X-Men

Mutantizando al mundo


Por Leandro Oberto 5 min de lectura

Uncanny X-Men y toda su familia de títulos relacionados (comúnmente llamados los Mutant-Titles o X-Titles) han sido por más de veinte años algunos de los cómics más vendidos del planeta. Aunque la historieta es originaria de 1963, no sería hasta muchos años después, cuando Chris Claremont comenzara a escribirla, que alcanzaría la fama.

Sin embargo, su salto final al gran público (una manera elegante de decir “las masas”) se dio recién a principios de esta década gracias a tres hechos en particular: un cambio drástico en los dibujos que revolucionaría para siempre el estilo gráfico norteamericano (cuyos pioneros fueron Jim Lee, Marc Silvestri, Rob Liefeld y Whilce Portacio), el lanzamiento de un nuevo título de X-Men en 1991 que quebraría todos los récords de venta de la editorial Marvel alcanzando los 8 millones de ejemplares y, como consecuencia de todo esto, el estreno de la serie de dibujos animados en octubre de 1992.

Mezcla de superhéroes, ciencia ficción, tormentosas relaciones pasionales y lucha antirracismo, su ultraenredada y compleja historia (podés llegar a leer el cómic un año entero antes de entender de qué se trata) ha despertado el interés de lectores y televidentes alrededor de toda la Tierra. Quizás su particular narrativa con cabos sueltos constantes que son retomados años después —en una forma parecida a la que sucede en nuestras vidas— es una de las claves de su éxito.

Lo cierto es que la serie ha perdurado multiplicando seguidores año a año y consiguiendo sobrevivir a los constantes cambios de autores en el cómic. La mayor crisis se produjo en 1992, cuando todos los dibujantes estrella partieron para formar su propia compañía —Image Comics— y el veterano guionista Chris Claremont fuera separado de la serie luego de varias fricciones con los directivos de Marvel.

Como verán, dista mucho de ser una línea de cómics de autor, pero pese a eso parece que los enérgicos editores siempre se las ingenia para encontrar nuevos talentos que entusiasmen a los fans; los nombres de Joe Madureira, Scott Lobdell, Andy Kubert, Chris Bachalo y Carlos Pacheco se convertirían en el punto obligado de referencia en el resto de los noventas.

La serie de TV resulta una paradoja temporal constante para los lectores del comic-book, puesto que presenta una mezcla de todos los hechos históricos de estos 30 años, sucediendo al mismo tiempo y muchas veces con personajes distintos a los de la versión cómic (puesto que los protagonistas de la historieta y la formación del grupo principal han ido cambiando constantemente a lo largo de los años). No obstante, la serie animada —pese a ello y a su tono mucho más light (nadie muere, no hay sexo, no hay sangre, ¡¡¡Wolverine usa casco para andar en moto!!! y demás boludeces que los yankees dueños de las productoras creen apropiadas…)— fue bien recibida desde el principio entre los fans más veteranos.

La línea de juguetes de Toy Biz, en tanto, es también comercializada en todo el mundo y lleva ya 7 años de existencia, una cifra realmente llamativa solo superada por clásicos como Star Wars, Barbie, Gundam, Transformers, G.I. Joe o Dragon Ball.

La hazaña final de los X-Men ha sido la conquista del ultracompetitivo mercado japonés. Además de tener ediciones traducidas del cómic USA (en tomos de unas cien páginas a color y en el sentido de lectura occidental) y versiones dibujadas locamente en blanco y negro, la serie de TV también ha logrado invadir las ondas catódicas de nuestros orientales amigos. Sí, de la mano de Shogakukan, los dibujos animados de X-Men han desembarcado en Tokio y el resto del territorio.

Shogakukan es uno de los grandes holdings multimedios de Japón; responsable, entre tantas otras cosas, de la edición de varias de las revistas de cómics más exitosas de ese país y la producción de muchos dibujos animados basados en ellas. Ahora, si la política de las compañías norteamericanas con respecto a los dibujos animados japoneses es “pelotudizarlos” antes de comercializarlos en su país… ¿Cuál será entonces la política japonesa con las series USA?

¡Exacto! Darles un aspecto más inteligente y violento, pero sin alterar la serie (esto último algo que, en cambio, adoran hacer los yankees). Con X-Men lo hicieron mediante el simple cambio de la presentación y el ending. Una espectacular y dinámica animación japonesa con fondo de música heavy metal, puesta en escena y dibujos al más puro estilo Jim Lee conforman las presentaciones que se ven allí. Las primeras dos, ambas con música del grupo Ambience, contienen los temas “Rising” y “Dakishimetai Dare Yori Mo” (Te quiero abrazar más que a nadie) respectivamente; han sido recopiladas en un CD junto a “Back to you”, la canción del ending, que en cambio es una pacífica balada con imágenes de tapas del cómic americano de fondo.

Con el éxito que siguen teniendo los X-Men en Japón y considerando que este año concluirá la serie de TV en USA, los fans no pueden dejar de preguntarse: ¿seguirán los japoneses por su cuenta la serie animada como hicieron con otras y podremos entonces finalmente ver a los personajes en un dibujo animado 100% fiel al estilo complejo/violento/dinámico del cómic?

El tiempo lo dirá. Mientras, Wolverine seguirá alardeando con su típica frase de: “Soy el mejor en lo que hago”, en los más diversos idiomas de nuestro planeta.

Presentación japonesa