El camino

Por Leandro Oberto 2 min de lectura

Sin embargo, esa realidad en su cotidianeidad difiere abismalmente de lo que me imaginaba desde mis soñadores ojos quinceañeros mientras contemplaba algún lago del sur en uno de esos mágicos atardeceres de verano…

No sabría decir si lo que imaginaba es mejor o peor, lo que sí puedo decir es que no deja de intrigarme cómo la vida, por más que planees inteligentemente al detalle todo y luego además logres ejecutar esos planes eficientemente, igual se encarga de que tengas sorpresas y lo que querías resulte no ser lo que necesitabas y viceversa. Es inevitable entonces pensar si en ese caso los sueños, las metas, son realmente tan importantes en la vida.

La realidad es que posiblemente no lo sean por sí mismos… pero el hecho de perseguirlos y luchar por ellos siempre te hace evolucionar como persona, madurar, te define como ser humano. Por más que uno se sentara repajero a mirar el cielo todo el día y cosas fantásticas le pasaran -mejores que las que conseguirías persiguiendo tus sueños- lo más probable es que no lograra disfrutar de ellas por el mero hecho de saber que te dejaste demasiadas cosas en el tintero que nunca intentaste.

La vida entonces sería eso que te pasa mientras perseguís las más alocadas pasiones y metas de tu corazón. Llegar a ellas es fantástico, pero sin duda mucho más lo es el camino y todo lo que te vas encontrando sin querer.

Pongo a mi alma de piloto y me deslizaré sobre el tiempo y las historias como una onda que se expande en el mar. Gran poeta, gran, soy… En fin…