Blanco y Negro
DE QUÉ ESTÁS HABLANDO, WILLIS?
Varias frases quedarán en la historia de la televisión por su gancho, su frescura y, tarde o temprano, por lo repetitivas que han sido. La que va al encabezado de esta nota es una de ellas, y corresponde a un clásico de la década del ‘80 que se ha mantenido en el recuerdo gracias a sus constantes emisiones tanto por canales de televisión abierta como cable. Diff’rent Strokes, originalmente, nació en el año 1978 —si bien ocupó la mayor parte de la siguiente década, donde llegó a su pico de popularidad y también a su ocaso—. Resulta que, en dicho año, Jeff Harris y Bernie Kukoff tuvieron una brillante idea para un show. La misma consistía en una sitcom que se basara esencialmente en las grandes diferencias entre los protagonistas (de ahí su título final: “Diferentes Rasgos”), tanto en edad, estrato social como raza.
Bautizado inicialmente como 45 Minutes from Harlem, los personajes centrales eran un tipo rico que vivía en la zona “bien” de New York y un negrito pobre de la zona de Harlem que es adoptado por él. Algo así como si acá un viejo careta de Belgrano encontrara a su hijo adoptivo en Ciudad Oculta. Para ello, pensaron en los actores Gary Coleman —para hacer del pibe— y Conrad Bain como el hombre adinerado. Sin embargo, la idea no le terminó de cerrar a este último y, tras involucrarse en la producción, sugirió algunos cambios que terminaron de delinear a unos personajes mucho más reales de los que habían pensado Harris y Kukoff. De esta forma, Gary Coleman se ganó un hermano mayor, Willis, interpretado por Todd Bridges. También se enfatizó en los acaudalados bolsillos del señor Phillip Drummond, mudándolo de las afueras de New York a un Penthouse en Park Avenue. La mucama se transformó de una chica joven y sexy en una mujer de edad media (cambiando la paja por la simpatía), y se sumó a una hija biológica y bien blanquita, interpretada por Dana Plato —es que ya había demasiado negro, y el resto del staff tenía que andar cuidando la billetera—.
Con todos estos ajustes, 45 Minutes from Harlem pasó a llamarse Diff’rent Strokes para debutar en la televisión yankee el 3 de noviembre de 1978 por medio de las pantallas de NBC. Un dato curioso es que a la hora de llevar el proyecto a los directivos del canal, éstos quedaron tan encantados con él que la serie se estrenó sin producirse un piloto y varios de los papeles se dieron sin que los actores audicionaran por ellos.
- Willis
- Sr. Drummond
- Kimberly
- Arnold
En la historia quedará esa pegadiza canción, compuesta por Alan Thicke, que servía de fondo musical para la presentación donde ocurría algo tan curioso como que los negros de Harlem no cagaran a tiros al Señor Drummond cuando se aparecía en su pituca limosina para buscar a Arnold y Willis y llevarlos a su nueva vida. Osado el millonario que, además, sobre el final, se bajaba del auto en su lujoso edificio para ir a su Penthouse, ¡que en realidad no existía! El edificio que usaron para filmar la escena jamás contó con tal propiedad y, para colmo, la producción nunca pidió permiso para rodar ahí (y de más está decir que esa escena fue eliminada para la segunda temporada).
Arnold y Willis son dos hermanos de color (eufemismo usado por cualquier racista para pasar desapercibido) que viven en el newyorkino barrio de Harlem. Los pibes, que las tienen todas, encima de negros son pobres y apenas arranca la serie tienen una pálida más (¡cuac!): la madre espicha. Pero, en su desgracia, terminan viviendo en un departamento de Park Avenue con un millonario. Lejos de ser un pedófilo, el señor Drummond cumple con la promesa que le hizo a su antigua ama de llaves y madre de los flamantes huérfanos: resulta que si llegaba a pasarle algo, él se haría cargo de los chicos y, como el tipo es más buenudo que “bienudo”, lo hace. Ahora, la intriga es: ¿por qué la mucama se caga muriendo en la pobreza, si él la quiere tanto y está forrado? ¿Acaso no le garpaba bien? Claro, la vio negra y se la confundió con una esclava. En fin… la nueva, y multirracial, familia se termina completando con Kimberley, la hija adolescente del señor Drummond y la nueva ama de llaves: la señora Garret. A partir de entonces, la serie toma el rumbo de una comedia de situaciones como cualquier otra pero con el plus de siempre dejar una moraleja tipo: “chicos no usen drogas” (se ve que en ese capítulo Dana Plato se ausentó) o “la confianza en la familia es primordial”. Con esta línea, sumada a la frase que patentó y llevó a la fama a Gary Coleman (¿de qué estás hablando, Willis?), siguieron robando por varios capítulos hasta que empezó a haber varios cambios en el staff.
