Los pitufos

¡Pitúfame la pitufa o te pitufo todo el pitufo!!


Por Agustín Gómez Sanz 14 min de lectura

Antes que Las Chicas Superpoderosas, antes que Pikachu, antes que Los Simpsons, la cara que adornaba todos y cada uno de los productos que el merchandising cumpleañero pudiera acaparar, era narigona, azul y con una gorra blanca en forma de forro usado: un Pitufo.

Al igual que figuras emblemáticas del cómic argentino como Clemente y Matías, los Pitufos nacieron simplemente como personajes secundarios de una tira exitosa, pero por alguna razón especial lograron una conexión con el público que los terminó volviendo estrellas mucho más famosas que la historia de donde surgieron.

El creador de estos bichitos azules fue Pierre Culliford, originario de Bruselas. Al finalizar sus estudios en esa ciudad, Pierre decidió conseguir un laburo, y terminó eligiendo dos posibilidades de los diarios clasificados: o dentista o de ayudante de un diario belga. Como llegó tarde a la entrevista del dentista, decidió probar suerte en el diario, y así comenzó la carrera de uno de los historietistas más reconocidos de Europa.

Tomando el nombre artístico de Peyo, Pierre dedicó varios años en ese trabajo a experimentar y buscar ideas para una serie, y finalmente es contratado por la revista semanal de cómics francesa “Le Journal de Spirou” para realizar una tira estable llamada “Johan et Pirlouit”. Esta tira era protagonizada por un par de caballeros jóvenes (Johan/Juan y Pirlouit/Guillermín) ambientada en la época medieval (personajes que después serían incluidos dentro de la serie de los Pitufos). Para el número 14 del semanario, editado el 23 de Octubre de 1958, Peyo inventó una historia llamada “La flute à six trous” (La flauta de seis agujeros) en la que sus caballeros se encontraban con una raza de duendes diminutos en el medio del bosque. Estos bichitos azules no hablaban, sino que únicamente repetían una sola palabra: “Schtroumpf” (salú…). El impacto que causaron los “Schtroumpfs” fue tal que la gente clamaba a gritos ver más apariciones en el cómic y Peyo sugirió hacer unas pequeñas historias en las que fueran los protagonistas.

Para 1959 los Pitufos se habían convertido en el centro de casi todas las producciones de Peyo y en 1963 de mini-cómics ya se había pasado a un libro completo y exclusivo, donde personajes y mitología ya estaban mucho más definidos. Ese libro a su vez fue seguido por 17 libros completos más, y en 1965 saldrían a la venta los primeros muñequitos clásicos de la compañía Schleich. En los libros, los bichitos todavía decían mucho más que “Schtroumpf”, así que se tradujeron y editaron con mucha facilidad en todos los países de Europa y Asia, cada uno con su versión local de la palabra, por supuesto (Smurf en inglés, Smurfen en holandés, Schlumpf en alemán, Pitufos en español, Smols en danés, Puffi en italiano, Smurfies en África, Strumps en Servia, Kumafu en Japón, Lang shin ling en China, Dardassim en Israel…).

Peyo también era animador, así que realizó nueve cortos en 13mm sobre sus personajes más famosos, los cuales terminaron deviniendo en una película estrenada en 1975 bajo el nombre de “La flute à six schtroumpfs”. Esta película, tal como lo era, una torsión de la historia original de Johan y Pirlouit, solo que marcaba la primera aparición de dos Pitufos importantísimos: Papá Pitufo y la Pitufina. La película también incluía otro hito en la historia de la humanidad: la ahora hyper-mega-clásica canción de los Pitufos, escrita por Michel Legrand, la cual fue un hit número uno como single, con varias decenas de millones de discos vendidos…

A pesar de que Johan y Pirlouit era su serie favorita, Peyo tuvo que dedicarse de lleno a la definición de los personajes y la mitología detrás de la serie. Su vida se dividía entre Los Ángeles, donde supervisaba la realización de la serie televisiva de los estudios de Hanna-Barbera; Hong Kong, donde se fabricaban la mayoría de los juguetes y pitufi-merchandising y sus obligaciones como dibujante del cómic y promoción del producto en Europa.

