Olivetti y Brito
Dibujantes for export
Situado en Caballito, el tradicional barrio de la ciudad de Buenos Aires, pero lejos de sus zonas céntricas más típicas, se encuentra un particular estudio creativo.
Allí, un grupo de dibujantes, entre faxes, computadoras, aerógrafos, papeles, los más diversos muñecos, pósters y libros, diariamente crea cómics que llegarán a los más recónditos rincones del planeta.
DC Comics, Marvel, Verotik, Event y tantas otras compañías han visto en ellos el talento que necesitaban para sus revistas.
Pier Brito sale de su cuarto de dibujo para mostrarnos cómo colorea páginas de “Aldus y el vampiro” y prueba formas de coloreo para su proyecto predilecto: “Crónica de la cosecha”, —“Una inquietante historia y análisis de las facetas más oscuras del ser humano y la religión como forma de dominación. Todo mezclado en una épica historia cósmica”, como él la describe.
El primer libro de este cómic será publicado por Editorial Ivrea hacia fin de año, al igual que el otro proyecto en el que Pier está trabajando junto a Leandro Oberto: “Convergencia”, una serie de ciencia ficción en veintidós capítulos con ingredientes de espionaje, aventura, romance y existencialismo.
—“Estos proyectos realmente revolucionarán el cómic en Argentina y esperemos algún día todo occidente”, dice Pier en joda pero entusiasmado.
Mientras seguimos viendo varias personas dibujando, charlando y consultando imágenes, aparece el más veterano del lugar, Ariel Olivetti, a quien entrevistamos en una prolongada charla en la que no faltaron los chistes, las interrupciones para comer y ¡un torpe movimiento mío con el cual derramé su mate a escasos centímetros de un original!
¿Cómo te metiste en esto? ¿Qué es lo que te hizo decir “tengo ganas de meterme a trabajar en los cómics”?
El gustarme dibujar, aún más que contar historias: dibujar lo que sea. Cuando era chico prendía el televisor y se veían dibujos como Meteoro, Astroboy y los dibujos de Marvel de Kirby, los Tres Chiflados…
¡Eso no es un dibujo animado!
No, pero tiene mucho que ver con el cómic…
Bueno, y así me pasaba las tardes dibujando mientras miraba los de Marvel, dibujaba lo que veía. Hacía montones de escenas en la misma página y sin cuadritos, ¡un quilombo!
La primera historieta que realmente leí —no que miré los dibujitos solamente— y me gustó fue la de Nippur de Lagash de Lucho Olivera; tenía diez años y me partió la cabeza.
Después empecé a leer Fierro hasta que descubrí cómics yanquis de Richard Corben y toda esa onda de dibujo. Siempre más interesado por los dibujos que por la historia.
¿En Fierro te metiste a trabajar?
Sí, terminé haciendo ilustraciones para ellos, debo haber hecho como diez tapas.
¿Tu primera historieta profesional?
Uhm… Había hecho algo para Óxido y después Barreiro nos había propuesto a Mauro y a mí hacer una historieta que se llamaba Virus —que aún hoy no ha sido publicada aunque se especula que pronto lo hará—, pintada a mano. Tardamos un año en hacer 22 páginas, probamos distintos estilos en cada una y fue medio desastre, salió una chotada. Pero gracias al training que me dio pude entrar en Marvel…
¿El primer cómic para Marvel fue la mini de dos prestige “The Last Avengers Story”, no?
Claro, todo pintado a mano. Lo empecé a hacer en 1993 o 94 y el cómic salió a mediados del 95. Tardé un año y medio en hacerlo. Antes de empezar con eso estaba haciendo Cazador en blanco y negro, y eso era algo donde no se veía demasiado la calidad de narración. Pero al ser algo nuestro no había presión editorial, nosotros hacíamos las reglas.
¿Cuánto Ariel Olivetti había en los primeros números de Cazador?
Y había… qué sé yo… Agarrá las Cazador a color de ahora y los primeros números en blanco y negro… La diferencia era mi parte, porque el resto siguen siendo los mismos.
