TELENOVELAS JUVENILES
CHUUUFA CHUFA CHUFA CON LAS MAAANOS...
La televisión nacional siempre se caracterizó por ser una de las de mayor producción propia de la región. Series, telenovelas y programas de entretenimiento propios siempre han estado fácilmente entre lo más visto del mes. Incluso hoy, beneficiados por lo baratos que somos (en muchos sentidos), muchos países del mundo incluyen en su programación habitual series y programas argentinos.
Esta realidad se acentuó especialmente a partir de los 90s cuando dos de los canales de aire de Buenos Aires (Telefe y Canal 13) volvieron a manos privadas tras largos años en manos del Estado. Hasta entonces el único privado de Buenos Aires tras la vuelta de la democracia (Canal 9) dominaba el rating sin mucho esfuerzo. La competencia que hubo a partir de ahí y la necesidad de buscar nuevas fórmulas de éxito aumentó exponencialmente la producción y dio pie a muchas cosas nuevas. Fue entonces cuando programas como VideoMatch y CQC se popularizaron, y la producción de ficción dio lugar a tiras costumbristas como Gasoleros o Campeones en el prime time.
SOCIEDAD
Uno de los géneros largamente favoritos de los argentinos, el de las telenovelas juveniles, por supuesto estaba destinado a convertirse en un caballito de batalla recurrente. ¿Qué tienen en común las llamadas telenovelas juveniles? Se podría decir que mezclan una telenovela mexicana, una peli de Disney y una serie de Pol-ka para adultos. Siempre hay algún drama en la historia (huérfanas abandonadas, el asesinato del director de la escuelita, que indefectiblemente alguien se queda ciego/sordo/paralítico, etc.), condimentado con escenas musicales (para después vender el disco y hacer la obra de teatro en las vacaciones de invierno), todo enmarcado en costumbres bien argentinas como tomar mate en el desayuno o los chicos yendo a la escuela en guardapolvos. Los personajes suelen ser de lo más estereotipados, siempre es muy fácil distinguir a “los malos” de “los buenos” (quienes, por supuesto, también son “los lindos!”), y nos dejan moralejas re-buenas como “el amor siempre triunfa”, “el crimen nunca paga” y boludeces así. El éxito de la fórmula de las telenovelas juveniles es innegable, al punto que, contemporáneamente o con delay, trasciende las barreras nacionales llegando a los lugares más insólitos del planeta. De hecho, está científicamente comprobado que cualquier cosa que salga de la cabeza de Cris Morena será un éxito indiscutido en la lejana tierra de Israel. También lo es que en España se pueden conseguir colecciones completas en DVD de Rebelde Way que en Argentina no, o que no hay un solo rumano que no sepa quién es Natalia Oreiro. Cabe destacar que muchas telenovelas juveniles “clásicas” se pueden ver recurrentemente en el Canal Volver. Además, los canales Jetix y Boomerang dedican buena parte de la programación a pasar varias de las no tan viejas, incluso en sus versiones extranjeras. Es una forma de rememorar viejos tiempos, ya sea para morir de nostalgia recordando esas carreras para llegar a la casa en tiempo de mirarlas a la hora de la merienda…
LAZER 44
Millie Stegman ochentosa
… o hundirse en la vergüenza ajena que producen las actuaciones al grito de “¡No puedo creer que a mí me gustaba estoooo!”.
