Dragon Ball Z

Las bolas se agotan


Por Agustín Gómez Sanz y Leandro Oberto 6 min de lectura

Aprovechando el calor de las vaca ciones y el estreno de nuevos episodios de la serie en Magic Kids (luego de interminables repeticiones) la fiebre de Dragon Ball vio la oportunidad para hacer un nuevo intento de copar el mercado del entretenimiento. El pasado Diciembre se estrenó en los cines de nuestro país la “tercer” película de esta serie; al mismo tiempo que en el teatro los chicos podían ir a ver a sus personajes preferidos en forma de caretas sobre actores que intentaban imitar sus movimientos. La repercusión en los medios fue mucha, notas en todos los diarios comentando tanto la película como la obra de teatro.

A diferencia de veces anteriores, aquí las críticas fueron en ambos casos bastante negativas; la obra de teatro fue calificada por varios diarios como “no recomendable ni para los más fanáticos”.

Mientras que las opiniones sobre el largometraje Dragon Ball Z 3: Guerra en los Dos Mundos fueron más dispares (ver comentarios a cada diario), yendo de gente que dijo pelotudeces abogando por el retorno de Bambi, a cronistas que admiten no haber entendido la trama, pasando por otros que se confiesan fanáticos de la serie y critican la mamarrachada que se hizo al unir dos películas de Dragon Ball japonesas de distintos años para “crear” esta que llamaron “Guerra en los dos mundos”. El hecho de que los distribuidores de la película no hayan tenido mejor idea que hacerle ver a los críticos de cine la película en medio de una avant-premiere llena de pendejos gritando y tirando latas es de suponer que ayudó bastante a que escribieran todos estos comentarios negativos (¡que llegan incluso a mencionar este incidente!).

Pero sin embargo, había algo en lo que tanto críticos como fanáticos coincidían: Dragon Ball Z ya está cansando.

La película, por su lado, es de lo mejor que se vio, comparándola con las entregas anteriores (léase las que se pasaron en cine como I y II), lo cual se debe principalmente a que el material proyectado era un poco menos viejo que las anteriores. El film en sí, Dragon Ball Z 3: Guerra en los Dos Mundos, es la unión de dos películas totalmente inconexas. La primera es “Ginga Girigiri!! Bucchigiri no Sugoi Yatsu” (¡¡Al Borde de la Vía Láctea!! La Liberación de un Terrible Individuo), también conocida como “Los Guerreros de Plata”, que se estrenó originalmente en Japón en Julio de 1993. Y la segunda, de la que se ven imágenes en los afiches y en los stand-ups del cine, es “Fukkatsu no Fusion!! Goku to Vegeta” (¡¡La Fusión Renace!! Goku y Vegeta), y se estrenó en Japón en Marzo de 1995.

Aquí unieron ambas de forma abrupta: cortaron la escena final de la primera y con la voz del locutor diciendo algo como “Después de esto la tierra entró en paz… hasta que algo terrible sucedió en el cielo…” pasan a la siguiente, obviamente carente de su presentación, así como la anterior perdió su escena final y su correspondiente ending. La decisión de utilizar justamente estos dos films es una incógnita absoluta, ya que por un lado se eligió una película ubicada al final del Cell Game (etapa que ya se pasó hace bastante en la TV) y otra ubicada casi al final de la extensa saga de Boo (que todavía falta un tiempo para que se emita completa en TV). O sea: por un lado tenemos un film viejo para lo que se está viendo en TV, y por otro lado uno muy posterior.

¡Qué grasada! ¡Para unir las películas le sacaron el final a la primera!

Cabe señalar que la primera es la película #9 de la serie en TV, y que la segunda (la #12) no se había pasado en cine o editado en video oficialmente (hay muchas versiones piratas en comiquerías), a diferencia de las películas #10 y #11. De todas formas, es positivo que, pese al mamarracho, a diferencia de las veces anteriores, uno pague 7 pesos y vea hora y media de película como es lógico, y no miserables 50 minutos como pasó las veces anteriores que hubo películas de Dragon Ball en los cines argentinos.


La moda “Dragon Ball” ya cansa

Ámbito Financiero (día del estreno): Aunque la tilda de regular, explica coherentemente qué es y el fenómeno entre adolescentes y adultos en Argentina. Sugiere de forma correcta que la vean solo los fanáticos al tanto de la trama en busca de ver a Goku en pantalla grande y con sonido envolvente.


Con respecto al doblaje, a diferencia de Dragon Ball Z 2 (que se estrenó las vacaciones de verano pasadas), las voces de TV se respetaron para todos, incluyendo al locutor. No hubo alteraciones mayores en el guion, e incluso se respetó el ending original del film.

La concurrencia no faltó y la película fue vista por más de 150.000 personas en sus primeras 3 semanas en cartel, llegando a ser emitida en más de 70 cines simultáneamente. Además, a diferencia de las veces anteriores, casi la totalidad de los cines que la emitieron la pusieron también en horario nocturno y de trasnoche.

Son todos signos positivos para el fenómeno del anime. Sin embargo, una crítica hay que hacerle a la gente de Distribution Company, la distribuidora local de la película: a esta altura de los acontecimientos y la conciencia general sobre el anime, se siente que sería hora de que se promocionara a las películas de una forma más adulta y no con publicidades donde un chabón dice “¡Nooooo, loooo vas a poder creer! ¿¡Vos te la vaaas a perdeeer!?” y luego aparezca un pendejo diciendo “¡Estuvo buenísima!” (pendejo elegido al azar que invariablemente luego escribe a esta revista diciendo que la película le pareció una cagada y que dijo eso porque le prometieron que se lo pasaban en TV…).

Realmente no puede ser que ignoren el cambio que hubo en los últimos años. No es la misma situación que cuando pasaron la primera película: Es hora de cambiar. Aun cuando quieran venderse exclusivamente a los chicos: ¿Les parece que no se sienten insultados con ese tipo de publicidades tan forras?


31 En CINE: Solo para fanáticos y entendidos

Dragonball Z III: Guerra en los dos mundos

Calificación: Buena

La Razón (día del estreno): Citando a Lazer como fuente, comenta que el film es una unión de dos películas distintas inconexas y sugiere que lo vean solo los fanáticos que puedan entender los guiños. Una crítica coherente y bien razonada.


Ajeno a esto, por otro lado, hubo cinco funciones de teatro en Bs As (y un par más en Mar del Plata) con el show de Dragon Ball, que si bien en sí es una truchada (¡y recibimos más de 100 cartas sugiriendo que lo pusiéramos en la sección ¡No Podés!), fue el mejor proyecto de este tipo que se haya planteado hasta ahora (cosa que igual no es decir mucho). Los escenarios estaban bastante bien armados y tenían correlación con la serie, las coreografías de pelea eran pasables, aunque sin duda el punto a favor más alto fue la utilización de las voces de los actores de doblaje latinoamericanos.

Contrariamente a lo pensado por muchos, el espectáculo estaba plenamente autorizado por Toei Animation, la productora japonesa de la serie de TV de Dragon Ball. Un detalle que hay que mencionar. En general son especiales anuales que se emiten en el verano de Japón, y continúan incluso hoy en día.