<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Clasicos on Lazer Archive</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/secciones/clasicos/</link><description>Recent content in Clasicos on Lazer Archive</description><generator>Hugo</generator><language>es-419</language><atom:link href="https://lazer-archive.pages.dev/secciones/clasicos/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>Mazinger Z</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-28/clasicos/mazinger-z/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-28/clasicos/mazinger-z/</guid><description>&lt;p&gt;Esta veterana serie televisiva se ha convertido junto a Robotech en un icono insoslayable en nuestro país, y exagerando un poco hasta los jubilados la recuerdan. Asimismo, a pesar de que ya han transcurrido más de veinte años de su transmisión inicial por el viejo Canal 9 Libertad (el de la palomita, cuando el capo era el inefable Romay) los fanáticos de la serie, que hoy rondan los 25/30, se resisten a olvidarla. Muy por el contrario, el correr del tiempo no ha hecho más que acrecentar la figura de ese robot gigante llamado Mazinger Z.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>He-Man</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-31/clasicos/he-man/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-31/clasicos/he-man/</guid><description>&lt;p&gt;&amp;ldquo;¡Él-Hombre del universo ya está protegido, por el poder de &amp;lsquo;Grascól&amp;rsquo;!&amp;rdquo; (Porque no nos engañemos, nadie entendía que ahí decía Grayskull). Hace cuestión de días se cumplieron veinte años de la primera vez en que esa canción se escuchó salir por una tele en septiembre de 1983. Con ella nacía uno de los conceptos más populares de animación y juguetes a nivel mundial: He-Man. Una serie que, al igual que muchas otras de los 80, está siendo relanzada por estos días con un aspecto mucho más estilizado y moderno.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Thundercats</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-29/clasicos/thundercats/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-29/clasicos/thundercats/</guid><description>&lt;p&gt;ThunderCats comenzó su producción en 1983, aunque la serie no fue estrenada en USA sino hasta septiembre de 1985, con un clásico capítulo doble (que nosotros los argentinos vimos por separado, al igual que los europeos y asiáticos). Producida por Rankin-Bass, se prolongó por la maratónica cantidad de 130 episodios a lo largo de 2 años, y apenas a los seis meses de emisión ya había logrado destronar al popularísimo He-Man del primer puesto de &lt;em&gt;ratings&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;cartoons&lt;/em&gt; en su país de origen. Diez años después, en 1997, Cartoon Network USA pondría a los ThunderCats dentro de su sección Toonami, en donde se han mantenido hasta ahora. ¿Cuál fue la clave de su éxito y vigencia?&lt;/p&gt;</description></item><item><title>V: Invasión Extraterrestre</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-27/clasicos/v-invasion-extraterrestre/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-27/clasicos/v-invasion-extraterrestre/</guid><description>&lt;p&gt;Para todos los que crecieron durante la década de los ochenta, la serie &amp;ldquo;V&amp;rdquo; fue un hito en la historia de su infancia, el tema de charla obligado al día siguiente en &amp;ldquo;el cole&amp;rdquo; y responsable de imágenes (como Diana tragándose una rata entera y el tipo que se arranca la piel mostrando las escamas de lagarto) que quedarán grabadas en la memoria para siempre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;ldquo;V: Invasión Extraterrestre&amp;rdquo;, como se conoció en Latinoamérica, se emitió en Argentina a mediados de 1985 por primera vez y luego se repitió infinidad de veces a lo largo de estos 18 años que pasaron desde entonces. Esta serie, más allá del impacto que tuvo en los ratings en todo el mundo, marcó además una de las primeras apuestas realmente fuertes a la producción de miniseries en TV e incluso también a los proyectos de ciencia ficción. Con más de un millón de dólares de presupuesto para cada episodio, Kenneth Johnson (responsable de series como el Increíble Hulk y la Mujer Biónica) se puso a trabajar de creador, escritor, director y productor ejecutivo en un proyecto que mostrara a los EE.UU. bajo un régimen fascista tipo Nazi.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Transformers Parte 1: El pasado</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-19/clasicos/transformers-chichachuchuchuchechi/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-19/clasicos/transformers-chichachuchuchuchechi/</guid><description>&lt;p&gt;A dieciséis años de su creación, una nueva personificación de la saga de &lt;strong&gt;Transformers&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;Beast Machines&lt;/strong&gt;), continúa una de las historias más exitosas a nivel mundial tanto mediática como mercadotécnicamente. En la actualidad, muy pocas series pueden darse el lujo de contarse entre las que han tenido un éxito de forma tan constante a lo largo de semejante cantidad de tiempo. Si bien para los argentinos, &lt;strong&gt;Transformers&lt;/strong&gt; sea tan sólo una mítica serie vieja que recién hace poco vio una suerte de continuación; en Japón (así como Europa y la mayor parte de Latinoamérica) se han estrenado infinidad de historias intermedias que desgraciadamente nunca llegaron hasta nuestras pantallas. Esta nota, que se divide en dos partes por su asquerosa cantidad de información, es el análisis definitivo de todo lo que forma el universo de los &lt;strong&gt;Transformers&lt;/strong&gt;. La primera parte cubre todo lo que se realizó entre la saga original y nuestros días; y la segunda parte (que saldrá en Lazer #21) analizará las muchas nuevas creaciones que se han dado a partir de su más reciente evolución: La era Bestia.