El paso final al éxito se dio cuando el 12 de Septiembre de 1981 se estrenó en el canal americano NBC el primero de los CUATROCIENTOS VEINTIÚN episodios de la serie, los cuales se mantuvieron en la pantalla durante poco menos de una década, terminando de emitirse el 2 de Diciembre de 1989. La demanda pitufil seguía en aumento y en 1991 se inauguró un parque de diversiones temático de Los Pitufos en las cercanías de Metz, Francia. El parque, que eventualmente fue perdiendo popularidad y terminó siendo cerrado (aunque la empresa Walibi lo compró y todavía mantiene parte de las instalaciones originales). Peyo de todas formas solo llegó a conocerlo en su época de apogeo, ya que falleció de un ataque cardíaco en Diciembre de 1992.

Los Pitufos son, quiérase o no, un ícono de la cultura mundial; por alguna desconocida razón lograron meterse en la cabeza de todo el mundo al punto de seguir manteniéndose presentes después de 46 años de existencia. La razón de que la ola de reversiones ochentosas no los haya agarrado puede explicarse:


Panamina y Papá Sofovich “¡Me subieron las expensas!” Pitufifiesta Pungui-pitufo “Estoy con el pitufiasunto” “¡Pégame y decime, Gargui!


CLÁSICOS

De manera simple: nunca se fueron (aunque pitufos flacos, altos y musculosos versión 2000 no tendrían mucha gracia). Todavía al día de hoy se emite la serie en TV y se siguen lanzando año tras año pequeñas tandas de muñequitos originales; que a medida que fueron pasando los años cambiaron de teléfonos de disco a celulares, o de bicicletas a snowboards. Los videojuegos pitufos que comenzaran en las viejas Coleco Vision continuaron en el Game Boy Color y la Playstation. Todavía se los usa como referencias cómicas, en parodias (como la versión del reality de Anna Nicole Smith pero hecho con la Pitufina) y en cosas no tan chistosas como el musical de Broadway de Andrew Lloyd Webber basado en los suspiritos azules.

Peyo creó su propia compañía llamada Cartoon Création para que continuara con sus personajes favoritos (Johan y Pirluit) mientras él administraba el pitufi-imperio que ahora heredó su hijo. Gracias a ese estudio las aventuras de los caballeros pudieron luego de la muerte del autor (el último tomo se publicó en el 2001). En palabras del propio Peyo: “Yo soy, en realidad, prisionero del éxito de los Pitufos”.

La parodia del reality de Anna Nicole Smith

ARGENTINA PITUFADA

Como cualquier otro país de occidente, Argentina sucumbió a la fiebre pitufa, la cual llegó junto con la democracia en 1983. Además de la emisión televisiva, se puso la carita azul en cuanto producto fue posible, entre los que se destacan los legendarios Calcos. La gran cagada, como pasa con todas las series copadas de los ochenta, es que los juguetes de los pitufos eran casi imposibles de conseguir gracias a que el Sr. Alfonsín tenía cerrada la importación para que hicieran mejores negocios sus amiguetes industriales que no tenían que esforzarse en competir con nadie y nos podían vender cualquier mierda que total no íbamos a poder elegir.

Hacerse con un muñequito original, y por ende bien fabricado y no una masa semiforme mal pintada de “Industria Argentina”, era como tratar de conseguir plutonio enriquecido. Selectas jugueterías tenían fantásticas maquetas con aldeas pitufas completas que por supuesto tenían un cartelito de “no a la venta”, sólo para que uno dejara impresa la nariz contra la vidriera y pidiera que le compraran cualquier otra boludez por calentura. Ante este panorama, un genio de la mercadotecnia no tuvo mejor idea que vender el kit de “La fábrica de Pitufos”. Millones de chicos frustrados se volcaron corriendo a las jugueterías, pensando que por fin iban a poder tener los tan esperados muñequitos. El kit venía con varios accesorios (radios, esquíes, espejos, etc.), pinturas y un molde básico para darle forma a la arcilla… No hablemos de cortarle los brazos para después pegárselos en alguna pose interesante o agregarle algún accesorio; el sólo lograr un pitufo presentable en la misma pose del molde era una tarea prácticamente imposible, salvo que se fuera un escultor experto.

Luego de que se abriera la importación, las camadas de nuevos pitufos fueron llegando y hoy en día pueden encontrarse en cualquier tienda de regalos.

Más allá de esto, los pitufos se instalaron en la psiquis argentina para quedarse; Papá Pitufo llegó a reclamar su lugar en el trencito de la alegría junto a Mickey y la Pantera Rosa, puesto que por cierto mantiene todavía al día de hoy.

