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Siempre que quiero empezar el Lazermail me salta a la mente una anécdota para contar. En general, de lugares cuanto más exóticos y rebuscados mejor. Y seguramente hoy no sea la excepción, habiendo vuelto hace pocos días de Helsinki por laburo y habiendo pasado navidad en Bratislava. Pero la realidad es que tengo ganas de hablar de otra cosa.
Ayer, mientras hacíamos retoques a las notas de este número previo a mandarlo a imprenta, dimos con un par de viejas versiones de la web de Ivrea (del año 2000). Me puse a leerlas y quedé bastante shockeado. Tengo siempre presente que hemos ido cambiando con los años, pero hay aspectos en los que uno pierde a veces de vista realmente cuánto. Este pensamiento me invadió la mente tras leer lo que poníamos (o ponía, xq lo había escrito yo mismo… :P). Era una nota de prensa sobre unos que nos mantenían la web que nos habían dejado colgados tras una pelea. ¡Mierda, les dábamos con un caño! Encima, de una forma plana, agresiva y absolutista. Un nivel de blanco-negro en el texto que hoy me resultaría dificilísimo de tipear.
Eso me puso a releer viejas Lazer. Y encontré bastante de eso también. Parece que la vida me ha suavizado en muchas cosas y uno llega a un punto donde se da cuenta de que la verdad es la gran mayoría de las veces algo relativo y no necesariamente está de tu lado siempre. Eso no quita de que uno tenga sus ideas y las defienda, pero digamos que apelás menos a la descalificación extrema de las demás personas. Supongo que es algo que nos pasa a todos con el transcurso de los años. Todavía soy el mismo cabeza dura que mete cosas de sexo o puteadas en la revista sin pensar un segundo si a alguien molestará; y supongo que seré así de por vida si a esta altura no cambié. Lo mismo a mi obsesión por los detalles y hacer mil correcciones hasta que todo esté libre de lo que llamo “facilismos” (imágenes que no acompañan el texto, explicaciones faltantes a las primeras preguntas que te surgen al leer, notas que no son didácticas, opiniones poco pensadas, etc.). He tenido la suerte de siempre estar rodeado de gente que me ha aguantado esto, así como de gente con mucha voluntad de autosuperación. Algo que muchas veces he dado por descontado, pero que cuando uno lo piensa en serio es algo que escasea bastante en este mundo.
En fin… la cuestión es que si bien uno se mantiene con cosas en común a lo largo de los años, indudablemente en otras cambia; y mucho. Y con los años cambia también nuestra relación con las demás personas. El tiempo hace amigos y enemigos de lo más insospechados. El otro día estaba haciendo cola para pagar una cosa y me crucé con un ex-novio de una ex-novia mía. Hacía años y años que no nos veíamos la cara. Nos saludamos y comenzamos a hablar. Esa tarde terminó de la forma más impensada años atrás: los dos charlando de mujeres en un bar irlandés y riéndonos del pasado. La vida, sin duda, da vuelta la tortilla de lo posible e imposible muchas veces. Y aunque hay cosas en común en uno a lo largo de la vida, hay muchas otras en las que está destinado a ir interpretando distintos roles. Y ahí podemos enlazar con el viaje a Helsinki que mencioné al comienzo: en ese viaje también debí rendirme a la evidencia de algo. Si bien tengo una imagen de mí mismo que dista de la de “Don Juan”, la realidad es que cada una de las varias veces que había ido a esa ciudad (que apenas conocí en 2007), había estado acompañado por una mujer distinta. ¿Qué está pasando por todos lados que me resulta tan irreconocible pero al mismo tiempo tan cómodo? Más: la imagen que tengo de mí mismo dista de la de ser un empresario que dirige una compleja multinacional, pero cuando me puse a ver la cantidad de viajes que iba a tener que hacer de forma obligatoria en 2009 por trabajo tuve que rendirme a la realidad de que tal vez sí era en parte eso. Un director de empresa, sin paliativos. Sin duda la vida nos lleva por muchos caminos y los grandes cambios suceden cuando menos los anunciamos o nos percatamos.
Pasemos a las cartas de este primer número del año:
LZ-58-01
Juan Pablo Ahumada
— Isidro Casanova, Bs. As.
