Tenjou Tenge
Tengo Tanga
A rasgos generales, los mangakas suelen utilizar siempre los mismos recursos a la hora de sentarse a crear una historia shonen y ponerse a dibujar. Los más concurridos son las historias de amor, las peleas de cualquier índole, el fanservice, los hechos sobrenaturales, los perturbadores recuerdos del pasado, las bizarras escenas cómicas y, por qué no, un poco más de fanservice. Combinar estos elementos en una misma obra suele tener como resultado un éxito asegurado y, para no ser menos, Tenjou Tenge no solo cuenta con todos y cada uno de ellos, sino que, además, los potencia y los enriquece.
La persona que fue capaz de mezclar estos ingredientes sin hacer un enchastre ni quemar nada en el proceso es Oogure Ito (Air Gear; Burn Up!), mejor conocido por su pseudónimo Oh! Great, que es un juego de palabras con su nombre leído en sentido japonés (Oogure Ito se pronuncia prácticamente igual que Oh Great para los japoneses). El nombre de Tenjou Tenge puede traducirse literalmente como “Sobre el cielo, bajo el cielo” pero, ligando la frase a lo religioso, encontramos otro tipo de acepción.
Según la leyenda budista, éstas fueron las primeras palabras de su dios al nacer. Tras caminar siete pasos, Buda apuntó su mano derecha al cielo y su mano izquierda a la tierra, y dijo: “Tenjou Tenge Yuiga Dokuso”, que puede interpretarse como “Soy el único respetado, tanto en el Cielo como en la Tierra”.
A propósito, Tenjou Tenge dio sus primeros pasos en el magazine mensual Ultra Jump de la editorial Shueisha allá por mayo de 1998, y su éxito rotundo entre los adolescentes y adultos nipones le permitió continuar sus andanzas hasta la actualidad, contando con 16 tomos recopilatorios hasta la fecha y publicaciones oficiales en varios otros países.
La historia comienza cuando Nagi Souichiro y Bob Makihara se cambian de escuela con el único objetivo de cagar a trompadas a todo el que se les cruce por el camino. Cargan con un historial de 99 escuelas derrotadas y, como buenos y ambiciosos luchadores, van por la número 100. Pero los caminos de la vida —que casualmente no son los de Vicentico— los llevan hasta la Academia Toudou, que es uno de esos colegios donde las matemáticas y la geografía no importan demasiado, sino que los profesores se dedican pura y exclusivamente a dictar técnicas de combate de distintas artes marciales. Ignorando esto, Souichiro y Bob entran a repartir sopapos entre los más losers de la escuela, hasta que llegan los pros —que casualmente no son los de Macri— y les enseñan quién manda ahí, por así decirlo.
Los capos en cuestión también son parte del elenco protagónico de la serie: Maya Natsume y Masataka Takayanagi, ambos integrantes del Club Jyuuken, el último club en toda la escuela que se opone a las reglas del Consejo Ejecutor. Dicho consejo está formado por los estudiantes más fuertes de toda la escuela, y rige sobre ella evitando conflictos entre estudiantes y directivos, decidiendo quién se queda y quién se va. Su presidente es Mitsuomi Takayanagi (el hermano mayor de Masataka), un tipo mega musculoso que supone ser invencible.
Completando la gama de personajes principales, tenemos a Aya Natsume (la hermana menor de Maya), que cumple un papel algo confuso —por no decir que está al pedo— en el comienzo de la historia, pero que con el pasar de los capítulos, genera situaciones que asimismo generan otras situaciones que sí son importantes para la trama. Aya también cumple la función de perseguir a Souichiro todo el tiempo porque supuestamente está enamorada de él, lo que genera una especie de bizarro triángulo amoroso ya que a Souichiro le cabe Maya y no Aya, pero Maya tiene la cabeza en otra parte y no le da bola a esto, lo que produce más irritación en Aya. ¡Tanto quilombo por una M de mierda!
Volviendo a lo que realmente importa, el conflicto se desencadena cuando el Consejo Ejecutor decide rajar a Souichiro y a Bob de la escuela, y mandan a uno de sus representantes para que les dé una paliza de advertencia. Pero su obstinación y su orgullo como luchadores no les permitirán irse así sin más con el rabo entre las piernas, por lo que deciden unirse al Club Jyuuken y entrenar junto a Maya, Aya y Masataka para volverse más fuertes y poder luchar contra el Consejo. Llegado el momento de la batalla, los nuevos integrantes del grupo descubren que hay toda una cuestión de fondo que vincula a su presidenta, Maya, con el líder del Consejo, Mitsuomi, y algún que otro personaje más.
Por lo que se exige una explicación que implicará desempolvar recuerdos sobre el pasado de dichos personajes, además de introducirnos al fundador del Club Jyuuken y difunto hermano de Maya y Aya, Shin Natsume. Shin era poseedor del Ryuugan (ojo de dragón), una técnica oculta que pasa por las distintas generaciones de la familia Natsume, y que le permite a su portador ver lo que está pasando en ese mismo momento en cualquier otra parte, además de poder ver el pasado y predecir el futuro en ciertas ocasiones. Por más tentadora que suene, el no poder controlar esta técnica es lo que lo llevó a su perdición. Este flashback en la historia nos devela detalles de relevante importancia para los hechos futuros, y ocupa un considerado espacio dentro de los capítulos.
