TMNT - Etapa clásica
Delivery de tortuga napolitana con fritas
La historia cuenta que las Tortugas Ninja surgieron una tarde en la que Kevin Eastman y Peter Laird se juntaron —como solían hacer— a boludear, leer comics y dibujar. Kevin dibujó una simpática tortuga parada, armada con un nunchaku. Peter se cagó de risa, dibujó otra con tonfas: nació la “ninjatortuga” adolescente mutante. Luego, lo que se inició como un chiste, fue entusiasmándolos cada vez más. Fundaron Mirage Studio y auto-editaron, en 1984, el primer número del comic que los haría ricos y famosos.
Teenage Mutant Ninja Turtles nació como un homenaje a otros comics de culto de la época, principalmente Ronin y Daredevil del, por entonces, ascendente Frank Miller. Para el final de la convención en la que lanzaron el comic, los nóveles autores habían vendido el total de la tirada de 3.000 ejemplares (hoy en día, objeto de colección) y las críticas eran de lo más favorables. Así que no sólo recuperaron la plata invertida, sino que se tuvo que hacer una segunda edición de 6.000 ejemplares para cubrir la demanda, y a ésta le siguió otra mayor, y otra… (ya se perdió la cuenta de cuántas reediciones van). El pedido de una continuación tampoco se hizo esperar, y aunque había sido pensado como un unitario, los personajes daban para mucho más; así que, a fin de año el #2 de TMNT ya estaba a la venta.
Ni lentos ni perezosos, los creadores siguieron sumando miniseries y especiales a la licencia, y la popularidad de las Tortugas entre los comiqueros comenzaba a escalar peldaños. Para 1986 tomaron contacto con la juguetera Playmates, con quienes cerraron un acuerdo para comenzar a comercializar los muñecos, casi en simultáneo con la serie animada “necesaria” para promocionarlos. La producción corrió a cargo de Murakami-Wolf-Swenson Film Productions Inc. (putos, usen una sigla). Mirage poco tuvo que ver con su realización. Además, aunque el comic era para grandes, hace veinte años los dibujitos “tenían” que ser para chicos, así que poco habrían podido hacer ante el aluvión de trabas, reescrituras y censuras que se les habría venido.
En tanto, el fichín de Konami para cuatro jugadores coronó la invasión multimedia que hizo que en los 90s prácticamente todo el mundo conociera a las Tortugas Ninja. Como legado, además de dejar infinidad de merchandising de todo tipo (muñecos oficiales, golosinas, disfraces, muñecos truchos, rompecabezas, juegos de mesa, videogames, más muñecos, etc…), las TMNT fueron una “inspiración” para montones de series —una más ladri que la otra— tales como Biker Mice From Mars, Street Sharks, Battletoads y algún que otro bicho más.
En esta primera nota, cubrimos todo lo referente a la etapa clásica de las Tortugas, dejando todo el revival a partir de 2003 para la futura segunda parte.
La serie vieja
193 episodios — Emitida originalmente en USA entre 1987 y 1996.
El primer dibujo animado contrastaba muchísimo del ambiente oscuro e hiperviolento que habían desarrollado Eastman y Laird en los comics de las Tortugas Ninja. Pero más que una versión “libre” de sus personajes, ésta era una versión “restringida”: acá no había dilemas morales, las Tortugas no mataban, se hacían las graciosas, tenían cada una un color distintivo, su inicial en el cinturón y otro montón de aniñadas más, intrascendentes en su mayoría. La única ocasión en que se los veía usar sus armas directamente contra el enemigo era cuando peleaban contra los Foot Soldiers, convenientemente robotizados para que ni una gota de sangre corra por el televisor…
Los cuatro protagonistas seguían siendo más o menos los mismos personajes que en el comic: Leonardo era el más centrado de todos y, por lo tanto, el líder; Raphael el más rebelde; Michelangelo era el chistoso y el más pizzero; y Donatello era el cerebrito del grupo que podía, desde tunear un auto, hasta construir portales dimensionales. Como principales aliados tenían a la reportera April “mi arma preferida es el micrófono” O’Neil (Abril en el doblaje), que —oh sorpresa— era un personaje mucho más plano que en el comic; y Casey Jones, el loco que usaba una máscara de hockey y peleaba con palos de golf, bates y bastones que le afanaba a su abuela; también una pobre simplificación del personaje original.
Los enemigos principales eran: una versión de opereta de Shredder (Destructor en el doblaje), con sus inútiles y contraproducentes súbditos Bebop y Rocksteady (Rocoso) que echaban a perder los planes de su jefe tan seguido como Pinky los de Cerebro. Pero el más malvado de todos era el perverso invasor de la Dimensión X, Krang (ligeramente inspirado en los Ultroms, una raza de aliens benigna, del comic) que, para ser un gran cerebro parlante, tampoco demostraba mucha lucidez. De entre el montón de amigos y enemigos que se iban sumando con el correr de los episodios, el más recordado era el conejo samurai Usagi Yojimbo (salido de un comic homónimo de Stan Sakai).
