acabás justo sobre una de las tarjetas. Después de eso, el set viene con dos lentes de aumento de x500 y x1000 que se pueden desplegar en forma de unos elegantísimos anteojos, con los cuales mirás hacia la luz. El producto se promociona como una forma de competir con tus amigos a ver quién tiene más espermatozoides por guascazo o incluso quién tiene los mejores nadadores (o competir en estilo, velocidad, sincronización). Curiosamente, en todas las propagandas con fotos son chicas las que lo sostienen, lo cual, obviamente, es un indicativo de que esta va a ser una nueva excusa para rebotarte en los boliches:

—"¡Hola, ¿de qué signo sos? ¿Hace mucho que venís a bailar acá?" —“A ver, nene, sacudite el mono y acabá acá… Mhhh, no, sorry, tenés poco conteo y muy baja movilidad…”

LOS SWAT INTENTAN DURANTE HORAS DESACTIVAR PUBLICIDADES DE CARTOON NETWORK

Como parte de una campaña de publicidad para la nueva película de Cartoon Network, “Aqua Teen Hunger Force Colon Movie Film for Theaters” —basada en la misma serie—, la empresa Interference decidió ubicar en diez de las principales ciudades yankees unos cartelitos luminosos. Los aparatitos en cuestión no eran más que una placa de circuitos pintada de negro, con unas lucecitas pedorras y cuatro pilas gordas enganchadas, que se pegan en diferentes puntos concurridos de las ciudades; donde los bichitos pixelados provenientes de la Luna, conocidos como Mooninites (Ignignokt en particular), les harían “fuck you” a los transeúntes.

En todo el resto del país, la campaña fue relativamente bien recibida (entre los que entendían la referencia de la serie), pero en la ciudad de Boston fue un desastre de proporciones apocalípticas (o un éxito rotundo publicitario, depende de dónde se lo mire). A las 9 de la mañana, un tipo que iba en bus vio uno de los cartelitos y corrió despavorido a llamar al escuadrón antibombas, los cuales a su vez movilizaron a toda la policía, SWAT, Batman, el Hombre Araña y las abuelitas en andador del geriátrico local a la escena del crimen. Lo genial es que los “expertos en explosivos”, al ver el dispositivo, lejos de pensar que era el juguete que era y con reportes de otros más en diferentes lugares, iniciaron una alerta completa en la ciudad, parando todos los transportes públicos y cerrando una docena de autopistas. Con la pelotuda excusa de que “el aparato tenía un aspecto muy siniestro, con pilas atrás y cables expuestos” (¡a la mierrrda!), los tipos tardaron horas en “desactivar” el cartelito luminoso. Recién a las tres de la tarde, un analista identificó al lunático alien y se dieron cuenta de que era una publicidad.

Inicialmente habían calculado 250 mil dólares en daños, pero cuando se avivaron de que era Cartoon Network le hicieron pagar a Turner (dueño del canal y de medio mundo) un total de dos palos verdes. El tipo puso la guita contento, porque ahora todo Estados Unidos habla de los benditos cartelitos de la peli, y de lo diarréicamente cagones que son todos los de Boston, así que como promoción nacional le salió baratísimo.