Condorito

Exijo una puta explicación!!


Por Marcelo Vicente 8 min de lectura

¿Cuándo una cosa abandona una nacionalidad para transformarse en un fenómeno que no se detiene ante fronteras ni idiomas…? Si bien a priori las respuestas a estas preguntas se adivinan sencillas, en verdad no es tan así. Demasiados factores entran en juego e influyen para que algo adquiera la categoría de “leyenda”. Sin embargo, hay dos variables clave a tener en cuenta: el mantenerse imperturbable con el paso de los años, y conservar el favor mayoritario del público. Aunque a alguno pueda sonarle exagerado, Condorito cumple de manera holgada con todas estas condiciones.

En Argentina, puede decirse que todo el mundo conoce a este simpático pajarraco nacido hace más de cincuenta años en el vecino país de Chile. Es más, ¿quién de pendejo no leyó alguna vez una de sus revistas? A propósito, Condorito es una creación de René Ríos Boettiger (más conocido por su alias Pepo), un hombre de ascendencia alemana -nacido en el seno de una familia numerosa en la ciudad chilena de Concepción en el año 1911- que un día tímidamente se acercó a las puertas de la hoy mítica revista trasandina Topaze portando unos borradores. “Sí…, no está mal, no está mal… Pero falta que sueltes tu mano un poco más…”, le dijo uno de los editores, mientras practicaba tiro al cesto con los bollitos que había hecho con los bocetos. Corría el año 1932, y para el joven provinciano que había abandonado los estudios de Medicina, era todo un riesgo, y al mismo tiempo una aventura, incursionar en el mundo del dibujo humorístico.

René se armó de paciencia y tenacidad; dibujaba de día y de noche, e incluso se matriculó en la Escuela de Bellas Artes. Un día en que estaba corto de guita, mandó un dibujo a una revista, y por un extraño accidente, salió publicado en las páginas centrales: era el comienzo de la carrera de Pepo. En cuanto a su popular seudónimo, la leyenda cuenta que de chico René era tan gordo que le decían Pipón; de ese apodo a Pepo había un solo paso.

Aunque no le hacía demasiada gracia, hacia 1945 Pepo se ganaba la vida dedicándose al humor político. Pero fue por esa época que surgió el famoso viaje de Walt Disney a América Latina, quien venía con la idea de buscar personajes para su película “Saludos Amigos”. Disney inventó un Pepe Carioca, un Pancho Pistolas para Brasil y México respectivamente, y dejó a Chile con el pedorrísimo avión Pedrito (justamente un avioncito que a duras penas podía cruzar los Andes -la gran Viven-). Como Pepo encontró muy pobre, casi provocador a ese personaje, se puso las pilas e inventó nada más y nada menos que a Condorito.

Uno de los principales méritos de Pepo al crear este personaje (inspirado en el escudo nacional chileno), fue dejar un símbolo que reivindicara la historieta local, sobre todo porque era un momento en que se venía encima el aluvión del comic yankee. Hasta el nacimiento de Condorito, las historietas importadas no habían invadido con tanta fuerza a los medios de comunicación; sin embargo, lo poco y nada que había de comics en las páginas de los diarios trasandinos, era de procedencia norteamericana. Esto se daba por varias razones, pero básicamente era porque a los editores locales les convenía mucho más agarrar una tijera y recortar las series extranjeras para reproducirlas, antes que pagarle a un dibujante local. Además en el Chile de esa época nadie había saltado todavía con toda la perorata de la penetración ideológica que se da a través de los aparentemente inofensivos comics y blablabla. Se les consideraba entretenidos y punto. Cuando Pepo lo inventó, tenía en mente representar al chileno burgués de esa época, es decir, alguien medio bruto (sin ánimo de ofender), medio larva, trabajando en mil y una cosas distintas (bombero, fakir, astronauta, sepulturero, árbitro), etc. Insistía mucho, además, en el tema de no tomarse demasiado en serio los noviazgos. Por ejemplo, Pepo llegó a decir que si Condorito alguna vez se casara con su eterna novia Yayita, se acabaría la historieta. A propósito, al principio Yayita era una campesina con largas trenzas y de pelo más oscuro, pero con el tiempo se fue aggiornando hasta andar vestida y peinada bien fashion.

“La verdad es que cuando uno inventa un personaje —declara Pepo— nunca piensa mucho en cómo va a ser, qué ideología va a proyectar, ni cuál va a ser su mundo de relaciones. Condorito se fue formando a medida que empezó a aparecer en la revista Okey. Al principio era mucho más chato y flaco; era más cóndor. Sin embargo, vivía entre humanos. Creo que este fue el rasgo que lo diferenció de los personajes de Disney, que viven en un mundo aparte del real. Condorito es un croto que vive situaciones divertidas en su barrio, en el campo, en la playa o en cualquier parte. Con el avance de la ciencia, hasta en la Luna, Marte o Internet. Yo creo que el mérito que tiene Condorito es no meterse nunca en política, y en ser un chileno de pura cepa.”

