La historia de la Birra

Two beer or not two beer...


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A falta de eventos políticos, sociales o deportivos de envergadura (disculpen ustedes el exabrupto), pocas cosas deben unirnos y reunirnos hoy a los argentinos, como una cerveza bien fría, en esta época donde todo parece estar tan atomizado, y todos parecemos estar tan alienados. Derribando todo prurito y barrera social, el “¡Che! ¡Juntémonos uno de estos días a tomar una birra!”, puede oírse en boca de gente perteneciente a todos los estratos sociales y de todas las edades, sin que eso desentone en lo más mínimo. Más bien todo lo contrario.

Es que, después de décadas enteras en donde el vino predominó fuertemente en nuestros hábitos de consumo (increíblemente, a caballo de damajuanas y tetra bricks berretas, valga decirlo), la cerveza parece haberse impuesto como la bebida preferida entre los paladares locales, sobre todo cada vez que llega el verano, cuando las tardes y las noches se hacen largas, y los amaneceres nos encuentran “unidos o vomitando”.

Aunque claro que el noble vinito tampoco se va a dejar derrotar tan fácilmente en esta contienda histórica y homérica (la referencia es para el escritor griego, no para el padre de Bart Simpson :P), pero eso será motivo para debatirlo en otro momento.

Pero, ¿cómo fue que la cerveza llegó a ser lo que es a nivel mundial y local en la actualidad? ¿Cuál es el origen de la bebida alcohólica más consumida del mundo? ¿Cuántos tipos de birras hay? ¿Quién tiene razón con lo de la Selección, el Diego o Juan Román Riquelme? En Lazer tenemos una respuesta concreta a todo, queridos amigos, lo malo es que nadie nos da bola porque cuando decimos las cosas siempre lo hacemos acompañados de cerveza y vino mezclado en un mismo vaso ^o^. En fin, este redactor intentará decir algo medianamente interesante y entendible antes de que le empiece a pegar el escabio, le diga a todas las minas con las que se cruza “muñeca, tienes un cuerpo de lujo” y se caiga redondo al suelo de manera bochornosa.

LAZER 58 Por Marcelo Vicente

Aunque cueste creerlo, la cerveza es uno de los productos más antiguos de la civilización, y hay evidencias concretas de que, por lo menos, nació al mismo tiempo que el pan. Bah, muchos antropólogos afirman que hace unos cien mil años, el hombre primitivo elaboraba una bebida a base de raíces, cereales y frutos silvestres que antes masticaba para desencadenar su fermentación alcohólica; pero la verdad que asociar eso a la invención de la cerveza es como hacerlo a la creación del Terma.

Yendo a hechos más concretos, todo se remonta una vez más a la zona conocida como la Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, es decir, lo que en la actualidad es (o “era” :P) Iraq.

Ahí se sabe que empezó a desarrollarse la agricultura, más o menos entre los años 10.000 y 6.000 a.C. Y el paralelismo que líneas atrás se trazaba entre la cerveza y el pan no es para nada tirado de los pelos, porque tampoco hay que ser muy sabio para saber que solamente se trata de un tema de proporciones: si se ponía más harina que agua y se dejaba fermentar, el resultado obtenido era pan; y si se invertía la proporción y se ponía más agua que harina y se dejaba fermentar, el resultado obtenido era cerveza. ¡Eah! Entonces la birra, que era conocida como “sikaru” -literalmente “bebida embriagante”- se chupaba a través de unas cañas para evitar encontrarse con grumos de pan, precisamente.

Este proverbial descubrimiento se le atribuye a los sumerios, y quienes tomaron la posta fueron los babilonios, otros habitantes de la región un poco más acá en el tiempo. Vale decir que en el conocido Código de Hammurabi (que imponía penas basadas en la Ley del Talión, “ojo por ojo, diente por diente”), aparecido en el año 1760 a.C. a instancias del propio rey babilonio homónimo, se establecían fuertes sanciones a los dueños de las tabernas que adulteraran cerveza (¡sacrílegos!). De todos modos, en este punto hay que aclarar que la cerveza ya se había extendido a toda la cuenca del Mediterráneo a esa altura del partido; de hecho los egipcios (que le dieron el nombre de “zithum”), la consumían más o menos desde el año 2.500 a.C. y la consideraban una bebida sagrada incluso.

