Samurai 7

POR EL ARROZ Y LA COCA...


Por Leandro Iraizoz 10 min de lectura

A lo lejos, por el horizonte, puede divisarse un pequeño grupo de un destino a sus vidas, un por qué a sus existencias y, tal vez, quedar inmersos en la eternidad volviéndose un mito. Pero esto dependerá de alguien que con grandilocuencia nos adentre mediante su ingenio en la leyenda y un público expectante a oír el relato. ¿Acaso hace ruido un árbol que cae en un bosque si no hay nadie ahí para escucharlo?

Samurai 7 (en su Japón natal Shichinin no Samurai) es una de estas épicas historias que, a pesar de su humildad argumental, toman grandes dimensiones. Producido por el magnánimo y todopoderoso Studio Gonzo, este anime de 26 episodios que pronto se estrenará por Animax y que fuera originalmente emitido en su país por la señal satelital SkyPerfect TV entre el 12 de junio y el 29 de septiembre de 2004, tiene una gran particularidad que rara vez ocurre. Si bien, en la mayoría de los casos, una serie animada está basada en un exitoso manga, una saga de videojuegos o, en menor proporción, en alguna novela, este no es el caso. En realidad, Samurai 7 está realizado a imagen y semejanza de una película homónima dirigida por el reconocido Akira Kurosawa en 1954.

Haciendo un poco de historia, dicho film fue uno de los primeros en gestarse en la, por ese entonces, precoz carrera del director que alcanzó el éxito gracias a estas siete almas en desgracia y su reunión mediante un hecho poco usual. La trama era la siguiente: durante la era Tensho, en el año 1586, una pequeña aldea es constantemente asediada por un grupo de bandidos (malvivientes hubiese titulado Crónica) que imponen sus reglas por la fuerza. Tras uno de los tantos ataques, un anciano samurai jubilado (con la mínima) desde que sus facultades lo abandonaron, sugiere una solución: contratar a samurais que hayan caído en desgracia, a cambio de un plato de arroz para que los protejan (¡maldito usurero explotador!).

Así encuentran al primero de ellos, un “ronin” de buen corazón que accede a reclutar a otros tantos para formar un grupo de defensa cuyo lema bien podría ser “La vida por un cacho de arroz”. Al encontrar a otros seis miembros deciden regresar para combatir a los atacantes y evitar los saqueos… Lamentablemente, parece que los dueños de los supermercados chinos del conurbano bonaerense nunca vieron esta peli ^-^.

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Vale destacar que la cinta original es en blanco y negro, y su primera versión tiene una extensión que, literalmente, le dejaría aún hoy en día el culo cuadrado a cualquiera: dura unas 3 horas y media aproximadamente, las cuales luego se

“Con el nuevo Ginzu 2006 puedo cortar un samurai y luego un tomate”

redujeron en unos 40 minutos para la edición internacional.

Volviendo a la animación, en su momento Monkey Punch (Lupin III) quería realizar la adaptación, pero finalmente la pulseada, como se mencionó antes, la ganó Gonzo, el estudio líder por estos días. Por designio real de la compañía, la dirección fue tomada por Toshifumi Takizawa (director de la legendaria serie de TV de Dirty Pair), quien trabajó junto a los diseños del tándem Hideki Hashimoto (director de animación en Hand Maid May, Heat Guy J) y Takuhito Kusanagi, uno de los pioneros en Gonzo y previamente diseñador de personajes del caballito de batalla del estudio: Ao no Rokugo (Blue Sub). En la música estuvo el maestro Kenji Kawai (Blue Seed, Inuyasha) y la estrellita J-pop Nanase Aikawa cantando el opening de la serie, “Unlimited”. La producción de cada episodio, hecho en alta definición, costó unos 300 mil dólares aproximadamente, un fangote de guita teniendo en cuenta que es más del doble de lo que cualquier otra serie gasta (salvo Bumpety que el presupuesto se les iba en falopa).

