GeneShaft
El palo genético
“Un mundo feliz” es el título de la irónica obra maestra de Aldous Huxley, un relato que enfatiza en la división entre el espíritu y la ciencia. Su historia se resume en un mundo regido por la ingeniería genética donde existe una droga llamada Soma, que mantiene a todos en un estado de constante felicidad, siendo inexistentes los sentimientos que atentan contra la estabilidad del individuo y la sociedad.
Trazando un paralelo, desembocamos en Gene Shaft, un anime que si bien puede pasar ante nuestros ojos como un déjà vu de Candidate for Goddess o Nadesico, es mucho más que eso por todas las referencias y similitudes que se le pueden encontrar con novelas y películas del género.
Su debut en las pantallas niponas fue el 5 de abril de 2001 por el canal WoWoW en el horario de las 18:30 hs, terminando su emisión después de 13 capítulos el 28 de julio del mismo año. El estudio productor fue Satelight, fundado en 1995 con Shoji Kawamori (el padre de Macross, en su versión local la primera generación de Robotech) como uno de sus directivos. Hasta la fecha, Satelight se ha involucrado en pocas producciones, entre las que se destacan Spring and Chaos, Heat Guy J y Earth Girl Arjuna.
El creador de la serie es Kazuki Akane, quien justamente trabajó en Escaflowne como director junto a Kawamori, idéntico rol al que cumple aquí, sumando algunas participaciones en el guion. Un dato curioso es que Akane en varias entrevistas comentó que toma de Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro) su arte visual y de Yoshiyuki Tomino (Gundam) el drama humano de sus historias.
Gene Shaft también posee una versión manga publicada en las páginas de la revista Monthly Ace-Next de la editorial Kadokawa bajo el nombre Incomplete Arms Luna Shaft, edición que ha quedado recopilada en 2 tomos ilustrados por el ignoto dibujante Yoshitaka Nono.
A mediados del Siglo XXI, la raza humana experimenta su peor momento, agotando recursos naturales y generando guerras sin sentido (nada que ver con la actualidad, eh). Para evitar el exterminio total se opta por la manipulación genética, estableciendo el patrón de un hombre cada nueve mujeres y dándole a cada ser humano una habilidad especial necesaria para construir una sociedad estable. Se eliminan sentimientos como el amor y la pasión, y los hombres son controlados por ciertas mujeres llamadas “registradoras”, que encima deben tomar una droga especial ya que si no, “se tildan como tu vieja CPU 286”. O sea, un bajón. Ya en el Siglo XXIII, la humanidad reconstituida se lanza a la conquista del espacio, extendiéndose hasta Marte. Allí, en una de sus lunas, encuentran las ruinas de una antigua civilización con tecnología más avanzada, claro está. A esta altura ya se veía venir la protocultura y una chinita que canta, pero no será así. Sin motivo aparente y al mismo tiempo, aparece un extraño anillo dorado sobre la órbita terrestre. Imposible de escanear y a fin de poder enfrentar la posible amenaza, deciden utilizar la tecnología descubierta para construir una nave llamada Birkis y un mecha llamado Shaft, el cual será piloteado por Mika Seido, quien posee el gen blanco haciéndola portadora de una mayor variedad de sentimientos. En el primer capítulo se introduce al resto del elenco que hará gala de sus extraños nombres, entre ellos: Hiroto Amagiwa (el capitán) y su registradora Batriz Ratio (una chica que intenta evitar que sus impulsos de macho posmo lo lleven a cometer errores); Sofia (mejor amiga típica rubia de Mika, exuberante); Mir Lotus (la soberbia); Galgalim Mario Musicanova (el dandy de la tripulación); Tiki (la nena hiperactiva) y el malo Sergei IV Sneak.
Con el correr de los capítulos se devela que existe mucho más detrás de los anillos y de quién los controla, como así también de las ruinas en Marte y de la mismísima raza humana, con la moraleja de que los sentimientos son más fuertes que cualquier nucleótido.
Tras algunos cambios de programación desde su estreno, la serie se sintoniza por Locomotion de Lunes a Viernes a las 20:30 hs, y cuenta con el doblaje que el canal encargó al estudio argentino Media Pro. Este es relativamente correcto y supera en varios aspectos al de Lain. Ya no se escuchan más las voces japonesas superpuestas, pero por momentos se escucha poco en castellano ya que la música de fondo las tapa. Hay solos de guitarra eléctrica en diálogos cruciales que no dejan oír lo que se dice, un grave error técnico de edición. Más allá de este percance, los créditos son los originales japoneses, haciéndose respetar los nombres de los personajes como también la música.
El tiempo será testigo del éxito que tenga Gene Shaft. Dependerá de los ojos con los que sea vista, por tener guiños varios para el iniciado en el género o quedar reducida a una serie con sus clichés y vueltas de tuerca para quienes no disfrutan de la ciencia ficción. As.