LOS 80S Y PRINCIPIOS DE LOS NOVENTAS
Este género de la TV local tuvo sus primeras expresiones de gran éxito en 1983 en paralelo con el retorno de la democracia. En ese momento salió por Canal 13 la que se podría considerar la pionera del género de las telenovelas juveniles: “Pelito”, de donde surgieron estrellas como Gustavo Bermúdez y Adrián Suar (¡que actuaba horrible!) vistiendo unos ridículos pantalones por la cintura a lo Ed Grimly. Más adelante, en 1987, fue el turno de “Clave de Sol”. Mítica tira de la cual casi todos sus integrantes lograron un futuro asegurado: Leonardo Sbaraglia, Pablo Rago (mucho antes del exitazo Amigos son los Amigos con Carlín Calvo), Cecilia Dopazo (que luego se pondría en bolas con Fernán Mirás en Tango Feroz), Julián Weich (que más tarde demostraría su histrionismo en El Agujerito Sin Fin), Guido Kaczka, Florencia Peña (cuando era re tetona), Millie Stegman y podrían nombrarse una bocha más. Tanto fue así que incluso salieron con una obra de teatro (Cris Morena no es pionera en el choreo multimedia), culminando un éxito que se extendió por tres largos años. Un poco después llegó a la pantalla chica la primera con temática de colegio secundario: “Socorro! Quinto año”, liderada por un Fabián Vena re pendejo, y con “Help!” de los Beatles de opening (bocha de su cast se recicló en diversas telenovelas).
Polémica en su época por los temas que trataba, hoy se la ve casi naïf. 1991 trajo uno de los más grandes éxitos del género con el estreno de “La banda del Golden Rocket”. Protagonizada por la historia de amor entre Suar y Araceli González (quienes luego concretarían en la vida real) y las melenas ochentosas de Diego Torres y Fabián Vena. “La banda…” contaba la historia de un grupo de amigos alrededor de un auto clásico de los 50s (el Golden Rocket). Paralelamente en ese mismo año, se realizó El Árbol Azul, sobre un grupo de amigos preadolescentes que cantaban contentos una canción de Xuxa, y no mucho más, porque la trama era tan boluda como sacarse un fotolog. Vale mencionar que esta serie se realizó para afuera, y en Argentina se emitió recién varios años después (y hoy en día cada tanto la rescata Volver). De ahí surgieron algunos actores de reparto, como Facundo Espinosa.
En 1994, Canal 13 alcanzaría un nuevo hit con el estreno de “Montaña Rusa”, una
- Verano
- Lalalalaaala lalalalalaaa del ‘89
- “Tenés un ‘pelito’ ahí…”
- ¡Esta es la banda descontroladaaa…!
- ¡Socorro! qué caripelas…
- ¡Jugate ya… con el bolo…!
- Último pasajero en un árbol azul
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historia de amor protagonizada por los adolescentes Gastón Pauls y Nancy Dupláa. Y es que las telenovelas juveniles se caracterizaron, desde sus inicios, por ser el trampolín del salto a la fama de muchísimos famosos, aunque probablemente hoy por hoy lo sientan como una mancha vergonzosa que preferirían limpiar de su currículum. Facundo Arana, sin ir más lejos, comenzó su carrera actoral en “Canto rodado” (1993), telenovela cuyos protagonistas asistían a una escuela de arte; interpretando a un saxofonista que tocaba en la estación Pueyrredón de la Línea D de subtes (dato curioso: de hecho, Arana tocaba el saxo en esa misma estación, y se dice que cuando el guionista Lito Espinosa lo vio lo inspiró para el personaje que luego él mismo encarnaría). Paralelamente, Cris Morena daba sus primeros pasos de choreo sistemático al incluir el segmento “Life College” dentro del ciclo de entretenimientos Jugate Conmigo. No era más que una novelita como para darles un bolo más a los chicos que estaban de figurettis en el programa, pero visto en retrospectiva era un siniestro precedente de lo que llegaría años después…
Montaña Rusa y su vertiginosa moda
MEDIADOS DE LOS 90s
Es probable que una parte importante de los lectores de esta nota no hubieran aprendido a leer para cuando muchas de las telenovelas que se mencionan en la sección anterior se emitieron. Es que para las generaciones nacidas del 80 y pico para acá, la verdadera “primera telenovela juvenil” fue una sola: Amigovios, iniciada en 1994, marca un antes y después en la programación de aire infanto-juvenil. Contaba la historia de un grupo de chicas y chicos que asistían a una colonia de vacaciones, y sus eternos amores infantiles. Como corresponde, estaba la chica que quedaba paralítica de forma traumática, la gordita buena y su gordito enamorado, el chico lindo y bueno enamorado de la chica linda, y así…
- El nabo de la serie
- La lisiada de turno
- LAZER..