¿Qué es lo que a un otaku, o un simple fan del anime, como yo, lo motiva a coleccionar? Tardé unos 8 ó 9 años en escribirte, porque pensaba que nunca tendría algo lo suficientemente interesante como para que salga publicado en Lazer… (¡y esta no parece ser la excepción, jajaja!). ¿Y te preguntarás por qué ahora? Bueno, porque un fin de semana cualquiera donde tus padres se van de vacaciones lo que uno hace es cometer el peor error de tu vida al organizar una fiesta… ¡Que si lo sabrán todos los que hicieron una, si hasta es tema de películas contado todos sus contratiempos; en donde el que menos se divierte en su joda es el mismo que la organizó! Sí, es cierto. Pero te volverás a preguntar: ¿y qué tiene que ver con que te escribiera…? Bueno, resulta que mis amigos y amigas cometieron el ultrajante y descabellado accidente de derramar cerveza sobre una caja en donde estaban todas mis Lazer y la colección del manga de Evangelion… ¡NOOOOO! ¡CÓMO PUDIERON SER TAN HIJOS DE PUTA QUE NO SE DIERON CUENTA DE LO QUE ESTABA ADENTRO! ¡NO LO PUEDO CREER! Bueno, esa fue mi primera reacción al otro día del desastre, justo estaba a punto de moverlas de lugar porque en donde estaban ya no cabían todas. Quedó toda la tinta corrida y el papel hecho mierda.
Bueno, como sospecharás a estas alturas esto me lleva a mi primera pregunta. ¿Qué nos motiva a todo el mundo a querer coleccionar? En mi caso tiene una respuesta simple: me gusta mucho esta revista y el manga de Eva; ¿pero por qué? ¿Solo por el mero materialismo? ¿O quizás sea porque me costó muchos años y dinero poseerlos o por una razón de cariño que uno les toma a pesar de no conocerlos, o simplemente es una mezcla de todo…? En fin, lo que saco de todo esto es que el otaku se apega mucho a cosas materiales y de ahí su obsesión… Yo aprendí de mala manera que está mal ser tan materialista (y esto va para cualquiera, no solo para los otakus), de todas formas me siento triste: no sé cuánto tiempo pasará hasta que esta sensación desaparezca. Tampoco murió nadie, mi novia no me dejó (todavía XD), o cualquier cosa que sea importante realmente. La vida continúa…
La verdad no sé qué me podés decir que me consuele pero gracias igualmente. (Bueno, la verdad espero algo bueno, porque la revista ahora sale 11,90 mangos, y dijiste que es mejor que el psicólogo, ¡jajaja! XD). Bueno, me despido gente, gracias por aguantarme y espero no tardar otros 10 años para escribirte. ¡Quizás en la Lazer 200, jajaja! Les dejo mi mail para todo aquel que quiera hablar de este tema o lo que sea, mi MSN es: juancho-jpa@hotmail.com. Como última cosa: ¿para cuándo una nota de Elfen Lied, o el género gore?
Saludos, soy Juan Pablo y tengo 26 años.
LAZER
Jeje, sí, me han pasado cosas así a mí también. ¡Vaya un abrazo de comprensión desde aquí, compañero! Respecto al tema filosófico, la verdad que es difícil entender lo que nos mueve a coleccionar realmente. Debe ser una mezcla de muchas cosas. Por un lado creo que es una especie de back up externo físico de nuestros recuerdos y nos debe hacer sentir más tranquilos el que exista. Por otro, supongo que está en la naturaleza humana la tendencia automática a sentir felicidad cuando tenemos mucho de algo. También habrá una parte de la necesidad de rodearse de las cosas que más te gustan físicamente; cosa de que tu entorno se parezca lo más posible a lo que tenés en tu cabeza. Algunos lo usarán también para cubrir carencias afectivas. Supongo que hay mil razones, y cada uno tiene su propia realidad. Igual muchas veces es curioso cómo le damos una importancia enorme a coleccionar cosas para luego comprender que quizás no es tan grande esa importancia. Recuerdo la última vez que me mudé de ciudad. Dejé mil cosas bien embaladas para traerme luego y me vine con solo una valija. Pasaron años hasta que finalmente tuve la oportunidad de poder traerme todo. Y fue ahí cuando me di cuenta de lo poco que había necesitado esas cosas que había dejado ahí todo ese tiempo. Lo que me hizo cuestionarme el tema del coleccionismo… Igual no me duró mucho, porque seguí coleccionando como toda la vida :P. Nota de Elfen Lied no veo muy factible que hagamos de momento, muy viejo ya. Del Gore puede ser. De sólo pensarlo se me ocurren 3000 chistes para los epígrafes…