Por cierto, donde nunca pegó demasiado fue en la Grecia Antigua. Los griegos de entonces siempre catalogaron a la cerveza como una bebida propia de la gente “humilde”, por no decir otra cosa; a Platón, Sócrates y el resto de la muchachada nadie los sacaba de la pedofilia y del vinito tinto, je.

Y en lo que tiene que ver con Roma, como en el resto del mundo conocido de por entonces, salvo el citado caso de los griegos, la birra también habría de volverse cada vez más popular, sobre todo en los bajos fondos; hasta se dice que una vez se armó un quilombo de la san puta con los consumidores de vino, porque para elaborarla se tuvieron que arrancar bocha de viñas.

Por esa época, en otro orden de cosas, en muchos de los países, la gente que elaboraba cerveza estaba exenta de participar en las guerras; eso sí, la obligación en su caso consistía en ir a la retaguardia de los ejércitos para proporcionarle birra fresca a los soldados. Como puede apreciarse, entonces la cerveza era un alimento de primera necesidad :P Fuera de joda, es que era preferible tomar alcohol a un agua que, eventualmente, podía estar contaminada; sabido es que el alcohol mata todo ’lo bicho'.

También se puede añadir que en esos tiempos, muchos salarios se cobraban en granos o, directamente, en cerveza misma. Por cierto, el consumo de birra se había sofisticado un poco: ya se tomaba filtrada y un cacho más densa.

Los siglos fueron pasando, el trigo había dado paso a la cebada como ingrediente base y los métodos de elaboración de cerveza se irían puliendo de a poco. Pero vamos a detenernos un toque en la Edad Media, la que muchos consideran la edad dorada (¡ja!).

Lo’ pibes babilones dándole a la jarra… “un pesito pal sikaru, loco”

Proceso de elaboración egipcia para el zithum.

“Fraile, dígame que Pepe Monje traiga maníes”

Embotellado - Cervecería Quilmes (1915)

de la birra, ya que prácticamente todo el mundo quería producirla (y también tomarla, claro) por el negocio que representaba. Y cuando decimos que todo el mundo quería elaborarla, también nos referimos a los frailes, y entonces también habría de armarse otro flor de despelote al respecto. Resulta que la gente común que la fabricaba tenía que pagar mil impuestos, en tanto que los frailes no; y éstos, por su condición religiosa, también conseguían mejor materia prima en detrimento de los productores “laicos”. La cuestión fue que a los elaboradores comunes al final no les quedó otra que agachar la zabiola y crear otra cerveza más barata, más berreta, y aromatizada solamente con lúpulo. A propósito, por esa época la birra ya era conocida en muchos lugares como “cerevisia”, nombre que provenía de Ceres, precisamente la antigua diosa romana de la agricultura.

Vista de la Cervecería Quilmes en 1940

Así las cosas llegamos hasta los finales del Siglo XIX, cuando se dio el salto definitivo de calidad en lo que tiene que ver con la elaboración y producción de la cerveza, incluso a nivel masivo en serio, con toda la milonga de la revolución industrial. También es necesario decir que, hasta ese momento, había cientos de recetas para fabricar birra, y entonces fue el turno de unificar un poco la cosa, de estandarizar los parámetros de producción. Y un concepto que se volvió fundamental en este punto también fue el de la pasteurización, en lo que tiene que ver con el factor sanitario, naturalmente.

