Fancomix

25 días... la re-puta madre!!


Por Ricardo Perez 11 min de lectura

Que año y medio después de Expocomics y la debacle económica, al fin volvían los mega-eventos comiqueros. Que iba a ser gigante, que iba a estar una maza, que iba a tener unas actividades recopadas, que… bueno, las expectativas eran muchas. De la tal Fancomix se hablaba mucho y se sabía poco cuando se confirmó que el rumor era cierto. Y era justamente esa desinformación lo que generaba una serie de preguntas que no terminaban de convencer…

Duración: 14 días, entre el 9 y 23 de Julio. El récord de permanencia para una convención de su tipo. Un récord que poco tenía de positivo: muchos miraban su calendario y pensaban de qué manera podría sostenerse durante tanto tiempo algo así. En otras partes del mundo, raramente las convenciones duran más de una semana.

Lugar: Pabellón 5 del elegante Centro de Exposiciones Costa Salguero: un agradable y amplio recinto ubicado en el ojete de Buenos Aires, donde el medio de transporte público más cómodo para llegar es el avión (debido a su cercanía con Aeroparque). Ya arrancábamos mal: es bien sabido que un lugar con buenas posibilidades de acceso es fundamental para el éxito de una convención. Solamente dos líneas de colectivo pasan por ahí, por lo que para llegar, gran parte del público se vio obligado a tomarse dos bondis, un taxi, o bien caminar largas e interminables cuadras en pleno invierno. Por consuelo quedaba el hecho de que el interior del lugar era idóneo para la muestra, abarcando en sus casi 8.000 metros cuadrados, una amplia carpa con sonido y escenario para los eventos especiales, una buena sala de proyecciones, dos salones para charlas, y dos salas para expositores.

Entrada: 7 mangos. El precio era el mismo para días comunes y fines de semana. Nadie duda de que los costos de un evento así son muchos, pero para la billetera promedio no dejaba de ser caro. Y la situación económica, aunque estable, no ayudaba.

Los organizadores: Dos empresas: Global Media S.A. y Ferias y Exposiciones Argentinas S.A., las cuales ya se habían dedicado anteriormente al armado de paneles para stands en Fantabaires. Gente que conoce ampliamente sobre exposiciones pero no mucho del extraño mundillo del fandom comiquero argento. Gente bienintencionada pero que no es “del palo”, como dirían varios más tarde.

Actividades: Recitales, concursos de disfraces y proyecciones se aseguraban a rolete. Se sumaban artistas argentinos dibujando para el público, muestras de originales del cómic nacional y exhibiciones de colecciones extrañas provistas por fans. Pero por ningún lado aparecía un programa de actividades que sustentara los dichos.

Todas estas preguntas generaron más de una cara preocupada en la industria, mientras unos a otros se llamaban para preguntar “¿Che, vos vas a ir a poner un stand?”. Por fortuna, en el ambiente la gente es emprendedora y le gusta arriesgarse (bah, para vivir de esto no te queda otra), por lo que el número de expositores se sumaba lentamente hasta llegar a la cifra necesaria. Dejando los temores de lado, comenzaban los preparativos y las corridas para llegar a tiempo con Fancomix. Las horas estaban contadas a estas alturas…

Las puertas se abrieron pasadas las 12 del mediodía del patriótico y feriado Miércoles 9 de Julio, con la exposición todavía a medio armar. Para compensar el hecho, la organización regaló entradas gratis al público para que vuelva otro día. No fue mucha gente, las proyecciones dejaron bastante que desear, el programa de actividades seguía sin aparecer… resumiendo, una apertura sin pena ni gloria.

Mientras tanto, en el Salón de la Justicia, el staff de Ivrea se organizaba día a día para atender el stand y, al mismo tiempo, no cortar con el trabajo habitual de la oficina. En lo personal, para nosotros era imposible frenar la producción para dedicarnos ciento por ciento a Fancomix. Teníamos que repartirnos, y fue aquí donde el incansable Jorge Ruiz, papá de nuestro vice Pablo, aportó su presencia invaluable demostrando una vez más ser el jugador número “12” del Equipo Ivrea.