En las últimas temporadas (desde 1994), la cadena CBS metió a las Tortugas en un bloque llamado “Action Zone”. En consecuencia, las historias darían un giro un poquito más oscuro y los protagonistas serían dibujados sin pupilas por primera vez, tal como era originalmente en el comic, entre otros cambios que buscaban desinfantilizar la estética de la serie. No obstante, el rating fue cayendo en picada y los comepizzas se apartarían del mundo animado por unos cuantos años…
Las películas viejas
TMNT (1990)
Otro recuento más del origen de las Tortugas, similar al del comic. Con el tono de comedia de la animación, una estética interesante y los protagonistas de “carne y hueso” bastante bien logrados, esta versión los enfrentaba a Shredder al mando del Foot Clan (que acá sí eran personas y no robots) y mostraba a los protagonistas haciéndose amigos de April y de Casey. Fue una de las producciones de cine independiente más exitosa de la época (135 millones de dólares de recaudación sólo en USA) y marcó uno de los picos de popularidad más altos de la franquicia. Se vio en cines argentinos, video hogareño, TV abierta y canales de cable con doblaje mexicano, usando casi todas las mismas voces del doblaje de la serie de TV. La adaptación al comic de esta película fue realizada por los mismísimos Eastman y Laird.
TMNT II: The Secret of the Ooze (1991)
En esta película, un delivery boy (curiosamente el protagonista de la serie El Pequeño Karateka) se hace amigo de las Tortugas y se infiltra en el Foot Clan, donde descubren que un Shredder resurgido y resentido retoma el mando. Se incluyeron dos mutantes del lado de los malos: Tokka y Razar, que cumplían la función de Bebop y Rocoso que, por problemas de derechos, no habían podido ser incluidos. Entre las escenas más recordadas están aquella en la que los protagonistas bailaban el ninja-rap en un boliche junto al oxigenado rapper Vanilla Ice, y la de SuperShredder totalmente sacado, tumbando un puente sobre sí mismo hacia el final. Tuvo poco más de la mitad de éxito que la primera (recaudó 79 millones) quizás porque apuntó a un público más infantil. También se vio en cines argentinos, video hogareño, TV abierta y canales de cable pero con un insufrible doblaje local, made in Video Record.
TMNT III (1993)
Para el tercer y último film de esta primera etapa cinematográfica, las Tortugas viajaban en el tiempo y el espacio al Japón antiguo para rescatar a April que, por medio de un cetro mágico, intercambiaba su ubicación con Kenshin, un guerrero japonés (no, Battousai no es). En esta ocasión vuelve Casey —que ni apareció en la dos— aunque reducido a niñero de otros samuráis teleportados. Una vez en el lejano oriente, los protagonistas entablan amistad con un poblado de ponjas explotados y se ven envueltos en una pelea de clanes. A lo último, enfrentaban a un inescrupuloso y metepúa inglés traficante de armas. La escena en la que cae al agua al ser derrotado es una de las más recordadas por lo mal hecha y pedorra (el tipo estaba cayendo y de repente desaparece, sin chapuzón ni nada). Ésta directamente fue un fracaso, por lo que en Argentina llegó directamente en video, para luego pasar por cable y TV abierta. El doblaje volvió a ser mexicano, con casi las mismas voces que las usadas en el doblaje de la serie de animación.
Los comics adultos
La infinidad de comics se pueden agrupar basándose en las distintas editoriales que los publicaron. La más importante es Mirage Studios, propiedad de Laird y Eastman. Estos comics se caracterizan por su narrativa altamente visual, la gran cantidad de géneros que abarca (ciencia ficción, fantasía, histórico, etc.), guiones de lo más variopintos y sangrientas peleas. En cuanto al origen, la única diferencia de peso con la animación era que Splinter no es Hamato Yoshi (el enemigo de Shredder) ratificado sino su rata-mascota (hamsters, cáguense de envidia) que aprendió artes marciales viéndolo entrenar (?!) y, tras el asesinato de éste, accidentalmente muta en humanoide y entrena a las tortugas para vengar a su maestro. Bizarro.
