La Lupa

Detalles de tiempos modernos


Por Lucía Foos 5 min de lectura

COTIDIANOS: Me at the zoo

YOUTUBE: SI ESTÁ FILMADO, ESTÁ AQUÍ

Vamos a arrancar esta nueva edición de mi peritaje detectivesco moderno con una anécdota 100% real. Me encontraba en un lindo asado una noche de verano, compartiendo choris y vino alegremente con varios amigos. Entre ellos, un periodista colombiano que pasó a relatarme la siguiente historia.

Resulta que este muchacho se había obsesionado con pegarla a lo loco con algún video en YouTube. Deseaba sus 15 segundos de fama internética de una manera febril e irrenunciable. Gran seguidor del deporte nacional, un día fue a ver un partido River - Independiente y, a la salida, filmó una pelea entre hinchas, pensando que se trataba de fanáticos de bandos opuestos. Llegó a su casa, lo subió y se fue a dormir.

Al día siguiente, su video tenía más de 10.000 reproducciones, y cientos de comentarios: canales de TV avisándole que pasarían su video, periodistas de radio y gráficos invitándolo a entrevistarlo, y, sobre todo, hinchas resentidos amenazándolo de muerte apenas lo encontraran.

Resulta que, en realidad, su cámara había registrado una pelea interna entre dos bandos de Los Borrachos del Tablón (la barrabrava de River), y servía como evidencia de que las piñas se daban en el interior del estadio, y no solo en las afueras, como declaraban los directivos del club; por lo que ahora este pobre periodista se encontraba en la lista negra de una de las barrabravas más grandes del país.

“Lo bueno del elefante es que la tiene re-larga” (¡posta, en el video dice eso!)

El pobre hombre agradeció al cielo haber puesto un nick en su usuario, y nunca más volvió a subir un video en su vida. Como dice el dicho, “tené cuidado con lo que deseás, porque podría volverse realidad…”.

Esta historia es solo una de las muchas que debe encerrar este fenómeno llamado YouTube, el cual nació allá por Febrero de 2005 de la mano de tres ex empleados de la firma PayPal. Tristemente, el primer video subido a YouTube se llama “Me at the zoo”, y es básicamente un pobre infeliz llamado Yakov Lapitsky hablando boludeces acerca de los elefantes delante de su jaula, en el zoológico de San Diego, USA.

Muchas hipótesis se pueden barajar acerca del incalculable éxito que cosechó (y sigue cosechando) esta página web. Algunos dirán que es gracias a la facilidad de subir videos; otros, a que podés encontrar prácticamente cualquier cosa (desde “Las 10 muertes más tristes del anime” hasta la campaña de Obama en USA); y otros al fenómeno del boca en boca, o mejor dicho, del “meme en meme”. Si bien los memes suelen tener varios formatos además de video (tales como fotos, mails, textos de blogs, etc.), lo cierto es que YouTube funciona como una autopista de información audiovisual, en la cual todo se encuentra, todo se consigue, y más rápido de lo que mi vieja tarda en decir “iutú” (si quieren más info sobre los memes, agarren la Lazer #49 y lean la nota, ¡vagos!).

Es como el ocio personificado en una página de Internet.

Vale aclarar que los tres primeros padres de la bestia no son los actuales propietarios: en Octubre de 2006, el gigante Google adquirió la firma luego de una ardua negociación, por el módico precio de 1650 millones de dólares (un vuelto, bah). Que Google haya reconocido que nunca podría competir con la masividad de YouTube a través de su servicio Google Videos da cuenta de la inserción que tiene esta página a nivel mundial. Para que se den una idea de qué hablamos cuando decimos “inserción mundial”, les cuento que incluso algunos programas de televisión miden su rating incluyendo las reproducciones de los videos de sus emisiones en esta página (tal es el caso de “Peter Capusotto y sus videos”, cuyos creadores calculan que la mitad de su rating se lo deben a YouTube).

Por otro lado, cuando sostenemos que en YouTube podés encontrar cualquier cosa, significa exactamente ESO: “cual-quier-cosa”. Están los capítulos de Cocomiel. Están los openings de Jugate Conmigo. Y están todas esas publicidades que viste alguna vez y recordás con una sonrisa ("¡Sos VOS el que no sabe nada… de autos!"). Con un poco de buena memoria y mucho sentido del humor, podés encontrar hasta esas series de Hanna Barbera que creías que solo vos, solitario niño adicto a Cablín, veías…

El problema con esta bendita página es que se vuelve terriblemente adictiva. Gracias a su sencillo diseño, siempre estás a un clic de distancia de cualquier cosa. Podemos desperdiciar incontables horas mirando boludeces en YouTube. Es como el ocio personificado en una página de Internet. Cuántas tardes de domingo desperdiciamos entre trailers de Hollywood y mate con galletitas, mientras apostábamos por MSN con un amigo quién encontraba el AMV más bizarro de Naruto?…

Incontables horas vaciadas frente a la pantalla, incontables clics encadenados que nos llevan a más videos, a más recuerdos, a más tiempo al pedo. Por supuesto que no todos son palos. Una escribe del resentimiento de una drogadicta en una granja de rehabilitación. Pero la verdad es que tener esa fuente inagotable de videos al alcance de la mano es fantástico. Incluso hace que ya no tenga demasiado sentido bajar música; ¿para qué, si total, podés escucharla en YouTube?… Y encima, ahora que podés armar listas, es cuestión de encadenar todos los temas que querés escuchar, darle play, control + T y a otra persiana, muchachos…

Gracias a todas aquellas personas que se tomaron un ratito para escribir al Lupamail: lupa@editorialivrea.com Espero sus correos para publicarlos en la próxima Lazer, aunque si siguen llegando tantos no creo que pueda publicarlos a todos.