Casi seis años después de la aparición de este manga, TV Asahi comienza la emisión de la versión animada de Tenjou Tenge, más precisamente el primero de abril de 2004, extendiéndose a lo largo de 24 capítulos y finalizando el 16 de septiembre del mismo año. Esta adaptación contó con la dirección de Toshifumi Kawase, quien desarrolló la misma labor en otras series emitidas en nuestro país como Eat-Man ‘98 y Beyblade. La primera parte de este anime realizado por Madhouse está adaptada de manera muy fiel a su historia original, respetando la vitalidad de los personajes, las escenas de las peleas y las situaciones cómicas (que no son pocas). Aún así, hay algo que debemos criticarle a esta versión, y es que por un par de circunstancias, se le quita mucho protagonismo a Souichiro, que originalmente es el personaje con más relevancia dentro de la trama. La primera de ellas tiene que ver con el flashback que mencionábamos anteriormente. La segunda es que no se cuenta prácticamente nada sobre el pasado de Souichiro, más que mencionar que viene de una familia de exorcistas y mostrar a su madre en alguna que otra escena, la versión animada no habla sobre lo realmente importante de su pasado, que es su padre. Evidentemente estos cambios se hicieron para intentar encajar la historia en los episodios que duró el anime, pero aún así, dicha versión finalizó dejando demasiados cabos sueltos, y una sensación amarga en la boca de los fanáticos que venían enganchados con una historia que daba para mucho más. En respuesta a esta insatisfacción, se estrenan dos nuevos OVAs exactamente medio año después de finalizada la serie, el 16 de marzo de 2005. Bajo el nombre de Tenjou Tenge: Ultimate Fight. Estos dos OVAs (que podrían considerarse tranquilamente los capítulos 25 y 26 ya que siguen la historia desde el momento en que la cortó el anime), no hacen más que aumentar las ansias de los espectadores al mostrarnos un Souichiro en estado Super Saiyan a la inversa (el flaco es rubio y se transforma en morocho) con un poder mucho mayor al que tenía antes. Más allá de eso, el resto de lo que ocurre en estos dos episodios es relleno puro, con escenas larguísimas al pedo como la pelea entre Maya y Aya por el amor de Souichiro.
Pero el choreo con las versiones animadas no terminaría ahí, señores. Ese mismo mes se estrena un especial para televisión de dos horas con el nombre de Tenjou Tenge: The Past Chapter, que no es más que una recopilación del flashback nombrado en reiteradas oportunidades.
Improvisando dildos Diff’rent strokes “Muuuuuuuuu”
EL MANGA, LAS DIFERENCIAS Y LO NO ADAPTADO
El anime de Tenjou Tenge adapta hasta el tomo nueve del manga, que es justamente el momento en que Souichiro despierta sus poderes de Demonio Exorcista y comienza el entrenamiento con su madre, Makiko Nagi, y el ex líder del grupo Takayanagi y padre de Mitsuomi, Dougen Takayanagi. Hasta este tomo, las diferencias entre versión y versión son prácticamente nulas, casi inexistentes. De hecho, las pocas variaciones que hay se deben a censuras en las escenas y en el lenguaje de los personajes, aunque obviamente no tienen repercusión alguna dentro de la trama. La historia que se cuenta a partir de este momento es mucho más interesante y está muy bien conceptualizada en lo que refiere a las técnicas y las distintas ramas de los grupos familiares. Para empezar, se nos introduce toda una nueva gama de personajes que le va a complicar la existencia a nuestros protagonistas en los capítulos venideros. El “Grupo F” es una alianza formada por los hijos de los antiguos líderes de las 12 Familias Fundadoras, y fue creado por el actual cabecilla del grupo Takayanagi, Mitsuomi, con el objetivo de eliminar a todos los incompetentes que se oponían a su objetivo (encontrar al guerrero definitivo). Dentro de este grupo -y como líder del mismo- tenemos al principal antagonista de la historia, Sohaku Kago, el padre de Souichiro. Por otro lado tenemos a los ex líderes de las doce Familias Fundadoras que, después de haber sido destituidos de sus puestos por el mismo Mitsuomi, se dedican a entrenar a Souichiro ya que confían en que él es el guerrero definitivo que tanto andan buscando. En esta segunda mitad también hay mucho flashback de por medio, permitiéndonos conocer el origen de tanta lucha absurda y profundizando en el pasado de Souichiro y el resto de los nuevos personajes. A partir de acá, innumerables peleas se van desencadenando en orden de revelar los verdaderos objetivos de cada bando y su función específica en la historia.
Volviendo a las diferencias entre la versión original de la historia y su adaptación, vale mencionar que el anime tiene un tono mucho más apto para todo público comparado con el manga. Si bien hay muchas de esas sospechosas tomas desde el piso donde nos enteramos si los personajes femeninos se cambian la tanga todos los días, y si bien estas nenas de 17 años tienen UN BUEN PAR de razones para dejar knock out a más de uno, en el anime jamás se ve una teta al desnudo ni nada otro explícito. En cambio, en el manga tenemos escenas realmente muy zarpadas, como sobadas de gomas entre Aya y la novia de Bob, o la misma novia de Bob siendo violada por uno de los lacayos de Mitsuomi. Esto se debe a que el autor Oh! Great solía dibujar mangas hentai en su juventud y gracias a eso tiene una increíble habilidad a la hora de dibujar féminas.
Aún así, más allá de todas las distracciones que el autor nos ponga en el camino, debemos concentrarnos en moderar nuestros instintos, reírnos de los chistes, calentarnos con las minas, pero nunca dejar de prestarle atención a la excelente historia que tenemos en nuestras manos. Como bien se dijo al comienzo de esta nota, una adecuada combinación de elementos suele producir un éxito asegurado. Y para no ser menos, Tenjou Tenge no sólo cuenta con todos y cada uno de esos elementos, sino que además, es un vivo ejemplo de un verdadero éxito.