Ya entrando en lo que tiene que ver con nuestro país, el 15 de Febrero de 1880, don Emilio Bieckert (un alemán nacido en Alsacia) puso a la venta la cerveza que fabricaba, para deleite de los paladares locales. Y diez años después, concretamente el 31 de Octubre de 1890, Otto Peter Bemberg, otro alemanote de Köln (Colonia) que ya hacía casi cuatro décadas que había emigrado a la Argentina, abrió las puertas de lo que se convertiría en toda una institución para nosotros: la cervecería Quilmes. El resto es historia.

Thomas Mann, el célebre autor alemán de “Muerte en Venecia”, plasmó de manera magistral la sensación que causa la birra en el ser humano una vez que dijo, mientras se tambaleaba babeante: “Cada día bebo mi cerveza a la hora de cenar y mi humor va cambiando. Me voy calmando, me dejo caer en el sillón mientras pienso en lo bien que me siento”. Y, humildemente, recuerden siempre la frase de cabecera de quien esto redacta: “Es preferible ser un borracho famoso, a un alcohólico anónimo”. ¡Salud!

Texto adicional encontrado en imágenes/etiquetas:

  • TUCKY’S FINEST
  • horse piss beer
  • BLOND VIVEN
  • DOPPELBOCK
  • Banan Pengum (posiblemente “Banana Premium”)
  • Beer re-wa この びいる (Posiblemente “Beer re-wa Kono Beer”, japonés)
  • Algunas cervezas re locas
  • Southern tier
  • choklat tout (posiblemente “Choklat Stout”)
  • LAGUNITAS
  • BROWN SHUGGA
  • SWEET RELEASE
  • Gary

DIFERENTES TIPOS DE CERVEZA

Está claro que existen bocha de clases de birra, pero básicamente, se pueden agrupar en tres categorías de acuerdo a su producción: de baja fermentación, de alta fermentación y de fermentación espontánea.

  • Baja fermentación (o Lager): engloba a las cervezas rubias, es decir, las de consumo más masivo. Tienen un marcado sabor a lúpulo, son elaboradas con malta clara y la levadura actúa a baja temperatura. Por cierto, las birras alemanas son las clásicas Lager.
  • Alta fermentación (o Ale): estas birras son hechas con malta más oscura y la levadura empieza a actuar a una temperatura más elevada. En este grupo entran también las cervezas artesanales y las que todavía producen los monjes en abadías y monasterios. Las birras inglesas son las típicas Ale.
  • Fermentación espontánea: éstas se elaboran solamente en Bruselas (Bélgica) y sus alrededores. Están compuestas por un 70% de malta y 30% de trigo, y no se les agrega levadura, sino que fermentan espontáneamente, tal como su denominación lo indica.

¡SACA EL BARÓN DE LA CERVEZA QUE HAY EN VOS, PICHÓN!

Se sabe que, desde sus inicios, Lazer es una revista de hondo contenido didáctico. Hace algún tiempo te enseñaba a hacer tu propio disfraz para el cosplay, y ahora te va a explicar brevemente cómo elaborar cerveza casera (aunque muriendo intoxicado de forma miserable en el intento o haciendo estallar la manzana en la que vivís, en el peor de los casos)… En fin, y atenti que la próxima vez te daremos precisas instrucciones sobre cómo organizar tu primera fiesta negra!

Ingredientes

Se necesitan cuatro cosas para hacer unos quince litros de birra “homemade”: 4,5 kg. de cebada malteada (bah, malta), 25 grs. de lúpulo, un sobre de levadura (no la de preparar pan, sino una especial para elaborar cerveza, ¿eh?) y 30 lts. de agua declorada.

Manos a la obra

Básicamente hay que poner a hervir un buen rato la malta y el lúpulo, en tanto que lo resultante de ese mejunje (un bodoque que recibe el nombre de “mosto”) hay que vertirlo luego en un fermentador y dejarlo enfriar. Entonces se agrega la levadura y se tapa. Por cierto, la levadura en teoría se tiene que multiplicar rápidamente mientras consume los azúcares de la birra, y más o menos en un plazo de diez días, tendría que haber consumido todo lo que podía y caído al fondo del fermentador. Si sucede un milagro, el líquido resultante de eso tiene que ser algo parecido a la cerveza, aunque incluso sería mejor dejarlo estacionar un poco. Bueno, a ver quién es el valiente que intenta hacer esto en casa, ateniéndose a las eventuales consecuencias.