El personaje de Mrs. Garret dejó Diff’rent Strokes para tener un protagónico en el spin-off Facts of Life (Arnold y compañía también visitaron otras series en varios crossover: Hello Larry y Silver Spoons). En su lugar, aparece Adelaide, una viejita re chota que lejos estaba de tener el carisma de su predecesora (menos lo tendría Mary Jo Catlett, la tercera mucama). Los siguientes cambios fueron la inclusión de Charlene, la novia de Willis y Dudley, el mejor amigo de Arnold. Hasta ahí todo venía más o menos bien pero ya promediando la mitad de los ‘80 el rating empezó a decaer.
“Te dije que helado con cornalitos no te iba a caer bien…”
“Hay un olor a genital sudado acá abajo…”
“¡¡Dejá de sentarme arriba tuyo!! ¡¡Tengo 13 años!!”
“¡¡Nos olvidamos a Adelaida encerrada en el armario!!.. …y café con leche
Estaba más bajo que el propio Arnold. Como siempre, en vez de terminar la cosa más o menos coherente, prefirieron hacer unos mangos más y bastardear el producto consiguiéndole una esposa al señor Drummond. A esa altura, Dana Plato, embarazada, abandonó la serie con la excusa de irse a vivir a París tras graduarse de la secundaria. Dicho y hecho, Maggie y su hijo Sam se juntaron a lo que queda del cast original para seguir repitiendo gags que ya distaban de una carcajada, esbozando meramente una sonrisa en el televidente.
En 1985, NBC canceló la serie por el paupérrimo rating y se terminó mudando a la competencia, ABC, que la mantuvo por dos vueltas más (por un año) con menos éxito aún. El colmo fue que, en esas dos temporadas, la mujer del señor Drummond fue interpretada primero por Dixie Carter para luego, por arte de magia o cirugía, convertirse en Mary Ann Mobley. La primera, al cancelarse la serie —ni lenta ni perezosa— ya se había conseguido otro laburito. Entonces cayeron en esa crotada, pero, como para hacerlo bien choto del todo, eligieron a una actriz que ya había hecho un papel en la serie. Y encima llegó a salir con el Señor Drummond (durante la segunda temporada). Esto ya no daba para más y así fue que llegó el ocaso. Con ocho años al hombro, en 1986, el negrito simpaticón más recordado de la TV yankee se despedía, yéndose por la puerta de atrás. Claro, a lo grande no lo iba a hacer.
La serie utilizó varios aspectos de las vidas personales de los actores y los incluyó dentro de la trama, en repetidas ocasiones porque no quedaba más remedio. El más significativo fue la enfermedad hormonal de Gary Coleman. No es que fuese un negrito bonsai que nunca regaban sino que no crecía por cuestiones médicas. De chico sufría de una patología congénita que obligó a que le hicieran un trasplante de riñón a la corta edad de cinco años. De ahí en más sufrió un trastorno de crecimiento, manteniéndolo con una baja estatura y una cara aniñada, a pesar del paso del tiempo. Morbo de por medio, esto le vino como anillo al dedo a los productores que, si bien no mentían con su edad en el show, hacían de Arnold un cliché del nenito adorable de cachetes pronunciados que toda abuela quiere pellizcar.
LAZER… La última versión de la familia. Con nuevo hijo y esposa.