LZ-58-02
María Victoria Iozzolino
— Banfield, Bs As
¡Hola Lazermail! Soy Mavya y este es mi segundo mail aunque creo que escribí miles de veces xD. Eeeen fin, escribo porque me llamó la atención un mail en el número anterior en el que un chico hablaba del yaoi y te preguntaba si te verías una serie completa de ese tipo. Erm… eso me hizo recordar el “estereotipo” de que los chicos “machos” no miran yaoi o shonen ai y, la verdad, ¡que eso no es así! Las series shonen ai como Loveless, Kuroshitsuji o Junjou Romantica tienen un diseño muy copado y una trama entretenida más allá del hecho de que los protagonistas sean dos hombres enamorados. Muchos piensan que el yaoi es de maricones o mujeres pero yo tengo muchos amigos heterosexuales que gustan del yaoi, muchas amigas mujeres que les gusta el yuri, y a mí me gustan ambos géneros siendo mujer (excepto el hard u_u); también tengo amigos gay que detestan ambas cosas. ¿Será que son todos homofóbicos o es idea mía? ¡Desafío a todo hombre a que vea Kuroshitsuji, Yami no Matsuei, o Loveless más allá del estereotipo y se fije en las tramas y después me digan algo del yaoi! (eso hizo mi hermano conmigo cuando yo decía que Kannazuki no Miko era una cagada… y le tuve que dar la razón, ¡la serie está mortal ^^).
LAZER
En realidad no tiene muchos secretos todo esto me parece, creo que tiene que ver mucho más con el practicismo que con los prejuicios. Básicamente creo que si bien la mayoría de la gente es capaz de admitir que tal o cuál serie yaoi está buena, eso no consigue que teniendo una serie yaoi y una no yaoi delante se terminen decantando por la yaoi. Es un tema de gustos. Yo amo la ciencia ficción y me aburro tremendamente con películas históricas. Sí, vi unas cuantas películas de época que me parecieron excelentes. Pero si al lado de la histórica que me recomiendan tengo una de ciencia ficción, la mayoría de las veces muy probablemente igual elija la de ciencia ficción (algo que sentiré mucho más cercano “a mí”). Así somos… la mayoría del tiempo buscamos lo que nos da más placer y no lo que nos resulte objetivamente más bueno, sofisticado y bien hecho. Por eso es que probablemente el yaoi no esté entre las primeras opciones entre los hombres héteros a la hora de elegir un anime.
María Victoria Iozzolino
Antes de irme, pregunta polémica (creo, no estoy segura): ¿Por qué hoy, que en temas de sexualidad ya está todo dicho y hablado, todo aceptado, aún te siguen mirando raro si decís abiertamente que sos bisexual? Lo pregunto porque a mí me pasó de tener amigos del cuarto grado que nunca más me quisieron hablar, que mi abuela se echara a llorar delante mío diciéndome que “su imagen de mí estaba rota”, que me dijeran “estás confundida” o simplemente me mirara feo o O. He visto a gays y lesbianas admitirlo abiertamente sin que le hicieran tanto escándalo, ¡mierda! Yo me senté frente a ellos a la hora de la cena, mi hermano me preguntó (porque tengo muchos amigos “raritos”) y cuando dije “sí, soy bi” se armó el despelote. ¿Querían que les hiciera una carta documento, acaso? Y tampoco me dejan admitirlo… o sea, decírselo a mis amigos o en la calle. Si es lo más normal, ¿por qué me tengo que esconder? Si yo soy feliz así, ¿por qué me tengo que avergonzar? Escucho toda clase de respuestas al respecto. Bueno… creo que fue el tema semi polémico del día. Aclaro que no quise ofender ni criticar a nadie, solo explayé mi opinión ^^
Dejo mi mail por si quieren charlar o insultarme xD pero avisen si me agregan con un email o algo, porque si no hacen eso o me agregan y no me hablan me agarra el complejo “Teru Mikami” y empiezo a “eliminar, eliminar, eliminar” xP. ¡Adiós!
