Monster

Pendejun der Orten

Por Maximiliano Ferreira 5 min de lectura

Llamadas misteriosas, encuentros clandestinos, hoteles alejados, lugares sin testigos. Si les hizo acordar a cierta canción parrandera de los noventa, sáquense esa idea de la cabeza porque este texto no tiene absolutamente nada que ver. Lo anteriormente citado son solo algunos de los elementos más contundentes de la obra maestra del mangaka Naoki Urasawa: Monster. Habiendo ganado ya dos premios de la editorial Shogakukan, es en el año 1994 cuando Urasawa comienza a darle vida a esta historia en las páginas de la revista Big Comic Original, de la misma editorial. Tras siete años de un rotundo éxito entre las mentes adultas de Japón, en diciembre de 2001, Monster finaliza su serialización luego de completar su tomo recopilatorio número 18, convirtiendo a Urasawa en un reconocido autor y galardonándolo con tres importantes premios solo por esta obra.

(N. Urasawa) (Naoki Urasawa’s Hilfe Day Monstr)

La historia nos sitúa en la ciudad alemana Düsseldorf, en 1986, época de abundantes conflictos políticos. Kenzou Tenma es un neurocirujano japonés que ejerce su profesión en un prestigioso hospital alemán donde, prácticamente, lo tiene todo. Es muy hábil en su trabajo, está comprometido con la hermosa —y millonaria— hija del director de su hospital y tiene un maravilloso futuro por delante. Hasta podría decirse que el doctor Tenma es el hombre más feliz en toda Alemania. Pero no. La vida mantendrá su sonrisa, pero le fruncirá el ceño con la llegada del paciente que lo llevará a su perdición: Johan Liebert, un chico de unos ocho años que ingresa a la sala de emergencias con una bala en el cerebro, acompañado de su hermana gemela que se encuentra en un fuerte estado de shock emocional. En este punto Tenma tiene que decidir entre seguir las órdenes del director y operar al alcalde de la ciudad que había llegado recién y estaba en estado crítico, u operar al pibe de la bala en el marote que había llegado antes. Y acá es donde se manda la cagada de su vida ya que, por cuestiones éticas y de no favoritismo, termina operando a Johan. El pibe se salva, el alcalde no; y esto repercute en Tenma no solo como profesional, sino que afecta drásticamente en su compromiso con la hija del director, Eva Heinemann, ya que su relación era solo una farsa basada en intereses comunes. ¿Que la vida le sonreía a quién?

Al poco tiempo, el director del hospital y otros dos médicos son encontrados muertos en una oficina. El asesino no es identificado, por lo que se toma al doctor Tenma como principal sospechoso, ya que fue el más favorecido con esta tragedia, pero por falta de pruebas, el caso queda en la nada. A todo esto, inmediatamente después del asesinato, los gemelos desaparecen del hospital sin dejar ni un rastro. Pasan los años, el Muro cae, los neonazis se rebelan, la nueva Alemania unificada vuelve a ser como antes. Pero como siempre, algo tiene que pasar para joderle los planes a nuestro otra vez feliz doctor. Después de todos esos años, un Johan de unos veinte pirulos vuelve al hospital y le confiesa a Tenma que él es el responsable del asesinato del director y los dos doctores, y que lo hizo en agradecimiento por haberle salvado la vida; dicho esto, se las toma. Posteriormente, Tenma descubre que Johan es el culpable de innumerables casos de asesinatos sin resolver a lo largo de todos esos años, por lo que decide dejar su laburo y perseguirlo para acabar con el monstruo al que le devolvió la vida años atrás.

(El doctor Tenma)

Es de esperarse que una historia de esta calidad no pase desapercibida ante los ojos de las productoras de animación japonesas. Es por ello que el 6 de marzo de 2004, NTV comienza la emisión de la versión animada de Monster, producida por Madhouse Studios bajo la dirección de Masayuki Kojima (Piano no Mori, DNA Sights), que se extendería a lo largo de 74 episodios, finalizando el 27 de septiembre de 2005. El anime sigue los pasos de la historia original prácticamente al pie de la letra, con una calidad gráfica más que aceptable, dando como resultado una versión fiel y precisa, respetando el ambiente oscuro y la elegancia de los personajes. Dicho sea de paso, gran parte del atractivo de la serie reside en la variedad de personajes que aparecen a lo largo de la historia, desde prostitutas e inmigrantes ilegales hasta mafiosos y skinheads neonazis, cada grupo ubicado en un barrio o rincón oculto de Alemania o la República Checa, reflejando de manera casi perfecta la situación de cada país y sus habitantes. Sin embargo, los aspectos políticos e históricos solo son utilizados como referentes para crear un marco argumental donde ubicar a los protagonistas.

“No duermo, payaso me come…”

Teniendo en cuenta que la serie trata sobre un monstruo, si queremos saber de dónde salió, es preciso ahondar en otros rubros, como por ejemplo, la religión. Sí, paradójicamente, nuestro Johan es de origen divino, lo que lo hace aún más peligroso. Urasawa creó un monstruo basándose en el concepto del Dios mortal, un ente más poderoso que cualquier ser humano, pero con un punto débil que puede hacerle perder este poder. Le creó una historia, mezclando un cuento infantil de un monstruo sin nombre, con citas de textos bíblicos. Le creó un nombre, tomándolo prestado del autor del Apocalipsis del Nuevo Testamento, Juan (Johan en castellano). Y finalmente le creó una personalidad, la de un líder, con una inteligencia que va más allá de los límites humanos, dándole la capacidad de manipular a las personas, jugar con sus sentimientos y matarlas solo con palabras. Monster va más allá del típico terror psicológico japonés, se muestra ante el espectador como una oscura mezcla entre conceptos opuestos y se mete en la mente de cada uno de ellos. Pero no solo los combina, sino que los hace encajar perfectamente, dándole un sentido tan rebuscado y evidente al mismo tiempo, que nos da la sensación de estar frente a una obra, indudablemente, monstruosa.