Los diarios de mi vida...


Por Leandro Oberto 2 min de lectura

Hace un par de meses recomencé a escribir los diarios de mi vida tras una pausa de casi tres años. Luego de esta afirmación, la pregunta más común sería “¿Y por qué llevas diarios de tu vida?”

Básicamente porque es extremadamente útil para tener una visión realista de tu vida. Si bien la sociedad tiene el prejuicio de que un diario personal es onda “querido diario, hoy sentí que blablabla”, la realidad es que los que lo llevamos en general lo hacemos más que nada para tener una ayuda memoria que nos permita comprender mejor nuestra vida y así tomar decisiones más acertadas en el futuro. Lo normal es que cada noche me dedique a describir todo lo que hice en el día y si tengo tiempo y ganas le agregue un poco de lo que me anda pasando por la cabeza, tipo qué planes tengo o qué pienso de ciertas cosas.

Empecé con esto a los 15 años (hoy tengo 26), y cada vez que releo alguno de los viejos diarios me doy cuenta de cómo uno tiende a desvirtuar un poco las cosas, acordarse de sólo los aspectos positivos de algunas etapas y de sólo los negativos de otras. Obviamente esto no es bueno y te puede llevar a mandarte o repetir cagadas. Un diario con su lectura te da la posibilidad de recordar con mayor precisión lo bueno y lo malo de cada etapa, haciéndote ver cosas que tu mente dejó de lado por alguna razón. A veces duele encontrar ciertas cosas y uno piensa “cómo pude ser tan boludo”, otras en cambio te encontrás que etapas que recordás como malas tenían cosas muy positivas.

Es una tarea que requiere paciencia y constancia, algo que es difícil de mantener, sobre todo en medio de crisis personales o laborales, pero si uno es capaz de poner huevo y hacerlo termina siendo una gran satisfacción y una herramienta muy útil para la vida.

Leandro Oberto Editor