Notas y pies de página:

  • ¡No te comas la birra!
  • ¡Pegó la memaaa!
  • Tómalo con Bullshit
  • Para matar la sed

¿Cuál es tu cerveza favorita? Responde el staff de LAZER

  • Leandro Oberto Murphy’s. El gran aporte al mundo de Irlanda junto con U2 y las pelirrojas.

  • Paula Ventimiglia Té verde. Ah, ¿cerveza? Entonces té verde…

  • Nicolás Pruiti Negra Modelo bien fría acompañada con castañas de cajú. Esaaa…

  • Alejandro Gutierrez Stella Artois. Con muuucho maní. Mucho.

  • Pablo Rius Patricia. La única cerveza que está más buena que tu vieja.

  • Juan Ignacio Quiroga Corona o Stella. Acompañadas de una buena picada.

  • Marcelo Vicente Corona, rubia. Guinness, negra. ¡Rubia y morocha, como en la vida!

  • Maxi Ferreira La holandesa Grolsch, con bocha de maní o pizza.

  • Cynthia Hajdinjak Yo vivo en el mundo feliz de Coca Cola y no salgo de ahí.

  • Micaela Després Antarctica de Brasil. Y si me la sirve un mulato de nombre João, mejor.

  • Mujer que mea parada Me ato a la Brahma. Me alegra que sea rica. Está tan buena como mear parada.

  • El otaku de 40 y tantos años Degusto mis horas de Evangelion y Akira con una Asahi con Fanta.

  • Él la canción Ay, viste, esa rara… la Horse Piss. Esta me la tomo toda del pico… ;)

  • Tu amigo de siempre Al fin me preguntan. La espera no fue en vano. Si estoy emo: una Guinness. Si estoy rollinga: ¡cualquiera, vieja!

  • Javier Heredia Lo que venga, pero si nos ponemos en exquisitos, la Stella Artois.

  • Pablo Broqua Cerveza negra El Bolsón. Obviamente bien helada.

  • Víctor Czesli Warsteiner, Heineken o alguna roja europea.

  • Pablo Aranguren Otro Mundo. Una exquisita patada en la nuca.

  • Matías Depettris Algo barato… Una Santa Fe bien fría.

  • Gabriel Luque Soy fundamentalista del Speed con Vodka. No consumo cereales fermentados.

  • Brenda Figuerola Corona. La tomo con poesía.

  • Lucía Foos Una Murphy’s roja con manises. De ser posible, en un irish pub de Barcelona.

  • Maxi Pascuzzi Quilmes Red Lager. Acompañada por tabla de quesos y jamones.

  • Federico Musso ¿Y un rubiecito argentino no te va, Miki? Ah, la Antares Honey Beer zafa.

  • Tu amiga cheta de la infancia Sorry, gor. Si no me traés una Stella Artois no te ffeo, ¡ah re!

  • El puestero de Parque R. Una buena “El Viejo Elio”. ¿Y eso con qué se come? ¡¡Con maníes!!

  • El editor japonés Stop! Buy series! No beer… How many beer in argentine bookstore? Oh, Sake arrived!

  • Yo Rogelio ¡La Diosa! Pacha se pone re loco. Jaja, cualquiera. Si vos no tomás cerveza Pacha…

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  • Redactores La tienen re clara

SMALL DRUNKS COMMENTS

  • El Chango Transgénico Haciendo de las suyas.
  • Un organizador de eventos, también… Un clásico…
  • El tetris humano. “Se me hace agua la boca de solo pensar en una birra bien helada…”
  • La mesa está servida… “Msssh… Cómo le daría a Super Pedalín nivel 4. ‘El Misterioso M’… ¡Hic!…”