El poder en las sombras
“Cuando el cocinero comete una falla, el flautista recibe los palos”. Este viejo y sabio proverbio es olvidado (o ignorado) demasiado seguido en nuestra sociedad aún hoy día.
Básicamente dice que cuando el jefe se manda una cagada, el forro que da la cara por él es el que la liga.
Lo que nos lleva a recordar que el verdadero poder que mueve cada cosa permanece, en general, en las sombras.
Son muy escasos y aislados los casos donde, como en Editorial Ivrea, las personas que dan la cara ante el público son las mismas que verdaderamente toman las decisiones o reciben el rédito económico más grande.
Y aún en estos casos, la mayoría suele ignorar cosas importantísimas como que de los 3 pesos que les costó esta revista, solo 1 con cincuenta aproximadamente llega a nuestros bolsillos, quedándose la otra parte las comiquerías, kioscos y distribuidores.
Todo un grupo de empresas que en muchos casos se benefician económicamente por cada número hasta más de lo que lo llegamos a hacer nosotros.
No tengo nada contra ellos y la forma en que es (que, lo crean o no, me parece relativamente justa), pero creo que sirve como ejemplo claro de cómo son las cosas en este mundo.
Escribo esto porque me molesta y me duele ver lo fácil que se manipula a la gente para que termine creyendo o acusando a personas que rara vez son los verdaderos jefes de algo.
¿Más casos cercanos a Lazer?
Cada vez que alguien putea a Magic, lo pone a Jorge Contreras como culpable, cuando solo es una persona que sigue las órdenes del dueño de la empresa y simplemente es el tipo que da la cara.
Pero lo peor es cuando la gente cree saber quién está en las sombras manejando las cosas, y la verdad es que solo está creyendo otra mentira inventada para que no se descubra la realidad.
¿Cuántas veces se oyen cosas como “ese tipo trabaja para Estados Unidos”, “El FMI lo pidió”, etcétera?
Lo último que le viene a la mente a la mayoría de la gente es que ese “Estados Unidos” es tal vez la cara con la que hace lobby una empresa mafiosa de Hong Kong con su cuenta en las Islas Caimán o que el FMI defiende a un Jeque Árabe.
Mentiras y más mentiras; hasta el día que engañar a la mayoría deje de ser tan fácil, el mundo seguirá siendo esto.
Y quiero cerrar hablando de nosotros los periodistas, con una frase que leí el otro día: “Los políticos de doble moral se preguntan muy a menudo por qué deben ser juzgados por periodistas que no tienen ninguna…”