Igual que en el resto de los países donde fue éxito se volvieron una referencia cultural que nadie olvida (quién no escuchó la canción de Ataque 77 que dice “¡Gil! Tu mujer se encamó con los Pitufos”); el sketch del negro Olmedo o el de Ginzburg; incluso Pepito Cibrián hizo la adaptación del “Musical de los Pitufos”… Pero hay otro aspecto de ese pitufi-recuerdo de la niñez argentina de los ochentas, un recuerdo mezclado con temor, el recuerdo de los casos de asesinato cometidos por pitufos diabólicos… (ver sección siguiente). El comic se editó varias veces y en varios formatos a lo largo de los años y en su pico de popularidad la película de los Pitufos incluso llegó a los cines.

Actualmente no hay ningún canal que esté emitiendo esta serie en nuestro país, pero con la llegada del canal retro Boomerang (que justamente pasa los Pitufos en USA) existe una posibilidad que volvamos a verlos algún día.

LA PITUFIEVOLUCIÓN DE LA HISTORIA

Tal como decía la presentación, los Pitufos vivían en su Pitufi-Aldea de casas-hongos (alucinógenos por cierto) en el medio del bosque, y la única manera de encontrarla era si uno de ellos te invitaba. Los inicialmente 97 Pitufos eran liderados por el viejo Papá Pitufo, que tenía 543 años. Del otro lado estaban el gato Azrael y su dueño Gargamel, un mago que vivía obsesionado con atrapar a los poronguitos estos para, según decía la leyenda, usarlos como ingrediente en una poción para fabricar oro. Cada Pitufo tenía una profesión o a falta de ésta una característica personal que correspondía con su nombre; así tenemos a Pitufo Músico, Pitufo Bromista, Filósofo, Fortachón, Dormilón, Genio, Tontín, etc… Nadie sabe de dónde carajo salieron, sólo aparecen abajo de una hoja en las noches de luna llena y la aldea los adopta.

Con esa premisa se fueron sucediendo las diferentes temporadas. En la primera tenemos la legendaria epidemia de los Pitufos Violetas (¡Nack!) que empezaba cuando un insecto extraño picaba a Dormilón y se convertía en una especie de zombie violento, capaz de contagiar a otros mordiéndoles la cola (agregue su chiste favorito aquí…). Vale aclarar que en el comic la epidemia volvía a los pitufos de color negro… pero evidentemente debieron cambiarlo en la versión TV para evitar connotaciones racistas. También en esta temporada aparecía la Pitufina, la cual originalmente era una creación maligna y groncha (de tez más oscura y pelo morocho) de Gargamel. Qué mejor manera de crear el caos en una colonia de 98 hombres que metiéndoles una mina en el medio… Al final Papá Pitufo decide ayudar a la espía convirtiéndola en una pitufa real y buena, así que lógicamente se transforma en la conocida versión azul clarito normal y rubia (¡malditos pitufo-nazis!).

Para la segunda temporada hacían su aparición los caballeros Juan y Guillermín. En esta parte se ve a los Pitufos interviniendo más en el mundo humano medieval, así también como la aparición del Pitufo Robot (de madera), creado por Genio. Los personajes humanos no tienen demasiada aceptación por el público, así que empiezan a hacer apariciones más escasas en las siguientes temporadas.

Para la tercera, una cigüeña deja caer al Pitufo Bebé, un misterioso ser con poderes mágicos que para variar es aceptado sin mayores preguntas del resto de los Pitufos (que ahora finalmente son 100).

Viendo que los personajes infantiles sí eran populares, en la quinta temporada se decide crear a los Pitufines, es decir, versiones de los Pitufos cuando eran niños (de unos 10-11 años). La excusa es que tres Pitufos se caen dentro de una máquina del tiempo y se vuelven pendejos. El rasgo distintivo que tienen estos tres es que no usan las calzas blancas y el gorro pitufo tradicional, sino que tienen remeras, pantalones jardineros, etc. Para hacer un poco de balance, estos tres pibes crean a su vez a una pitufa pendeja con el hechizo de Gargamel: Sasette, para que le sirviera de hermana menor a la Pitufina.

La siguiente temporada marca el regreso del Abuelo Pitufo (el más viejo de todos los Pitufos), con traje amarillo, luego de un viaje de 500 años alrededor del mundo. Gargamel también tiene una adición al repertorio con su sobrino y aprendiz Scruple.

Para 1988 la serie ya estaba agotando todas las ideas posibles, y deciden hacer que el Abuelo Pitufo rescate de un castillo mágico a la Abuela Pitufa… Acá la poca lógica que tenía la serie se fue al carajo ya que se suponía que no existían las mujeres Pitufas (por eso era una aldea feliz)… Los ratings empezaron a bajar y como último recurso se decidió hacer un cambio para la siguiente temporada: Los Pitufos viajaban en el tiempo y por diferentes países y edades históricas buscando unos cristales que los iban a regresar a su era. Demás está decir que la temporada fue una pitufiporonga y la serie fue pitufada.

