Full Metal Panic!

¿Pánico o parodia?

Por Brenda Figuerola 15 min de lectura

Tal vez por haber sido terriblemente castigados en el epílogo de la Segunda Guerra Mundial, por haber batallado durante centurias de un modo protocolar y arcaico, o por haber forjado severos valores de vida de inmediata correspondencia al plano bélico, Japón insiste en reinventar historias que enfocan la guerra desde todas sus perspectivas. Full Metal Panic! es una de ellas, a la que se le añade no sólo la particularidad de haber sido adaptada a un considerable número de medios sino también la de proceder originalmente de lo que en Japón se denomina ‘ranobe’ (del inglés, ’light novel’). Esta es una novela cuyas propiedades literarias están muy licuadas (casi no hay descripción, por ejemplo) y que tiene una importante cantidad de ilustraciones súper detalladas que la asemejan a un manga-pero-no (Slayers fue inicialmente una de ellas). La característica más frecuente de una ‘ranobe’ es la complejidad, siempre un tanto mayor al manga, que es posible anexarle a la historia. Full Metal Panic! proviene de ellas como una de nueve volúmenes, escrita bajo la pluma de Shoji Gato (primo de Dumas) y los trazos de Shiki Douji, publicada desde Septiembre de 1998 en la revista Monthly Dragon de Kadokawa Shoten (misma editorial que luego publicaría todas las versiones manga). No obstante, la historia -pese a la gran cantidad de idas y venidas que le aportan los nueve libros de short stories extras- sigue su curso en una nueva novela lanzada en Marzo de este año, fuera de los nueve libros recopilatorios cerrados en Enero de 2006, por lo que se estima que habrá Full Metal Panic! para rato. A propósito, el título principal hace alusión al film de Stanley Kubrick “Full Metal Jacket” (conocido acá como ‘Nacido para matar’… ¿…?), que es una relectura bastante polémica acerca de la guerra de Vietnam con la que FMP! podría tener veladas semejanzas.

Ante todo, estamos en un universo paralelo en el que la Guerra Fría aún no terminó y en el que China pasó a un primer plano, expandiéndose considerablemente y transformando Hong Kong en una ciudad con peligrosas semejanzas con la Berlín nazi. En este contexto, se desarrollaron dos nuevos tipos de armas: las ‘Arm Slaves’ (‘Armas Esclavas’, derivado del Armored Mobile Master-Slave System), que son mechas de 15 a 18 metros de altura, con funciones similares a las de los jets de combate, con formato y algunos atributos humanos. La otra es la denominada ‘Black Technology’, un tipo de tecnología que trastoca y… y que consiste básicamente en los distintos tipos de armas que se pueden obtener a partir de la información que un ‘whisperer’ puede dar en materia de batallas. Los ‘whisperers’ (susurradores), pese a que nunca se los define con exactitud, son personas dotadas de conocimiento ‘almacenado’ en el fondo de la mente, cuya transmisión posibilita el origen de Black Technology. Desde ya que, además de ser individuos escasos, la mayoría de los whisperers se rehúsan a dar semejantes datos, por lo cual en la serie se remarca que posiblemente el adjetivo ‘black’ (negro) de ‘black technology’ derive de los métodos turbios y antiéticos para ’extraer’ la info de los whisperers. En este escenario escalofriante, aparece el sargento Sosuke Sagara, un militar encubierto que pertenece a cierto grupo antiterrorista llamado Mithril, más precisamente de la sección del Pacific Battle Group. Como dato anecdótico, cabe señalar que el mithril es un tipo de metal súper resistente, de valor incalculable y muy flexible que tiende a aparecer en el mundo fantástico, como en la famosa trilogía de El Señor de los Anillos.

