¡No podés!
Ma’ que country, compra un terrenito en la luna
Si en esta Navidad protestan porque una tía o una abuela les regala algo que juzgan inútil, como un par de medias o ropa interior, piensen que siempre puede ser peor. Piensen que les podrían regalar algo REALMENTE inútil: ¡podrían regalarles una propiedad en la Luna! O en Marte. O en Venus. Esto es lo que se dedica a vender una compañía llamada Lunar Embassy: Terrenos en los planetas de nuestro sistema solar. Cabe preguntarse: ¿No es mejor ganarse la vida de forma honesta? ¿Los padres de los dueños serán primos hermanos? ¿Con qué autoridad venden cosas que no son de nadie? Esa es la parte más triste. Aparentemente, el dueño de esta empresa firmó un convenio en 1980 con la NASA (quienes aparentemente se creen dueños del Sistema Solar) que los autoriza a vender parcelas de terreno extraterrestre. ¿Cuánto sale un terrenito en la Luna? El paquete mínimo es de 1.777, 58 acres y sale U$S15,99. Un acre, para el que no sepa, es más grande que una cancha de fútbol. Así que como barato, es barato. ¿Para qué sirve? Según los tipos estos, si algún día se coloniza la Luna, el propietario o sus descendientes podrán reclamar su terreno. También pretenden venderlo como el más romántico regalo para tu pareja: ¡un pedazo de Luna! Qué ladrones. ¿Qué te dan por tu dinero, aparte de algo que nunca vas a ver más que muy, muy de lejos? Un diploma, un mapa de la Luna con la ubicación “aproximada” de tu propiedad y la “Constitución” de ‘la Luna. Imagínense la escena. En el futuro, la Humanidad coloniza la Luna. Anda a reclamarle a la NASA “¡Yo tengo un pequeño país en la Luna! ¡Me salió como 80 mangos!” Esperemos que los diplomas no sean muy grandes, así a nuestros descendientes no les duela mucho cuando se los metan en el culo uno detrás del otro…
Siniestro, la maquina de besar
Si una parcela en nuestro satélite natural no te parece un buen regalo para tu amado/a, podés probar con la maravillosa Máquina de Besar. Este aparatejo TEÓRICAMENTE agrega una vibración especial en las papilas gustativas de la lengua al besar. Para ello, hay que conectar la máquina a un equipo de música y, sosteniendo unas palancas de metal, comenzar a besarse. TEÓRICAMENTE, “The Kissing Machine” transforma las ondas sonoras de la música en vibraciones eléctricas que se transmiten entre los tórtolos mientras estos mantengan los labios unidos, cerrando el circuito.
Los fabricantes de esta maravilla han tenido en cuenta que la gente que pueda llegar a considerar este método como algo que se le pueda proponer a una pareja no debe tener mucho éxito con el sexo opuesto, por lo tanto, proveen al posible comprador de “Estrategias y Frases para Seducir con la Máquina de Besar” con frases matadoras como “Puedo parecer un sapo, pero me transformo en un auténtico príncipe si me besan con mi Máquina de Besar” o “Decile que es un aparato para curar caries”, esta última de muy dudosa ética y peor gusto.
Si hay alguien tan idiota como para inventar esto, debe haber alguien tan idiota como para comprarlo… me pregunto dónde estarán enterrados sus restos calcinados…