La Lupa Especial Verano

LAS OLAS Y EL VIENTO, SUCUNDUM SUCUNDUM...


Por Lucía Foos 5 min de lectura

¡Qué lindo es el verano! Los días se alargan (aunque nos saquen una hora con el cambio horario), las chicas empezamos a andar más sueltitas de ropa, arranca la temporada de una birrita fresca después del laburo… ¡Qué gran momento! Ya terminaste de cursar y a lo sumo te quedó alguna materia para rendir en Diciembre, pero el tiempo al pedo empieza a florecer en tus horas y por fin podés dedicarte a terminar el God of War para PS2 e internarte en tu pieza para ponerte al día con todos los animes que quisiste ver durante el año y no tenías tiempo. También sale, como cada año, la publicidad del verano que escucharás religiosamente 167 veces por día en la radio: este año ya es oficial que “no hay casino ni bingo en Mar Azul” es EL tema para cantar borrachos en la costa.

A esta altura de 2009 ya pasaron las fiestas, y con ellas todo su folklore: ya te olvidaste de armar el arbolito y la noche del 24 no había dónde poner los regalos, ya escuchaste a tu tío contar los mismos chistes verdes de cada Navidad cuando se termina la sidra mientras le pellizca el culo a tu hermana, ya te quedó la anécdota de la loca, loca fiesta a la que fuiste con los pibes después de las 12 y amaneciste borracho en una casa desconocida sin agua corriente y con graffitis de “Luca no se murió, carajo!!” en las paredes. También a esta altura todos tus contactos de MSN con los que no hablás nunca te mandaron un mail de feliz año nuevo con su balance personal de 2008 (que incluye hasta su posición sobre “el conflicto del campo”), te llegaron mensajitos de todos lados invitándote a verse “antes de que termine el año” (porque viste que todos los 1° de Enero parece que el mundo se termina), y hasta recibiste postales navideñas electrónicas de tu amiga española que conociste por el mIRC en 2001.

Pero todos estos son meros detalles en comparación con lo verdaderamente importante: ¡empezar a planear las vacaciones! Esta decisión tiene infinitas aristas a considerar. ¿A dónde irse? ¿Con quién? Y lo más importante… ¿tendré sexo??? Si tenés más de 15, probablemente con los viejos ya te aburras como un hongo, pero garpan el hotel por 15 días en Brasil y tenés pasaje libre para la contemplación de garotas y garotinhos… O por ahí te mandás con los pibes a Gesell dos semanas de ratas totales. Total, pueden sobrevivir a mate y galletitas untadas con picadillo tranquilamente, si lo importante en Gesell es ser 15 en un depto. para 4 y salir a hacer la noche por la 3.

El caos de los pasajes es un clásico. No falta el que sueña con vivir una aventura en las agonizantes líneas de tren que sobreviven, pero cuando va a comprar pasajes se da cuenta que se agotaron en Septiembre y se tiene que conformar con un vulgar micro. Esto implica soportar el caos personificado en las terminales en los cambios de quincena: familias enteras con dos toneladas de equipaje por cabeza, viejas que no leen ni oyen y te piden que les avises cuando anuncien la salida del servicio correspondiente a Las Toninas, y un bebé que llora seguido las 13 horas del viaje en micro.

¿A dónde irse? ¿Con quién? Y lo más importante… ¿tendré sexo???

Otra posibilidad es que pinte el hippiesmo y te mandes de mochilero. Si vas al Sur, alucinarás con las montañas nevadas, los lagos cristalinos, los festivales hippies en el bosque y las cerezas de 500 gr. cada una. Probablemente sobrevivas a base de fideos, arroz y polenta; pero en El Bolsón seguro que te castigarás un poco con cerveza de frambuesa y helado artesanal (¡y si estás con algunos mangos, un corderito a la parrilla!). Este viaje no es recomendable para alérgicos a Silvio Rodríguez y Joaquín Sabina, porque los fogones abundan y el repertorio suele ser predecible. ¡Atentis los guitarristas porque saberse alguna cumbia y poner a la gente a bailar garpa mucho con las minitas!

Si en cambio en tu periplo mochilero decidís ir al norte y esquivar sus ciudades para adentrarte en zonas áridas y despobladas, probablemente apuestes con tus amigos quién pasa más tiempo sin bañarse. Y cuando vuelvas a la ciudad terminarás comprándote un sweater o un gorro coya y alguna boludez hecha de cardo. Eso sí: los paisajes puneños te volarán el marote, y si te copás lo suficiente probablemente te quedes con ganas de viajar a Bolivia el año que viene. Y vas a volver a la ciudad con un master en macramé y un olor a zombie digno de la última película de Robert Rodríguez.

Y es que, como bien dice la más famosa cerveza… ¡estés donde estés, el verano te encuentra!

Gracias a todos los que escribieron a lupa@editorialivrea.com! En el próximo número sale un nuevo Lupamail, así que espero sus correos comentando esta columna ^^

SMALL SUMMER COMMENTS

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Cambio de hábito XXIII: “Partuza en lo de Sor Ete” REE

“Abranse piojos, que aquí llegó el peine”.

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