“¿Sabés dónde está el baño?” “¿El baño? Por allá” “Estoy podrido de que siempre me pregunten lo mismo…” “¡Poné guiño, pelotudo!” “¡Deme CINCO Guaymayen, por favor!”

AVANCE 17Aquí tienes el texto corregido y formateado en Markdown:

La versión de Kurosawa que te deja el culo cuadrado

Ahora, todo no podía ser color de rosas y la gente encargada de llevar adelante el proyecto decidió hacer unos muy ligeros cambios en el argumento. Digamos casi imperceptibles (léase con tono irónico). La acción ya no toma lugar en la era Tensho, sino que se traslada a un futuro lejano en un planeta que ni siquiera se sabe si es la Tierra. Allí, por mucho tiempo, se desató una guerra entre samurais que, tan sólo para justificar el uso del amado 3D (marca Acme) del Studio Gonzo, tienen cuerpos mecanizados. Hay que admitir que el leve retoque argumental se les fue un poquito al carajo.

Finalizada la guerra, muchos quedan deshonrados y sin trabajo, con lo cual se convierten en ladrones y asesinos. Un grupo de ellos, llamado Nobuseri, ataca una y otra vez la villa Kanna. Retomando la idea original, Rikichi, Kirara y Komachi, los protagonistas, son enviados por el jefe de la aldea para que busquen algún samurai que pueda defenderlos a cambio de comida. La suerte está de su lado y terminan topándose con siete poderosos guerreros que lo arriesgarán todo por un laburo en negro, sin vacaciones ni ART que los proteja.

En una entrevista con el productor de la serie, Atsuhiro Tomioka, éste comentaba por qué realizaron estos cambios en la historia original. Uno de los principales conceptos fue el hecho de que la película, si bien es larga para el cine, en animación para una serie resulta ser corta al tener que cumplir con cierta cantidad de episodios base. Por ese mismo motivo es que se decidió dar más protagonismo a los habitantes de la villa y dejar un poco de lado a los samurais que recién pasada la tercera parte de la historia logran reunirse. Por otro lado decidieron que el pago por los servicios de estos siguiera siendo el arroz, debido a que en realidad no tiene más que un valor simbólico ya que cada uno de los personajes lucha por una motivación en especial. El arroz es una mera excusa para juntarlos.

Según sus palabras, es una historia de cómo vivir la vida.

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Dentro del merchandising que posee la serie, debe destacarse una lujosa edición en DVD que fue lanzada en Japón en el último trimestre del año 2004, ya casi finalizada su transmisión por TV, y que posee varios storyboards, entrevistas a los productores y al staff; y un libro con los diseños de personajes. A esto se le suman los tradicionales CDs, figuras de acción y un artbook con diseños varios y una entrevista a Hideo Kurosawa, hijo mayor del autor.

La emisión local se aproxima de la mano, como quedó dicho y como no podía ser de otra manera, de Animax. Canal que ya se encargó de hacer lo mismo en la versión portuguesa de la señal, que estrenó la serie algún tiempo atrás. Si no existe problema alguno, en los meses venideros debería aparecer por sus pantallas en horario central, a pesar de que su fecha de estreno y horarios aún estén por confirmarse.

AKIRA KUROSAWA

El autor original, Akira Kurosawa, fue un hombre marcado por varias intensas experiencias en su vida, llevando a reflejarlo muchas veces en la profundidad de sus películas. Nacido el 23 de Marzo de 1910 en Omori, Tokyo, el director comenzó demostrando sus vetas artísticas mediante la pintura, para más tarde tomar el amor por el cine que también portaba su hermano en la sangre.

Inclusive él mismo trabajaba como narrador en las películas mudas que venían de otros países. De esta manera, Kurosawa empezó sus andanzas por la pantalla gigante como asistente de dirección, para luego ocupar la tan preciada silla del director. Es sabido que, gracias a sus aptitudes para la pintura, en muchos casos realizaba sus propios storyboards en forma de grandes cuadros.