Todo lo que hacen ahora los chicos de Cazador era lo que hacían antes cuando estaban conmigo… o yo con ellos. En esa época nos veíamos mucho más, había un intercambio de ideas, chistes y el trabajo era divertido, no de pensar “hay que entregar 3 páginas para mañana”. Total estábamos convencidos que iba a fracasar.
¡Linda mentalidad!
Bueno, el saber que lo leíamos nosotros solos nos daba mucha libertad… Hoy día hay gente que piensa que conoce su público y se aferra estúpidamente a una dirección. Cuando hacés algo por amor al arte es más divertido. Y así empezó Cazador: papel de mierda, sin publicidad…
Pero de alguna forma vendió algo, tal vez porque los lectores entendían que la gente se divertía haciéndolo. Lucas y yo hacíamos el correo y nos divertíamos mucho. Cuando se empezó a apuntar demasiado a un público quedaron de lado muchas cosas. Lo más divertido eran las cosas que pasaban en el fondo, y eso hacía que la revista no se leyera en diez minutos. Hoy día es otra cosa, es todo muy profesional, una sola persona dibujando, casi a la carrera… se nota que no se divierten como antes.
¿Tuviste que sacrificar parte de la forma de dibujar para adaptarte a editoriales norteamericanas? ¿En qué editorial te sentís más Ariel Olivetti?
Donde más me pude poner las pilas es en las ilustraciones. De las historietas, donde más fuerza le pongo es en lo que estoy haciendo ahora, la Liga de la Justicia (Justice League escrito por Grant Morrison).
Pasé por un periodo donde agarraba todo y quedé muy saturado, además la calidad disminuyó. Ya no estoy haciendo dos o más cómics al mismo tiempo, así ahora lo estoy disfrutando de nuevo y no tengo que depender tanto de los chicos que trabajan conmigo. En lo que hago de la Liga hay más amor que laburo, al igual que en el primer número de Last Avengers Story.
¿Es cierto que te obligaron a dibujarle un short a una mina porque se le veía el culo en “Last Avengers Story”?
Sí… bueno, no conocía las reglas. Allá hay revistas que llevan un sellito (del arcaico Comics Code) que te obliga a seguir ciertos lineamientos…
Pero ese cómic no lo llevaba…
Bueno, así es Marvel…
¿Pensás que la falta de sexo en los cómics americanos de aventura disminuye sus ventas?
No… aunque se podría hacer algo más sensual tipo cine; porque acá en los cómics yankees parece que muy pocos se dan cuenta que puede haber algo en el medio, entre la pornografía y el cómic puritano. De todas formas es obvio que los personajes femeninos de superhéroes no son asexuados… todos andan diciendo “qué buenas tetas, qué buen culo”, además es sexo como lo puede entender un chico que lee X-Men. Alguien de más de 20 como yo no compra X-Men…
Bueno, en el negocio de cómics donde trabajaba tenía decenas de hombres y mujeres de más de treinta que justamente compraban títulos de X-Men de entre todo lo que podían elegir…
Sí… puede ser, pero no va dirigido a ellos…
Ese es el problema, por desgracia hay un montón de este tipo de gente comprando el producto pero la editorial no se preocupa de ellos…
Sí… sí… pasa que hay otro espacio para esos clientes. En USA están los cómics de Dark Horse, la línea Vértigo de DC Comics… ¡que son cómics realmente buenos! Se supone que el superhéroe es un lector que necesita una identificación… y toda esa explicación psicológica de siempre. Superhéroe clásico digo, tipo con capa que vuela, claro. De esos que no se enamoran nunca ni cogen, etc. No todo eso que hay hoy día…
De eso queda poco, pero queda.
Un tipo que se separó de su mujer, tiene al hijo llorando o no le alcanza la guita para llegar a fin de mes necesita algo más… algo tipo Sin City. Pero es mucho más fácil producir cosas en masa, cosas pelotudas, porque para hacer algo bueno se necesita talento y eso no lo encontrás en todos lados.