LAZER
La mayoría de los estudios que hay al respecto hablan de que la mayoría de la gente es bisexual o que tiene esa tendencia aunque no la practique de forma cotidiana. Dicen que si pusiéramos una regla de 1-20 siendo el 1 el completamente heterosexual y el 20 el completamente homosexual, aparentemente la mayoría de la gente se ubicaría en torno al 5. Siendo los completamente heterosexuales y los completamente homosexuales los casos menos frecuentes. Lo cual pinta un panorama muy gracioso, porque con la dureza matemática esa los realmente “raros” entonces son los solo heterosexuales y los solo homosexuales. Algo que va muy en contra del discurso moral que ha imperado en tantas sociedades a lo largo de la historia. Pero bueno, no sería precisamente el primer caso de hipocresía masiva. Hablando así probablemente alguno estará pensando que estoy defendiendo esto porque soy bisexual también, pero no es el caso. Son cosas que me he preguntado abiertamente y sin prejuicios a mí mismo, pero siempre llegué al mismo punto: nunca he sentido siquiera un poco de curiosidad de estar con personas del mismo sexo. Lo que sí no puedo hacer a esta altura de mi vida es negar la realidad. He perdido la cuenta de la cantidad de amigas que me han contado que han estado en la cama con otras mujeres, de la cantidad de amigos que de vez en cuando visitan un travesti, o incluso amigos gay que me cuentan traumados cómo se están viendo a escondidas con una mujer. La realidad parece ser esa, los completamente héteros y los completamente homos son una minoría en este mundo. Y desde mi perspectiva hétero no puedo sino sentir cierta sana envidia a que la mayoría sea capaz de elegir pareja de entre el doble de seres humanos que yo.
LZ-58-03
Nicolás Acosta
— Tucumán
Estimada Gente de Lazer: Leandro Oberto NO existe. ¿Obvio, creen que voy a caer como el resto? Es obvio que es un invento de productores y psicólogos para “darle una identidad” a Lazer en sus primeros números cosa que su incierta, pero seguramente reducida franja de potenciales consumidores de las primeras épocas pueda identificarse con un personaje idóneo, ¿o no? Y díganme si no ¿qué es más idóneo, propicio y llamativo para el mundo comiquero que la historia de un pequeño hombre que atendía una ignota (para mí) comiquería que un día se cansó de tanto periodismo subjetivo y amateur y dijo “¡Basta, me harté!”, luego, con sus amigos y “una PC medio muerta” se largó a redactar y editar la revista de mayor tirada del medio del habla hispana, contesta implacablemente el correo en cada número, logra convertir su empresa editorial en una multinacional y hoy por hoy se reúne con los ejecutivos “top” de la industria del comic japonés (y antes del comic norteamericano) para publicar sus obras en dos continentes diferentes. Todo esto mientras organizan partuzas infernales (o concurren a ellas), se cagan de risa, chupan Fernet, se sacan fotos con mujeres divinas, se abocan a otros placeres terrenales, de los cuales solo Dios sabrá, y se llenan de guita. La verdad, suena inverosímil, demasiado perfecto para mí. De hecho, a medida que el número de lectores aumentaba, era obvio que el número de personajes debía aumentar también para mantener la afinidad. Así tenemos una variopinta gama de personajes (un poco estereotípicos, eso sí) como por ejemplo, Marcelo Vicente, metrosexual, chanta y chamuyero, Edu Di Costa, “el metalero”, macho recio y mujeriego también, o Tati Pérez, pibe de barrio, melancólico y soñador, añorador de épocas de antaño y fan de The Cure. ¿Ven? Todo está perfectamente calculado, ninguna variable ha sido dejada de lado, tal es el grado de éxito de esta ficción que la gente les pide sus autógrafos. ¡Insólito! ¿Cuándo se vio que la gente pida autógrafos a los editores (salvo que sea Pettinato), traductores o redactores de una revista? La historia de Leandro Oberto es la historia del “self-made man” que se salió con la suya. ¿Y saben qué? Me encanta. No por nada los sigo desde el primer número, así como compro (¡compro, compro!, como diría Itsuki Akiba) muchas de las series que publican. Así que, habiendo dicho esto, aclaro que cuando me refiera a “Leandro” me estoy refiriendo a un personaje no más real que el Ratón Pérez.
LAZER
0_o Venías bien hasta que me comparaste con el Ratón Pérez, ¡serás hijo de puta…!
