¡No podés!
Cuando muera quiero que me entierren en una pentium 500
De todas las aplicaciones inútiles de la tecnología esta es sin duda la más siniestra. Leif Industries nos ofrece varios modelos de lápidas y placas recordatorias computarizadas, en las que se puede incluir información (fotos, biografía, apreciaciones de familiares y amigos, árbol genealógico, etc.) sobre el occiso. Algunas, como la Lápida de Granito ($4995.00) tienen una pantalla y otras, como la Placa Recordatoria de Bronze ($1295) tienen una salida para conectar una computadora portátil! Otras opciones incluyen la Urna (diseñada para uso interior, brrrr!) o la Lápida de Bronze ($5595) cuyo diseño a prueba de las inclemencias del tiempo asegura años de uso sin problemas. Otras ideas interesantes que se nos ocurren podrían ser incluir juegos (Pac-Man, House of the Dead (muy apropiado), Bubble Bobble, etc.) para hacer mas amena la visita al cementerio, o talvez programar una especie de Tamagotchi con las características del ser querido que requiera ser atendido o de lo contrario se muere de vuelta (Oh paradoja!) obligando a los allegados al mismo a ir periódicamente al campo santo a cuidar de él. A mi, que me quemen y me arrojen al mar, que es más barato.
Patoruzu cumple, Lolo rectifica
Desgraciadamente, los kioscos de nuestro país están llenos de revistas de tan bajo nivel periodístico como intelectual. Esto no es ninguna novedad. Pero en el número 962 de la revista FLASH-Siglo XXI (?), del 27 de octubre de 1998, encontramos algo que no tiene lugar ni siquiera en un pasquín de esta calaña. Entre titulares como “Técnicas secretas de los guerreros Kung Fu”, “Yuyos contra la ansiedad” y notas que tocan temas como la visita de Lolo Ferrari, una “cantante” francesa que tiene 130 de busto y vino a presentarse, como no, al programa de Susana Giménez,
no es extraño encontrar notas de “relleno”. De hecho, casi toda la revista es un relleno. Hay una página dedicada a explicar la “Magia y misterio de Halloween”, otra a los “Grandes Inventos: así nacieron los elementos que usamos a diario” (entre otras cosas: la cámara Polaroid, el microscopio, los naipes y la dinamita) y secciones de consejos del tipo “si invita gente a cenar y la entrada es un crepe de espinaca, no les sirva de postre helado de menta”. Todo esto sería incluso normal en una revista como esta. Peeeeero, en la página 13, nos topamos con…: PATORUZÚ98!