Aparte es muy peligroso cultivar a tu público; una vez que le diste buena comida a tu comensal él siempre va a querer comer eso. Para una editorial no es bueno hacer un cómic de calidad, porque el día que deja de tener a tal o cual autor de puta madre, cagó a toda la línea. Más les vale sacar ese tipo de cosas como especiales o prestiges. Por ejemplo: cuando Jim Lee, Marc Silvestri y toda la banda de dibujantes innovadores de X-Men y Spider-Man se fueron de Marvel para armar Image, las ventas de Marvel se fueron al recarajo. El público no aceptó el descenso de calidad, que no era un peldaño, era un abismo. Después se preguntan “¿Qué pasó?”.
¿Basás tus personajes en gente real?
No, mayormente porque no soy capaz de dibujar caras parecidas demasiado tiempo. La excepción sería si tuviera modelos para dibujar. Aunque cada tanto una boquita de alguien, unos ojos de tal…
¿Qué referencias utilizás?
Miles y miles de libros con fotos o de anatomía. De los que tienen fotos de cúpulas a los artbooks de dibujos animados japoneses.
¿Planes para el futuro?
Ahora estoy haciendo este número unitario de Justice League, que me gusta mucho. Tengo propuestas de Verotik pero parece que no le andan muy bien las finanzas.
De cualquier forma sé que nunca me va a faltar laburo porque lo hago con ganas, y eso cuenta. No podés tomar todo el laburo que te ofrecen porque te quemarías, y en poco tiempo, ¡adiós trabajo! Como dije, hace unos meses estaba tomando todo y mi calidad bajó mucho… prefiero hacer uno y bien.
A largo plazo me gustaría poder publicar también acá, pero con los números que se manejan hoy en día no me alcanzaría para vivir. Hoy estoy muy en bolas, aún de Estados Unidos me deben una pila de guita. También me robaron plata en el correo…
¿Lobo Tango para DC Comics?
Lindo, divertido. Pero no pudimos gastarnos todo lo que deberíamos porque estábamos haciendo otras cosas. Está piola. Me parece muy divertido tener a un personaje yankee acá, el guion es muy zafable. Acá en Buenos Aires estoy seguro que va a vender muy bien porque es una rareza. Aparece un museo de armas de Evita, los bichos del Eternauta… La vaca sagrada del cómic argentino que, confieso, no logré terminar nunca.
¿Hay más cultura de cómic acá o en USA?
Bueno, hay más artistas por persona acá. Pero el mega mercado de 300 millones de allá cuenta mucho. Hay muchos excelentes argentinos; aún artistas yanquis como Mignola (que me encanta) y Bisley están haciendo cosas que Breccia hacía antes. De todas formas lo bueno argentino termina llegando al exterior. Una de las cosas que me llamó la atención en la última convención de San Diego es comprobar que más allá de los dibujantes famosos de Estados Unidos, el resto es de madera… —¡son unos perros!… ¡malos, malos!
¿Cómo se reunió la gente que trabaja en el estudio?
Marcelo y Juan eran alumnos míos en el taller de historietas que tenía y a Pier Brito lo conocí por un concurso de la revista Comiqueando… Concurso que perdió, claro. Los jueces de la revista son gente muy especial… Les pareció que Pier no servía… ¡Así que a Pier no le quedó otra que trabajar para Marvel! ¡Ja, ja!
¿Dónde es más fácil trabajar, en tu casa o en un estudio?
Tenés que tener tu espacio. En tu casa está el teléfono, la tía Sunta, la heladera, el televisor… Siempre hay algo que te distraiga. Sin duda es mejor estar en un estudio.
Y aún peor si vivís con tu familia… que te dicen “andá a sacar a pasear el perro, comprá esto o aquello”. Viviendo solo es mejor, tu casa se convierte en tu oficina hasta que se convierte también en tu bulo. Entonces aparte de la TV, la heladera, etc., ¡tenés la cama!
¿Pierde o gana calidad artística un hombre para dibujar estando con una mujer?
…¡No pierde, definitivamente! Es malo que el hombre esté solo, la mujer te inspira.