Nicolás Acosta
Me presento: Me llamo Nicolás Acosta, tengo 22 años y estudio Psicología en la U.N. de Tucumán, aunque soy oriundo de Sgo. Del Estero. El motivo de esta epístola es el siguiente: Soy una especie de freak de Lazer, que como hace 5 años que deliberadamente no ve TV (pero sí DVDs, y muchos) en su tiempo libre lee números viejos de dicha publicación, los analiza a fondo, los compara, qué sé yo, los disfruta a full. Vi hace poco la peli “El Sabor del Té™ (Cha no Aji), que por cierto, me encantó. Esa película me hizo pensar en una cosa: muchas veces, el eslabón más débil de la cadena alimenticia de la industria del manga y el anime (por llamarlo de alguna manera) está formado por animadores, artistas, guionistas, asistentes, sonidistas, etc., que si bien no hacen tanta guita como un editor o un productor, tienen una pasión por lo que hacen que bordea lo insalubre, lo patológicamente “freak”. Y realmente, yo los considero como el motor que mueve el mundo. Mentes creativas cuyo intelecto está en constante estado de ebullición, gente que todo el día está pensando en cómo actuarían dispares personajes que solo existen en su imaginación, o en las ambiguas directivas que les imparten sus superiores, es gente que todavía posee la imaginación desvergonzada de un infante, todavía capaz de crear cosas que nos maravillan y conmueven. Todo esto, sumado a que en el #11 (me fui al carajo de números atrás) “Leandro” dijo que estaban planeando una nota acerca de cómo volverse un historietista profesional en Argentina o en el mundo. Así que quería pedirles que lleven a cabo dicha nota. No porque me interese ser dibujante profesional (que de hecho no me interesa), sino porque me parece que sería fascinante conocer los interines de la producción de una historieta: ¿Cuántas horas por día labura un dibujante?, ¿cómo conlleva el estrés de las fechas de entrega (una constante en los textos de solapa)?, ¿cómo es su relación con sus asistentes?, ¿cuál es el laburo concreto del asistente del mangaka (y qué porcentaje de su trabajo se ve en la obra final)?, ¿qué materiales se emplea?, ¿cómo es un estudio profesional de dibujo (¡loco, ustedes almorzaron con Takehiko Inoue!)? etc. Y también podría haber una nota similar pero del mundo de la animación: ¿Cuáles son los pasos que se necesitan para que un anime sea creado?, ¿el tiempo y los costos de producción?, ¿cuánta incidencia en el trabajo final tienen los animadores o los key animators en contraste al laburo del director?, ¿cuáles son las ventajas de grabar de antemano las voces (como en el caso de Los Simpson) o a posteriori?, etc. Creo que una nota así no solo estaría buena, sino que mostraría como que lo que despreocupadamente vemos en TV o leemos en el sillón (y después criticamos rabiosamente) es invariablemente un laburo de la san puta muy sacrificado, y por cierto sería una de esas notas que le da valor extra a Lazer ya que exige investigación de su parte, con contenidos no disponibles en Internet y no al alcance de cualquiera. Bueno, Leandro, no rompo más las pelotas, perdón si me extendí demasiado, les deseo lo mejor a la gente de Lazer. ¡Chau!
Wishlist: Publiquen una colección de mangas, “Ivrea Classics”, en donde aparezcan títulos como “Captain Harlock” o “Cap. Tsubasa” (aunque es re-larga…), y ya que están con Katsura, vean qué onda
Zetman. Si les va bien con esa ya pueden apostar a productos más “adultos”. PD: La teoría conspirativa del comienzo obviamente es en broma. PD2: Si por alguna extraña coincidencia de los astros esto llega a ser publicado, publiquen mi dirección de mail:
Sigur_ros370@hotmail.com
LAZER
Me hizo gracia tu descripción del comienzo. Es cierto que desde afuera puede parecer bastante insólito e idílico. Pero la realidad es que por el camino ha habido una cantidad tal de problemas que lo hace mucho menos insólito e idílico. Desde la muerte de mi socio y mejor amigo hasta la cantidad de quilombos que hemos tenido que enfrentar, pasando por las lamentables peleas con muchos de los que estaban en el principio. Esto difícilmente ha sido idílico. Aunque, no deja de ser un ejemplo razonable de que si se quiere, se puede. Y esto me recuerda un viejo razonamiento que hacíamos en charlas de bar con Alejo Valdearena (el guionista de 4 Segundos): “¡Si está todo bien por todos lados, desconfiá! Es que algo choto choto está por pasar. En cambio, si tenés unos cuantos problemas… ¡andá tranquilo! Estás en lo normal y seguramente ninguna otra cosa mala pasará”.
