HISTORIA GLORIA DE MECHAPOCH


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HISTORIA GLORIA DE MECHAPOCH

NIVEL 00 - EL NACIMIENTO DEL MECHA ARGENTINO

Había una vez… Un tipo que ya no existe. Esta es la historia del caudillo argentino del nuevo milenio: Nachito Jimenez, alias Poch, quien hoy ocupa un cuerpo mecánico.

Este era Poch, un niño renegado y cancherito que montado en su moto ninja “El Pete Del Terror” recorría Buenos Aires causando el caos y jodiéndole la vida a los pobres ancianitos indefensos.

PAPÁ, MAMÁ POCH

Sin embargo, el pobre Poch aún llora al recorrer su álbum fotográfico. Sus padres eran primos hermanos, y tal como cuenta el mito popular, Poch nació con “leve” retraso mental, consiguiendo a sus 4 años el honroso título de “el boludo del barrio”.

Nunca obtuvo su título primario. Como no sabía retener y se cagaba encima, nadie quería estar con él. Sus vacaciones eran una mierda (en todo sentido), y tras ser retirado del mar por defecarse en él 5 veces seguidas, comenzó a formarse dentro suyo un ser sin escrúpulos dispuesto a violar cuanta ley sanitaria se cruzara en su camino.

Fue así como un día, lleno de rabia y rebeldía contra la sociedad que lo marginaba, robó el mototriciclo de un vecino y huyó de su casa. Sus padres no lo retuvieron, por el contrario, se despidieron de él con un sincero y emotivo “No vuelvas nunca más, forro”.

Ya en su adolescencia, se convirtió en el líder de la banda motoquera “No Disparen, Soy Down!!”, la cual compró sus motos al por mayor en un taller paraguayo. Al frente de su ruda pandilla enfrentó sanguinarios combates contra ancianitos débiles, ciudadanos discapacitados, niños indefensos y mujeres embarazadas. ¡El crimen era su ley!

HUEVADAS

En una de sus recorridas, escuchó el llamado de auxilio de un viejito que estaba a merced de un perro que quería copular!! Tras salvarlo del peligro con una de sus armas ninja, el anciano se presentó ante él como el Dr. Marulo, gran eminencia de la ciencia nacional.

Rápidamente, Marulo descorchó un Vodka para brindar por su salvador. Ambos sellaron un pacto de ayuda mutua: si Poch algún día tuviera un problema, el Dr. Marulo acudiría en su ayuda. Ambos terminaron la noche escabiando bajo la luz de los faroles de un patrullero.

Pero la vida es más que motos y aventuras, fue así como un día su banda lo abandonó para irse a cursar el CBC. La vida de Poch se desmoronó, haciendo que cayera en la bebida. La leche con cocoa se convirtió en el refugio de su desgraciada alma.

Una mañana, totalmente deprimido y bajo los efectos de esta sustancia, comenzó a acelerar a más de lo que le permitía su “Pete Del Terror”. La mala suerte terminó de golpear su puerta cuando se estroló contra el Submarino Amarillo de los Beatles, confundiéndolo con un flan gigante. El golpe lo catapultó directo al río, donde comenzó una lucha agonizante por su vida.

Aunque por una de esas casualidades del destino, el Dr. Marulo justo pasaba por allí montado en su monopatín de carreras. Rápidamente, lanzó su caña de pescar al Río de La Plata y rescató el cuerpo de Poch en pleno proceso de descomposición.

A toda velocidad llevó lo que quedaba del pobre Poch a su Laboratorio Científico. Tras estudiar las posibilidades de salvar su vida, el Dr. Marulo ideó un plan para reconstruir su putrefacto cuerpo.

Marulo pasó varias semanas encerrado entre órganos destruidos y chatarra del baldío. Finalmente, gracias a sus conocimientos de mecánica y genética, logró salvar la vida de Poch. Pero al quitarle las vendas…

El miedo se apoderó de su ser. El precio de semejante experimento había sido alto: delante suyo se encontraba un ser fuera de lo normal que no sabía si podría controlar. Recubierto en metal, con poderes infrahumanos y reducida capacidad mental, había nacido MECHAPOCH (¡¡horror!!).

REALIZADO POR: Ricardo “Tati” Perez y Darío “Toro” Ureña

CONTINUARÁ…

GRACIAS A: Guillermo Pierri y Erwin Ramseyer que se sumaron a la historia y nos bancaron; César Olgiati y sus Nonos por la paciencia y buena onda; Fer Deas por su auxilio mecánico; Javier Saravia por su maravilloso aparato fotográfico; Los muchachos de “La Universal” (Moscato, Pizza y Faina), Pinky, Gaston y a todos los que se biencoparon. Esto es solo un ejemplo, y señala una dualidad cuanto menos extraña que se encuentra presente en casi todos los órdenes de la sociedad nipona.