Buscar en el archivo

Filtrá con #: #notas · #editorial · #news · #lazermail · #2002 — ESC para cerrar

Lazer 47 — Agosto 2007
En TV — Lazer 47

The Twelve Kingdoms

Fushigui Yugi a lo gótico

**…CLÁSICOS. Acto seguido, un pájaro gigantesco ataca la escuela y, ante esa muerte segura, Yoko acepta a regañadientes la “protección” de este servidor misterioso; de pronto se ve con una espada en mano, conducida casi hipnóticamente a enfrentar esa descomunal amenaza y, justo antes de que esto ocurra, es transportada a un mundo paralelo en el que, para peor, se habla chino antiguo. Pero no cae sola en ese lugar: sus compañeros de clase, Yuka Sugimoto e Ikuya Asano, también son arrastrados. Después de vagar y ser perseguidos como fugitivos en esa tierra, llega una conocida explicación: Yoko no es ni más ni menos que la heredera del reino de Kei, uno de los doce reinos que constituyen ese mundo que está al borde de la guerra y necesita de su liderazgo. Cargo del que ella descree, por supuesto, pero para asumirse en reina de Kei también está la buena amiga Yuka, que nada más llegar es convencida por el rey de Kou (el reino enemigo) para que le arrebate el trono a Yoko y se erija como la verdadera gobernante…

Y acá nos preguntamos, ¿estamos ante la prima hermana de Fushigi Yügi?

No necesariamente. Basada en una larga saga de seis novelas, Juuni Kokuki (nombre japo de The Twelve Kingdoms, es decir Los Doce Reinos) es la adaptación a la pantalla chica de cuatro de esos títulos y de dos de las pequeñas historias que integran una antología de cinco cuentos llamada “Sueños de Prosperidad”.

Publicadas casi en su totalidad por la editorial Kodansha en Japón en el lapso de 1991 a 2001 -con excepción de algunas de las historias cortas, que fueron lanzadas inicialmente en diferentes revistas-, Studio Pierrot (Naruto; YuYu Hakusho) apadrinó la iniciativa de convertirla en un anime emitido a partir del 09-04-2002 por la cadena NHK, bajo la dirección de Tsuneo Kobayashi (Midori No Hibi) y el guión de Shou Aikawa (Fullmetal Alchemist). Pero la gran pluma detrás de esta intrincada trama es la de Ono Fuyumi, una novelista bastante popular en Japón, autora de la raíz de Ghost Hunt, destacada por la inusual longitud de sus escritos y por la puesta en escena -notable en The Twelve Kingdoms- de todo un trasfondo mitológico y cultural con visos religiosos (no en vano se doctoró en estudios budistas) que confieren a la esencia de la historia un aire solemne, difícil de describir. Las ilustraciones captan verdaderamente esta condición, puesto que el encargado de realizarlas fue Akihito Yamada (RahXephon), cuyos diseños fueron luego readaptados a la animación gracias a Hiroto Tanaka (NeoRanga) y Yuko Kusumoto (Yakumo Tatsu; Midori No Hibi).