La nota que proponés es algo que me gustaría poder hacer este año, ojalá podamos. A veces le tenemos un poco de cagazo a meternos en notas complejas porque nos suelen retrasar la producción. Todos los números siempre tienen una nota jodida de hacer; en este fue la de los argentinos en el anime, en el anterior la de las novelas juveniles, en el #56 la de la historia de la pizza y los superhéroes argentinos en los comic USA… Nada, son cosas que iremos haciendo, pero tampoco podemos llenarnos la revista de notas complicadas de hacer todas al mismo tiempo porque sino peligra su salida regular.
LZ-58-04
Irma Juárez
— La Plata, Bs As
Hola, primero que nada… mi nombre es Irma, tengo 20 años y soy de La Plata. Este mail ha surgido debido a los comentarios del Lazermail LZ-57-02, y la verdad me ha hecho reflexionar un poquito… trataré de volcar las preguntas que me surgieron. ¿Cómo definimos a una persona que es capaz de reírse de sí mismo? ¿Será que nadie está exento de discriminar? ¿Será que para nosotros nada es discriminar salvo cuando nos toca ser las víctimas? ¿Será que es parte de nuestra naturaleza humana? Si es así, renegaría de ella, pero es en vano, porque claro, pertenece a mi naturaleza y no la puedo cambiar. ¿O sí? ¿Será parte de nuestras “costumbres argentinas”? Y si es efectivamente una costumbre, ¿qué esperamos para cambiar? ¿Qué supuestos beneficios trae discriminar? Yo respondería que ninguno, pero por algo no lo dejamos de hacer. ¿O será que lo hacemos en forma inconsciente? ¿Será que el prejuicio es una de las características que (paradójicamente) hacen que uno encaje en la sociedad? ¿Será que es parte de nuestra propia megalomanía? No sé la respuesta a esas preguntas, a decir verdad, pero creo que todos podemos debatir y llegar a alguna conclusión más o menos aceptable. Perdoná que este primer mail mío sea tan bajón, pero cuando leí la Lazer tuve tantas ganas de escribir que no me pude contener. Espero escribir el mes que viene con un poco más de optimismo, y para hablar de cosas más divertidas, aunque… eso depende del próximo Lazermail. ¡Sayounara!
LAZER
Es cierto que la crítica indiscriminada a los que son distintos es una forma de reafirmar la pertenencia a un grupo en el que estés. Pero hay que tener cuidado en no confundir el hacer crítica con discriminar. A veces se camina peligrosamente cerca de la discriminación. Uf, somos ma’ jodidos los seres humanos…
LZ-58-05
Lucía Verrelli
Hola gente de Lazer, me llamo Lucía Verrelli, tengo 20 años, estudio edición en la UBA y leo Lazer desde el #18, por allá por el 2000, si no me equivoco. Bueno, terminada la introducción les cuento que el motivo de mi mail proviene de haber leído, en la Lazer #57, el mail de una chica, Julieta Pedrozo (LZ-57-02); que se quejaba de cómo ustedes suelen “escrachar”, hablando en criollo, a ciertas cosplayers que les resultan, digamos, inapropiadas para los cosplays que se calzan; mientras que hacen todo lo contrario con otras, para las cuales el fanservice es más importante que el cosplay mismo. ¿Lo recuerdan? Bueno, en la respuesta que le diste, Leandro, a esta chica, le dijiste que, resumiendo, cada uno se banque el cosplay que lleva y acepte las cargadas, y que si no, se busquen un personaje más acorde a como son ellos. Yo creo que en ese último punto llevás razón, es decir, cada uno sabe en lo que se mete cuando hace un determinado cosplay, una determinada performance, etc. Sin embargo, hay algo en lo que discrepo:
- El cosplay, más allá del arte en el que se ha convertido en los últimos años, se hace para divertirse o pasar un buen rato. Creo que los insultos o ese tipo de cosas están de más, tanto en el mismo evento (o sea, esos que gritan en el público comentarios completamente desubicados con el único fin de herir a la gente que está ahí) como fuera de él; sin embargo, así somos las personas, solemos prejuzgar con más facilidad de la que querríamos. No obstante, hacer ese tipo de cosas en una publicación dirigida a la misma gente a la que se “bardea”, pega aún más duro que un comentario al pasar en el evento. Vos decías que, en su lugar, no te importaría, pero la empatía no es ponerse en el lugar del otro siendo quien uno es, sino pensar en cómo el otro se sentiría siendo ese otro, con su edad, sexo, etc. Sé que parece mucho pedir, pero realmente no creo justificable el hecho de etiquetar a les cosplayers por su físico. El respeto va más allá del “cada uno es responsable de lo que hace”, porque, en todo caso, debería importarnos sólo lo que es NUESTRA responsabilidad.