Amigovios también sentó tendencia en tanto mostraba por un lado las historias de los chicos, y por el otro la de los adultos que los rodeaban (los coordinadores de la colonia, los padres, etc.). A pesar de ser pensada como una novela para el verano y gracias al éxito cosechado, Amigovios logró extenderse durante el año, con los chicos yendo al cole y su coordinadora mágicamente convertida en maestra (todo vale en el sistema educativo argentino). No salió casi ningún famoso de esta serie: hay quienes aseguran haber visto a María Sol en un bulo de mala muerte de la calle Lavalle, y a Guille vendiendo paco en la 11-14 de Flores. Eso sí: dejó un inolvidable opening desafinado a morir por Nicole Neumann…
“Mirá que hoy me toca a mí entrarle por atrás a la flaca”
Si Amigovios fue el puntapié inicial de lo que sería un alud de las telenovelas juveniles, Chiquititas fue el golazo desde mitad de cancha que definió el partido. Estrenada en 1995 duró siete temporadas consecutivas, con su religioso horario de las 18hs. por Telefé, hasta que en 2001 las relaciones entre la productora Cris Morena y el canal empezaron a tensionarse. Eso provocó el pase a emisiones semanales y finalmente, en 2002, la salida del aire y el desembarco de Cris en Canal 9 devenido Azul Televisión. Impasse mediante, en 2006 vio la luz su octava temporada, con staff y estética casi 100% renovados, además de la inclusión del tema de Jugate Conmigo con letra modificada para el opening (!).
El concepto trágico: un orfanato de niñas (Rincón de Luz) en el cual se esconde un misterioso secreto regenteado por una malvada directora, aunque con la figura maternal de Belén (Romina “no me cabe el apellido de papi” Yan) para calmar a las prepúberes y hacerles creer que sí tenían una mamá. Belén además protagonizaba las historias “de los grandes”, cosechando varios novios como Fernán Mirás y Facundo Arana, hasta su partida de Rincón de Luz. La indiscutible protagonista era Mili (Agustina Cherri), que hacía de hermana mayor y pasaba las mil y una (entre las que se cuenta su traumática ceguera y su milagrosa cura). Las primeras tres temporadas mantuvieron un hilo argumental pero a partir de 1998 con la salida de Mili también se fue la coherencia, y se incorporó la “magia”. En 2001 Mili volvería al hogar en el rol de madre que antes ocupaba Belén. También en ese año salió la película “Chiquititas, Rincón de Luz” protagonizada por Belén y Alejo (Facundo Arana), además todos los huérfanos correspondientes y… un duende (?!?!). Es incalculable la cantidad de dinero que Chiquititas le trajo a sus productores. Desde el más variado merchandising (artículos para la escuela, revistas, álbumes de figuritas, bandas sonoras) hasta las ocho temporadas de teatro en vacaciones de invierno. Hoy hitazos como “Tengo el corazón con agujeritos”, “Pimpollo tulín tulín” y “Chufa chufa chufa con las manos” arrasan en las fiestas retro-noventosas. Chiquititas era un éxito y se vendían hasta las pantuflas de Mili en los kioscos, pero tenía un problema: era de nenas. Y aunque muchos varoncitos la veían a escondidas, se arriesgaban a tener que ir a la escuela con guardaespaldas si se lo admitían a sus compañeros. Así es difícil vender merchandising al público masculino…
ALBUM DE FIGURITAS chiquititas Las figus Chiquititas versión ‘98 Éxito TV Chiquititas versión ‘01
Entonces la ya todopoderosa Cris Morena decidió sacar al aire un nuevo programa para nenes… y, qué es más macho en la Argentina que jugar al fútbol? Así nació en 1997 el nuevo hit juvenil: Cebollitas (aludiendo al nombre del equipo de fútbol en el que jugaba Maradona de pendejo).