Su primera película fue Sugata Sanshiro en 1943, sin mucha repercusión obviamente. El reconocimiento recién le llegaría a partir de la década del 50’ con historias como Rashomon, Ikiru, y la mismísima Shichinin Samurai. A partir de ese entonces, su vertiginoso ascenso se potenció mediante varios premios y reconocimientos tanto de la crítica como del público en general. Aunque en realidad, Kurosawa nunca tuvo el mismo prestigio en Japón que en el resto del mundo, especialmente en occidente donde se lo consideró, y aún hoy en día se lo hace, como uno de los mejores directores de la historia del cine. Varias revistas especializadas inglesas y estadounidenses lo rankean entre los diez mejores directores de todos los tiempos. Un mérito doble por el hecho de ser el único del continente asiático. Además es irónico que en reiteradas ocasiones, por no tener un mango para filmar, haya tenido que salir en su propio país a dirigir comerciales para televisión e incluso participar de ellos. Quizás lo que más fue criticado de su cine por sus compatriotas era su influencia occidental, gracias a la idolatría que Kurosawa profesaba por John Ford.

Su vida fue el cine y fuera de él tuvo ciertos sobresaltos, como el suicidio de su hermano Heigo, quien lo introdujo a este fantástico mundo y quien sufría de depresión; y su posterior fallido intento de suicidio producto de una intensa frustración en el proceso creativo. Lo más llamativo es que, tras recuperarse, creó una de sus obras maestras, Dersu Uzala, una coproducción rusa que le valió el único Oscar en su carrera. Más tarde haría lo propio con otra genial película junto a Francis Ford Coppola y George Lucas, Kagemusha. Esta última sirvió de base para Ran, de 1985, otra épica historia que adapta la obra “El Rey Lear” de William Shakespeare en versión imperio japonés (un cacho de cultura larala lalala ^_^).

Con el paso del tiempo, sus films se volvieron más personales e íntimos, siendo Yume (Sueños) y Hachi-gatsu no kyoshikyoku (Rapsodia en Agosto) una muestra de la sublime madurez en la carrera del director. Ya finalizando los 90’s, Akira Kurosawa se alejaba de este mundo dejando un gran vacío en la industria cinematográfica, allá por 1998. Claro que no se fue sin antes haber legado una riquísima herencia.


“Tiene más de 13, tiene más de 13!!” “Por suerte hace años que nadie se suicida en este barrio…” “¡Le robé el saco al Profesor Jirafales!!” “¿Una careta? Yo pedí napolitana con fritas!!” “¡¡Jaja, lo re cagué con la careta!!”

19 AVANCEAquí tienes el texto limpiado y formateado en Markdown:

Por Marcelo Vicente

Es francamente saludable que los eventos que tienen que ver con el manga y el anime, se realicen cada vez en más puntos de nuestro bendito país. Así es, ya no es más propiedad exclusiva de la ciudad de Buenos Aires hacer convenciones o simples reuniones donde se pasen videos, se baile o vayan disfrazados para despuntar el simpático vicio del cosplay, y los ejemplos de esto ya son más que elocuentes. En esta oportunidad, haciendo gala una vez más de su federalismo y su peronismo :P, el staff de Ivrea se dirigió hasta la bella provincia de Córdoba, donde el pasado sábado 17 de Diciembre tuvo lugar una fiesta llamada Anime Bash.

Luego de una travesía nocturna de 10 horas en micro desde la terminal porteña de Retiro, los enviados de la editorial -Marcelo como redactor y bebedor oficial, y Javier como fotógrafo (¡bien ahí acompañando al Movimiento, carajo!)- llegaron a la provincia mediterránea, donde eran esperados por sus eficientes anfitriones y organizadores principales del evento: Guido Trefilio y Carolina Panero de la comiquería local Gaia.

Luego de los saludos protocolares y el desayuno de rigor, sumado a un largo paseo por el soleado centro y a una reparadora siesta en el hotel por parte de los viajantes ^_^, cicerones e invitados se dirigieron al lugar de los hechos: la disco La Osa, en el barrio de Nueva Córdoba.