La cosa es que al Sargento Sagara —que, por cierto, tiene unos 17 años, todas las habilidades militares y excepcionales aptitudes para manejar las arm slaves, pero CERO noción de lo que es una interacción social normal— le fue asignado proteger a una estudiante de la secundaria Jindai: Kaname Chidori, quien, como era de esperarse, es todo lo opuesto al militar, y con la cual desarrollará una relación entre inconclusa y romántica, que hará las veces de nota cómica. De hecho, es justamente en este cariz de los sucesos que FMP? Fumoffu (una de las partes de la saga) hace hincapié, mostrando cómo Sosuke reacciona exageradamente a TODO lo que se acerque a menos de 10cm de Kaname: se mete en los baños de las chicas, espía a las compañeras de su protegida, está convencido de que hay códigos secretos entre los libros de la biblioteca escolar… la razón de estos cuidados-casi-obsesivos para con Kaname es que la chica tiene los atributos de un whisperer, como lo demuestran sus habilidades matemáticas y su alto coeficiente. Mithril —sólo en apariencia— quiere asegurarse de que no caiga en las manos equivocadas. Por supuesto, acá hay más de un interés personal en el medio, por lo que la historia da un vuelco cuando, misteriosamente, el avión que transportaba a Kaname, Sosuke, sus compañeros (el Sgt. Kurz Weber y la Mayor Melissa Mao) más los compañeritos de clase de Kaname, es secuestrado por un terrorista del grupo contrario (Gauron), y la whisperer termina bajo los estudios científicos del enemigo. Sosuke la rescata, pero de ahí en más comienza una pugna interminable por capturar a la chica, al tiempo en que ésta se va familiarizando con todo aquello que aborrecía del mundo de Sosuke: tanques, bombas nucleares, ataques y guerra. Un punto de inflexión será aquel en el que Kaname descubra que su condición de whisperer es tan codiciada por tener nada menos que todo un ‘proyecto Manhattan’ (el responsable de crear las bombas nucleares) escondido en el cerebro. Pero hay pilares en una historia que sobreviven a todos los universos paralelos: está el sugestivo triángulo amoroso entre Kaname, su protector y una superior de éste, la capitana Teresa ‘Tessa’ Testarossa, relación que —aunque un poco tirada de los pelos— podría tener resabios del ya conocido triángulo inicial de Macross entre piloto-protegida-superior. Varias otras cuestiones precipitan el final de la historia, que en realidad no termina, puesto que sigue expandiéndose en diversos spin-offs y relatos cortos en torno a los diversos personajes secundarios.

Es interesante pensar alrededor de la dualidad casi fantástica que se creó a partir de una serie de corte trágico, que está lejos de sugerir la multitud de escenas graciosas que ofrece FMP? Fumoffu. Esto habla, posiblemente, de la capacidad de crítica tanto del autor como de los consumidores, con respecto a su propio trabajo (Fumoffu se ‘ríe’ en cierta forma del FMP! original) y también con respecto a temáticas tan polémicas como la guerra fría, la repercusión de ésta en Japón y la muy interesante idea de que exista un ‘arma’ no tangible (los conocimientos de los whisperers) que no sólo es más poderosa sino que es creadora de las armas reales. De cualquier modo, ya sea siguiendo la ruta original o disfrutando la variante burlesca, FMP! cumple dos expectativas opuestas (o no): la de la reflexión y la del entretenimiento.

LAS VERSIONES ANIMADAS

Shoji Gato cuenta en su propio sitio web el casual encuentro con el director Koichi Chigira (Gate Keepers y Last Exile) al chocar contra él en mitad de una calle de Shinjuku, mientras llegaba —tarde— a su trabajo de aquel entonces. Unos años después, parece que ambos se sorprendieron al reencontrarse en las oficinas del estudio Gonzo Digimation, en donde diagramaron el anime propiamente dicho de Full Metal Panic! De este modo, la historia base de FMP! fue transformada en una serie de 24 episodios, emitidos por la afamada cadena WOWOW de Enero a Junio de 2002.

Full Metal Panic!

Pero FMP! es apenas la raíz del olmo, dado que más tarde fue lanzada una especie de serie paralela llamada Full Metal Panic? Fumoffu, por muchos considerado el mejor derivado del original (de momento, es la única parte de esta saga que llegó a la Argentina). En detrimento de Gonzo, la animación quedó a cargo de Kyoto Animation (Kanon; Air), fue dirigida por Yasuhiro Takemoto (The Soul Taker) y emitida por la cadena Fuji TV entre Agosto y Noviembre de 2003. FMP? Fumoffu es una transcripción mucho más light y eminentemente cómica de las historias cortas paralelas a la ranobe, que se acerca bastante a algunos segmentos de las primeras adaptaciones al manga de Full Metal Panic!

De todas formas, había mucha historia proveniente de las novelas aún para contar en TV.: The Second Raid

…así que los chicos dijeron “basta de cháchara”, y volvieron a ponerse un tanto serios para la nueva etapa del anime: Full Metal Panic!: The Second Raid, bajo la supervisión del mismo director, en donde se retoma la veta trágica y marcadamente más compleja de la serie que había animado Gonzo. De hecho, sus trece episodios están basados en “Full Metal Panic! End of Day By Day”, tomos cuatro y cinco de las novelas originales.

A esta altura, más de uno debe estar bajo el efecto psicotrópico (?) de leer semejante cantidad de datos, pero la cosa no acaba acá. Para poner un momentáneo broche a las adaptaciones animadas, se editó un OVA de FMP! The Second Raid en Mayo del 2006, que se aleja del intenso dramatismo de la primera etapa, para centrarse en un día de la vida de Tessa, medianamente al estilo de lo que fue Fumoffu.