El título del programa hace referencia a los rasgos, a los diferentes orígenes de los protagonistas, como se mencionó con anterioridad. No obstante, en varios países del mundo se ahorraron esa sutileza y le mandaron títulos más sencillitos como “Blanco y Negro” (en Latinoamérica), “Arnold Bouya wa Ninkimono” (El pibe Arnold es el favorito), “Arnold et Willy” en Francia y los españoles, que se rebanaron el cerebro buscándole un nombre, simplemente Arnold. En nuestro país, el primer canal en emitirla fue Canal 9, cuando todavía se copaba y pasaba (aunque fuesen chotamente dobladas) series y sitcoms tipo MacGyver, Alf, El Super Agente 86… Hoy en día, tras haber pasado por varios canales en interminables repeticiones, el encargado de ponerla al aire es Nickelodeon en su segmento Nick @ Night, de lunes a viernes a las 22 hs.
Las niñeras del PAMI
DIFF’RENT STROKES TRUE STORIES: GARY COLEMAN
Gary como guardia, en su campaña electoral y su show de dibujos
Para arrancar, como se mencionó antes, tuvo una enfermedad que no le permitió crecer más de metro y medio (desmitificando una sobredosis de pastillas de chiquitolina), además de terminar recibiendo más de un trasplante de riñón. Durante su participación en Diff’rent Strokes, tuvo varios inconvenientes con su sueldo, pidiendo constantemente más guita. Incluso se llegó a rumorear que la cancelación de la serie en primera instancia se debió a ello. Para desmitificar que le gustaba la plata, terminó iniciándole una demanda a sus padres debido a que parece que se quedaron con un par de vueltos de su época de astro infantil. Desencantado, quemado actoralmente y frustrado por no llegar a los timbres, cayó —como el resto— en la desdicha. Llegó a laburar de guardia de seguridad, fue detenido por robo, apareció en The Surreal Life (un reality con estrellas muuuuy venidas a menos) y hasta se postuló a gobernador por California. Más loco aún es que le haya ganado otro Arnold (Schwarzenegger). En eso apareció en varios programas de invitado como El Príncipe del Rap (con Will Smith) y llegó a tener su propio cartoon, de la mano de Hanna-Barbera, llamado The Gary Coleman Show que fue cancelado después de trece capítulos.
DIFF’RENT STROKES TRUE STORIES: DANA PLATO
Imagen del juego Night Trap
Dana Plato fue especialmente conocida por varias polémicas, entre ellas: ser una merquera de ley. Se aspiraba hasta la caspa de Willis. En sus inicios tuvo pequeños papeles, que le permitieron practicar patín hasta que abandonó sus sueños de competir en los Juegos Olímpicos al convertirse en Kimberley. El éxito la acompañó, pero duró poco y después de eso le costó horrores conseguir un laburo decente. Lo más destacable que hizo fue el recordado juego para Sega CD, “Night Trap”. En 1991, fue detenida por chorear un videoclub en Las Vegas y liberada, pero, al año siguiente, la volvieron a agarrar por falsificar recetas de Valium. Mezclando su adicción a las drogas con varios intentos de suicidio, vinieron los peores años de su vida. En 1999, apareció en The Howard Stern Show con la esperanza de que, tras una entrevista evocando su exitoso pasado, Hollywood se acordara de ella y consiguiese trabajo, pero cuando empezaron a llover llamadas del público no fueron más que para bardearla feo, rompiendo en llanto frente a cámaras. Un tiempo después, aparecía muerta sin poder constarse si fue un suicidio o una muerte accidental por sobredosis de un calmante. Aunque, luego de la autopsia, encontraron todo tipo de drogas en su sangre, además de Espadol, Mr. Músculo, líquido para frenos Bardahl, etc…
DIFF’RENT STROKES TRUE STORIES: EL RESTO
Todos los demás integrantes del staff original no pincharon ni cortaron tampoco. Todd Bridges se estancó y terminó aspirando su propia caspa después de que Dana Plato lo avivara. Claro que tuvo mejor suerte ya que hoy en día está limpio y sigue trabajando en Hollywood (está pelado para evitar reincidir). Conrad Bain, retirado, increíblemente sigue vivito y coleando a sus 84 años. Charlotte Rae robó unos cuantos años con su serie The Facts of Life y hasta hace un par de años siguió apareciendo en el medio.
MARTIN REMY Todd Bridges hoy