Volumen Uno
El primer volumen de historias comprendió desde el ya mencionado unitario hasta el #62 aparecido en 1993. Alguna de sus sagas más conocidas son “Return to New York” donde se enfrentan a un resucitado Shredder; “The River” en la que un mutante sanguijuela evoluciona al chuparle la sangre a Raphael, haciéndolo involucionar al mismo tiempo; y “City At War”, la saga más larga de todas, en la que el acéfalo Foot Clan comienza un raid de destrucción por New York, que por poco no termina siendo tierra de nadie. El epílogo de esta saga, cerrando el largo volumen uno, nos deja a las Tortugas vencedoras pero a costa de un gran desgaste, Casey y April con una hijita y Splinter —que había estado apartado de sus discípulos un tiempo— al cuidado de Donatello, que quedó herido tras las batallas. En paralelo al volumen uno salieron siete números correspondientes a Tales of the TMNT (1987 a 1989), en donde entraron en escena personajes como el Rey Rata y Lagartón (Leatherhead).
Volumen Dos
En 1993 comenzó el volumen 2, editado a lo largo de 13 números hasta 1995. Acá, las Tortugas toman caminos diferentes, pero poco a poco el destino los va reuniendo. Técnicamente tienen el agregado de estar hechas a color (aunque siguen usando vinchas rojas) y la narrativa en esta etapa es más visual aún que en la primera. Como bonus, cada número tiene de complemento una historia corta de terror de diversos artistas.
Volumen Tres
El tercer volumen salió en 23 números entre 1996 y 1999 por Image, que tomó la posta aunque yéndose MUY al carajo. Muchas peleas sin sentido, muchas armotas humeantes y mucho argumento super-heroico y hueco. Donatello se volvió medio cyborg, Raphael quedó deforme y empezó a usar una máscara como la de Casey, entre otros bolazos. Lo que las Tortugas tenían de demasiado inocentonas en la versión animada, acá lo tenían de exagerada e innecesariamente violentas. Y si bien en los comics anteriores no eran precisamente unos pacifistas, el ver —por ejemplo— cómo Raphael, completamente sacado, deshace a balazos de ametralladora a sus enemigos era algo que no contó con la aprobación de los fans. Por eso, para cuando Mirage retomó la publicación por cuenta propia en 2000, este volumen fue ignorado en la continuidad.
Los videojuegos
La responsable de todos los juegos de la etapa clásica fue Konami. No obstante, varios de los primeros juegos salieron a través de su segunda línea, Ultra Games (en aquella época, Nintendo permitía sacar cinco juegos por año a cada empresa, así que en ocasiones se recurría a crear una segunda marca para duplicar ese límite).
El primero de todos salió en 1989 para el Nintendo 8 bits (Family Game para los amigos). Se llamaba igual que la serie de animación y se caracterizó por su fidelidad a los diseños del comic, guardando solo unos detalles de la serie de TV. Tuvo tremendo éxito, a pesar de que era más jodido que la mierda. Se versionó para casi todas las computadoras hogareñas de la época (PC, C64, Amiga, MSX, etc.) y actualmente anda dando vueltas por la tienda virtual de la Nintendo Wii.
A esto le siguió el archiconocido juego para fichines que se podía jugar de hasta cuatro a la vez. Apareció unos meses después del juego para Nintendo y esta vez era totalmente fiel a la animación. Inclusive el opening se asimilaba notablemente. Se hicieron ports para todas las máquinas que recibieron también el primer juego, incluida la Nintendo 8 bits y la PC —todas bajo el nombre TMNT II: The Arcade Game—. Estas dos últimas también recibirían exclusivamente un tercer juego: TMNT III The Manhattan Project. Al igual que en el anterior, era un beat’em up (caminar, pegar, caminar, pegar) con personajes tanto de la animación como de la segunda película. Vio la luz en 1991.
Por aquel entonces, la portátil GameBoy recibió su exclusiva línea de juegos que, si bien eran de acción, mostraban diferencias en el sistema de juego. TMNT Fall Of The Foot Clan (1990) se asemejaba a un juego de plataformas, TMNT II Back From The Sewers (1991) se parecía al sistema de juego del primer game de Nintendo y TMNT III Radical Rescue (1993) volvía a las plataformas onda Metroid o Castlevania.
En 1991 salió el segundo juego para fichines: Turtles in Time. El desarrollo era muy similar al primer arcade, pero contó con un importante upgrade audiovisual y jugable. Ahora las tortugas tenían más movimientos para hacer, lo que le quitaba monotonía al juego. Fue versionado luego para Super Nintendo (le agregaron el IV para juntarlo a los otros juegos ya aparecidos). Al año siguiente, la Sega Genesis recibió su propia versión de este juego: The Hyperstone Heist. Era casi un calco del Turtles in Time, con algunas diferencias en el desarrollo y en el argumento.
Cerrando esta etapa, en 1994 apareció TMNT Tournament Fighters, un juego de peleas onda Street Fighter protagonizado por las tortugas y personajes varios, generalmente provenientes de los comics de Archie. Lo llamativo es que las tres versiones realizadas (Nintendo, Super Nintendo y Genesis) eran completamente distintas una de la otra, tanto en argumento como en personajes a usar.