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Captain Harlock</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-22/clasicos/captain-harlock/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-22/clasicos/captain-harlock/</guid><description>&lt;p&gt;Pero también es bueno de vez en cuando hacer una revisión del pasado para reivindicar ciertas series que parecen injustamente olvidadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la prehistoria del anime en Argentina -a principios de los 80&amp;rsquo;s- una serie animada habría de llamar la atención de no pocas personas; esto era en parte porque escapaba a los parámetros de todo lo que se exhibía en la televisión por esa época, y principalmente por la madurez de su argumento. El anime en cuestión no es otro que &lt;em&gt;Uchu Kaizoku Captain Harlock&lt;/em&gt; (Pirata Espacial Capitán Harlock), aunque tal vez a alguien le suene más familiar el título con el cual se lo conoció por estas pampas: El Capitán Raimar.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Los pitufos</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-33/clasicos/los-pitufos/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-33/clasicos/los-pitufos/</guid><description>&lt;p&gt;Antes que Las Chicas Superpoderosas, antes que Pikachu, antes que Los Simpsons, la cara que adornaba todos y cada uno de los productos que el merchandising cumpleañero pudiera acaparar, era narigona, azul y con una gorra blanca en forma de forro usado: un Pitufo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al igual que figuras emblemáticas del cómic argentino como Clemente y Matías, los Pitufos nacieron simplemente como personajes secundarios de una tira exitosa, pero por alguna razón especial lograron una conexión con el público que los terminó volviendo estrellas mucho más famosas que la historia de donde surgieron.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Superagente 86</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-28/clasicos/superagente-86/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-28/clasicos/superagente-86/</guid><description>&lt;p&gt;La década del &amp;lsquo;60 definitivamente no fue una más, sino que cambió al mundo para siempre en casi todos los aspectos; se pueden citar casos tan disímiles como ser la llegada del hombre a la Luna, el nacimiento del pop con los Beatles o la Guerra Fría. A propósito de este último ejemplo, tanto el cine como la televisión y las novelas comenzaron a reflejar ese estado de tensión global. La humanidad llegó a depender de que un dedo apretara un botón, lanzara una andanada de misiles nucleares al enemigo y se fuera todo a la mierda.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>ALF</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-32/clasicos/alf/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-32/clasicos/alf/</guid><description>&lt;p&gt;Y lo gracioso de todo esto es que a veces, ni uno mismo se da cuenta, pero cuando menos se lo espera, se encuentra repitiendo o imitando esas muletillas clásicas de los programas en cuestión. Desde Los Tres Chiflados a Seinfeld, pasando por El Superagente 86, infinitas veces se los trae a colación en charlas de amigos, u otros encuentros&amp;hellip; ¿Será la famosa magia de la televisión? Hum&amp;hellip; Sin ninguna duda.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Condorito</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-31/clasicos/condorito/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-31/clasicos/condorito/</guid><description>&lt;p&gt;¿Cuándo una cosa abandona una nacionalidad para transformarse en un fenómeno que no se detiene ante fronteras ni idiomas&amp;hellip;? Si bien a priori las respuestas a estas preguntas se adivinan sencillas, en verdad no es tan así. Demasiados factores entran en juego e influyen para que algo adquiera la categoría de &amp;ldquo;leyenda&amp;rdquo;. Sin embargo, hay dos variables clave a tener en cuenta: el mantenerse imperturbable con el paso de los años, y conservar el favor mayoritario del público. Aunque a alguno pueda sonarle exagerado, Condorito cumple de manera holgada con todas estas condiciones.