SOCIEDAD
La historia giraba en torno a un humilde club de barrio con escuelita de fútbol que disputaba el campeonato, y cuyos integrantes pasaban por los terribles traumas de la infancia correspondientes.
El cast estaba compuesto por el gordo hincha de Independiente que mandaban al arco, el Colo canchero y pelotudo, la cheta que no le daba bola a ninguno y, por supuesto, Gamuza.
Todos ellos bajo el mando de Don Lucero, su obeso y amable DT que se cagó muriendo al final de la primera temporada, y tuvo que ser reemplazado. El “factor mágico” en este caso estaba a cargo de un Fantasmita que sólo veía Gamuza (¡largá los magic brownies, Gamu!) y que representaba el “espíritu de los Cebollitas” (?). Como corresponde, también estaban “los malos”: los Power, eternos rivales de los Cebo, que además de malos eran feos y tramposos, dirigidos por Alfonso, un DT tan jodido que se ganó su propio cantito de cancha puteándolo. Los Cebo disputaron el campeonato local en la primera temporada (quedando… ¡segundos!), para que luego en la segunda participaran del mundial de clubes infantiles, con sus respectivas bajas de casting. Como dato curioso se puede citar que en la presentación del programa aparecían futbolistas de renombre con la camiseta de los Cebo practicando con ellos, como Martín Palermo y Oscar Ruggeri.
Ningún famoso relevante salió de Cebollitas aparte de Dalma Maradona (que no cuenta porque ya era “hija de”). Hoy el Colo se dedica a recibir puteadas cuando alguien lo reconoce y la Gorda vende promociones de mayonesa en los supers chinos. Eso sí: nos dejaron la irrevocable convicción de que bancarse ser segundos también es ser campeón, y los hits “Qué bolú, qué bolú”, “Gamuuuza, Gamuuuza” y “Sólo queremos tranzar”, todos con ritmo de cantito de cancha.
SALAZAR 48
Cebollitas: Nadie se acuerda de los 2dos.
“Jeje… de acá me voy directo al Mundial de Estatuas…” “Uuuh… fantasmitaaaa… ayudame a encontrar mi pipa…” “Pero ¿sabes cuántas minas me gano con esta caripela…? eh… ninguna”
Escapando un poco de Cris Morena, hubo un intento de novela juvenil llamativo en 1996 pero que no perduró en el inconsciente colectivo, al menos no como se quería: La Nena, remake de un programa del año del pedo (1965) que protagonizó Marilina Ross (antes de tener voz de faso constante). En este caso fue Valeria Britos (que por sus facciones y pese a sus 30 años encima sólo pudo hacer papeles de adolescente) que le sacaba canas verdes a Rodolfo Ranni, y varios actores de reparto, de entre los cuales surgió Mariano Martínez. También pasaron Romina Ricci y Carla “Lalola” Peterson, pero nadie se enteró.
#La Nena
LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS
En los primeros meses de 1998, Telefé otra vez tenía que cubrir su prime-time veraniego, y decidió sacar otra tira juvenil. El tema es que el calorcito estaba demasiado lindo como para contratar guionistas decentes, así que se calzaron los guantes de robar y decidieron calcar una serie que venía arrasando en USA: Dawson’s Creek. Así nació Verano del ‘98, una versión berreta y argentina de la serie yankee, que reemplazaba a un rubio jetón por otro pero con rastas, y a Katie Holmes (Joey) por Marcela Kloosterboer (Jose): ¡ni siquiera se gastaban en cambiarles el nombre para caretearla!