TMNT en Japón
La aparición de las tortugas en Japón despertó un inmenso fanatismo y, en consecuencia, surgieron múltiples variantes y hasta producción nueva. Como es costumbre, los japos adornaron a las series animadas para gusto de los televidentes locales. En la animación clásica se limitaron a doblar la presentación al japonés, pero para la serie de 2003 crearon nuevos opening y ending utilizando imágenes de la presentación yankee y algunas nuevas especialmente para esta versión. Vale aclarar que allá las conocen por “Mutant Turtles”, aunque el título completo es el mismo que en occidente.
Es así que, en 1996, Bee Train realizó una serie de OVAs de dos episodios con objeto de promocionar dos líneas de muñecos realizadas por Playmates y que Takara quiso promocionar especialmente. Mutant Turtles: Chojin Densetsu Hen (la leyenda del superhombre) fue realizada con animación casi calcada a la de las primeras temporadas de la serie animada norteamericana pero estilizando a los personajes humanos al estilo anime (como April).
El primer OVA cuenta cómo las tortugas descubren las Mutastones, piedras que los transforman en super tortugas por tres minutos, y encima pueden unir sus poderes para fusionarse y formar a la “Turtle Saint” (¡Power Rangers, cómanse los mocos!). Pero esto no es todo, ya que los villanos (Shredder, Rocksteady, Bebop) TAMBIÉN tienen sus Dark Mutastones para transformarse en bichos más grosos todavía y hacerles frente a las tortugas sentai.
El segundo OVA daba lugar a otra línea de juguetes, las Metal Mutants, para que las tortugas jueguen a ser Caballeros del Zodiaco con armaduras metálicas re locas.
También fueron realizadas varias versiones manga, de las cuales destaca Mutant Turtles, de Tsutomu Oyamada, Yoshimi Hamada y Tadashi Makimura, que se recopiló en 15 tankoubons. La misma únicamente se limitó a adaptar episodios animados. También salió uno basado en la línea de juguetes Supermutants, que se extendió por tres tomos; Mutant Turtles Gaiden, de Hiroshi Kanno, un volumen único que reinterpreta la historia inicial de las tortugas. Para finalizar, Mutant Turtles III, de Yasuhiko Hachino, es una adaptación a manga de la tercera película live-action, en un tomo unitario.
TMNT en Argentina
Los dibujos animados llegaron a Argentina en 1990 y fueron transmitidos hasta 1991 por Canal 13 de Buenos Aires y algunas de sus repetidoras regionales (por aquel entonces la tecnología era muy precaria), en “El Show de las Tortugas Ninja”, uno de esos —lamentablemente— típicos programas infantiles con juegos, bailes, y uno o dos ignotos conductores. Además, contaba con la “presencia” de la mismísima April “soy modelo” O’Neil en persona. En lo que era la serie en sí, se pasaban los episodios casi completos (con algunos segundos menos quizás) y se usó una versión traducida del opening para abrir el programa en general. También la pasó el hoy desaparecido Cablín, con su presentación original en inglés y llegando a transmitir más capítulos que los que se vieron por aire. Pero ellos tampoco pasaron la totalidad de la serie, ya que no siguieron estrenando las temporadas nuevas de USA, sino que se limitaban a repetir las primeras.
También, como parte de la extensión del fenómeno, se produjo una versión local de “Saliendo De Sus Caparazones”, un musical para teatro oriundo de Norteamérica en el que las tortugas, Shredder, April y cía. se prendían a cantar y bailar. Fue un rotundo éxito comercial, también apoyado en el programa de TV.
Las dos primeras películas se pasaron en los cines argentinos con bastante éxito y la tercera fue directamente a video hogareño y cable. A fines de los 90s, la serie volvió a través del también hoy desaparecido Big Channel (¡y van!), que pasó un paquete de episodios que de pura casualidad abarcó desde donde dejó de emitir Cablín hasta casi toda la anteúltima temporada, es decir que tampoco pasó la serie en su totalidad. Además, para ese entonces, Big ya estaba medio muerto y excluido de casi todos los sistemas de cable, por lo cual su llegada era limitadísima y muy poca gente pudo ver a sus tortugas favoritas —con perdón de Manuelita— en esa ocasión.
La cereza del postre es una bizarrísima película porno realizada en Argentina en 1990: “Las Tortugas Pinjas” donde, más que las escenas sexuales, resaltaban las partes de comedia, tanto voluntarias como involuntarias: lo que más gracia causaba era que los actores “balbuceaban” sus diálogos porque el audio se grababa aparte en estudios. ¡Ridículo!