Pues nada...


Por Leandro Oberto 2 min de lectura

Hoy no se me ocurre nada. Estoy cansado de la retórica, que demasiado seguido confunde causa y efecto y los modifica. Por una vez me gustaría escribir algo que fuera blanco y negro. Sin profundidad, plano y absoluto. Que no tuviera nada que demostrar. Que no buscara llegar a ningún lado. Simple.

Nuestras mentes juegan, se construyen una complejidad enorme en torno a todo lo que ven. Y sin embargo después hay días que te das cuenta de que todo es enormemente simple. Prácticamente la totalidad de lo que hacemos está siempre inexorablemente ligado a unas pocas variables: Escapar del aburrimiento, sentirnos queridos, explotar al máximo el sexo, experimentar tranquilidad, sacar aquello que llevamos dentro.

En mi simpleza hoy siento que el mundo suele devolverte aquello que le das. En mi simpleza me doy cuenta de lo mucho que me cuesta perdonar a aquellos pocos que no me han tratado como los traté yo a ellos.

La simpleza no está en mi naturaleza, pero puede ser mi elección. Ser bueno quizá no está en mi naturaleza, pero puede ser mi elección.

Estoy cansado. Me rompe las bolas tener que escribir y no saber qué mierda decir. Y aun así tener que escribir. Me rompe las bolas en este mundo de negocios sonreírle a gente que me gustaría cagar a trompadas.

Pero amo hacer lo que hago. Amo mis humanas contradicciones. Amo haber aprendido a decir no. A decir sí. A no ser esclavo de mi libertad. Amo no ser nadie cuando me pierdo una tarde entre un mar de gente que recorre veredas de algún centro.

Odio esas veces que me sentí como un astronauta que se estrella en el lado opuesto de la luna: muerto sin que nadie se diera cuenta. Odio las veces que he tenido prejuicios. Odio las veces que he tenido miedo de enfrentar el mundo. Odio cuando no supe ver el amor que emanaba de alguien. Odio cuando hice más sacrificios de los que eran razonables con la excusa del bien mayor.

¿Eh? ¿Ya me quedé sin espacio?

(P.D.: Lazermail vuelve en el #60)

Leandro Oberto Editor