De repente, el mundo de Condorito —enclavado en la ya mítica Pelotillehue— empezó a poblarse de una fauna de personajes realmente bizarros, que por supuesto aún hoy permanecen en la historieta, y que se ganaron un espacio propio. Pero tal vez lo más extraño de todo sea que la mayoría de ellos estaban inspirados en personas de carne y hueso. ¡Entre estos pueden destacarse Huevoduro, Garganta de Lata, Comegato, Fonola, Tomate, Chuleta y Cabellos de Ángel!

Claro que hay más: Don Chuma (el compadre de Condorito), Ungenio, el Che Copete (un tanguero falso, garca y agrandado, claramente inspirado en un argentino), Coné (sobrino del protagonista, llamado Condy en la versión yankee), Yuyito (Kiwi), el loro Matías, el perro Washington (Bytes), Titicaco, Doña Tremebunda y Don Cuasimodo (“suegros” de Condorito), y el acérrimo rival del protagonista, quien quiere cagarle a Yayita a toda costa: Pepe Cortisona, el Saco de Plomo. Pero lo bizarro no solo queda circunscrito a esto, sino que también hay cosas cuyos nombres propios son un verdadero delirio. En este sentido pueden citarse los diarios “El Hocicón” y “Patudeces Gráficas”, el bar “El Tufo”, la localidad “Buenas Peras”, la publicidad “Tome Pin y haga Pum” y el restaurante “El Pollo Farsante”.


¡REFLAUTA!

Con una revista propia desde 1955, con el correr de los años, Condorito fue haciéndose terriblemente popular en su país natal y ya en los 80 empezó a publicarse en diversos países de la región como Argentina, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, México y USA. Pero esto se debió básicamente a un hecho fortuito; resulta que en Chile, la editorial que la publicaba —Pincel— andaba por el año 1983 con serios problemas financieros, así que no le quedó opción que vender los derechos a otra empresa (Zig-Zag). Pero como esta última también tuvo quilombos, fueron los mexicanos de Televisa los que al final se terminaron quedando con la titularidad del producto (algo que de hecho sucede hasta el día de hoy). Fueron ellos entonces quienes vieron el enorme potencial de Condorito y tomaron la decisión de lanzarlo panregionalmente.

Desgraciadamente, el creador de Condorito falleció en julio de 2000, pero como alguien dijera, quien había muerto era René Ríos Boettiger; Pepo no. Un dato es contundente al respecto: por año se venden más de 82 millones de copias de cómics de Condorito. Algo reciente para contar es que el pasado 10 de agosto, tuvo su avant-premiere en el programa “De Pé a Pá”, de Televisión Nacional de Chile, “El Show de Condorito”, la serie en que los personajes animados por computadoras y actores de carne y hueso, interactúan al mejor estilo Space Jam. Incluso la compañía productora promete para el año que viene, una película para cines.

Un dato interesante para contar es que en los países en que la revista tiene una gran circulación, caso Argentina, Colombia y el propio México, hay equipos de profesionales que adaptan los chistes al “idioma” y a la idiosincrasia local. Por ejemplo, la edición argentina cuenta con un 50% de contenidos chilenos y un 50% de contenidos autóctonos. Claro, es que acá si en un chiste se leyera un texto tipo “chemendo huevón, cachamos la liebre y al tiro le llevamos el helado de chirimoya”, nadie entendería nada… Otra cosa para comentar es que por más de 30 años Pepo trabajó solo, pero a medida que se iba haciendo cada vez más mayor, fue incorporando ayudantes, hasta el punto de derivar toda la tarea en ellos sobre el final de su vida.

El humor de Condorito no es intelectual ni rebuscado. Es directo. Su lenguaje es el que usa la gente común. Los nombres de los personajes y sus características no son producto solo de la imaginación de Pepo, sino más bien, de su observación de los tipos sociales y de la realidad popular chilena que, se sabe, no difiere esencialmente de la de otros países del continente. Condorito, es necesario manifestarlo, no es un personaje querido por todos. Tiene, aunque Pepo no se lo proponga, un inconfundible olor a pueblo. Ello no es del agrado de los sectores “cultos” o de las clases medias intelectualizadas, más entusiasmadas tal vez con “Mafalda” que con las aventuras de un cóndor supuestamente apolítico y conformista. Sin embargo, al respecto vale una frase de cabecera de Victor Hugo:

“Nada hay más poderoso en el mundo que una idea cuya hora ha llegado.”

¡Plop!


Textos de Imágenes / Leyendas

Leyenda de imagen: De izquierda a derecha: Huevoduro, Ungenio, Washington, Garganta de Lata, Don Chuma, el loro Matías, Yayita, Yuyito y Coné.

Fragmentos de cómic / Publicidad / Precios:

  • Título probable de cómic: “Chistes Clásicos Condorito”
  • Viñeta de cómic: “Querida, aquí tenés el anillaco que te prometí. ¡No llores por mí!”
  • Publicación: “COLONIO Colección 2002 Presenta: Cone Joler 1. Aventura Mágica Mensual Condorito.”
  • Leyenda de imagen: Dos estatuas de Condorito en Chile
  • Viñeta de cómic: “¡Claro que puedes matar a la mosca con la escoba, Coné!”
  • Precios: