A la medianoche... Abrió el pico
Los escalofriantes reportajes de Pepe Artigas
En un cierre de noche de fin de semana como cualquier otro, después de haber bailado, tomado y de reventar el hígado otra vez, no tuvimos mejor idea que salir en auto a dar un par de vueltas por los bosques de Palermo. No es que seamos raros pero la idea era ver si la vida nos regalaba un poco de cariño, el cual la noche tan cruel nos había negado en el boliche de turno (léase El Reventón de Pacheco).
Entre medio de tantos árboles, con la visión aún nublada producto del alcohol que todavía quedaba en mi cerebro, reconozco una cara, aunque algo distinta a como la recordaba.
Supongo que será cuestión de acercarme y ver de quien se trata.
— ¡Hola! — ¡Hola papito, te querés divertir? $15 la francesa y $50 la completita. — Eeeeehhhhh, la verdad que no sé, en realidad venía a ver si tu cara me resultaba conocida, pero un poco de amor no me vendría mal… ¿cuánto me dijiste la completa? — Para vos $50, bebé. Y hacemos lo que quieras, pasivo y activo. — ¡PARÁ! ¡Ya sé quién sos! Vos sos Oliver Atom. ¿Qué mierda hacés vestido de Trabuco? — No, bebé, acá me dicen Sabrina, creo que te equivocás de persona. — Ni a palos, vos sos Oliver, te re saqué la ficha. No te puedo creer, yo era fanático tuyo, me fui a probar de enganche a Defensores de Belgrano sólo porque veía los Super Campeones y quería ser como vos. Pero, obviamente, con las patas cortas que tengo, mucho no podía jugar y, aparte, el técnico me pidió que, para ponerme de titular, le tenía que hacer sexo oral… y ése fue el año que debuté en la primera, pero ésa es otra historia… Che, ¿te puedo hacer una entrevista pa’ la Lazer? — Primero que nada, dejá de gritar que soy Oliver, que ni da que se enteren las otras chicas, y aparte mi tiempo vale, bombón. Si me querés entrevistar, tenés que pagar el turno. — Te doy $50 y después de la entrevista te lo comés a Juani Quiroga. — Por $50 se la toco cinco minutos y nada más. — ¡Dale! Ahora decime: ¿cómo carajo llegaste a Buenos Aires y, encima, terminaste de travesti en los bosques de Palermo?
— Es una historia más que divertida. Era en la época que yo jugaba para el Newpi. Te imaginás que veníamos de salir campeones de todo y estábamos al re palo, nos creíamos los reyes del mundo. Aparte, en esa época, en Japón, no hacían controles antidoping, así que vivíamos todo el día aspirando bicarbonato de sodio con el pelado de Bruce, motivo por el cual se quedó calvo. Pero la posta es que ya estábamos pasados de rosca y yo me quería rescatar un toque de todo ese mundo, entonces fue que cayó un representante de jugadores argentinos, el Guille C. El chabón parecía buen tipo y, como yo me quería alejar de mis adicciones, me fui para Baires con Guillote a jugar a la pelota. — ¿Y a Bruce qué le pasó? ¿Lo dejaste solo en Japón, tirado? — No, lo metimos en una valija y lo trajimos con nosotros, pero ya para esa época Bruce era irrecuperable, porque el bicarbonato le había comido parte del cerebro y empezó a tener dos personalidades. Lo peor es que una de las personalidades se hizo de Dep. Morón y la otra de Laferrere, así que vivía cagándose a piñas solo. Muy raro lo que le pasó al tipo. Al final, lo terminamos internando en la misma clínica en la que estaba Paolo, el rockero. — Bueno, seguí contando de lo que pasó cuando te viniste con Guillote. — Resulta que este señor tenía contactos con directivos de los más prestigiosos clubes del fútbol argentino. Fue así como me llevó a jugar a Gral. Lamadrid y, en menos de un mes, era el ídolo de la gente, todos me querían. Y, aparte, estaba bueno jugar en ese cuadro porque Lamadrid suena como Real Madrid y yo me sentía como Zidane. — Jajaja, nada que ver, pero si a vos te hacía feliz pensar que esos dos cuadros se parecen en algo… — Bueno che, no le saques la ilusión a un niño. Te sigo contando qué pasó: Guillermo me invitó a una fiesta, obviamente que él era mi representante así que no le podía fallar, aparte creo que era su cumpleaños, porque me dijo algo de que tenía unas velas del tamaño de un dedo. Recuerdo que había mucha gente copada, una tal Samantha, Natalia… Pero se ve que hacíamos mucho ruido con la música, porque cayó la policía y nos llevaron a todos presos.
Al parecer, en la casa del chabón, había un jarrón con talco o algo de eso.
A Guillermo, como tenía guita, lo pusieron en una celda VIP, pero a mí me mandaron al Pabellón 8 de la Cárcel de Devoto y me dieron cuatro años.
— ¡No te puedo creer que estuviste implicado en ese famoso caso! Fue muy conocido en los medios argentinos. — ¿Sí? La posta que ni idea, porque yo estaba preso, boludo. No podía ver ni a Mauro Viale. ¿O qué te pensás? ¿Que estar en la cárcel es como irte de vacaciones a Mar de Ajó? — ¡Bueno, perdoná! ¡No quise ofenderte! Seguí con lo tuyo… — Bueno, cuando llegué al pabellón me acuerdo que el capo de todo era Miguel “Conejito” Alejandro. No sé si lo conocés, era uno que cantaba cumbia. La cosa es que estaba preso porque había intentado matar a Marixa Balli. La mina ésa es yeta y él la quiso matar con un pelapapas. ¡Por las dudas agárrate un huevo! Y bueno, nada, ahí comenzó mi vida de transformismo, porque a Miguel se ve que le gusté mucho, y cuatro años encerrados son duros hasta para el más macho. Lo mejor de todo es que, como estaba en Devoto, el pabellón nuestro daba para la cancha de Lamadrid, así que todos los sábados podía ver a mis ex compañeros del club jugando. — ¿Y de Bruce no sabés más nada? — Sí, me vino a visitar cuando estuve preso. Al final no le fue tan mal en la vida, porque se fue a España para casarse con Paolo y adoptaron un negro del África al cual lo mandan a cartonear todos los días, y con eso viven los tres. Re bien al final, se ve que el bicarbonato no le quemó tanto el marulo. — Bueno che, ya me aburrí de esto. Te hago la última pregunta: ¿no sabés dónde hay un paty bajón por acá? Porque ya son las siete de la matina y me picó el hambre. — Hay un carrito de panchos treinta metros para allá. Che, hablando de salchichas, ¿dónde es que está ese Juani, porque hace como media hora que no hago ninguna y ya me están dando ganitas. — Mirá, es ése que está en el auto gris aquel, te doy los $50 y metete en el auto. Hacé lo que quieras. Igual, el flaco está re borracho y ni se va a enterar… ¡Divertite Oliv… eh, digo, Sabrina!
Elementos detectados fuera de la narrativa principal (posibles epígrafes, pie de página o texto adyacente):
- CCTVR CHASED 4699-2 Friénes
- Apoyado por uno de Defensa y Justicia
- 24:22 BES DEL
- El día que la hinchada de Lama me rompió la cabeza con un piedrazo
- En la playa con los pibe
- Fridnex (marca/logo)
- En la fiesta del Guille
- LAZER 56 57 INTERVIEW….