La primera semana transcurrió demasiado tranquila, con una muy escasa cantidad de visitantes. Las actividades seguían siendo un bodrio, y hasta cierto punto, era mucho más interesante acercarse a ver la muestra de juguetes clásicos (Playmobils, Gi-Joe, He-Man, Barbie) que meterse en la sala de proyecciones. Otra cosa que llamaba la atención era la exposición de figuras en tamaño natural, con un surtido repertorio de cabezas de reconocidos personajes del cine de ficción. En cambio, al auto blanco que James Bond usó en la peli “Octopussy” (el cual se exhibía en la entrada de la expo) nadie le daba bola. Fuera de eso, el programa de actividades seguía siendo un misterio: hasta parecía que lo armaban “sobre el pucho” un ratito antes de que entrara el público. Eso sí, la banda de anime-rock Leprechaun se presentaba indefectiblemente dos veces al día todos los días, improvisando una serie de unpluggeds para no caer en la monotonía de tocar siempre lo mismo cada 5 horas. Todo parecía pasar…


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Las bailarinas exóticas de Magic Kaizer de manera lenta y aburrida, mientras los mates y las charlas entre expositores se volvían cada vez más frecuentes, generando un extraño lazo de hermandad anti-bodrio. Si uno se concentraba, hasta podía ver cómo crecía lentamente el mini-bond que hacía de promotor frente a nuestro stand…

La cosa levantó recién el Sábado 12, cuando los cosplayeros se hicieron presentes para el concurso de disfraces. Sin embargo, el número de concursantes apenas si superó los 50, estando lejos de cifras anteriores. Los gloriosos mechas que habían invadido Expocomics en el 2001 no aparecían, y hasta un evento chico como Animega Parade había convocado a más de 100 disfrazados. El otrora divertido Ryoga, ahora devenido en showman del concurso, trataba de meterle pila a la cosa, pero fue en vano: los “Titanes de Leprechaun” se encargaron de darle pa’ que tenga en pleno escenario. Menos mal que nuestro Agustín Gómez Sanz también estaba ahí, salvándolo de una muerte segura al entablar amistad con tal violenta pandilla.

Volviendo a los hechos, un “Mazinger Payador” se alzó con el Primer Lugar del concurso, tras lo cual donó al staff de la editorial uno de sus puños cohete de cartón. Con esta pieza se fundaba entonces el “Ivrea Museum”: un bizarrísimo conjunto de elementos desechables con carteles explicativos de pura obviedad, los cuales comenzaron a copar las paredes de nuestro stand poco a poco.

La semana siguiente poco tuvo que envidiarle a la anterior: aunque ciertamente vino más público, la cosa seguía siendo pobre. Para contrarrestar el hecho, los organizadores se coparon haciendo 2x1 de entradas y publicando cupones de descuento en diarios y revistas. Pero el que no faltó ni un solo día, de principio a fin, fue el pequeño Jairo: un curioso fanático que tranquilamente se lleva el premio al “Sarmiento de Fancomix”. Los días pasaban, y en nuestro stand seguíamos improvisando extraños medios de diversión para solventar la falta de lectores que vinieran a saludar a sus máximos ídolos (o sea, nosotros).

Además del ya citado Ivrea Museum (que cada vez era más y más… raro), improvisamos una “Búsqueda del Tesoro” con mapa-pirata y todo. Leprechaun se sumó con improvisados y divertidos campeonatos de Playstation, hasta que el lúdico aparato cagó misteriosamente. Una comiquería tomó la posta en los concursos de Beyblade, organizando fantásticos combates de esos trompitos que tan de moda están entre la pendejada.

Aunque sea, con estas cosas se compensaba la ausencia del concurso de “Pump It Up!” que los organizadores anunciaron pero nunca hicieron. Lo que pasaba es que estaban a full tratando de negociar con una empresa de transportes para poner bondis que te traigan gratis desde Retiro y Plaza Italia, cosa que finalmente se hizo efectiva llegando al fin de semana.

Los Titanes de Leprechaun dejaron K.O. a Ryoga

El Sábado 19 era un “ahora o nunca” para que la convención explote. Y por suerte, lo logró. Mucha gente copaba los pasillos, y aunque eran menos que los de un Sábado en Expocomics, no dejaban de ser una bocha. Las asiáticas porristas de Magic Kaizer calentaron (literalmente) al público, a lo cual le siguió una demostración de artes marciales con música dance (!!) a cargo de la Escuela Argentina de Shaolines. Con Ryoga fuera de combate tras el accidente del Sábado anterior, la conducción del concurso de disfraces cayó 100% en manos de Javier y Tati. Y fue por lo menos un 50% más divertido, según comentarios recibidos. A continuación, Leprechaun se mandó flor de presentación con el público rugiendo a más no poder, en un recital que sin dudas será inolvidable.