Verano del ‘98 (convenientemente exportada a otros países como “Verano eterno”) apuntaba a otro público, menos infantil y más adolescente. Es decir, sus protagonistas no querían tranzar, sino coger. En su primera temporada prácticamente no modificaron nada de la historia de Dawson’s Creek, lo cual no impidió que cosechara un inexplicable éxito. Debido a ello, Telefé decidió extender la serie hasta finales del 2001, cuando finalmente el verano eterno terminó con muchas bajas en su casting original. En el camino, como pasa siempre en las versiones nacionales de éxitos extranjeros, la historia se deliró hasta el infinito y llegó a absurdos como matar a un personaje de leucemia para que después reaparezca en un lago de la Patagonia, o mandar a Joey (es decir, “Jose”) a hacerse monja para terminar muerta en el derrumbe de una fábrica abandonada (las piedras se las habrá tirado Cris porque Jose se fue a trabajar a Chiquititas). Entre los famosos que surgieron de esta serie está Marcela Kloosterboer (que antes fue la hermana de Dibu), Dolores Fonzi, Romina Ricci, Juan Ponce de León y Carla Peterson, quienes nos regalaron esa canción de fogón que nos asegura que nada nos puede pasar, y que todas las bicis y los barcos… (?).
Lalalalaaala lalalalalaaa del ‘98
Para el siglo XXI los huérfanos y demás personajes tristes ya estaban pasados de moda y había que producir algo más cool, más trasgresor, más “rebelde”. Las series de secundaria yankee ya habían calado muy hondo en las nuevas generaciones, y los realities sobre bandas adolescentes estaban en su máximo auge, así que ahí estaba la papota. Rebelde Way nació entonces como una fusión entre The OC y Popstars. Básicamente se trataba de un grupo de chetitos (80% egresados de Chiquititas) que cumplían su sueño de formar una banda pop y conquistar la fama mundial (?). Lo curioso es que Rebelde Way en su época fue muy exitoso en países de medio oriente.
"¡Pero si es una nenaaaaaaa…!"
Picada Rebelde Way: viene con ‘quesos’ y ‘papas fritas’
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Y también pegó muchísimo en España, pero varios años después de terminado el programa y disuelta la banda. Sin embargo, el éxito fue tal que los españoles lograron rejuntar a la banda para dar recitales en Barcelona y Madrid (a los cuales no fue Lopilato). Del cast principal, Luisana Lopilato y el mexicano Felipe Colombo consiguieron ampliar su fama y lograr papeles importantes en lo sucesivo. Camila Bordonaba protagonizó una novela con Gustavo Bermúdez que fue un fracaso, y al rubio dientudo sólo Cris Morena lo siguió contratando… Existe también una remake mexicana (legal y licenciada, vale aclarar) bajo el nombre de simplemente Rebelde (y el grupo musical, RBD en lugar de Erreway). Ésta, además de en su tierra natal, arrasó en España al punto de eclipsar a la versión argentina y creando la paradoja de ser las dos emitidas simultáneamente en TV abierta. La versión mexicana seguía la misma historia, pero estaba tomada más en joda. Las chicas, por ejemplo, vestían polleritas absurdamente cortas y con botas (ni hablar de que las mexicanas deberían acusar fácilmente unos 10 años más de los que decían tener en la serie).
El 2004 era un buen año para volver a los clásicos infantiles, y una nueva generación de niños necesitaba su dosis de magia fumada. Floricienta salió al aire en Marzo de ese año como una remake de Cenicienta ambientada en Baires, con algunos toques de La Novicia Rebelde. Unos chicos huérfanos, un hermano mayor serio aunque con aires de príncipe azul, una heroína humilde con una sonrisa tan enorme como sus tetas, y dos brujas (madrastra y hermanastra) fueron los protagonistas de este otro hit de Cris Morena, el cual arrasó en toda Sudamérica y España. La historia de amor se centraba en la niñera y cantante pop (?) Flor y un multimillonario de turno, en una mansión donde todo el personal de limpieza le hacía la gamba a la heroína y las malas no escamoteaban en mentiras para frustrar su amor. La magia de colores brillantes y los fantasmas poseyendo cuerpos ajenos son fruto de la inagotable fuente de inspiración lisérgica de sus guionistas, quienes año a año ya empezaban a preguntarse qué carajo podían escribir…