LAZER
Hummm… entiendo tu punto y algo de razón tenés. Pero al mismo tiempo te olvidás que lo que dije es que a mí me parece una conducta errada el sentirse herido por las críticas que te puedan hacer unos desconocidos, sobre todo cuando esas críticas no tienen mayor maldad y solo representan lo que piensa la mayoría a primera vista. Amoldar lo que escribimos a susceptibilidades que nos parecen erradas sería bastante traicionar lo que pensamos. Estaríamos nivelando hacia abajo. Con el mismo esquema tendríamos que escribir las notas en un lenguaje más simple para que nadie se quede afuera. O quitar puteadas y temas polémicos para que nadie se escandalice. Pero hacer todo eso, a mis ojos, es básicamente nivelar hacia abajo. Y nunca fue mi plan hacer una revista en esa línea. Sé que son ideas difíciles de asimilar las que digo y pueden resultar antipáticas. No me creo el dueño de la verdad y no estoy diciendo que la tenga. Todo lo que digo es que en la revista trato de poner aquello en lo que creo. No me pidas que me amolde a sensibilidades que creo equivocadas.
LZ-58-05
Lucía Verrelli
- La chica del mail que cito se quejaba, a su vez, de que las “cosplayers fanserviceras” que ella criticaba, mostraran su cuerpo como forma de ganar la competencia. A mí, realmente, eso no me molesta, es una decisión de cada uno, pero sí me molesta que esas cosas cuenten más en una competencia que los disfraces en sí u otros detalles que cuestan mucho más. He sido testigo de premios otorgados a este tipo de cosplayers sobre otros con cosplays mucho más elaborados y realmente no me parece justo, pero no quiero hablar de lo que ignoro, ya que nunca fui jueza de ninguno de estos certámenes; simplemente no me gustaría que el ambiente de diversión y de creación libre que es el cosplay se torne algo tan superficial (en el sentido de la belleza física de la persona, no de la belleza de elaboración del cosplay) e injusto. Simplemente quería discutir eso, más allá de que se publique/responda este mail o no, se lea o no; solo creo que una vez que aparece un tema más serio que nos compete a todos, además de las clásicas cagadas de risa y comentarios off topic, es bueno debatirlo entre los distintos puntos de vista. Con toda la buena onda.
LAZER
Con el tema de qué tipo de ganadores se elige en los concursos de cosplay, creo que es difícil generalizar. Cada organizador de concursos cosplay tiene lineamientos distintos. Algunos dan únicamente importancia al traje, otros a la representación, etc. Depende mucho de quién organice el evento. En los que hacemos nosotros en general le damos IGUAL importancia a cuatro cosas:
- calidad y laburo puesto en el traje,
- ingenio en la selección del personaje y lo original que sea,
- el carisma que se tenga al mostrarlo y el show que se haga, y
- la reacción que genere en el público del evento.
Como digo, cada organizador va a la suya y tienen criterios distintos, pero en los que está la mano de Ivrea en general nos guiamos por eso.
Y hasta aquí llegó este Lazermail, alabadas lectoras y lectores. Antes de despedirme les recuerdo que si tienen ganas se den una vuelta por el renovado blog de Lazertopia (www.revistaLazer.com.ar/Lazertopia), que ahí siempre estamos firmes respondiendo diariamente las preguntas que hacen y también anunciando las novedades manga de Ivrea antes que en ningún lado. Che, y hablando de Internet, disculpen los que me quieren agregar en Facebook y no les doy bola. Aunque ahora se volvió popular en Argentina yo hace años que lo tengo y lo uso para comentar huevadas con mis amigos de todos los días, por lo que lo tengo limitado a la gente que conozco personalmente y frecuento. Si sumara bocha de gente que no puedo distinguir cuál es real y cuál no, no podría usar más eso con la misma libertad. Disculpen.
Bueh, ¡suficiente monólogo internérdico! Gracias por leer hasta acá, será hasta el próximo número… y atentos a no deprimirse con el temido síndrome post vacacional.
LEANDRO OBERTO