La figura mitológica del Kirin

La comparación del núcleo del relato con la obra más famosa de Yuu Watase no es ilógica, pero hay que hacer unas cuantas salvedades. Tal vez por su origen literario, The Twelve Kingdoms nos muestra una atmósfera muchísimo más oscura que la de Fushigi Yugi. El personaje central, Yoko, es casi una antípoda a la optimista e infantil figura de Miaka; la heredera de la corona de Kei muestra desde el comienzo una madurez inconsecuente a su edad y una preocupación llamativa por el color de su pelo, que es de un marcado tono rojizo a diferencia de los japoneses promedio. Este rasgo particular va a ser el que permita a Keiki, el misterioso guardián que va a su encuentro en el primer episodio, reconocerla como la monarca en la que se convertirá y apodarla “Sekishi” (juego de palabras en japonés con “la niña imperial” y “la niña roja”). Pero más allá de las comparaciones iniciales, la trama de The Twelve Kingdoms se separa tangencialmente de la del shojo manga a la hora de presentar complicados enreveses religiosos de la China antigua (el mundo al que, al parecer, son transportados los tres humanos), la exposición de algunos pasados tenebrosos alrededor de la protagonista, una multitud de elementos mitológicos y batallas en las que no se escatima en sangre o en la propia muerte. De hecho, el infaltable devenir romántico de Yoko pasa a un plano secundario ante los muchos planteos de sorprendente índole sociopolítica (juegos de poder entre los regentes de algunos de los reinos que aparecen en el anime, discriminaciones, crímenes y hasta una revolución en la provincia de Wa, con la que Yoko tendrá que lidiar especialmente) y ante ciertos problemas que rozan lo trágico: Ikuya, por ejemplo, al caer en el reino de Kei se pierde y, pese a que trata de adaptarse, enloquece ante la imposibilidad de hablar el idioma.

A partir del pasado 30 de Abril, Animax diversificó las series de tenor sobrio que en el último tiempo acrecentaron su grilla y apostó por The Twelve Kingdoms, de lunes a viernes en el horario de las 20 hs, con repetición a la medianoche y a las 2 de la madrugada, y los sábados en emisión doble entre las 21 y las 22 hs. repitiendo los episodios de jueves y viernes. Uno de los mayores obstáculos a vencer en cuanto a la serie fue sin dudas el criterio que tomaría el estudio de doblaje encargado, el venezolano M&M, ante una historia que abunda en metáforas y juegos de pronunciación con el japonés que quedaron enterrados en el olvido. Por ejemplo: hay una superposición con los nombres de la provincia de Wa y la Tierra, a la que los personajes se refieren también como Wa, diálogos prolongados y una generosa cantidad de términos de la mitología china (nombrados, por supuesto, en chino) que se saltearon olímpicamente. Del mismo modo, debido a que el idioma que se habla en el reino de Kei es una dificultad importante en la serie, las voces originales venían cargadas de un acento que aclimataba la cosa, detalle que el doblaje no repone de ninguna manera. Sin embargo, fiel a la tradición, opening (“Juuni Genmukyoku”) y ending (“Getsumei Maho no Ko”).

Con respecto a las novelas, el anime de The Twelve Kingdoms presenta ligeras variaciones, entre las que destaca el hecho de que se haya escogido a Yoko como figura central cuando la trama original de la gran saga diseminaba el protagonismo en varios personajes, muchos de ellos oriundos de reinos que apenas se mencionan en la serie y tienen todo un capítulo dedicado en la novela. Los compañeros de Yoko, Yuka e Ikuya, no existen en la versión literaria, mientras que toda la problemática en torno a Kaname Takaso, el “kirin” (la criatura sagrada que está llamada a elegir a los regentes) negro, se profundiza hasta dedicársele una de las historias cortas en la antología. Justamente en referencia a este personaje es que los seguidores nipones han quedado enteramente decepcionados: por razones desconocidas, Studio Pierrot suspendió la adaptación de las novelas en el episodio 45 -emitido el 11-03-2003 en Japón-, dejando el pasado de Kaname en pleno tratamiento (cuya relevancia es tal, que cuenta con una novela propia, “Maho no Ko”, escrita por Fuyumi un año antes de empezar con The Twelve Kingdoms) y más de un hilo argumental irresuelto. Se barajaron unas cuantas hipótesis con respecto al destino del anime; una de ellas es que Pierrot aguarda las directivas de Fuyumi, ahora embarcada en otros proyectos, para proseguir o bien que la relación entre autor-productor desmejoró al punto de causar una interrupción semejante.

Pero en esencia, con final o sin él, The Twelve Kingdoms es un complejo entramado de culturas pasadas con resabios actuales que, pese a narrar el tradicional “camino del héroe”, toma varios giros originales y recicla el conocido encanto de la leyenda épica.

  • Kouga y Kaname Takaso