Un rasgo no común en las historias de ciencia ficción —que FMP! sí contiene— es el de incluir una cabal explicación (obviamente más completa en las novelas) de casi todos los aspectos que en una historia con vetas fantásticas quedan colgadas. Así, la obsesión de Gauron por matar a Sosuke, la naturaleza de los conocimientos de Kaname, las habilidades extraordinarias en chicos adolescentes (¡Tessa es capitana a los 16 años!) quedan medianamente excusadas y se unen al otro rasgo interesante, quizá causa del éxito: tal vez por provenir de un tipo de novela, el universo de FMP! apela a varios recursos del realismo, esto es, a la mención en el mundo ficticio de elementos del mundo real, como por ejemplo nombres de ciudades, colegios que efectivamente existen en el Tokyo actual (la secundaria Jindai, por ejemplo), escenarios clave para el desarrollo de la historia (la estación Senkawa) y demás.

FMP! Fumoffu

No obstante, FMP! Fumoffu va por otra vía: se centra en el vaivén de la relación accidentada y contradictoria de Sagara y Chidori, y en el ridículo devenir como ’estudiante’ que el militar desarrolla exclusivamente en la secundaria Jindai. Llena de parodias a cuanta obra venga (¡Estás Arrestado!, Matrix, Forrest Gump, la ya mencionada Full Metal Jacket), burlas a los estereotipos que la serie original (FMP!) utiliza varias veces (militares obsesivos, chicas ingenuas, capitanes fríos, villanos de aspecto mafioso) y una estructura de episodios prácticamente autoconclusivos, el hilo narrativo de Fumoffu es casi una historia aparte, si bien consiste en un extracto del complicado universo bélico y trágico que constituye a Full Metal Panic!. Los mechas fueron eliminados de la trama casi por completo y, si bien se los menciona en los primeros episodios, da la impresión de que esto persigue el único fin de parodiar encubiertamente al legendario mecha de Mobile Suit Gundam. Destaca el tratamiento, siempre en tono de burla, de las obsesiones de los personajes; así, de entrada Sosuke está convencido de que la admiradora secreta que deja cartas en su locker es en realidad un terrorista que le envía bombas y el mismo título del anime pone énfasis en el signo de interrogación de “Full Metal Panic? Fumoffu”, tal vez preguntándose dónde quedaron el pánico y los mechas. A propósito de esto último, ‘Fumoffu’ es el sonido que hace Bonta-kun, una especie de osito de peluche amarillo (en el que se esconde Sagara) de lo más tierno, que no es sino una recreación rarísima y claramente absurda de las Arm Slaves de FMP!. El Bonta en realidad no sirve para nada y Kaname tiene que asistirlo todo el tiempo.

LOS MANGAS

Full Metal Panic! cuenta con tantos (o más) mangas como animes se fueran realizando, todos bajo la supervisión de Shoji Gato. El primerísimo de todos comenzó a serializarse en la revista Comic Dragon, en Octubre del año 2000, con el éxito suficiente como para destacar esta versión entre las otras de su género. La responsable del dibujo es Retsu Tateo, quien además realizó un conjunto de series paralelas llamadas “Full Metal Panic!: Comic Mission”, en un tono casi paródico, recopiladas a su vez en cinco tomos. En Marzo de 2001, esta veta humorística fue retomada por otro autor, Tomohiro Nagai, pero bajo una suerte de spin-off: “Ikinari! Full Metal Panic!” (también conocida como FMP! Overload) que vuelve a parodiar al ya viejo FMP! original (lo cual no es un dato menor, porque estaríamos ante el segundo manga que se ‘burla’ de los inicios de FMP!). De hecho, el lema de ‘Ikinari…’ fue ‘More laughs! More Explosions! More Panic!’, denotando justamente lo excesivo de esos elementos contradictorios en las novelas. En esta tercera adaptación al manga, Sagara pierde la memoria y, durante los cinco tomos que ocupa el relato, se la intenta recuperar a costa de la cordura de los otros personajes de la historia. En Julio de 2003 el mismo autor hizo Full Metal Panic! Surplus, un autoconclusivo. Finalmente, “Full Metal Panic! Sygma”, realizada por Hiroshi Ueda (la cual desde Agosto de 2005 sigue publicándose en Japón y va por su cuarto tomo recopilatorio), adapta las mismas novelas en las que se basa el anime The Second Raid. Aun así, se aleja bastante –en diseños y en secuencia narrativa– de la antes mencionada, siendo que la versión de Ueda pone la lupa en los mechas y el humor casi brilla por su ausencia.