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Los tres chiflados</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-34/clasicos/los-tres-chiflados/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-34/clasicos/los-tres-chiflados/</guid><description>&lt;p&gt;Un pequeño ejercicio para los lectores de Lazer&amp;hellip; Si se los consulta sobre un programa de televisión en blanco y negro que indefectiblemente los haya hecho atragantar durante algún desayuno, almuerzo, merienda o cena por causa de la risa, ¿de qué programa estamos hablando&amp;hellip;? Sí, la respuesta es sin dudas una sola: Los tres chiflados. Aparecidas en nuestro país alrededor de 1810 con la Revolución de Mayo (bueno, en 1961 en realidad ^_^), las —nunca mejor empleado el término— locuras de estos tipitos sí que hicieron recagar de risa a generaciones enteras de argentinos.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>El chavo del 8</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-37/clasicos/el-chavo-del-8/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-37/clasicos/el-chavo-del-8/</guid><description>&lt;p&gt;Ahora sí le tocó el ocho a Lazer. Desde hace años llegan mails a la redacción pidiendo esta nota, otra de las tantas eternamente postergadas en la revista. Y la razón de que siempre pudiera quedar &amp;ldquo;para otro número&amp;rdquo; es, a su vez, el mejor preámbulo que podemos dar para abrir este relato. Señores: &lt;em&gt;El Chavo&lt;/em&gt; es atemporal, y esto es indudable. Ha trascendido todas las barreras de tiempo, en especial si hablamos de las televisivas. Se puede escribir sobre él en cualquier momento y nunca será tarde. Los que lo aman son muchos y se alegran, ya que prácticamente &lt;strong&gt;NUNCA&lt;/strong&gt; salió de la televisión argentina desde su llegada en 1976. Y mientras, a los que &amp;ldquo;no les simpatiza&amp;rdquo; siguen preguntándose cómo es posible que tres generaciones puedan sentarse otra vez a ver ese mismo capítulo del año del orto que ya vieron mil veces. ¿Es porque los muy mensos disfrutan saberse todos esos chistes de memoria? ¿Será porque, al igual que sucede con &amp;ldquo;Los Tres Chiflados&amp;rdquo;, su genial y sencillo argumento es universal y llega a su público contemporáneo? ¿Es porque le lavó el cerebro a la gente grabándole frases y palabras que se pegaron en la cultura popular &amp;ldquo;sin querer queriendo&amp;rdquo; (guiño-guiño)? ¿Será por su humor blanco y sano, payasesco e hilarante, que logra cosas complejas como que abuelos y nietos puedan sentarse juntos —y no por cortesía— a ver el mismo show? ¿O simplemente porque es divertido y ya?&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Los Dukes de Hazzard</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-36/clasicos/los-dukes-de-hazzard/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-36/clasicos/los-dukes-de-hazzard/</guid><description>&lt;p&gt;La semilla de este clásico se plantó en 1958, cuando Arthur Ripley dirige un policial sobre un veterano de la Guerra de Corea que regresa a su hogar montañés en el sureño Kentucky para hacerse cargo de la PYME familiar, esto es, contrabando ilegal del tradicional whisky de maíz casero (conocido como &amp;ldquo;moonshine&amp;rdquo;) que tan bien se vendía en la época de la famosa &amp;ldquo;ley seca&amp;rdquo; norteamericana. Esta actividad, clandestina por supuesto, fue eje importantísimo de la economía sureña americana durante la década del &amp;lsquo;40, razón por la cual para muchos es, incluso, motivo de orgullo. Esto hizo que &amp;ldquo;Thunder Road&amp;rdquo;, tal el nombre de la peli, se transformara en una auténtica pieza de culto para los jóvenes &amp;ldquo;kentuckianos&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Autos Locos</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-24/clasicos/autos-locos/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-24/clasicos/autos-locos/</guid><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Wacky Races&lt;/em&gt; está inspirada en dos películas de carreras automovilísticas de 1965: &amp;ldquo;Monte Carlo or Bust&amp;rdquo; y &amp;ldquo;The Great Race&amp;rdquo;. La idea de armar una serie que tuviera por protagonistas a un grupo de dementes corredores a bordo de los más variopintos móviles nació en la cabeza del fallecido William Hanna, quien rápidamente escogió para llevar adelante el proyecto a dos de sus más valiosas piezas: Iwao Takamoto y Jerry Eisenberg, quienes dieron forma a los 11 corredores que protagonizaron la serie. Iwao Takamoto es una de las figuras destacables de los estudios. Este descendiente de japoneses llegó a Hanna-Barbera en 1960 luego de trabajar 15 años como animador en Disney para películas como &lt;em&gt;La Cenicienta&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La Bella Durmiente&lt;/em&gt;. Para Hanna-Barbera había trabajado anteriormente como diseñador de personajes, escenarios y vehículos en series como &amp;ldquo;The Jetsons&amp;rdquo; (Los Supersónicos), &amp;ldquo;Precious Pupp&amp;rdquo; (Lindo Pulgoso) y &amp;ldquo;Yogi Bear&amp;rdquo; (El Oso Yogi), siendo además el creador de Scooby-Doo. Por su parte, Jerry Eisenberg había trabajado anteriormente como director, animador y diseñador de personajes en &amp;ldquo;The Jetsons&amp;rdquo; y &amp;ldquo;Josie and the Pussycats&amp;rdquo; (Josie y las Gatimelódicas).&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>