<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Monstruos on Lazer Archive</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/secciones/monstruos/</link><description>Recent content in Monstruos on Lazer Archive</description><generator>Hugo</generator><language>es-419</language><atom:link href="https://lazer-archive.pages.dev/secciones/monstruos/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>Monstruos Argentinos</title><link>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-59/monstruos/</link><pubDate>Mon, 01 Jan 0001 00:00:00 +0000</pubDate><guid>https://lazer-archive.pages.dev/archivo/lazer-59/monstruos/</guid><description>&lt;p&gt;Permítanse unas palabras sobre el término. La RAE dice, entre otras cosas: &amp;ldquo;Ser fantástico que causa espanto&amp;rdquo; (también dice &amp;ldquo;versos sin sentido que el maestro compositor escribe para indicar al libretista dónde poner el acento en los cantables&amp;rdquo;, pero esa definición no nos interesa). Lo que habría que agregar a la cuestión es que los monstruos —particularmente si son locales— no sólo causan espanto: a veces, de tanto espanto que quieren causar, terminan provocando risa. O al menos, a uno siempre le cosquillea una sonrisa cuando escucha hablar del Monstruo del Lago Ness en Escocia, de ese simio bípedo oriundo de USA llamado Pie Grande o del Yeti que vagabundea por la cordillera del Himalaya.&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>