… Fumoffu llegó a emitirse, a través de Animax. Si bien puede resultar una cagada que pasaran justo la parte del medio, lo bueno de que la serie tenga más onda de spin-off que de continuación, evita la incomprensión de la trama (cosa que, por ejemplo, sí pasó cuando Fox Kids pasó la película de Cyber Team in Akihabara y Locomotion la de Nadesico, siendo ambas continuaciones directas de sus respectivas series de TV, incluso emitidas tiempo después por diferentes canales).

El estreno se produjo el 18 de Octubre de 2005 en el cómodo horario de los martes a las 22. Instantáneamente consiguió un gran éxito, en parte por lo cuidado de la emisión (buena calidad de imagen, nada de censura, excelente doblaje) y también por el precedente de pertenecer a una exitosa saga en Japón. Extrañamente, a diferencia de lo hecho con otras series, Animax no la quemó en lo absoluto. La pasó semanalmente dos veces seguidas, para luego hacer una emisión de toda la serie de corrido a modo de maratón/despedida. No obstante, acaba de volver en una única pasada desde Febrero último en el mismo horario que tenía antes (recordemos, martes a las 22 hs.) para volver a irse en Mayo hasta quién sabe cuándo.

Hablando de la versión doblada, esta no posee ninguna alteración de nombres ni suavización de contenidos. Respecto de los actores, hay que ponerse de pie y aplaudir, puesto que las actuaciones de esta gente son encomiables y verdaderamente sorprendentes. La histeria de Kaname Chidori está fielmente reflejada por Mireya Mendoza (Relena Darlian en Gundam Wing; Juri Kato en Digimon Tamers). La dulce Tessa es Desiree Sandoval (Megumi Reynard en Nadesico). En tanto, el serio e inmutable Sosuke Sagara es interpretado por Arturo Sian Vidal (Ryosuke Takahashi en Initial D; Kurama en Yu Yu Hakusho).

“¡Daaaaaleee….. Dejame un pete a $5!” “¡Qué mullidito tenés el matorral!” “Che, creo que tenemos que dejar de comer crack…” “Che, loca, esa no es esta ‘cosa N2’…” “¡El EVA 00 me regaló la manija del asiento!!!”

COOL FACTS

  • El estreno de FMP! en TV estaba programado para las inmediaciones del 11 de Septiembre de 2001 pero, por razones obvias de similitud realidad-ficción, el debut fue postergado.
  • La cantidad de episodios de FMP! Fumoffu es un problema casi existencial. Consta de 17 capítulos, de los cuales diez son de 15 minutos, pero haciendo la división en bloques de media hora forman los 12 emitidos por Animax. Para colmo, dos de ellos no fueron emitidos en la TV japonesa sino que recién vieron la luz cuando se editó la serie en DVD. Sucede que uno de ellos (llamado ‘Un secuestro libre de compromisos’) narraba, justamente, un suceso muy parecido a lo que ocurría en ese momento en Japón!: Sosuke se enfrenta a una banda que rapta a Kaname, y para recuperarla amenaza al jefe secuestrando a su hermanito menor.
  • Hubo varios detalles que tuvieron que modificarse de la novela original porque -para variar- la historia se acercaba demasiado a la realidad del momento. Una de ellas fue el que el enemigo original tenga base en Corea del Norte, país con el que hubo (y hay) conflicto.
  • En el OVA de Full Metal Panic! The Second Raid, un personaje alquila un DVD titulado ‘Conyan’. Esta referencia alude al Mirai Shonen Konan (‘Conan, el niño del futuro’) de Miyazaki y al popular Detective Conan; de hecho, el personaje que aparece en el DVD tiene asombrosas semejanzas con Conan Edogawa. Este es uno de tantos guiños a famosos animes y mangas.
  • ¿Hace falta decir de dónde viene la música-preview de próximo episodio en Full Metal Panic! Fumoffu? Para quien no lo haya visto/escuchado, es muuuy similar al opening de Brigada A (serie muy popular en Japón). Esto también se repite en las demás partes animadas de la serie.
  • La voz original de Sagara en la versión japonesa es del polifacético actor Tomokazu Seki, quien al igual que Vidal, interpretó tanto a Sagara como a Ryosuke Takahashi en Initial D, siendo algo poco común y denota el perfeccionismo empleado por el estudio mexicano Doblajes París, cosa que también se nota en la pronunciación de los nombres (Sosuke es llamado Sos’ke, como en japonés).

“¡Cómo me gusta mi Reloj de Pepe Artigas!” “…¡y Dohko de joven es así de alto!!!” “Pará, se te cayó algo de la cartera…”