Mundo Bizarro

Sucesos dementes pero ciertos


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APRECIACIÓN Y ANÁLISIS DE CINE PORNO EN LA UNIVERSIDAD

Paren, paren, fieles lectores de Mundo Bizarro… No salgan corriendo a la UBA, porque la universidad que dicta estos cursos queda en Taiwán. Y antes de que hagan las valijas para ese viaje que les dirán a sus madres que siempre quisieron hacer a Taiwán, les contamos que para aprobar la cursada hay que hacer un análisis psicológico de los espectadores durante la proyección de los films. Un alumno, en plena clase, comentó: “Si desapruebo el curso hablaré con mis padres para decirles que debería mirar más porno”. La misma universidad estaría planeando los siguientes cursos: “Teoría y práctica de consumo de drogas”, “Taller de Masturbación” y “Joda, pizza y siesta: un primer acercamiento”. Académicamente apasionante.

(“Profe… ¿Puedo ir al baño…? Esto de mirar porno todo el día es re jorobado”)

LORO EXPULSADO EN CANCHA DE FÚTBOL

La agencia de noticias AP informó que en Gran Bretaña fue expulsado un loro en el partido de fútbol que enfrentaba a Rangers y Hatfield Town. Parece ser que la medida contra el loro (que estaba en la tribuna acompañando a su dueña, Irene Kerrigan) fue porque imitaba los sonidos del pito (cuack) del árbitro y les gritaba cosas a los jugadores. Según testigos les decía “Qué bonito”, pero fuentes extraoficiales —de ésas que sólo Mundo Bizarro consigue— arrojan la teoría de que en realidad gritaba “corré, muerto”, “poné la patita, maricón” y “tapalo con diarios y seguí jugando” ante la caída de un delantero adversario. “Cada vez que sonaba mi silbato, el animal imitaba el mismo sonido!!”, informó el árbitro. El Juez agregó: “Los jugadores estaban desorientados. Por eso, no me quedó más remedio que pedirle a la señora que se fuera… ¡con su loro! Nunca antes había expulsado a una mascota”. No sería la primera expulsión de este tipo, ya que se analiza si una expulsión del Chicho Serna en el 2000 entraría en esta categoría. El loro, no contento con la expulsión y las dos fechas de suspensión que se supone que se ganará, se habría cagado a piedrazos en Ruta 2 con la barra de Laferrere por lo que permanecería detenido a disposición de un fiscal. ¡Que viva el fútbol!

(“Todos me mandan a la cancha de la lora…”) ("¡Mirá cómo te la clavo al ángulo, puto…")

LADRÓN SE DISFRAZA DE ALFOMBRA

(“Si la Pantera Rosa lo hizo…”)

Resulta que Miroslaw Dabrowski, en Polonia, al ser descubierto con las manos en la masa, se camufló enrollándose en una alfombra. Lo más triste, es que mientras la policía revisaba el departamento que estaba robando, no lo encontraron. Sólo cuando una de estas luces del detectivismo internacional se dio por vencido y decidió fumarse un pucho en el balcón se dio cuenta de que la alfombra temblaba. Según un testimonio no oficial, el yuta habría dicho “Uh, loco, cómo está pegando esto” al mirar el “cigarrillo” que estaba fumando, pero resulta que el loco lindo de Miroslaw estaba metido adentro. Las mismas dudosas fuentes comentaban que éste no sería el primer disfraz del delincuente, ya que se habría vestido anteriormente de espada, de cable telefónico y de bombilla para el mate. Un genio.

LAS AVENTURAS DE MARCELO VICENTE (Y SU AMIGO BOBO ESPONJA)

Por esas bizarreadas que tiene el jodido destino, nuestro redactor Marce Vicente, haciendo gala de un peronismo a prueba de “pingüinos”, terminó este verano recalando unos días en La Feliz. Allí, Vicente (que ha abandonado definitivamente su look super saiyajin, como puede apreciarse en la imagen) en uno de sus infatigables derroteros sin rumbo fijo por la noche marplatense, se topó con un Bob Esponja sencillamente lumpen y abyecto. Su aspecto —el de Bob, eh— salta a la vista: descosturas por doquier y una suciedad manifiesta que no hacen sino pensar qué tan triste puede ser la vida para alguien. Y si a eso le sumamos que en Lazer creemos que todas las personas que se meten a esos mamotretos viles que “animan” los siniestros trencitos de la alegría (para inexplicable regocijo de nuestros niños) son unos depravados en potencia, el cocktail se vuelve sencillamente ¡letal! En fin, el atento lector, más que las “diferencias”, deberá buscar las “siete similitudes” entre estos dos particulares personajes.

(“Esto no es lo que parece…”)