Además de los 421 episodios se hicieron seis especiales de una hora, y Los Pitufos también aparecieron en esa recalcitrante película de 1990 “Cartoon All-Stars To The Rescue” junto a Garfield, Bugs Bunny, ALF, los Muppet Babies, las Tortugas Ninja y otros varios personajes clásicos; donde salían de la pantalla para ayudar a una pendeja cuyo hermano se había vuelto adicto a las drogas…

  • El bebé pitufo
  • El abuelo pitufo
  • Pitufilepra
  • Pitufikiss
  • “Sos más fea que pisar caca descalzo”
  • “Cuando hay hambre, no hay pan duro!!”
  • MiL Team

¿Qué claves secretas se ocultan en el show de los Pitufos?! ¿Era una propaganda demoníaca y comunista encubierta?! ¿Realmente cobraban vida y mataban chicos?!

Como pasa con toda serie famosa y que tiene éxito, los grupos moralistas y religiosos le tienen que encontrar una interpretación maligna, aun cuando se trate de algo tan inocuo como los Pitufos. De todas formas, en este caso particular es mínimamente comprensible que la gente adulta lo viera con ojos raros ya que había algunas cuestiones que eran bastante extrañas.

Si bien cada Pitufo representa una emoción o una cualidad, justamente los más famosos y siempre presentes son los siete pecados capitales: avaricia (acá se lo llamó “Goloso” porque siempre le robaba los pasteles al cocinero, pero el original era “Greedy Smurf”), gula (Cocinero), ira (Pitufo Gruñón), vanidad (el super gay remilgado Pitufo Vanidoso), pereza (Dormilón), envidia (Filósofo, que quería el puesto y poder de Papá Pitufo) y lujuria….

¿Quién era la lujuria? Ese es otro de los temas tan controversiales. Obviamente era la figura de la Pitufina, la cual es una creación del mal enviada al mundo perfecto de los hombres y que los corrompe a todos, incluyendo a Papá Pitufo, que es el primero que quiere volteársela.

EL PITUFICÓDIGO DE DA VINCI

“¡Kamarrradas Pitufos!!”

Del otro lado están los malos: Azrael (nombre de un ángel), y Gargamel, que si bien tiene nombre de ángel (aunque la raíz del nombre sí lo es) está vestido con sotana de cura y vive en una iglesia demacrada.

Los evangelistas y puristas americanos se agarraron de esto y del frecuente uso de la magia, para condenar a los Pitufines como demoníacos…

Como si esto fuera poco, otros grupos de estudiosos, pero igualmente pelotudos, tildaron a la serie como propaganda comunista. Se basaban en que la sociedad pitufa era un estado de comunismo literal: todos ocupaban su rol pero eran iguales socialmente, todos usaban la misma ropa, y el líder encima de todo se vestía de rojo. “Claramente” Papá Pitufo era una caricatura de Marx y Filósofo era una de Trotsky… De la misma forma el “malo” era un tipo que buscaba romper ese paraíso para conseguir el oro, o sea la ganancia capitalista… Se llegó a decir incluso que SMURF significaba “Socialist Men Under the Red Father”… (¡qué pitufiboludos!)

“¡Con el hacha, no! ¡Llevá la 45!”

Estas dos fuentes son las que iniciaron el mito de que había algo malo con los Pitufos. La suerte de paranoia infantil colectiva que surgió en nuestro país a mediados y finales de los ochenta durante la época de los eternos cortes de luz, se sumó a la leyenda urbana y de ahí nacieron toda clase de “testimonios verídicos” que le pasaron “al amigo de un amigo que tiene todo el cuarto lleno de cosas de los Pitufos”.

Las más famosas historias de Pitufos asesinos que cobraron vida incluyen una nena que le grita a la madre que Papá Pitufo le está tirando del pelo y cuando la madre llega a la cocina ve que el Pitufo del vaso promocional de Pepsi había sacado un brazo afuera del vidrio y le había arrancado la cabeza; otro chico que es asfixiado por sus sábanas de Pitufos mientras duerme; y múltiples casos de ataques en masa de muñequitos que terminan en la sangrienta muerte de sus dueños.

Cientos de padres tuvieron que destruir o hacer desaparecer el merchandising de esta serie para que sus hijos pudieran dormir tranquilos…

“¡No nos comemos tu pitufipropaganda pituficomunista!