Otra cosa que no faltó fue el maravilloso arte del body-paint, en este caso plasmado sobre una rubia impresionante inflada a pura silicona. Durante la selección de los ganadores del concurso, una provocativa Urara de “Sakura Mail” mostró su blanco brassier, siendo la última de las escenas memorables que dejó el más entretenido de los días de la muestra.

Los siguientes días fueron mucho más copados que los de semanas anteriores, con mucha gente asistiendo al evento. Es que habían comenzado las vacaciones de invierno, y además, los bondis gratuitos estaban surtiendo efecto. El último día, Miércoles 23, organizamos una charla donde Agustín, Marcelo y Tati despejaron las dudas del público lector; además de un nuevo concurso de disfraces donde finalmente se escuchó el cantito “¿Leandro dónde está??”, en reclamo por nuestra máxima figura editorial que, en algún lugar del Mediterráneo, también lamentaba su ausencia.

Concluido este nuevo certamen cosplayero, un sorpresivo anuncio se escuchó por altoparlantes: “¡Fancomix sigue!!”. ¿Algún escabiado estaba jugándonos una broma? No: es que tentados por los buenos resultados obtenidos en esos últimos días, los organizadores propusieron estirar la cosa todavía un poco más. Una importante porción de stands adelantaron que no…

**El strip-tease de Urara (o cómo ganar el cosplay?? Lo que no se podría volver a usar era la carpa del escenario, pero ya que la sala de proyecciones era un fiasco (por lo que proyectaban, se entiende), tranquilamente se podía usar esta para tal fin.

Estaba decidido: tras un breve receso, Fancomix volvería a abrir sus puertas el próximo Martes 29 de Julio, extendiéndose finalmente hasta el Domingo 3 de Agosto. Fancomix se convertía así en la convención de comics más larga del mundo, para bien o para mal.

Esta última semana pintaba muy buena, pero hubo un fallo fundamental: muy poca gente se enteró que el evento seguía. Y muchos de los que sí se enteraron ya no querían pagar para volver a ver lo mismo. Y otra vez el bodrio total en los stands: en el nuestro, por ejemplo, llegamos al extremo de llevar juegos de mesa para pasar las somnolientas tardes finales. Para completarla, el último fin de semana contó con dos poderosos adversarios: el mal clima y una convención de anime gratuita en el Shopping de Caballito. Ni concurso de disfraces pudimos hacer…

Fancomix arrojó a su término un total de 50.000 visitantes según sus organizadores (23.000 para algunos medios de prensa, pero esa es otra historia). Entre los extraños famosos que la visitaron, podemos nombrar a “La Tota” Santillán (que nos firmó un póster de Anita en bolas sin saber qué chota era), Ursula de “El Garaje”, Fernando Ruiz Díaz de “Catupecu Machu”, El Licenciado de “Arde Troya”, El notero ponja de “Vale la pena”, el ex-referí de “Titanes en el Ring” William Boo, el traba Malena Candelmo, y el músico Dante Spinetta (que tocó para re-poca gente un día de semana). La cobertura en medios de prensa fue amplia, con muchas notas televisivas y publicidad constante en el diario Clarín.

No vale la pena a esta altura ponerse a señalar los errores que hicieron de Fancomix un evento que dejó bastante que desear (están más que claros a lo largo de la nota). Pero no todo fue bajón, a no engañarse: Fancomix dejó muchas cosas rescatables (de hecho, nosotros nos divertimos a pesar de todo). El primer error sería creer que todo lo malo se debió a que la organización no conocía a fondo el mundo del comic. Basta con acordarse de Fantabaires, evento a cargo de gente con amplia trayectoria comiquera, para darse cuenta de ello.

Y si Fantabaires se hizo 6 veces, tranquilamente puede repetirse un Fancomix el año próximo. Después de todo, estos mega-eventos siempre le hacen bien al fandom.


Captions y otros elementos:

Los “famosos” que visitaron Fancomix

Matando el tiempo en el stand…

En sólo 15 días y sin hacer ejercicio

“Se van para atráaaaaaas”

Jorge Ruiz, quiropráctico

EN VENTA

Edu “Hammet” y Javi “Trujillo”

Maradonita y Jamesito Bondicito

“Todo tiene un precio”

Los Titanes Cariñosos

La Tota y el Tati

William Boo y Gengis Khan

Ursula de “El Garage”

IVREA MUSEUM

  • MIRINDA que tomó MARINA.
  • QUEDÓ UN FONDITO.
  • VASITO DE CAFÉ que se tomó JAVIER.