LAZER
- Floricienta
- Alma Pirata
- Casi Ángeles
- Patito Feo
Así fue como en el 2006 nació Alma Pirata, un delirio total protagonizado por las gomas de Luisana Lopilato y el diseñador de vestuario. En ella un grupo de chicos descendientes de una familia pirata deben encontrar el “Alma” (?) y se enfrentarán contra los malos (la “anti-Liga”), que desean encontrarla primero. No escasearon en sus capítulos los superpoderes bizarros, las espadas antiguas y pistolas, como así tampoco las malas actuaciones o la ridiculez del guión. Pobres Mariano Martínez y el rubio dientudo…
Finalmente, en 2007 las telenovelas juveniles alcanzarían su cenit de ridiculez (cosa que se creía insuperable a esta altura del partido) con Casi Ángeles. De nuevo un orfanato, de nuevo una banda pop adolescente, pero con idas y vueltas de parentescos familiares falsos y ocultos, digna de una telenovela de Thalía. Sin famosos muy importantes (aún), se sigue transmitiendo por Telefé la segunda temporada. En tanto, el actual fenómeno masivo de telenovelas juveniles, a diferencia de la gran mayoría de los éxitos anteriores, no fue producido por Cris Morena Group sino por Ideas del Sur y Artear. Patito Feo recupera el género de historias de colegio y lo mezcla con la vieja tendencia de cruzar las historias de “los chicos” con las de los “grandes”. Además, imitando el estilo de las series de secundaria yankee, muestra la típica división que hay en los alumnos entre “Divinas” y “Populares” (como se llaman los “bandos” en Patito Feo). Por supuesto, la magia no podía estar ausente, y algunos hechiceros se infiltraron en la historia en forma de niñeras y cosas así. La segunda temporada (que se supone última) terminó hace poco en Canal 13 y obviamente se reemplazó por otra telenovela juvenil: Atracción x4, con los hermanos Lopilato, Rodrigo Guirao Díaz y Camila Bordonaba. En otros diez años seguramente tendremos otras diez o quince telenovelas juveniles para hacer otra nota. El dicho se demuestra siempre cierto: “Cuanto más cambia el mundo, más sigue siendo igual”.
DESTACADOS AUTORES DEL SERIADO JUVENIL
Sergio Vainman y Jorge Maestro
Esta dupla de autores (de la que se comenta que incluso fueron más que amigos) tuvo a su cargo casi todas las series juveniles desde Pelito hasta Montaña Rusa. Pero no solo eso. Son responsables de la historia de más de 100 títulos realizados entre 1980 y la actualidad. Y si bien no lo aclaran, es más que evidente que habrán recurrido a un enorme staff de ayudantes, porque armar tanta cantidad de capítulos diarios de una hora casi sin descanso es un toque jodido.
Los últimos años los han visto trabajar a cada uno por su cuenta. Es así como Vainman tuvo a cargo la historia de Verano del ‘98 y del ciclo Poné a Francella. También quedó a cargo del casting y la edición de historias de Gran Hermano, el reality show más importante que se realizó acá. En tanto, Maestro desarrolló varias de las tiras más importantes que emitió Canal 13, como El Sodero de mi vida, Son Amores y Por Amor a Vos.
Cris Morena
Desde sus orígenes como modelo publicitaria y actriz, María Cristina de Giacomi hizo de todo: actuó en tres películas de Olmedo y Porcel; fue la ascensorista en Mesa de Noticias y la novia de Carlín Calvo en Amigos son los Amigos. Tras eso vendrían los cuatro años de Jugate Conmigo, su regreso a la actuación en la novela Quereme (con Juan Palomino y el staff de Jugate ‘92) y el fracaso de Jugate con Todo. Ahí Cris decidió pasarse definitivamente al otro lado de cámara, donde impulsó la realización de series juveniles. Y algo de lo que no todos son conscientes es que su carrera como compositora es tanto o más importante que su profile artístico. Tanto es así que en compañía de Carlos Nilson, creó canciones para Xuxa, buena parte de las que hacía Flavia Palmiero en La Ola Está de Fiesta y TODAS las de Brigada Cola, Ritmo de la Noche y, por supuesto, las que hayan salido en todas las series creadas y/o producidas por ella.